A diferencia de lo que muchos imaginan, el papel del(la) mentor(a) espiritual no es el de proteger a su pupilo, sino de enseñanza y orientación espiritual. No es de extrañar que en la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) - La Terapia del Mentor Espiritual - Abordaje psicológico y espiritual breve, creada por mi, es muy común en las sesiones de regresión cuando el paciente pregunta a su mentor espiritual desde cuando es su orientador espiritual, este responde: Desde siempre, desde la eternidad; desde hace seis generaciones (vidas pasadas) para acá; Desde que Ud. estaba en el útero de su madre en esta vida.
Después de recibir las sabias orientaciones de su mentor espiritual acerca de la causa de sus problemas y su resolución, es también común que el paciente me pregunte si él es el único pupilo de su mentor espiritual.
La respuesta es no, pues nuestro mentor espiritual acostumbra tener un rebaño de pupilos bajo su responsabilidad para orientar y amparar.
Pero es importante resaltar, que a pesar de que tengamos siempre un mentor espiritual que nos escoge por afinidad y sintonía, podemos tener también algunos o varios maestros de luz como mentores espirituales.
Chico Xavier es al mayor ejemplo de eso: Emmanuel era su mentor espiritual, pero otros seres de luz lo orientaban y lo guiaban en sus trabajos mediúnicos. Pero esos seres espirituales trabajaban con el médium siempre bajo la supervisión de Emmanuel.
Cuando una persona tiene más de un mentor espiritual, ellos dividen las responsabilidades, cada uno respondiendo por una determinada lección, o aprendizaje del pupilo.
Como todo en el universo está en constante expansión y evolución, los mentores no escapan a la regla, ellos también están en evolución. Por eso, no saben de todo, y están empeñados en aprender y mejorar sus conocimientos para servir mejor a sus alumnos.
Hay mentores espirituales aprendices, que están aprendiendo en la difícil tarea de guiar y orientar a su protegido. De ahí que ellos tienen también un mentor espiritual, un supervisor para orientarlos mejor.
Un mentor espiritual está siempre dispuesto a ampararnos y orientarnos, pero él puede alejarse de nosotros cuando sus recomendaciones no fueran seguidas, cuando perciben que sus consejos fueran inútiles al encaminarnos en el camino del error. Pero ellos no nos abandonan por completo, pudiendo reaproximarse en caso que retornemos al camino del bien.
No es por casualidad que los mentores espirituales quedan contentos cuando los pacientes - en su mayoría - orientados por ellos para llegar a esa terapia, la TRE, retoman su verdadero propósito de vida, su verdadero camino.
Caso Clínico:
¿Por que no consigo embarazarme?
Mujer de 30 años, casada.
La paciente me buscó porque no conseguía quedar embarazada, a pesar de haber hecho varios tratamientos de fertilidad. Su marido sufría de azoospermia (ausencia total de espermatozoides en el semen eyaculado). El otro motivo que la trajo a mi consultorio era la fuerte fricción con la suegra que no aceptaba que su hijo se case con ella.
Después de casada, llegó a considerar separarse del marido, por cuenta de la interferencia de ella en su matrimonio. Actualmente, aunque no tiene más fricción con la suegra, su relación era distante con ella. Quería saber también si estaba en la profesión correcta (ella era policía) porque tenía miedo del arma de fuego. Eso generaba problemas en su trabajo, pues quedaba retrasada, inventando disculpas, atrasando el entrenamiento de arma de fuego necesario a su función.
Por fin, quería saber cuál era su verdadero camino espiritual (había frecuentado umbanda, kardecismo, seicho-no-ie, pero no se encontraba en ninguna religión), y por qué siempre tiene problemas en la clavícula del hombro izquierdo? (a pesar de someterse a varias sesiones de fisioterapia, el dolor persistía).
Después de pasar por la 1ª sesión de regresión, en la segunda sesión, ella me relató: Me veo del brazo con una mujer... Somos amigas. Usamos un sombrero y vestido largo, de época. Es una vida pasada. La gente camina para una plaza y hay un grupo de chicos. Mi amiga está interesada por uno de esos chicos...
Parece que él también está interesado en ella, percibo una complicidad entre los dos. Siento envidia de ellos. Hay otros chicos, pero no me intereso por ninguno. (pausa).
Ahora me veo casándome con aquel chico en el que mi amiga estaba interesada. Ella está en el fondo de la iglesia llorando. No siento el más mínimo remordimiento. (pausa).
- Vaya prosiguiendo en esa escena – Le pido a la paciente.
Mi amiga dice que se lo robé. Pero le digo que ellos no llegaron a enamorarse. En verdad, usé mi inteligencia para conquistarlo. Ella me dice que sentía amor por él, y que lo hice infeliz porque no gustaba de él. El me admiraba, gustaba de mí, pero no tuvimos hijos, pues yo era muy vanidosa. Ella está afirmando que robé la felicidad de él porque quería tener hijos, soñaba en constituir una familia. (pausa).
Vivimos juntos, pero me volví una persona amarga, sin voluntad de vivir. Ella me dice que yo aniquilé el sueño de él, que si él hubiese sido de ella, la vida de él habría sido muy diferente, y yo habría encontrado a otra persona. (pausa).
- ¿Y que aconteció con a su amiga en esa vida pasada? – Le pregunto a la paciente.
Ella acabó casándose con otro hombre... Dr. Osvaldo, la impresión que tengo es que esa amiga es a mi actual suegra, y el marido de ella es mi suegro de hoy. (pausa).
Siento un peso en todo el cuerpo... Yo morí, estoy siendo enterrada.
- Vea que sucede con Ud. después de su muerte física…
Mi amiga (suegra de la vida actual) está presente en mi entierro, se siente feliz porque yo morí. (pausa).
Siento mucho dolor en el hombro, en la clavícula... Es el mismo dolor que siento hoy... Creo que me dieron un tiro. (pausa).
- ¿Quien le disparó? - Pregunto a la paciente.
Fue mi marido de esa vida pasada. Discutimos... El me dijo que nunca gusté de él, que no le quise dar hijos, y que sólo me gustaba pasear, llamar la atención de los hombres. No le di la más mínima importancia a lo que estaba hablando... El tomó un arma, me intenté defender desesperadamente, pero no hubo forma. El me da un tiro, yo caigo, y en la caída, siento mucho dolor en el hombro y en el cuello.
Arrepentido, el se inclina sobre mi cuerpo, llorando mucho, pide perdón por lo que hizo. Yo muero allí mismo... Ahora me veo fuera de mi cuerpo, me cuesta creer que él hizo esto conmigo.
Un hombre (espíritu salvador) viene a buscarme, es un viejito, cabellos grises, usa una túnica blanca. El me saca de la tumba y me lleva para un lugar... Parece un hospital, una casa de recuperación (la paciente estaba describiendo el hospital del astral). Siento aún mucho dolor en el hombro, en la clavícula. El viejito dice que me voy a recuperar... Ahora él se aleja. (pausa).Me quedé mucho tiempo en ese hospital, el dolor pasó, realicé muchos aprendizajes en esa región. Es un lugar muy bonito, tiene grama verde, banquitos debajo de los árboles. Veo mucha gente sentada en la vera de un lago, todos son muy gentiles y serenos. Estoy recostada a la sombra de un árbol sola, me siento bien, pero no quiero recordar lo que aconteció conmigo cuando estaba en vida”.
En la tercera y última sesión de regresión, la paciente me relató: “Veo un hombre alto, blanco, semblante sereno, está sentado en un banco de un jardín. Es un lugar muy calmo y sereno (ella me estaba describiendo el jardín del astral).
El dice que es mi mentor espiritual, que ya me estuvo amparando en otras ocasiones de mi vida actual”.
- ¿Pregúntele a su mentor espiritual por que Ud. y su marido no tuvieron hijos todavía?
“El responde que eso sólo depende de mi porque estoy indecisa en tener hijos con mi marido”.
- Pregúntele el por qué de esa indecisión…
“Revela que tengo una duda en tener un hijo con mi marido. Revela que aún preciso finalizar un ciclo entre nosotros - que comenzó en aquella existencias pasada - donde él tomó mi vida. Por eso, cuando pienso en tener un hijo con mi marido, siento dolor en la clavícula. (pausa).
Estoy preguntando a mi mentor espiritual como puedo tener un hijo de quien tomó mi vida? (la paciente habla llorando).
El dice que mi marido gusta mucho de mí, que fue un gesto impensado, de desesperación, cuando el tomó mi vida en aquella vida pasada, pero que tengo que perdonarlo para que podamos liberarnos de las amarras de ese pasado. Le digo a mi mentor espiritual que quiero ser madre, pero no con mi marido. El asegura que mi marido va a ser un buen padre, que tengo que confiar en él. Le digo que gusto de él, pero no siento amor por él”. (pausa).
- ¿Pregúntele a su mentor espiritual si tiene algo más que decirle?
“Aclara que fui yo quien escogió en el astral reencontrarme con mi marido, casarme con él para tratar de sentir amor y perdonarlo.
Aclara que aún voy a tener que decidir si me quedo con mi marido, si voy tener hijos con él o no. Pero cualquier decisión que vaya a tomar, afirma que mi marido va a respetarla. (pausa).
El dolor en la clavícula está muy fuerte (la paciente habla gimiendo). El explica que el dolor es porque aún no lo perdoné, y que si quedo removiendo el recuerdo de lo que el hizo conmigo en aquella existencia pasada, va a continuar doliendo, pero si lo perdono, desaparecerá.
Dice que soy inteligente, pero, obstinada, y que me espera realizar un trabajo mediúnico en el centro espiritual que frecuentaba; adelanta, sin embargo, que no voy a permanecer allá por mucho tiempo. Dice que debo retornar a ese centro porque fue allá que tomé contacto con la doctrina kardecista y desperté todo mi interés en estudiar, en querer comprender el alma humana.
Dice que soy muy atrevida, que preciso domar mi impaciencia. Afirma que el trabajo mediúnico que voy a desenvolver en ese centro espiritual es para ayudar a los encarnados y desencarnados, que después voy buscar otro lugar, y que sabré adonde, pero en el momento oportuno.
El me indica que voy a necesitar estudiar el comportamiento humano para ayudar a las personas. Dice que si yo quisiera cambiar de profesión, volcarme para el área jurídica como abogada (la paciente tenía formación formada en derecho y ciencias contables) voy a hacer un buen trabajo, pero que preciso preocuparme menos con la remuneración y más con la satisfacción personal.
Afirma que voy a ser exitosa en cualquier carrera, pero que tengo que buscar aquella que me de más satisfacción, que preciso corregir mi vanidad, arrogancia, orgullo, impaciencia y aprender a perdonar.
Habla que vengo repitiendo todo eso en otras encarnaciones, pero que la tendencia a no perdonar se desarrolló después de esa vida en que recibí un tiro, perdiendo la vida. Quedé muy decepcionada. Dice que incluso cuando era pobre en otras vidas, era orgullosa, pero que todos esos defectos ya fueron atenuados en la vida actual. Pide que sonría, que juegue más porque yo fui muy juguetona, pero después de algunas decepciones amorosas, acabé cerrándome.
Pide también que yo y mi marido hagamos un trabajo voluntario en un vivero, que demos cariño, y tengamos contacto físico con los niños”.
- ¿Pregúntele por qué su marido sufre de azoospermia?
“El era muy severo con los hijos en otra existencia, castigó tanto a uno de ellos, que acabó matándolo. Por eso, hoy el vino con ese problema de infertilidad. (pausa).
Mi mentor espiritual está pasándome la mano en mi clavícula, me pide que perdone a mi marido, que va a ser muy importante, pues él será una persona con la cual voy a poder contar para todo, que vamos aprender a ser amigos.
Dice que tengo muchos escalones para subir en la vida espiritual, y mi marido por ser incrédulo en relación a la espiritualidad, los escalones de él son aún mayores y más numerosos. Dice que esta etapa del tratamiento esta terminada, pero que en el futuro, cuando sea el momento, sabré si tendré que retornar a esa terapia. Ahora, él se está despidiendo, yéndose”.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor