La Verdad os Hará Libres

La Verdad os Hará Libres
Publicado dia 10/5/2010 12:29:30 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

Jesús, profundo conocedor del alma humana, afirmó: “Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres”. Sin duda alguna, la verdad es siempre libertadora. Por eso, en la TER (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual (ser desencarnado de elevada evolución espiritual, responsable directamente por nuestro perfeccionamiento espiritual), abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, cuando el mentor espiritual del paciente le revela la causa de su(s) problema(s) y la manera de resolverlos, éste se libera de las ataduras (bloqueos) de su pasado, transformándose verdaderamente.

No obstante, en esta terapia, para que el paciente – a través de su mentor espiritual – entre en contacto con la Verdad respecto de sí mismo y se transforme, o se cure, son necesarios cuatro factores:
1) Fe, a través de la plegaria;
2) Esclarecimiento: que el paciente tenga un mínimo de información respecto de la espiritualidad (reencarnación, plano espiritual, karma, ley de causa y efecto, obsesión espiritual, etc.);
3) Merecimiento: la ley del merecimiento, una de las Leyes Universales: lo plantado, lo que hemos sembrado hasta ahora. Si fueron buenas semillas, buenos frutos recogeremos; si lo contrario, cosecharemos malos frutos.
Así, es el merecimiento de cada paciente lo que va a determinar el mayor o menor éxito en esta terapia. Por eso, al comienzo de mi trabajo con la TRE, un mentor espiritual, al final del tratamiento – y a través de la paciente – me mandó un recado: “Hermano, no prometas nada que no esté a tu alcance, pues cada uno (él se refería a los pacientes) recibirá el auxilio que merece en la cantidad y calidad que le haga justicia” (según la justicia divina).
Por tanto, el recado que recibí era para que no prometiese curación a los pacientes (es común antes del tratamiento, que el paciente me pregunte si se curará con esta terapia, si resolverá sus problemas) porque eso no depende de mí, sino del merecimiento de cada paciente. A mí me incumbe, en esta terapia, como facilitador de la apertura de comunicación entre el paciente y su mentor espiritual, crear todas las condiciones necesarias, prepararlo, para que su mentor espiritual pueda mostrarle la verdad, la causa y el modo de resolver su problema, así como los aprendizajes necesarios para su adelanto moral;
4) Humildad: Cierta vez un profesor catedrático visitó a un maestro zen japonés y le preguntó qué era el zen.
El maestro lo invitó a sentarse y comenzó a servirle el té. La taza del visitante ya estaba llena, pero el maestro continuó llenándola hasta el punto de hacerla desbordarse, y el té comenzó a derramarse sobre la mesa. Sin poder resistirlo más, el profesor lo interpeló: “Maestro, ¿¡no se ha dado usted cuenta de que la taza ya se desborda?! El maestro zen le contestó: “Lo mismo que esta taza, si tu mente está llena de conceptos y de ideas preconcebidas, ¿cómo podré enseñarte el zen? Entonces, es preciso que antes vacíes tu mente”.
Análogamente a esa parábola, lo mismo ocurre con mis pacientes. Para que consigan aprehender la verdad puesta de manifiesto por los mentores espirituales, es preciso que mantengan la mente receptiva, de lo contrario la verdad no los libertará, pues una persona de mente cerrada es incapaz de aprender cualquier cosa nueva.

Hay pacientes tan desinformados o incluso tan cargados de prejuicios sobre hipnosis, regresión de memoria y espiritualidad, que al pasar por la experiencia de la regresión de memoria no consiguen admitir que todo cuanto su mentor espiritual les ha enseñado fueron realmente experiencias de una vida pasada. Muchos incluso argumentan que no estaban debidamente hipnotizados (desconocen que hay tres niveles de inducción hipnótica: a) ligero, b) medio y c) profundo. Tanto en el nivel ligero como en el nivel medio, el paciente siempre está consciente; por lo tanto, jamás pierde la consciencia. Solo en el nivel profundo queda semi o totalmente inconsciente, lo cual es bastante raro que ocurra en esta terapia).
Por ello descalifican sus experiencias considerando que fueron fantasías producto de su imaginación, a causa del velo del olvido (barrera de la memoria que se manifiesta en forma de amnesia, la cual no nos permite recuperar la memoria y recordar nuestras existencias pasadas).

Hace mucho tiempo, una paciente en su primera sesión de regresión, después de traer varias de sus experiencias reencarnatorias, abrió los ojos, se levantó y me dijo: “Mira, yo me niego a seguir con esta terapia, pues todo cuanto he traído ha sido una fantasía, una mera imaginación. Me siento ridícula, lo he inventado todo, me da mucha rabia porque me estoy engañando a mí misma. ¡Me niego a continuar con esta payasada!”

Tomó su bolso y salió refunfuñando. Nunca más volvió.
Este es un ejemplo clásico de un paciente que aún no está apto ni preparado para esta terapia, pues no ha logrado admitir honrada y dócilmente sus experiencias reencarnatorias, considerándolas en desacuerdo con su modo de pensar. De nada serviría aclararle que es natural que en esta terapia el paciente crea que ha sido una invención todo lo que ha traído como contenido de regresión, a causa del velo del olvido, que no le permitió recuperar su memoria reencarnatoria. En más de 8000 sesiones de regresión de memoria que hasta ahora he conducido, tan solo tres pacientes salieron de esta terapia con la firme convicción de que lo que habían traído en dichas sesiones eran realmente experiencias de una vida pasada, pues recuperaron la memoria, recordaron sus vidas pasadas como si estuviesen recordando experiencias, por ejemplo, de su infancia en la vida actual. El velo del olvido es realmente muy espeso, la espiritualidad no permite que los pacientes recuperen sus memorias reencarnatorias, pues saben que si eso ocurriese les perjudicaría.
San Ignacio de Loyola, religioso de la Compañía de Jesús, decía: “Para los que creen, ninguna palabra es necesaria; para los que no creen, ninguna palabra es posible”.
De ahí la importancia de la humildad en esta terapia para que el paciente se liberte de su pasado, después de que su mentor espiritual le revele la Verdad respecto de sí mismo.
Seguramente, la práctica del auto-conocimiento es solo para los humildes, pues el orgullo y la presunción son los mayores obstáculos para aquellos que quieren aprehender la Verdad y libertarse del pasado.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
Email: [email protected]
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