¿Consiguen todos la regresión a Vidas Pasadas?

¿Consiguen todos la regresión a Vidas Pasadas?
Publicado dia 3/21/2011 1:53:22 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

Muchas personas me mandan e-mails preguntando si van a conseguir la regresión a vidas pasadas al pasar por la TRE. Quiero aclarar a mis lectores que en la TRE la regresión de memoria, pese a ser un instrumento importante y eficaz, únicamente es un medio, y no el fin en sí de esa terapia.

En verdad, el fin de esa terapia es llevar al paciente al auto-conocimiento y a la curación, y asimismo saber si está cumpliendo o no su verdadero propósito, a lo que ha venido en la encarnación actual, en cuanto espíritu en evolución.

Resalto además que no todos los pacientes vienen a esta terapia para hacer regresión a sus vidas pasadas. El 95% de mis pacientes son intuidos, conducidos, a venir a mi consulta por sus respectivos mentores espirituales, tan solo el 5% vienen por iniciativa propia. En este aspecto, es el mentor espiritual de cada paciente quien determina si él debe pasar o no por una regresión de memoria.

Si el mentor espiritual del paciente considera que la regresión de memoria es el único medio para que éste pueda liberarse definitivamente de los bloqueos del pasado, y llegar a solucionar con ello su(s) problema(s), ciertamente autorizará que él reviva sus experiencias de la vida pretérita; en caso contrario no le dejará pasar por la regresión de memoria.

Siendo así, hay seis grupos de pacientes que vienen a esta terapia con un objetivo definido: 1º) Regresión a vidas pasadas: es el grupo clásico, vienen a esta terapia para pasar por una regresión de memoria;

2º) Regresión y progresión: vienen a pasar no solo por una regresión, es decir, por una revelación pasada, sino además por una progresión – el mentor espiritual hace revelaciones futuras en relación a su vida, si lo considera necesario;

3º) Desobsesión espiritual: este grupo viene con el objetivo único de reconciliarse con su desafecto espiritual (obsesor espiritual) para ayudarle a salir de las tinieblas y seguir hacia la luz;

4º) Fortalecimiento de la fe: vienen tan solo para fortalecer y hacer más profunda la fe en la existencia de las fuerzas invisibles. Al dialogar con su mentor espiritual y recibir sus sabias orientaciones, el paciente sale de esta terapia más fortalecido, y con la convicción de que no se encuentra solo ni desamparado en este planeta de pruebas y expiaciones;

5º) Experiencia completa: este grupo vivencia todas y cada una de esas cuatro experiencias antes mencionadas;

6º) No obtienen ningún resultado: en este grupo, desgraciadamente, el paciente no obtiene ningún resultado – no hace regresión ni progresión, no dialoga con su obsesor espiritual ni mucho menos con su mentor espiritual.

Vale aquí la máxima secular hindú ‘Cuando el discípulo (paciente) está preparado, el maestro (mentor espiritual) aparece. Por eso siempre aclaro a los pacientes en la entrevista de evaluación que, para obtener éxito, para que esta terapia resulte, es preciso estar preparado, tener madurez espiritual (fe, humildad, un mínimo esclarecimiento acerca de la espiritualidad) y merecimiento (ley del merecimiento, una de las leyes universales, que se traduce en el antiguo dicho popular ‘Cosechas lo que has plantado’)
El tanto por ciento de tales pacientes entre los que vienen a mi consultorio es de un 10%.

Cuando empecé a desarrollar esta terapia, la TRE, sin haber yo pedido nada, una paciente, al final del tratamiento, me dijo: Dr. Osvaldo, mi mentor espiritual dice que quiere mandarle a usted un recado. Dice así: - Hermano, no prometas nada que no esté a tu alcance, pues cada uno (paciente) recibirá el auxilio que merece, en la cantidad y calidad que le hagan justicia.
Le pregunté – a través de la paciente – a qué justicia se estaba refiriendo.
Él me contestó: La Justicia Divina, o sea, sus obras, sus hechos. Si el paciente en el pasado ha sembrado buenas semillas, buenos frutos recogerá; si ha hecho lo contrario, cosechará frutos malos.
En otras palabras, el mentor espiritual de la paciente se refería a la ley del merecimiento, de la sembradura (Recoges lo que hayas plantado).
Véase a continuación el caso de una paciente que estaba inserida en ese grupo, no logrando obtener resultado alguno en esta terapia.

Caso Clínico:
Depresión
Mujer de 42 años, casada.


Acudió a mi consultorio una paciente que sufría depresión desde hacía dos años. Tomaba antidepresivos, pero, según la paciente, no le hacían efecto alguno. No tenía deseos de hacer nada, pues había perdido las ganas de vivir. Tomaba también medicación para dormir, pues padecía insomnio y no era capaz de dormir si no la tomaba.

Despertaba sin ganas de hacer nada y, si dependiese de ella, se quedaría todo el día durmiendo. Bastante reservada, desde pequeña no se abría con nadie, no confiaba en las personas. Creía en Dios, aunque no solía orar, ya que su fe era apocada, tímida.

De esta forma, al ser persona reservada, desconfiada, encontró dificultad para entregarse en esta terapia, por no confiar en mí ni en su mentor espiritual, aparte de la falta de fe, de no tener el hábito de la plegaria. Faltó, por tanto, madurez espiritual y merecimiento necesario, factores imprescindibles para que el paciente tenga éxito en esta terapia.

Tras pasar por dos sesiones de regresión, sin que hubiese traído absolutamente nada, en la 3ª y última sesión ocurrió esto:
Atraviesa el portón y observa si viene alguna imagen, sensación física o impresión – Pedí a la paciente (en esta terapia el portón es un recurso técnico que siempre utilizo, y que funciona como un portal que separa el mundo físico del mundo espiritual, el pasado del presente).
Está oscuro, no veo nada. (Pausa).

- ¿Cómo sientes tu cuerpo?
Está bien relajado. (Pausa).

- ¿Cómo era el portón?
Era gris, con rejas y de hierro. (Pausa).

- En torno al portón ¿has visto algo?
No he visto nada. (Pausa).

- Vuelve a ponerte frente a aquel portón. (Pausa)
Estoy frente a él, pero está cerrado. (Pausa).

- Entonces, voy a contar de 4 a 1, y tras ese conteo, él estará abierto y tú vas a atravesarlo nuevamente. 4… 3… 2… 1. Puedes atravesarlo…
No veo nada, está oscuro. (Pausa).

- ¿Cómo sientes tu cuerpo?
Está bien relajado. (Pausa).

Pregunta en pensamiento a tu mentor espiritual si tiene algo que decirte (en esta terapia solamente una minoría de pacientes escucha a su mentor espiritual hablando de fuera a dentro, pero la gran mayoría se comunica con él intuitivamente, en pensamiento, por no ser médiums clariaudientes).
No viene nada. (Pausa).

- Pregúntale qué es lo que está dificultando tu comunicación con él. (Pausa).
“Dr. Osvaldo, me han venido a la mente las palabras inmadurez espiritual y arrogancia. Es lo único que ha venido… no viene nada más”.- Voy a contar de 4 a 1 para ver si viene algo más en esta sesión. Tras el conteo, observa si viene alguna imagen, sensación física, palabras, frases o impresiones (asimismo en esta terapia los pacientes traen recuerdos de sus vidas pasadas y/o presencias de seres espirituales de las tinieblas y/o de la luz, a través de los 5 sentidos. físicos – vista, oído, olfato, gusto, tacto y, principalmente, del 6º sentido, la intuición).
“No viene nada más”.
Como la paciente no trajo nada más, se dio por terminado el tratamiento.



Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
Email: [email protected]
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