Vida solitaria

Vida solitaria

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 20/04/2011 10:15:55


Traducción de Sandra Olivares - [email protected]

Son frecuentes los pacientes que me procuran en el consultorio por querer entender por qué sienten un gran vacío, soledad profunda, incluso teniendo un(a) compañero(a) o estando rodeados de amigos, parientes, etc.
Se sienten desplazados, como no formando parte o sintiendo que no pertenecen a ningún lugar, incluso en el seno de su propia familia (muchos me dicen que se sienten un extraño en el nido, no se identifican con ningún miembro de su familia en gustos, valores, formas de pensar, etc.).
Hay incluso aquellos que buscan llenar ese vacío interior, esa soledad, con drogas, bebidas, sexo, o consumir compulsivamente, o al ocuparse en exceso en el trabajo (adictos al trabajo).

Pero en todos los casos, esa fuga ilusoria no resuelve su soledad, pues el vacío interior y la insatisfacción continúan presentes.
En el aspecto afectivo, tenemos la soledad de a dos, donde la pareja experimenta un tedio, un vacío interior interminable. Están juntos apenas físicamente, pues no hay cariño, amistad y complicidad. De ahí ambos vivencian la dolorosa sensación de soledad por sufrir también del miedo de la intimidad.

Entiendo intimidad como la libertad de ser lo que se es, sin máscaras, disfraces, sin manipulación por medio de juegos de poder, de dominación.
En otras palabras, intimidad es la expresión libre y placentera de lo que pienso y siento, sin reservas o miedo de ser juzgado o criticado, porque existe confianza. Aunque la experiencia de la intimidad sea la forma más rica de relación en una pareja, es, por otro lado, la más temida por muchos, pues no saben como ser íntimos, cómplices en este viaje terrenal.

No se permiten ser verdaderos, amorosos; en este aspecto, hay parejas que conversan solamente asuntos triviales de lo cotidiano, pero no consiguen ser íntimos, expresar sentimientos de calor, ternura o mismo discutir sus conflictos, anhelos y diferencias.
Viven, por tanto, en la superficialidad, conversando sólo lo esencial. No perciben, pero viven en un verdadero letargo mental y emocional por estar anestesiados emocionalmente.

Puede ocurrir también que el cuerpo y el alma estén disociados y fragmentados. O sea, sus cuerpos actúan de una forma, en tanto sus palabras dicen lo contrario.
Profieren, por ejemplo, palabras llenas de rabia con una sonrisa en los labios.
Resultado: vida íntima mediocre, limitada, sin pasión ni compasión y profunda soledad.
Cuál es el aprendizaje de la pareja?
Rescatar la capacidad de amar, ser funcional del punto de vista amoroso, ejercitando la ternura, dulcificando más el corazón.

Caso Clínico: SOLEDAD
Hombre de 42 años, casado, un hijo.


Vino a mi consultorio un hombre de 42 años, con la siguiente queja: soledad.
Así él me relató en la entrevista de evaluación:
Dr. Osvaldo, me siento sólo, un vacío, una angustia, un anhelo, no tengo idea del motivo. Soy casado, tengo un hijo, mi vida financiera es estable, mi esposa también trabaja, tenemos una vida muy buena. Incluso siento hasta remordimiento por sentirme así. Mi esposa me preguntó por que no soy feliz con ella. Yo le respondí que no soy feliz con nada, que el problema está en mí.

En la primera sesión, después el relajamiento progresivo, el paciente me relató:
”Veo una casa, es una casa de época... Parece una hacienda. Es una casa blanca, toda cercada por una baranda grande. Veo un hombre sentado en una mecedora, él tiene cerca de 45 años –pero aparenta ser más viejo usa barba y bigote, está con una ropa blanca, fuma un cigarro, tiene un rostro sufrido. Parece un coronel de esos de plantación de café del período colonial”.

- Entre en esa casa – pido al paciente.
”Veo una familia que se aproxima a la casa, un hombre, una mujer y una niña. El hombre parece pedir empleo al coronel y la mujer y la niña quedan alejadas. (pausa).
Creo que ese coronel soy yo en esa vida pasada. Yo veo a la niña y quedo encantado con ella; ella tiene cerca de 15 años.
Soy casado, mi esposa está muy enferma por la perdida de nuestro hijo. Yo acabo dando empleo a ese hombre en la plantación; la mujer y la niña quedan trabajando dentro de mi casa.
Quedo impresionado con la belleza de aquella niña; ella también me mira diferente, sólo que soy casado y ella es apenas una niña”.

- Avance en esa escena y vea lo que acontece – le pido al paciente.
”Mi esposa falleció y, por increíble que parezca, no me puse triste, pues yo quería aquella moza. El nombre de ella es Julia. Siento una sensación de libertad, pues sólo así podría casarme con aquella niña, con Julia. Quería ser feliz, poder tener hijos, vivir...
Fue lo que aconteció... Me veo casado con Julia, yo estaba apasionado, hacía todo para ella”.

- Avance nuevamente en esa escena – pido al paciente.
”Ahora, yo la veo embarazada... ella está linda, tiene una barriga linda; el bebé nace, es un niño, se llama David. Fue el primero de los siete hijos que tuvimos: 5 niños y 2 niñas. (pausa).
Siento ahora un dolor muy fuerte en mi cuerpo, estoy enfermo y los 15 años que viví con Julia estaban por acabar porque estoy por morir. Veo a Julia al lado de mi lecho todo el tiempo; veo el sufrimiento en sus ojos pidiéndome para que yo me quede; siento también que ella no quiere que yo sufra. Ella se quedó a mi lado hasta el final y nos dijimos que nos reencontraríamos. (pausa).
Dr. Osvaldo siento que Julia no es mi esposa actual; se que no es ella. (pausa).
Siento aquí en el consultorio un ser espiritual... Él quiere hablar conmigo”.

- Vea lo que él quiere decirle – pido al paciente.
”Es una revelación, él dice: ‘Su vida dentro de poco cambiará; el tiempo de su esposa y el suyo ya se cumplirá, la naturaleza se irá a encargar y cada uno seguirá un camino, no habrá sufrimiento, pues su esposa también siente que está en el final, y ella también encontrará a su verdadero compañero. Su Julia está resolviendo sus asuntos pendientes y, en breve, Uds. se encontrarán; tenga calma y paciencia. Sólo tuve la autorización de esta revelación por su madurez y merito, pues pocos tienen esa oportunidad. Vaya en paz y sea feliz’!
Él está yéndose, no me dice su nombre.
Dr. Osvaldo, estoy tan feliz, Julia volverá para mí, mi Dios, que maravilloso!
Siento mi corazón palpitante, alegre, por mi y también por mi esposa actual, pues se que ella sufre también y yo quiero que ella sea feliz, que encuentre alguien que la ame de verdad”.Este paciente estuvo en mi consultorio en Junio de 2010, y me mandó un e-mail en Enero de este año, diciendo:
Dr. Osvaldo, es con mucha alegría y gratitud a los seres espirituales que me ayudan que vengo a compartir con el señor y su equipo: mi amada (Julia) llegó. Cuatro meses después de mi venida a su consultorio, en octubre de 2010, mi esposa me pidió la separación diciendo que no aguantaba más ver mi tristeza, y yo acepté.
Viaje por trabajo y a la vuelta encontré una nueva funcionaria en la empresa donde trabajo; cuando la vi no tuve duda que era ella, Julia. Quedé maravillado con ella, estamos enamorados, es una sensación que yo no consigo describir; sólo se que la amo.
Agradezco en mis oraciones a aquel ser que vino a darme la buena nueva, creo que es mi mentor espiritual. Quedo inmensamente agradecido.
Muy agradecido al señor, Dr. Osvaldo, y a su equipo!

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Shimoda
é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
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