La Verdad os Hará Libres

La Verdad os Hará Libres
Publicado dia 4/8/2020 11:34:54 AM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

Jesús, profundo conocedor del alma humana, afirmó: "Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres". Sin duda alguna, la verdad es siempre libertadora. Por eso, en la TER (Terapia Regresiva Evolutiva) - La Terapia del Mentor Espiritual (ser desencarnado de elevada evolución espiritual, responsable directamente por nuestro perfeccionamiento espiritual), abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, cuando el mentor espiritual del paciente le revela la causa de su(s) problema(s) y la manera de resolverlos, éste se libera de las ataduras (bloqueos) de su pasado, transformándose verdaderamente.

No obstante, en esta terapia, para que el paciente - a través de su mentor espiritual - entre en contacto con la Verdad respecto de sí mismo y se transforme, o se cure, son necesarios cuatro factores:
1) Fe, a través de la plegaria;
2) Esclarecimiento: que el paciente tenga un mínimo de información respecto de la espiritualidad (reencarnación, plano espiritual, karma, ley de causa y efecto, obsesión espiritual, etc.);
3) Merecimiento: la ley del merecimiento, una de las Leyes Universales: lo plantado, lo que hemos sembrado hasta ahora. Si fueron buenas semillas, buenos frutos recogeremos; si lo contrario, cosecharemos malos frutos.
Así, es el merecimiento de cada paciente lo que va a determinar el mayor o menor éxito en esta terapia. Por eso, al comienzo de mi trabajo con la TRE, un mentor espiritual, al final del tratamiento - y a través de la paciente - me mandó un recado: "Hermano, no prometas nada que no esté a tu alcance, pues cada uno (él se refería a los pacientes) recibirá el auxilio que merece en la cantidad y calidad que le haga justicia" (según la justicia divina).
Por tanto, el recado que recibí era para que no prometiese curación a los pacientes (es común antes del tratamiento, que el paciente me pregunte si se curará con esta terapia, si resolverá sus problemas) porque eso no depende de mí, sino del merecimiento de cada paciente. A mí me incumbe, en esta terapia, como facilitador de la apertura de comunicación entre el paciente y su mentor espiritual, crear todas las condiciones necesarias, prepararlo, para que su mentor espiritual pueda mostrarle la verdad, la causa y el modo de resolver su problema, así como los aprendizajes necesarios para su adelanto moral;
4) Humildad: Cierta vez un profesor catedrático visitó a un maestro zen japonés y le preguntó qué era el zen.
El maestro lo invitó a sentarse y comenzó a servirle el té. La taza del visitante ya estaba llena, pero el maestro continuó llenándola hasta el punto de hacerla desbordarse, y el té comenzó a derramarse sobre la mesa. Sin poder resistirlo más, el profesor lo interpeló: "Maestro, ¿¡no se ha dado usted cuenta de que la taza ya se desborda?! El maestro zen le contestó: "Lo mismo que esta taza, si tu mente está llena de conceptos y de ideas preconcebidas, ¿cómo podré enseñarte el zen? Entonces, es preciso que antes vacíes tu mente".
Análogamente a esa parábola, lo mismo ocurre con mis pacientes. Para que consigan aprehender la verdad puesta de manifiesto por los mentores espirituales, es preciso que mantengan la mente receptiva, de lo contrario la verdad no los libertará, pues una persona de mente cerrada es incapaz de aprender cualquier cosa nueva.

Hay pacientes tan desinformados o incluso tan cargados de prejuicios sobre hipnosis, regresión de memoria y espiritualidad, que al pasar por la experiencia de la regresión de memoria no consiguen admitir que todo cuanto su mentor espiritual les ha enseñado fueron realmente experiencias de una vida pasada. Muchos incluso argumentan que no estaban debidamente hipnotizados (desconocen que hay tres niveles de inducción hipnótica: a) ligero, b) medio y c) profundo. Tanto en el nivel ligero como en el nivel medio, el paciente siempre está consciente; por lo tanto, jamás pierde la consciencia. Solo en el nivel profundo queda semi o totalmente inconsciente, lo cual es bastante raro que ocurra en esta terapia).
Por ello descalifican sus experiencias considerando que fueron fantasías producto de su imaginación, a causa del velo del olvido (barrera de la memoria que se manifiesta en forma de amnesia, la cual no nos permite recuperar la memoria y recordar nuestras existencias pasadas).

Hace mucho tiempo, una paciente en su primera sesión de regresión, después de traer varias de sus experiencias reencarnatorias, abrió los ojos, se levantó y me dijo: "Mira, yo me niego a seguir con esta terapia, pues todo cuanto he traído ha sido una fantasía, una mera imaginación. Me siento ridícula, lo he inventado todo, me da mucha rabia porque me estoy engañando a mí misma. ¡Me niego a continuar con esta payasada!"

Tomó su bolso y salió refunfuñando. Nunca más volvió.
Este es un ejemplo clásico de un paciente que aún no está apto ni preparado para esta terapia, pues no ha logrado admitir honrada y dócilmente sus experiencias reencarnatorias, considerándolas en desacuerdo con su modo de pensar. De nada serviría aclararle que es natural que en esta terapia el paciente crea que ha sido una invención todo lo que ha traído como contenido de regresión, a causa del velo del olvido, que no le permitió recuperar su memoria reencarnatoria. En más de 8000 sesiones de regresión de memoria que hasta ahora he conducido, tan solo tres pacientes salieron de esta terapia con la firme convicción de que lo que habían traído en dichas sesiones eran realmente experiencias de una vida pasada, pues recuperaron la memoria, recordaron sus vidas pasadas como si estuviesen recordando experiencias, por ejemplo, de su infancia en la vida actual. El velo del olvido es realmente muy espeso, la espiritualidad no permite que los pacientes recuperen sus memorias reencarnatorias, pues saben que si eso ocurriese les perjudicaría.
San Ignacio de Loyola, religioso de la Compañía de Jesús, decía: "Para los que creen, ninguna palabra es necesaria; para los que no creen, ninguna palabra es posible".
De ahí la importancia de la humildad en esta terapia para que el paciente se liberte de su pasado, después de que su mentor espiritual le revele la Verdad respecto de sí mismo.
Seguramente, la práctica del auto-conocimiento es solo para los humildes, pues el orgullo y la presunción son los mayores obstáculos para aquellos que quieren aprehender la Verdad y libertarse del pasado.

Caso Clínico:
¿Por qué se me ha quitado a mi marido?
Mujer de 45 años, viuda.


La paciente acudió a mi consultorio en llantos, con sentimiento de tristeza, soledad y angustia, pues su marido se había resistido a un atracador, resultando muerto. Ya había intentado el suicidio y, debido a su depresión, dormía mucho como vía de escape. No conforme, quería comprender por qué su marido fue llevado de esta vida de forma tan brusca y trágica. Con su muerte, había perdido la razón de vivir.Al hacer regresión, me relató: "Cuando entré en el portal (recurso técnico que empleo en esta terapia, en la cual pido al paciente que visualice un portal separando el mundo terreno del mundo espiritual, el presente del pasado) vino a mi encuentro una persona vestida de blanco, una mujer linda, irradiando mucha luz.
Ella parece un ángel, toda de blanco, con vestido largo (pausa).
Me parece que es mi abuela paterna".
- Pregúntale si tiene algo que decirte.
"Ella sonríe, confirma que es mi abuela y me pide que tome su mano. Ante nosotros veo una división bien diferenciada: al lado izquierdo, en el cual estamos, hay una luz, y al lado derecho, la oscuridad (la paciente estaba describiendo el plano de luz, el astral superior, y la oscuridad, las tinieblas, el astral inferior).
Ella me indica el lado oscuro y me pide que tenga cuidado".

- Pregúntale con qué has de tener cuidado.
"Dice que no haga tonterías, que no me mate. Yo le pregunto si mi fallecido marido me está obsediendo.
Dice que no, y me revela que un ser espiritual de las tinieblas que perjudiqué en una vida pasada es el que me está obsediendo. Ella no quiere que yo hable con ese ser. Ahora ha cambiado de idea, se aleja para que yo hable con él".

- Entonces, pregunta a ese ser qué le hiciste en el pasado.
"Antes de preguntarle, mi abuela me dijo que yo ya fui suicida en una vida pasada. Ahora he pasado al otro lado. todo está oscuro. Ese ser espiritual es un hombre. Lo veo como una sombra en forma de silueta masculina.
Dice que lo maté por codicia en esa vida pasada. Veo ahora un palacete, yo danzaba con vestiduras de odalisca y ese ser permanecía escondido mirándome. Él era pobre, y yo quería conquistar a una persona de la nobleza.
Yo le gustaba, por eso decía que nunca me dejaría estar con nadie, solo con él. Yo lo maté con un puñal".

- ¿Por qué lo mataste?
"Él era un criado, yo no quería que él estorbase mis planes. Él me quería solo para él, por eso lo maté. Pero después de matarlo, quedé mal, fui rechazada por la nobleza y por ello me arrojé desde un peñasco".

- Mira a ver qué ocurre contigo después de tu muerte física.
"Mi abuela me llama para la luz. Veo el lado derecho, las tinieblas, y el izquierdo, la luz. Ella está en la luz tendiendo las manos hacia mí. Creo que ella es además mi mentora espiritual. Me dice: - Lucha contra esos pensamientos negativos, pues solo así te libertarás de ese ser espiritual obsesor. Él te persigue desde hace varias encarnaciones. (Pausa).
Ella quiere enseñarme algo. Es un jardín lindo, hay un crío jugando, veo a mi abuelo materno y a una tía a quien apreciaba mucho - ella me sonríe (la paciente estaba describiendo el plano espiritual de luz, el Astral Superior).
Mi abuela, mi mentora espiritual, me dice: - Si luchas, si no te dejas influenciar por ese ser obsesor, te irás a ese lugar cuando desencarnes.
Tu marido también está en ese lugar, puedes quedar tranquila, él está siendo bien tratado y amparado.
Dice además que mis padres van a pasar por muchas probaciones, pero no quiere revelar cuáles. Me ruega que no me preocupe. Dice que voy a quedar bien, pero he de ser perseverante, luchar contra los pensamientos negativos, alejarlos de mi mente.
Me ruega asimismo que haga la oración del perdón para ese ser obsesor. Le dije que estoy desesperada, y ella me conforta diciendo: - Calma, yo estoy siempre a tu lado.
Estamos fluctuando, ella ahora me muestra cómo es el plano de luz. Es todo muy blanco, veo un jardín muy lindo, mucha luz, una atmósfera de aire puro, el lugar está lleno de levedad, se puede observar las estrellas, los pájaros, los niños jugando, todos vestidos de blanco. Percibo que un viento suave toca mi rostro. Ella dice que me ayudará en esta lucha, principalmente en lo que se refiere al obsesor."

- Pregúntale si tiene algo más que decirte en esta sesión.
"Que dé mucha fuerza a mi familia, que sea paciente con ellos. Desgraciadamente no voy a poder hacer nada, pues ellos necesitan pasar por algunas probaciones; por eso tengo que tener paciencia con ellos, no perder los nervios. Ahora ella puso la mano en mi pecho y lo llenó de luz (pausa). Estoy despidiéndome de ese plano de luz, diciendo adiós a todos - conocidos y desconocidos. Ella está conmigo en el portal y allá al fondo, en la oscuridad, veo a mi obsesor espiritual, que ríe a carcajadas. Mi abuela dice que he de seguir en paz".
A la sesión siguiente (3ª y última), tras la relajación, ella me relató: "¡Cuando el portal se abrió, vi un dragón horrible! (en esta terapia es común que el obsesor espiritual del paciente se plasme en figura de animal para atemorizarlo), noté helados los pies y las manos (esto también suele ocurrir en esta terapia por ser el obsesor espiritual un habitante de las tinieblas, que es un lugar gélido, fétido, oscuro y de mucho sufrimiento).
Mi abuela me está ayudando, pues aquel ser no quiere dejarme atravesar el portal".

- Pregunta a ese ser si ha venido recibiendo tus oraciones, la oración del perdón.
"Dice que viene recibiendo poco, pues estoy algo reacia. A mi lado izquierdo, veo la luz, pero él estorba, no me deja ir a la luz. Mi abuela está intentando apartarlo (en ese momento rogué a la paciente que orásemos juntos) (pausa).
Él se alejó, pero mi abuela sigue enviando energía, luz para ese ser. Ahora sí me encuentro de nuevo con ella. Está enfadada conmigo, porque después de todo cuanto me dijo en la sesión pasada, continúo en esa negatividad, sin hacer la parte que me corresponde en esta terapia.
Ahora me está conduciendo al umbral (tinieblas) para que yo vea si eso es lo que realmente deseo. Veo personas echadas en el fango, gimiendo, pero yo no estoy en ese lugar; ella solo me muestra el reino de las tinieblas. Me pregunta si yo quiero ir a ese lugar. ¡Le digo que no, que es un lugar horrible! (Pausa).
Ahora me muestra un hospital, todo es blanco, varias camas suspendidas. Ella quiere mostrarme una persona, pero no logro verla. Me dice: -¡Está bien, todo tiene su momento!
Ahora me muestra las estrellas, el Universo. Dice que Dios es el Universo, que él no abandona a nadie, pero tengo que creer, y que ella está siempre conmigo.
Me veo vestida de blanco también, como mi abuela. Le pregunté: ¿por qué estoy vestida de blanco? Ella me responde: - ¡Tú eres hija de la luz! Pero tienes que aprender a trabajar con esa luz, pues todavía no sabes la fuerza que tienes. Estás consintiendo que la oscuridad sea más fuerte.
Ella toca siempre la misma tecla, o sea, me pide que luche contra las tinieblas. Me pregunta si yo quiero hablar con una persona. Quien viene a hablar conmigo es mi abuelo materno. Dice:

- ¡Que Dios te bendiga, sé fuerte! Estoy orando mucho por ti, ten paciencia con tu madre. ¡Os amo a todos!
El dragón intentó venir, pero mi abuela le envió luz, y él acabó reculando. Ella me dice nuevamente que va a luchar contra él, pero deja bien claro que la lucha mayor ha de ser por mi parte. Aclara que él se aparece en esa forma porque vivimos en la Edad Media y aún está preso a ese pasado.
Ella dice: -¡Ora, querida! Ora mucho por tu obsesor y por todos los que te están perjudicando, perdonándoles.
Aún has de ser recompensada. ¡Te amo mucho!
Hay un mensaje para ti: - ¡Tita, te amo mucho! Estaré siempre a tu lado. Te esperaré y permaneceremos juntos por lo menos hasta la próxima reencarnación. ¡Estoy bien, no te preocupes! (Tita es el apelativo familiar de la paciente, así es como su marido la llamaba). La paciente llora copiosamente diciendo: - Mi abuela dice que soy muy querida en ese plano y en la Tierra también. Ahora pide que me vaya en paz.
Nos despedimos, ella me regala una sonrisa, me manda un beso con la mano. se marcha".


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
Email: [email protected]
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