Ningún hombre es totalmente santo ni totalmente pecador
Hermann Hesse
Jung, médico psiquiatra suizo, contemporáneo de Freud, decía que los seres humanos tienen un lado oscuro, sombrío, a que él llamaba sombra, o sea, ese lado que ocultamos bajo siete llaves, pues nos avergüenza o nos hace sentir culpa. Por eso la gran mayoría tiene miedo de admitirlo, tendiendo a negarlo, ya que es lo que hay de más feo dentro de nosotros.
Siendo así, hay una tendencia a ocultar lo que en realidad somos verdaderamente, pues aparentamos lo que de hecho no somos; y cuanto más ignoramos ese lado, más lo realzamos. Es el caso, por ejemplo, de una persona tímida, que en grupo se ruboriza ante un comentario jocoso y, cuanto más intenta disimular, reprimir su azoramiento, más ruborizada se pone. En los casos más extremos, patológicos, cuanto más una persona ignora su sombra o niega su lado negativo, más perjudicial será para la sociedad.
Es el caso de los suicidas, dictadores, torturadores, violadores, pedófilos; y los recientes escándalos de pedofilia que implican a curas de la Iglesia Católica son otro ejemplo, obviamente más extremo y patológico, de acción nefasta en relación a la sociedad cuando el ser humano niega y encubre su lado sombra, etc.
La sombra representa, por tanto, nuestros impulsos destructivos, tales como vicios, taras sexuales, TOCs (trastornos obsesivos compulsivos), compulsiones a la bebida, a drogas, al juego, etc.
En otras palabras, el lado sombra reúne los rasgos de personalidad y las tendencias negativas que traemos de otras encarnaciones.
Pese a que la psicología oficial insiste en que somos lo que somos desde la infancia, que hemos nacido como una tabla rasa y que el ambiente familiar - a través de nuestros padres - moldea nuestra personalidad, echando así toda la culpa y la responsabilidad a los padres por las actitudes negativas de los hijos, a mi modo de ver, esto refuerza la postura de víctima por parte de los hijos, haciéndoles sublevarse contra la educación que han recibido. Obviamente, con esto no estoy en modo alguno eximiendo a los padres de su responsabilidad de educar, orientar, cuidar, dar cariño, amor, establecer límites de ciudadanía, derechos y deberes, aparte de transmitir principios morales y espirituales a sus hijos.
Verdaderamente, lo que defiendo es que los padres solamente refuerzan, mantienen o atenúan los rasgos de personalidad, tendencias negativas y/o positivas que arrastramos de otras encarnaciones. No son, por tanto, responsables al 100% por la formación de la personalidad y las actitudes de sus hijos.
Recuerdo a un comisario de policía que vino a mi consulta tratando de comprender por qué era el único de su familia de tres hermanos que no se metió por los caminos del bandidaje.
Su padre, desde pequeño, lo incentivaba a robar, pero él se negaba, lloraba diciendo que no haría tal cosa. El paciente me dijo que hasta hoy su padre no le perdonaba por haberse convertido en un 'poli', un policía.
No obstante, lo inverso también ocurre, pues observé en otro paciente que éste vino de una buena familia, pero fue el único de los hermanos que se metió en el mundo de las drogas, los vicios y el crimen. Tuvo todas las oportunidades, o sea, se le dio una buena educación, frecuentó las mejores escuelas, tenía una buena vivienda, padres cariñosos que le establecieron límites, le transmitieron principios morales y éticos, pero siguió una vida errática.
En la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) - La Terapia del Mentor Espiritual, abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, al hacer regresión a una vida pasada, el objetivo de esta terapia es hacer que el paciente se desligue de las situaciones traumáticas de donde provienen sus síntomas de fobia, pánico, depresión, ansiedad, dolores, etc., así como llevarlo a entrar en contacto con su lado sombra, o sea, malos hábitos, rasgos de personalidad e imperfecciones morales oriundas de sus vidas pasadas, para que pueda modificarlos en la vida presente. Es lo que los espíritas denominan reforma íntima.
Si el paciente no entra en contacto con su lado sombra, no toma conciencia de lo que fue en vidas pasadas, la tendencia es pasar esta encarnación entera como autoritario o arrogante, sumiso, miedoso, solitario, egoísta, etc., no llevando a cabo su reforma íntima.
Por tanto, a través de esta terapia, él se hace consciente sobre si está cambiando, evolucionando, o repitiendo los mismos errores en varias encarnaciones, incluso en la vida actual.
Caso Clínico:
Depresión y melancolía.
Mujer de 28 años, casada, un hijo.
La paciente acudió a mi consultorio quejándose de depresión y melancolía; se sentía muy cansada, desvitalizada, con humor inconstante, rabia e irritación. En casa, solo deseaba dormir. Estaba en conflicto en su relación, quería saber si continuaba o no en ese matrimonio.
Tenía deseos de separarse para poder viajar sola y tener más libertad en su vida. Pese a sentir un gran cariño por su marido, él estaba relajado, no se cuidaba, se había puesto obeso, por eso ya no sentía deseo sexual, sino incluso cierta repulsa por él. Verdaderamente, ella se sentía como si fuese la madre de él, y por eso ya no lograba contemplarlo como hombre.
Acabó por mantener una relación extraconyugal, pero duró poco, pues él también estaba casado.
Posteriormente se envolvió con otro hombre, pero esa relación la hizo sentirse culpable por su condición de casada y con una familia.
Últimamente, ella venía teniendo constantes sueños eróticos, de estar en una región promiscua (astral inferior, de las tinieblas) participando activamente en sexo intenso.
Al hacer regresión, la paciente me relató:
- Siento dolor, presión en la nuca y en la región lumbar (en esta terapia, es frecuente que los pacientes sientan presión, dolores en la nuca, hombros o espalda, debido a una interferencia espiritual obsesora a que la sabiduría popular llama "encosto" (pegote), pues literalmente el ser espiritual de las tinieblas se pega a los hombros del obsedido).
Oigo un sonido de alguien hablando, pero con interferencia, como aquellos chasquidos de canal de TV.
Pregunta a ese ser espiritual si puede identificarse - pido a la paciente.
- Él no dice nada, pero he visto a un bicho, parece la figura de un Alien (ser extraterrestre de una película norteamericana). Es él quien emite ese chasquido.
Pregúntale que es lo que tú le has hecho en el pasado - pido nuevamente a la paciente.
- Siento una punzada en el pecho, tengo dificultad para respirar, me falta el aire. Es como si él me hubiese atacado con una garra o algo puntiagudo.
Pregunta a ese ser qué es lo que ocurrió entre vosotros en el pasado.
- Siento tristeza, pena de él (la paciente habla llorando).
Él está solo y me pregunta: '¿Por qué has hecho eso conmigo?'Él está escondido en un lugar oscuro (la paciente se refería a la región de las tinieblas). Ahora lo veo un poco mejor. Parece un ser sin forma definida, cabeza puntiaguda, esquelético como un Alien. Ese ser espiritual tiene miedo, está en el suelo. ahora parece una grasa oscura. Siento que se me engruda, no quiere separarse de mí. (Pausa).
Comunícate con él en pensamiento (en esta terapia, la comunicación con los seres espirituales se verifica de forma intuitiva, en lo mental), dile que vas a orar por él, a mandarle mucha luz, a fin de que tenga fuerzas para irse a la luz - pido a la paciente.
- "Él me está soltando. Tengo la impresión de que necesito cuidar de él, ayudarle a salir de esa oscuridad, pues siento que lo perjudiqué en el pasado, me da pena de él" (habla llorando).
Al final de esa sesión le entregué la oración del perdón para que ella la hiciese de corazón abierto, mandando mucha luz a ese ser espiritual.
A la sesión siguiente (2ª sesión), al hacer regresión, la paciente me relató:
- "Veo una cueva, siento el pecho oprimido. Sé que mi mentor espiritual está presente, esperándome. Lo veo como una silueta blanca. Me dice: 'Querida mía, siente el amor de Cristo y confía; es preciso que entres en aquella cueva'. Él me besa en la frente". (Pausa).
Estoy entrando en la cueva, veo un claro. A decir verdad son varios y hay también algunas personas. Aquel ser espiritual, el Alien, está en el primer claro, sentado en el suelo. Esta vez ya no se presenta como esquelético o como un monstruo (decimos zoantropía cuando un ser obsesor se plasma en forma de un animal o de un monstruo y licantropía cuando se presenta como un vampiro, para impresionar y atemorizar al obsedido). Ahora lo veo como un bulto oscuro, una sombra. Me estoy acercando más a él. él está llorando, ahora lo veo como un hombre. Llora sentado, apoyando su cabeza en las rodillas".
Pregúntale si viene recibiendo tus oraciones - pido a la paciente.
- "Dice que sí, que viene encontrándose más fuerte, pero que sigue sintiéndose incapaz de levantarse".
Pregúntale si desea recibir ayuda de los espíritus amparadores de Luz para salir de ese lugar - ruego a la paciente.
- "Le he preguntado, pero sin contestarme, me ha empujado".
Pregúntale qué fue lo que ocurrió entre vosotros en el pasado - pido nuevamente a la paciente.
- "Veo una casa blanca, muy sencilla, una verja blanca la rodea, muy bajita. Llevo un delantal, estoy feliz, tendiendo la ropa. Veo chiquillos, son mis hijos. Siento que hay alguien detrás de la casa observándome. Es una vida pasada. (Pausa).
Es un hombre algo grueso, estoy dentro de casa fregando cacharros, él entra, quiere abrazarme, pero yo quiero librarme de él. Es un conocido del vecindario. Le digo que salga, pero se ríe, me siento preocupada por lo que habrá de pensar el vecindario, además, mi marido puede llegar en cualquier momento.
Vuelvo ahora a la escena en aquella cueva con aquel ser espiritual, el Alien, me dice que él era mi marido de esa vida pasada. Dice que lo traicioné, contesto que no hice tal cosa, pero no sirve de nada, él no cree en mí. (Pausa). Ahora estoy intentando levantarlo, lo llevo hacia donde está mi mentor espiritual. Él llora, yo lo amparo. Estamos saliendo de la cueva, pido a mi mentor espiritual que lo lleve a un sitio bueno. Lo abrazo, me despido de él. (Pausa).
Mi mentor espiritual me dice: 'Querida mía, todo estará bien, continúa haciendo la oración del perdón para él'."
En la sesión siguiente (3ª sesión), la paciente me relató:
- "Mi mentor espiritual me dice que es preciso que yo vea una escena. Me muestra aquella casa, donde viví en aquella vida pasada. Por la ventana, veo la cocina; es una casa muy bonita, un hogar bien cuidado, tiene flores en la ventana. Hay una puerta trasera y mi mentor me pide que entre. Estoy entrando, veo una habitación a media luz y unas escaleras. Estoy subiendo, pero no consigo ver nada, pues todo está oscuro. Mi mentor se ha quedado abajo. Voy a seguir de frente, por el pasillo. ahora veo una habitación de matrimonio.
Mi mentor espiritual está conmigo ahora y le pregunto qué es lo que tengo que saber (pausa).
Veo a una pareja en la cama, estoy como espectadora asistiendo a la escena. no consigo ver bien a la pareja, pero se ríen, practican sexo, son amantes. Son aquella mujer rubia que fui en esa vida pasada y aquel hombre algo grueso que intentaba abrazarme en la cocina de mi casa. (Pausa).
A ese hombre lo reconozco. es mi amante de hoy (la paciente habla llorando).
Estoy repitiendo en la vida actual el mismo error de esa vida pasada, al tener nuevamente un amante. Me pongo triste al saber que estoy repitiendo el mismo comportamiento de infidelidad. Agradezco a mi mentor espiritual por haberme mostrado ese error (la paciente habla llorando.
Ahora él está enseñándome mis hijos de aquella vida pasada y me dice que como madre yo los tenía descuidados, ya que no los atendía como era debido, por preferir estar con mi amante. Viene la imagen de mi marido actual. él era uno de mis hijos de aquella vida. (Pausa). Pregunto a mi mentor espiritual si mi actual marido fue uno de mis hijos de esa vida pasada y él lo confirma, dice que sí".
Pregúntale de dónde vienen tu depresión y melancolía - Pido a la paciente.
- "Dice que vienen de mi comportamiento egoísta, de mi vanidad que traigo de esa encarnación pasada, y que vengo repitiendo esos comportamientos. Resalta que siempre supe lo que tengo que mejorar. Dice además que la depresión y la melancolía vienen del hecho de no conseguir cambiar esos comportamientos y, de esa manera mi alma me lo reclama. (Pausa).
Le pregunto por qué ese deseo de separarme de mi marido, de querer viajar sola, de tener más libertad en mi vida.
Él me contesta reafirmando que viene de mi egoísmo, de preocuparme solamente por mí misma, ya que tengo un espíritu aventurero, rasgos de personalidad de otra existencia pasada. Él me muestra una escena de esa vida, en la cual era un hombre galanteador, mujeriego. estoy riendo y bebiendo en compañía de varias mujeres" (pausa).
Pregúntale si está en tu programa reencarnatorio de la vida presente permanecer con tu marido o separarte de él - Pido a la paciente.
"Él dice que poco a poco esto me será revelado, me ruega que tenga paciencia con él, pues aún tengo que permanecer a su lado.
Dice además que los sueños promiscuos que últimamente he tenido provienen de las tinieblas, que son mis amigos desencarnados de esa vida cuando fui hombre. Dice que la rabia, la irritabilidad, el cansancio, el solo querer dormir, se deben a que cuestiono las leyes de Dios, empleo mi libre albedrío para perjudicarme, porque me dedico a la jarana, y así acabo por atraer a seres desencarnados que desean saciarse de sexo y de bebida. Reafirma que son todos compañeros de juerga de otras encarnaciones.
Él ahora me muestra nuevamente una escena de aquella vida pasada, en la cual había muerto con varias cuchilladas propinadas por mi marido. Él está aquí en el consultorio, le pido perdón, él llora, también me pide perdón por lo que hizo conmigo.
Estamos llorando, le digo que llegaremos a reencontrarnos un día. Le pido que deje quedar atrás lo ocurrido entre nosotros en el pasado. Le digo que seguiré orando por él y que, de ahora en adelante, vibraremos solamente en positivo de forma mutua, pues la jornada de la vida es ardua. Él se está despidiendo, yéndose a la luz.
Mi mentor espiritual recuerda que he dejado de ir al centro espírita; me ruega que vuelva, que haga los tratamientos allí y que tenga paciencia con las charlas que ellos imparten.
Dice que la terapia está terminada, pero que más adelante habré de acudir a ella nuevamente, que me intuirá, que sabré el momento propicio para retornar.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
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Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor