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¡Yo Te Amo!


Traducción de Teresa - [email protected]

Desde el tiempo en que vengo practicando el Ho’oponopono, se ha hecho natural, frente a cualquier situación, decir inmediatamente las frases… ¡Lo siento mucho! ¡Perdóname! ¡Yo Te Amo! ¡Muchas gracias!
Todas esas frases... o solamente ¡Yo Te Amo! Sin necesidad de enunciar la petición, porque dentro de mí ese camino ya se ha hecho conocido y entonces automáticamente asumo el 100% de la responsabilidad, sabiendo que eso que aparece por fuera no es más que una memoria equivocada que se repite, y que el camino hasta la Divinidad va por el niño interior.
Supongo que se trata de una transición natural que les ocurre a todos durante el proceso. Claro que no hay ninguna regla fija y a veces expreso la petición… lo importante es que funciona. Siempre ha funcionado desde el comienzo…

Estaba leyendo el libro Límite Cero, de Joe Vitale y del Dr. Len, que ya está disponible en portugués; iba por la parte en que el Dr. Len explica:
Los problemas son memorias que salen nuevamente a escena… Las memorias son programas. No son únicamente tuyas. Son compartidas. La manera de liberar las memorias es enviando Amor a la Divinidad. Ésta escucha y responde, pero de la manera que es mejor para todos, en el momento propicio para vosotros. Vosotros elegís, pero no tenéis la decisión. Quien decide es la Divinidad.

Entonces he querido probar, durante unos días, a Amarlo todo, enviando Amor a la Divinidad… a todos cuantos se cruzasen en mi camino… en cualquier situación, todo el día diciendo a la Divinidad ¡Yo Te Amo!

Así lo hice… y al principio, tal como dicen muchas personas en el libro, la frase puede parecer vacía de sentimiento, pero poco a poco nuestro corazón va entrando en calor y empezamos a sentir más ese fluir del amor.
Al segundo día de esa práctica, tuve que ir a renovar mi pasaporte y cuando pasaba por una calle de mucho movimiento… una moto me asustó al pasar muy próxima de mi coche, justamente a mi lado… pero inmediatamente pensé ¡Yo Te Amo!
Observé que esto disolvió cualquier miedo o enjuiciamiento que antes yo hubiera podido expresar frente a la misma situación.
Y así continué durante todo el recorrido. Cuando llegué al destino elegí una silla en la última fila y en ese mismo momento me di cuenta de que una mujer volvió la cabeza y me miró… Yo seguía diciendo ¡Yo Te Amo! Y enviando Amor…
La mujer seguía mirándome insistentemente, no obstante… ¡Yo Te Amo! ¡Yo Te Amo! Yo Te Amo... fue lo bastante para disolver cualquier malestar o enjuiciamiento que pudiese provenir de aquella situación.
Que ella me mirase no era bueno ni malo y me di cuenta de que podía amar a aquella mujer así, tal como era…

Como estaba cerca de la puerta, empecé a notar un viento frío en la espalda… e inmediatamente envié Amor, siempre diciendo ¡Yo Te Amo! a la Divinidad...
En otro tiempo yo me hubiera marchado a otra silla, porque tenía una creencia de que el viento en la espalda hace que me resfríe… Continué allí e incluso empezó a gustarme la sensación producida por aquel viento. Y después he constatado que no me he resfriado ni se me ha atascado la nariz.

De regreso a casa, mientras pasaba por un lugar donde hay muchos edificios, y de mucho movimiento, me sorprendí cuando, naturalmente, mi rostro se volvió a la derecha y mis ojos fueron a dar con un rosal cargado de lindas rosas de color rosa. Nunca hubiera esperado que allí, entre tantos edificios comerciales, una casita pequeña y simpática pudiese sobrevivir aún y tener en su jardín unas rosas tan lindas.
Más adelante me volví hacia el otro lado de la calle y miré directamente a un lindo arco iris estampado en un cartel…
Continué conduciendo y diciendo ¡Yo Te Amo! y me daba cuenta de que solamente me atraían la mirada cosas que me tocaban el corazón… una mariposa de color naranja… ¡un arbolito muy encantado! Empecé a observar hacia dónde era guiada mi mirada y a sorprenderme cada vez más al percibir que siempre había allí algo que me hacía sentir bien…

A la ida me encontré con situaciones a que antes hubiera reaccionado automáticamente con miedo o algún juicio equivocado… y he podido constatar que… cuando lo primero que decimos ante cualquier situación es ¡Yo Te Amo!, eso nos aleja de una reacción basada en memorias repetidas. Si persistimos enviando Amor, se hace bastante fácil identificar que allí está una persona que comparte memorias equivocadas con nosotros y que el ¡Yo Te Amo! hace la limpieza… y aquello que podría transformarse en un problema se disuelve naturalmente.

Me vino a la cabeza el mandamiento de Jesús: Amaos los unos a los otros como Yo os he amado.
Él nos ha Amado como ama la Divinidad… Cuando el Ho’oponopono nos enseña a decir ¡Yo Te Amo! a la Divinidad, entiendo que decimos Yo Te Amo a Todos, porque a ese nivel no existe separación.
Pero no importa cómo se entienda a nivel racional, sino el cambio que se produce en nuestras vidas y la seguridad de que la Divinidad pasa a inspirarnos.

¡Yo Te Amo!


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Rubia A. Dantés é Designer, cria mandalas e ilustrações em conexão...
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