¿Por qué me siento confundida, desorientada y con miedo a la vida?
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 09/10/2007 14:13:00
Traducción de Teresa - [email protected]
Terapia Regresiva Evolutiva (T.R.E.):
La Terapia deseable de nuestros tiempos.
El gran médium Chico Xavier, estando en vida, afirmó: “El psicoanálisis, asociado a las ideas reencarnacionistas será, sin duda alguna, la terapia deseable de nuestros tiempos.”
En la obra “El Libro de los Espíritus”, cuestión 399, Allan Kardec, el codificador del Espiritismo, escribe: “Integrado en la vida corpórea, el espíritu pierde momentáneamente el recuerdo de sus existencias anteriores, como si un velo las ocultase. No obstante, tiene a veces una vaga consciencia, y ellas pueden incluso serle reveladas en ciertas circunstancias.
Pero esto no ocurre sino por deseo de los Espíritus Superiores, que lo hacen espontáneamente, con una finalidad útil y jamás para satisfacer una vana curiosidad.”
La T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) – abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí, a través de los Espíritus Superiores del Astral, va, a mi modo de ver, de encuentro a lo que el médium Chico Xavier ha afirmado anteriormente y está también en perfecta sintonía con lo referido por Kardec en la cuestión 399. Aunque éste no haya especificado en qué circunstancias son revelados los recuerdos reencarnatorios, yo doy por incluida la T.R.E. en la expresión en ciertas circunstancias, empleada por él, pues esa terapia está conducida por el mentor espiritual del paciente (el ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual), que es un espíritu superior del Astral.
Por tanto, el mentor espiritual del paciente es la pieza clave en esa terapia, puesto que al conocerlo profundamente (viene acompañándolo en varias encarnaciones) es la persona con más autoridad para descortinar el “velo del olvido” de su pasado, y mostrarle la causa de sus problemas para que pueda liberarse de las ataduras (bloqueos) de su pasado.
Y mi papel, en cuanto terapeuta, es propiciar la apertura del canal de comunicación entre ellos, para que el mentor pueda orientarlo mejor acerca de sus problemas, de sus aprendizajes necesarios, así como si se encuentra en el camino acertado, es decir, si está cumpliendo su programa reencarnatorio – su verdadero propósito de vida.
Una vez abierto el canal de comunicación entre ambos, el paciente – en la mayoría de los casos – no necesita ya pasar por ninguna otra terapia, pues el mentor espiritual es su verdadero amigo y terapeuta. Siendo así, es común, tras pasar por la T.R.E., que el paciente se comunique constantemente con su mentor, beneficiándose de las orientaciones que le da acerca de sus problemas. Es importante resaltar que el mentor espiritual no es paternalista, pues respeta profundamente las opciones del libre albedrío de su pupilo, sin interferir en sus decisiones, a fin de que pueda buscar su evolución y llevar a cabo sus propios aprendizajes.
Sin embargo, para aprender lo nuevo es preciso que el paciente “vacíe” su mente, ya que solamente así estará capacitado para escuchar y aprender realmente lo que su maestro tiene para decirle, puesto que una persona de mente cerrada es incapaz de aprender cualquier cosa nueva.
Para que el paciente se comunique con su mentor espiritual, ha de dominar su ego (la mente de la duda, del escepticismo, de la incredulidad, prejuicios, miedos, inseguridad, conflictos) y entrar en contacto con su Yo Superior (alma, espíritu).
En ese aspecto, esta terapia está contraindicada para pacientes excesivamente racionales, incrédulos, escépticos acerca de la espiritualidad, las vidas pasadas, el mundo espiritual y su influencia en nuestra vida. Por tanto, es preciso que el paciente se encuentre con la mente mínimamente abierta, maduro emocional y espiritualmente, para pasar por la T.R.E.
Es importante resaltar aquí que el paciente necesita en gran medida hacer uso de su intuición (el sentir) en esta terapia, ya que muchas de las experiencias reencarnatorias no serán vistas con sus ojos carnales, sino intuidas, sentidas con los ojos de su alma.
Sin embargo, eso es lo que causa más complicaciones, pues la cultura occidental siempre ha bloqueado fuertemente la intuición. O sea, hemos sido educados para pensar, para ser racionales, lógicos, y no para intuir, sentir. Para esto sirve la meditación – para anular nuestro lado racional y entrar en contacto con nuestra alma, con nuestro espíritu (inteligencia mayor). La mente del ego (racional) no es capaz de responder a las cuestiones más complejas, tales como la causa de los problemas emocionales, los existenciales y los que surgen en las relaciones interpersonales del paciente. El razonamiento lógico no tiene profundidad, es muy superficial.
En esta terapia el paciente entra en un estado alterado de consciencia a través de la hipnosis, aunque en un trance de profundidad ligera o media (alfa y theta), en el cual siempre permanece consciente (en esta terapia es muy raro que durante la regresión de memoria el paciente quede inconsciente).
En este abordaje terapéutico se trabaja, por tanto, a un nivel más profundo (supra-consciente) de la psiquis humana, que es el nivel intuitivo, espiritual. El paciente tiene que utilizar en mayor medida el hemisferio derecho de su cerebro, o sea, el lado intuitivo, espiritual, emocional, que su hemisferio izquierdo (racional, analítico, lógico), a fin de vivenciar nuevamente sus recuerdos reencarnatorios.
Debido a que la T.R.E. es una terapia profunda del alma, los propios mentores espirituales de los pacientes suelen decir que para entrar en contacto con ellos es preciso que se cultiven tres puntos fundamentales:
A) Fe: Cultivar el hábito diario de la oración, que es un instrumento poderoso para nutrir el alma. Nunca está de más recordar que el alimento del alma es la plegaria. Por tanto, la oración es el camino, el cauce para conectarse con el mentor espiritual.
B) Meditación: Cualquier práctica meditativa nos lleva a entrar en estado alterado de consciencia (rebajamiento de la consciencia) y con ello se aguza nuestra intuición, la P.E.S. (Percepción Extra-Sensorial) facilitando la comunicación con los seres espirituales.
C) Gratitud: Cultivar el sentimiento de gratitud para con nuestro Padre Celestial y con las fuerzas espirituales amigas, pues de ellos recibimos las bendiciones, las gracias y, con eso, estrechamos los lazos con ellos.
Caso Clínico:
¿Por qué me siento confundida, desorientada y con miedo a la vida?
Mujer de 40 años, divorciada.
La paciente acude a mí por sentirse confundida, desorientada y con miedo a vivir. Su vida estaba embrollada, no sabiendo cuál rumbo tomar en su vida afectiva, profesional y financiera. A pesar de estar separada de su ex marido, no conseguía obtener el divorcio. Tampoco sabía qué rumbo tomar en su vida profesional.Al hacer regresión me relató:
“Estoy en un jardín vasto, lleno de flores, parece un parque (Astral Superior).
Tengo la impresión (la paciente no estaba viendo, sino intuyendo) que mi mentor espiritual está conmigo en ese lugar (pausa). Siento como si hubiese vivido en una guerra.
Tengo la sensación de un bombardeo, personas corriendo de un lado a otro. Estoy recordando intuitivamente una vida pasada.
Todos gritan, corren, es una ciudad que está siendo bombardeada.
Yo me veo sola en esa correría.
Estoy corriendo y veo personas con el cuerpo chamuscado.
Estoy muy asustada, corro desorientada.”
- ¿Consigues verte? – Pregunto a la paciente.
“Soy un crío, de unos nueve años.
Llevo ropa color crema, creo que soy un niño. No sé dónde están mis padres.
Voy aterrorizada siguiendo a la gente. Me siento perdida, no sé qué es lo que está ocurriendo.”
- Avanza más adelante en esa escena.
“Ahora tendré unos 13 años. Estoy sentada en el suelo con un montón de gente en un lugar destruido por el bombardeo.
Como un pan duro. Creo que debe ser la 2ª guerra mundial.
Veo aviones, las lágrimas resbalan por mi rostro, me siento triste. Siento un vacío, una apatía...
Me parece que mis padres se han muerto (pausa).
Estoy en esa fila, estamos todos sentados en el suelo, tristes, la mirada sin esperanza. Veo guardias, soldados armados, llevan uniformes militares. Ellos nos vigilan.
Parece ser un campo de concentración. Veo alambradas de espino.
Es la hora de la comida, es de día.
Estamos ahora arrimados a la pared, comiendo. Hay hombres, mujeres y adolescentes.”
- Avanza más adelante en esa escena – pido a la paciente.
“Me parece que voy a morir. Estoy muy flaquito. Me encuentro en una fila, nadie habla.”
- ¿Cómo te sientes? – Le pregunto.
“Me siento sin esperanzas, en esa fila. Sabemos que va a ocurrir algo, pero nadie dice nada, todos estamos cansados. Hay gente que se cae por la debilidad.”
- Ve hasta el momento de tu muerte – pido a la paciente.
“En la fila, cuando llega mi turno de morir, empiezo a sentir tristeza, pero al mismo tiempo lloro aliviada. Es un lugar caliente, parece vapor.”
- Mira qué pasa contigo en el momento de tu muerte.
“Veo mi cuerpo caído, pero mi espíritu llora aliviado.
Veo que unas personas de blanco, amorosas, vienen a recogerme.
Son espíritus del bien, de mucha luz. Me dan cariño, me levantan. Aún estoy llorando, pero más aliviada.
Ellos no dicen nada, sólo transmiten serenidad, mucha paz, cercanía protectora. Me sonríen. Me están llevando fuera de aquel lugar.”
- Averigua a dónde te llevan – pregunto a la paciente.
“Vamos subiendo, estoy flotando en el aire (pausa).
Me conducen a un lugar donde sólo hay seres de luz, sus cuerpos irradian luz. Ellos me reciben, me parece que soy un adolescente. Soy bien acogida, ellos dicen que me conocen, pero yo no les reconozco (el velo del olvido del pasado de la paciente no le deja acordarse).
Esos seres espirituales me conducen a un lugar donde tomo un baño de luz, pues mi cuerpo (periespíritu) está algo sucio. Es un baño agradable, me deja perfumada (perfume floral).
El baño es para recargar mi energía. Ellos también toman ese baño para limpiarse y recargarse. Veo ahora varias salas, ellos me muestran personas tendidas en hamacas. El lugar es un jardín, es lindo, sublime, ¡es un jardín celestial!
El período de cuatro años durante el cual permanecí en aquel campo de concentración ha pasado ya a no ser importante para mí.
Esos seres de luz... no los contemplo como parientes, sino como hermanos de luz. En ese lugar de tratamiento reconozco a algunas personas que estaban en aquel campo de concentración. Es como si estuviesen durmiendo (pausa).
Veo ahora a mi mentor espiritual. Me sonríe cuando le pregunto si esa vida pasada ha influido para que hoy yo sienta miedo a la vida. Dice que sí, pero me pide que siga el camino de la luz. Mi mentor espiritual esclarece que al morir, la parte alta de mi cabeza fue quemada cuando abrieron la ducha, que era muy caliente.
De ahí se explica el por qué de la necesidad de “cerrarla más”, pues la energía de mi cuerpo espiritual se dispersa por la parte alta de mi cabeza. Él me aclara que debido al tamaño de la luz de mi periespíritu, que está dentro de mi cuerpo físico, la luz quiere salir. Entonces, es preciso “cerrar” la parte alta de mi cabeza. Él mi explica que ya ha sido cerrada, pero que aún es necesario cerrarla más.
- Pregunta a tu mentor espiritual cómo podemos hacerlo – Ruego a la paciente.
“Dice que es preciso conectarme, ejercitarme con las falanges del bien y que la Limpieza Espiritual de los 21 días del Arcángel Miguel (es una oración) me está ayudando igualmente a que no se disipe la luz de mi cuerpo espiritual.
Esclarece que la confusión mental que siento en la actual vida es fruto de la guerra que he vivido en esa vida pasada, pero que ya no volveré a notarla, pues eso está resuelto. Dice que ha sido muy importante en esta terapia el haber revivido esa vida reciente para que yo pudiese liberarme de ese pasado.
Me ruega que siempre me conecte con ellos y que me bañe con las lámparas eléctricas (cromoterapia).
Me dice que el color lila y el verde son buenos para mí. Pero explica que el lila es el más integral. Lo completa diciendo que me bañe también con la luz del sol.
Mi mentor espiritual me abraza y dice que siempre está a mi disposición para ayudarme. Ahora estoy despidiéndome de ellos; son todos hermanos de luz. Son muy altos, sus facciones son todas semejantes, serenas. Son solamente luz.
Es un lugar de mucha paz y felicidad. Todos me están diciendo adiós.”
Ruego a la paciente que regrese al portón del jardín (es un recurso técnico que utilizo al inicio de la regresión y que funciona como un portal de la espiritualidad, separando el presente del pasado, el mundo terreno del espiritual) y que lo visualice cerrándose. En seguida le pido que se aleje de ese portón y suba una escalinata brillante, volviendo a mi consultorio.
Tras pasar por otras cuatro sesiones de regresión, la paciente me dijo que esa terapia ha sido un renacimiento para ella. Ya no se sentía confundida ni desorientada. Vislumbraba ya un nuevo horizonte en su vida, enfocaba mejor el rumbo a tomar en su profesión, y consiguió que el juez le concediese el divorcio.








in memoriam