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¿¡Vamos a hacer el Bien?!


Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

¿Cuál es el primer pensamiento que te viene a la cabeza, qué es lo que sientes al leer estas cortas palabras? Probablemente pensarás que consiste en hacer caridad, llevar a cabo algún trabajo voluntario de apoyo a personas necesitadas o enfermas; quizá visitar a niños abandonados en orfanatos, a pacientes ancianos olvidados en hospitales o asilos, o incluso a alguien amargado por la pérdida de la libertad en alguna penitenciaría... a menudo lavar la propia alma donando sumas de dinero a entidades específicas que atienden los más variados casos, tales como niños con cáncer, seropositivos, drogadictos, sin techo y tantos otros. Todo válido, indispensable y absolutamente necesario. No obstante, todo eso parece no ser más que la punta del iceberg. Estas condiciones más apremiantes, fácilmente percibidas en toda su crudeza, y que saltan a la vista, se convierten en el foco principal de los esfuerzos de la sociedad para aliviar de alguna forma el sufrimiento de los menos favorecidos hermanos de jornada. Sin duda alguna, un servicio maravilloso, compasivo y decisivo.

Pese a todo, queda mucho por hacer en la sociedad en que vivimos.
¿A cuántas personas conoces que no se encajan en las situaciones descritas, pero que sufren también, debido a un sinnúmero de situaciones, tales como tristeza, dolor por la pérdida de seres queridos, soledad, aislamiento, angustia, abusos, amargura, desamor, carencia, baja autoestima; seres desvitalizados, que viven en el pasado, resentidos, dependientes, posesivos, inseguros, o que simplemente han perdido la alegría de vivir, el rumbo, la misión de vida? Hoy somos bombardeados incesantemente por los medios de comunicación más horteras, que ensalzan a los eternamente jóvenes de cuerpo perfecto, personas "prósperas", disfrutando de lo bueno y lo mejor que el mundo material puede proporcionarles, con las cada vez más numerosas revistas del cotilleo que traen en destaque miles de imágenes de estos "héroes" que buscan a cualquier precio la riqueza y el triunfo efímero basado en valores pasajeros, superficiales, situados a años-luz de lo que es esencial en la vida.
Este "modelo" actual ciertamente hiere en el alma a la gran mayoría de personas que no logran cumplir los necesarios requisitos, o que debido al ritmo del tren de la vida ya los han perdido, y que, en muchos casos, buscan desesperadamente traerlos de vuelta con prácticas estéticas caras, invasivas y fugaces, y pasarán enunos pocos años más a engrosar el grupo de aquellos que han perdido la alegría de vivir.

La felicidad verdadera puede ser encontrada, está a mano, pero antes hemos de comprender que no somos el cuerpo físico que nos sirve de vehículo en este breve paso por el planeta...
Muchos de los que leen este quincenal, seguramente ya saben, por experiencia propia, dónde encontrarla y cómo hacer para que ella no nos abandone ¿No es cierto?
Las recetas son infinitas, visto que cada uno de nosotros es un ser único, espléndido, capacitado y fuerte de alma cuando al fin logra mirar dentro de sí y descubrir los verdaderos tesoros allí guardados esperando tan solo a que se les traiga a la luz de la Consciencia. Las vibraciones, a cada paso dado, a cada experiencia incorporada, se vuelven más refinadas, sutiles, amorosas, y nos permiten disfrutar toda la bienaventuranza que el Universo, del cual somos manifestación y expresión, pone en nuestras manos. ¡Hay que "creer para ver"! Cualquiera que sea el camino recorrido, ya sea por la meditación, por el reiki, por la lectura edificante, el auto-conocimiento, el yoga, la musicoterapia, los florales, las mil terapias energéticas; el resultado es puntual: expandimos la percepción del Todo, entramos poco a poco en sintonía fina con nuestra misión de vida, perdemos toda clase de miedos, incluso a la muerte, y tratamos de hacer más, siempre más, pues la evolución no se detiene nunca, es infinita, lo mismo que el Cosmos.

Y aquí hemos llegado al punto fundamental.
¿Quieres ser todavía más feliz? Es sencillo, procura ayudar a alguien en su transformación, siendo ejemplo para él o - mejor aún - proporcionándole los medios (la energía y la información apropiada), para que su esencia vuelva a brillar, asumiendo de una vez el timón de su "barco", por fin navegando seguro en el océano de la vida.
Sí, podemos, diría incluso que debemos, auxiliar a los que están cerca, a los que viven en nuestra propia casa, en nuestro edificio, a los compañeros en el ambiente de trabajo, a los amigos más o menos cercanos y a todos cuantos logramos percibir como necesitados según los ojos del corazón.
Somos seres espirituales encarnados y funcionamos también como emisores y receptores de frecuencias, de energía universal, incluso de sanación. Por encima de la dimensión de la materia, la intención pura y el propósito altruista son instrumentos poderosos, libres de ruidos, que consiguen realizar verdaderos milagros cuando son bien empleados. Basta la buena voluntad, perseverancia y mucho amor incondicional; exentos, por tanto, de cualquier crítica que nos separe y abrazando la Unidad de todo lo que hay en la Creación, de todo lo que existe en los Reinos de la Naturaleza.
La técnica ya está ampliamente testada y consagrada, e incluso cuenta con cientos de textos en el STUM queprofundizan en la información; falta tener la determinación y la perseverancia de emplearla en favor de los "otros", que en realidad son la otra parte de nosotros. Fueron los antiguos Kaunas Hawaianos los maestros que nos han dejado este magnífico legado: el Ho'oponopono, que en su origen era utilizado por los miembros de una familia cuando alguno de ellos se ponía enfermo, supuestamente por haber quebrantado alguna ley espiritual.

Conscientes de que somos todos uno solo, empezamos la sesión con esta frase:
"Divinidad, limpia en mí lo que está contribuyendo para este problema".
A continuación: "Lo siento mucho. Perdóname. Gracias. Te amo".
Se puede seguir con esta petición hasta percibir que el mensaje "ha llegado a su Destino"... escucha siempre a tu intuición, confía en ella.
El Ho'oponopono es hoy mi compañero constante, al despertar, al acostarme (y cuando es preciso), pido por una bella lista de amigos y amigas. Se ha convertido en mi mantra, amigo y compañero de servicio, una referencia permanente de la Luz que en todos reside, pero que muchos insisten en olvidar.

Sé muy feliz, como mereces y merecen tantos hermanos y hermanas en torno a ti.
Namastê (El Dios que existe en mí saluda al Dios que habita en Ti).
Agradezco aquí a los queridos y pacientes Guías y a toda la pandilla que permite que este Website exista: Rodolfo, Sandra, Teresa, Marcos, Anderson, Ian, Lidiane. ¡y Tú!


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sergio
Sergio Scabia é co-fundador do Site Somos Todos UM
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