¿Cómo distinguir un trastorno mediúmnico de un trastorno psiquiátrico?

¿Cómo distinguir un trastorno mediúmnico de un trastorno psiquiátrico?
Publicado dia 4/29/2011 2:46:57 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

Es bastante frecuente recibir en mi consultorio a médiums – lo son todos aquellos que sirven de intermediario entre los espíritus desencarnados y los encarnados – rotulados equivocadamente por la psiquiatría oficial como “esquizofrénicos”, “psicóticos”, portadores de “trastorno bipolar” (alternancia de humor extremada), “síndrome del pánico”, “TOC” (Trastorno obsesivo compulsivo), etc.

La gran mayoría de los psiquiatras y psicólogos, por considerar la mediumnidad como un fenómeno anómalo, patológico, diagnostica a los médiums como portadores de “trastornos psiquiátricos”. Por eso todavía no hay un diagnóstico diferencial entre un trastorno mediúmnico, que es normal, y un trastorno mental, psiquiátrico, que es patológico, enfermizo.
De esta forma, no todos los pacientes que dicen ver y/u oír voces de seres espirituales padecen un desorden mental, psiquiátrico, o presentan un cuadro de esquizofrenia.

En las Facultades de Medicina y de Psicología se enseña que no hay reencarnación, que la vida comienza en el útero y que los espíritus no existen; por eso a aquellos que ven seres espirituales y/u oyen sus voces se les diagnostica prontamente que padecen un trastorno mental grave, o sea, psicosis, esquizofrenia.
Como estudiante de psicología lo aprendí así; yo también fui entrenado en la disciplina de Psicopatología a diagnosticar a los pacientes de esa forma, pero sin nunca llevar a cabo una investigación más amplia y cuidadosa para distinguir si lo que ellos decían era real o imaginario, fruto de sus mentes enfermas.
No se me pasaba por la cabeza que los pacientes podían estar diciendo la verdad, que realmente estaban viendo y/u oyendo a los espíritus.

Por tanto, después de formado como psicoterapeuta, encaminaba al psiquiatra a los pacientes que consideraba “psicóticos” para que fuesen sometidos a medicación. Sin embargo, en 1989, cuando empecé a trabajar con la regresión de memoria, al depararme con los relatos de mis pacientes, que revivían los traumas de sus vidas pretéritas, y las manifestaciones de seres espirituales obsesores a los que habían perjudicado en sus existencias pasadas, al principio me quedé desconcertado, sin saber cómo lidiar con esos pacientes y sus manifestaciones espirituales.

Tras conducir más de 9000 sesiones de regresión y de haber creado mi propio abordaje terapéutico, la TRE, y presenciado innumerables curaciones de pacientes rotulados por muchos psiquiatras como “esquizofrénicos”, “psicóticos”, “bipolares”, etc., he constatado que el paradigma médico y psicológico – que todavía hoy se enseña en las Universidades – está profundamente equivocado, pues no trata al ser humano como un todo (mente, cuerpo y espíritu), adoptando, por tanto, un criterio científico puramente organicista, sin tener en consideración la existencia del alma, del espíritu.
Por ello la gran mayoría de los psiquiatras y psicólogos no toma el necesario cuidado de hacer un diagnóstico diferencial entre un trastorno mediúmnico y un trastorno psiquiátrico propiamente dicho. Por el contrario, esa posibilidad es incluso ridiculizada o ignorada por muchos profesionales del campo de la salud mental, pues no han incorporado aún a su razonamiento de diagnóstico la tesis de la pluralidad de las vidas del alma (la reencarnación), ni tampoco la influencia nefasta de los seres espirituales obsesores, desafectos de los pacientes, en el origen de sus problemas.

Aunque sea sutil la frontera que distingue un trastorno mediúmnico de un trastorno psiquiátrico, he constatado que los síntomas clínicos más comunes de una mediumnidad en desarmonía son:
-1) Sensación de pesadez, presión en la cabeza, en la nuca, en los hombros o en la espalda;
-2) Insomnio, desasosiego, pesadillas constantes de sentirse perseguido;
-3) Nerviosismo acentuado (irritación por motivos banales);
-4) Escalofríos y estremecimientos constantes en el cuerpo o en partes del cuerpo (sensación de frío en manos y pies);
-5) Cansancio general, poca vitalidad, desánimo;
-6) Humor inestable, alternancia exagerada en el humor; tristeza profunda o excesiva alegría, sin motivo aparente;
-7) Ver y/u oír seres espirituales, sentirlos, principalmente antes de dormir (estado de pre-somnolencia) y/o al despertar por la mañana.

Pero deseo que el lector se fije en el sabio refrán médico: “Cada caso es un caso”; por ello reafirmo que es importante llevar a cabo un análisis más detallado y cuidadoso de cada caso para saber distinguir un evento mediúmnico de un trastorno mental, psiquiátrico, lo cual solo un terapeuta más experimentado está en condiciones de hacer.

Caso Clínico:
¿Trastorno mental u obsesión espiritual?

Acudió a mi consultorio un joven de 23 años, con las siguientes preguntas:
“¿Por qué escucho voces? ¿Por qué veo siluetas oscuras? ¿Por qué siempre noto que hay alguien a mi lado? Quiero librarme de esto, doctor Osvaldo, ya no lo soporto más, quiero saber si realmente tengo problemas psiquiátricos, o si de alguna forma soy médium; mire, vengo de una familia de católicos y, por eso, quiero dejar claro que no creo en esas cosas de la mediumnidad; sin embargo sé que hay algo en mí que no está bien, los medicamentos que estoy tomando me dejan como un zombi, quiero mi vida de vuelta. Desde los 12 años he empezado a tener visiones, aunque no decía nada a mis padres, pues tenía miedo, creía que ellos iban a internarme; por la noche empecé a escuchar voces de personas pidiendo ayuda, notaba que alguien tiraba por mis mantas, ya no era capaz de dormir solo y corría enseguida para la habitación de mis padres. Acabé por contarles lo que me pasaba y ellos me llevaron al médico. Empecé a tomar medicamentos y, como seguía teniendo visiones y oyendo voces, el psiquiatra aumentó las dosis. Pero hasta hoy las visiones y las voces persisten”.

En la primera sesión de regresión, el paciente me relató:
“No veo nada, todo está oscuro, siento frío, parece que el lugar es húmedo, tengo ganas de vomitar, siento náuseas… ¡No quiero sentir eso, quiero salir de aquí! (habla llorando).
- Tranquilo, tranquilo… Respira hondo, no tengas miedo – le digo al paciente. (Pausa)
“Sigo teniendo frío, parece que tengo los pies mojados; doctor, no quiero sentir eso… No quiero continuar, me duele la cabeza” (habla llorando).- Bueno, entonces dejémoslo para la próxima semana, dije, interrumpiendo la sesión.
A la semana siguiente el paciente acudió para la 2ª sesión y dijo que todo había empeorado, que no conseguía dormir ni comer, que vomitaba mucho y el dolor de cabeza no había pasado ni con el más fuerte de los medicamentos.
Tras bajar las escaleras (recurso técnico que siempre utilizo en esta terapia para que el paciente profundice en la relajación), él vio algunas siluetas oscuras.
“Doctor, ellos vienen contra mí, como si quisieran ahogarme, agredirme… Es exactamente lo que siento antes de tomar los medicamentos, después vienen las arcadas de vómito. (Pausa).
Ahora veo por mi lado derecho una luz azul… Parece ser una mujer; cuando esa luz se acerca más, ellos se alejan… Siento alivio y protección. Ella no dice nada, tan solo lleva su mano a mi estómago y empieza a retirar algunas cosas de dentro… Esa mujer me pide que me tranquilice.

- Pregúntale quién es ella y quiénes son los que te han agredido – ruego al paciente.
“Ella no me dice nada, solo me pide la mano… Creo que desea mostrarme algo…

- Sigue adelante, ve a ver qué quiere mostrarte – pido nuevamente al paciente.
“Estamos en otro lugar… Un lugar húmedo, que huele mal, muy oscuro; oigo gemidos, súplicas de ayuda (el paciente estaba describiendo el umbral, el reino de las tinieblas). Tengo miedo” (habla llorando).

- Cálmate, sigue adelante, a ver qué pasa. (Pausa).
“Esa mujer quiere mostrarme una escena…
Veo a un hombre limpiando unos artefactos, está de espaldas… Siento que soy yo en una vida pasada. Llevo puesta una túnica negra y un capuz… Un momento, ¡creo que soy un verdugo! Sí, eso es, soy un verdugo; yo torturo y mato a las personas ¡qué cosa horrible! Siento el olor de la muerte, oigo voces, gemidos, gritos… ¿Cómo pude hacer eso? ¿¡Cómo es posible eso si hoy tengo miedo de todo, de cualquier cosa que haga daño a un ser vivo?! (El paciente habla llorando mucho).
Ya no quiero continuar con esta terapia… Yo merezco pasar por eso, merezco ser un enfermo mental, merezco no tener una vida normal, pues hice mucho daño a esas personas, yo las mataba de forma cruel: hombres, mujeres e incluso niños; ¡fui un monstruo! (el paciente llora gritando). (Pausa)
La luz, aquella mujer, me abraza y me dice: ‘Mi querido y amado hermano, sabía que trayéndote aquí ibas a arrepentirte, y los obsesores espirituales, contemplando tu arrepentimiento, podrían -quizá- pedir ayuda y ser conducidos a la luz.
Sé que tu arrepentimiento es verdadero, sin embargo, debes ayudar a esas almas perdidas, a esos seres a los que has hecho daño en el pasado, dedicándote ahora al trabajo mediúmnico. Deberás frecuentar un centro espírita o incluso ser terapeuta, para ayudar a otras personas, a través de tu mediumnidad.
Queda en paz, hermano, los obsesores serán encaminados a la luz, a partir del momento en que tú empieces a desarrollar tu trabajo mediúmnico, pero no tengas miedo a lo que ves u oyes, pues son únicamente almas que desean tu ayuda.
Te propongo, hermano, que hagas también el curso de formación de terapeuta en TRE, con el Dr. Osvaldo. Ciertamente con esa terapia habrás de ayudar a mucha gente, y para ese trabajo tendrás el amparo del Plano Superior. Queda con Dios y que Él ilumine tu camino, con todo amor Crístico”.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
Email: [email protected]
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