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¿Tu alma dirige tu vida?


por Wilson Francisco - wilson153@gmail.com

Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

M. hace un relato conmovedor sobre su personalidad. Ella dice:
“El sentimiento de exclusión e invisibilidad siempre ha sido muy fuerte en mi vida.”

Sobre esto, la experiencia vivida por una hermana mía ha sido inusitada. Ella estaba en una fase difícil, mal consigo misma, con el mundo, desempleada.
Fue a una empresa, que una amiga le había indicado. Para lo que se exigía, su perfil profesional era el ideal.
Se acercó allí, habló en RH y nada; la respuesta llegó incisiva y directa: no tenemos necesidad.
Se puso triste, avisó a la amiga.
Ésta insistió: la empresa sí necesita, Yvone. Y tomó una decisión de mucha amistad, diciendo: Vamos allí, voy contigo y fueron.
Mi hermana trabajó en ese empleo durante años, jubilándose. Aún hoy ella se acuerda de ese hecho y lo más increíble: todo el personal de RH garantizaba que ella no había estado allí el día anterior.
Este acontecimiento nos muestra la tal invisibilidad de que habla la internauta. ¿Será que tu alma está realmente habitando tu cuerpo o tú te encuentras tan lejos de tus deseos y proyectos y de tu cuerpo y mundo?

“Yo era un engaño. Representaba un papel de fuerte, resuelta, decidida, pero emocionalmente era inmadura, insegura, desesperada por cariño, atención, ansiando pertenecer a un grupo, etc.
Entonces, decidí buscar un camino. Busqué ayuda en la terapia, ahondé en todos mis problemas del pasado. Puse en limpio toda mi vida desde la más tierna infancia hasta la vida adulta. No dejé piedra sobre piedra. Hoy puedo decir que mis actitudes actuales ya no son dictadas por mi pasado, ni por ninguna otra criatura.”
Qué lindo, ¿no es cierto? Pero cuántos aún no han puesto en limpio su vida y tampoco han conseguido borrar los comandos del pasado.

Uno de estos días, estaba conversando con G., una clienta. En quince minutos ella pronunció, por lo menos, unas ocho veces el nombre de su madre, repitiendo insistentemente que la madre invade y decide qué actitud ella debe tomar. Y yo repetí las palabras de Gasparetto, en su programa de la Rede TV: “desincorpora esa madre, hija mía. Sube, sube, madre”. El público ríe y aprecia esas actitudes del psicólogo. Y eso es así, hay mujeres y hombres que necesitan desligarse de la madre e impedir su manifestación como si ésta fuese un “arrimo” – (espíritu que permanece al lado de alguien para protegerlo o perjudicarlo).
Y no es culpa de la madre, no. La responsabilidad es de la hija o hijo, que insisten en no salir de las faldas de la madre, amedrentados, acomodados.

Desarrollo un proceso que te auxilia frente a situaciones como la mencionada. Consiste en que comprendas que la madre es una criatura divina, elegida por Dios y por nosotros para darnos la sagrada oportunidad de renacer. Y realiza esa misión con abnegación y dedicación.

Ahora bien, la mujer de nuestro padre es una persona como otra cualquiera, con dificultades en la vida, en las relaciones y con necesidades básicas. Como mujer, alberga sus traumas, sus costumbres y puede querer realizar en la vida de los hijos caminos que ella anhelaba recorrer y no pudo, o bien tomar decisiones que le gustaría haber tomado, en su juventud, y no lo consiguió.

Ese puede ser el momento para que distingas a la madre de la mujer. Ama a tu madre intensamente, entrégala en manos de Dios y desea para ella felicidad y paz. Ahora bien, en cuanto a las actitudes de la mujer, éstas pueden y deben ser contestadas. Lo importante es que tú, haciendo esta separación, eliminarás de tu corazón la culpa, el miedo, porque procederás con energía contra la mujer y continuarás amando a la madre.
¿Es difícil ese camino? Puede ser, pero es el único que conozco para solucionar esta pelea desagradable entre hijos y madres dominadoras.

En el libro “A Profecia Celestina” (La Profecía Celestina) hay un abordaje interesante en cuanto a la relación padres e hijos. El autor expone con objetividad y clareza casos en que los padres ejercen un dominio tan intenso sobre los hijos que absorben sus energías, haciendo inviables en ellos las actitudes de coraje y determinación. Y conozco casos de madres que se esposan a sus hijos en procesos energéticos tan profundos hasta el punto de irradiar para el cuerpo de ellos enfermedades que están en su propia tesitura energética. ¿Es posible esto? Sí.

Ante todo eso, ahí queda este apunte, para que comprendamos con exactitud por qué muchas criaturas no expresan sus sentimientos, ni tampoco se manifiestan por la mirada o por sus actitudes, dominados que están por comandos que se interponen en sus vidas. Será, por tanto, necesario liberar su cuerpo y su alma encorsetados en los dominios de la familia y de la sociedad, para que puedan decidir, bajo su responsabilidad y riesgo, caminos, proyectos y sueños propios, oriundos de sus deseos y necesidades.
Redescúbrete, y sigue con determinación tus propias metas.

No obstante, hay otras madres, que no esposan ni amordazan a sus hijos, al contrario, abren las puertas del mundo para que sus pequeños puedan andar por él con consciencia y amor. Y siguen a su lado, apoyando e indicando decisiones y conciencia, sin interferencias mórbidas.

Una clienta me ha contado una actitud interesante que ella ha creado, en la relación con su hija. El nombre de la niña es L., una cría como tantas otras que de cuando en cuando forma berrinches, dice tacos, no gusta de hacer los deberes de casa, y así. Pero hay aquellos momentos en que L. transgrediendo demasiado las reglas, se vuelve deseducada en extremo. Para esos momentos, la madre ha creado para ella un nombre de fantasía: N.
Y la niña sabe que N. es aquella chiquilla intrigante...

Pues bien, ambas andan por allí por la casa, cuando de repente, como que “baja” N. endemoniando las actitudes de la niña, y la madre con autoridad y hablando con su alma la reprende, diciendo: N., no te quiero aquí, déjanos en paz. La niña, como despertando de un sueño, mira para la madre con cariño y va a su encuentro, como pidiendo perdón. Allí está nuevamente L, la hija, con su alma verdadera, sin impedimento y con la potestad de manifestarse y ser ella misma, para alegría de ambas.

Nunca en mi vida había visto una experiencia y un proceso tan extraordinario como ese, creado por una simple mujer, una madre que lucha como tantas otras contra las dificultades de la vida. Y la actitud brillante de esa madre me hace recordar las palabras de Gustav Jung, cuando dice que admira la meditación de una mujer fregando los cacharros. Es eso, la sencillez, la simplicidad en las actitudes. Tal vez sea eso lo que falte a algunas madres, que bien podrían olvidar que los hijos son suyos, para entender que están allí para comprender y acompañar sus vidas. Sí, tal vez sea ese el camino.

Pero, sinceramente ¿qué sé yo de ser madre? Los budistas dicen que ya hemos tenido tantas vidas, que ya hemos sido madre, hijo, padre...Por eso, con todo respeto y cariño, he traído esta reflexión sobre las actitudes de las madres. Cuando estas mujeres elegidas por Dios comprenden y aplican su divina misión, los hijos encuentran el camino de las piedras y pueden seguir por el mar existencial sin zozobrar.


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wilson
Wilson Francisco é Terapeuta Holístico, escritor e médium espírita. Desenvolve o Projeto Mutação, um processo em que faz a leitura da alma da criatura e investigação do seu Universo, para facilitar projetos, sonhos e decisões, descobrindo bloqueios, deformidades e medos que são reprogramados energeticamente. Participe do Projeto Mutação confira seus artigos anteriores
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