¿Cómo distinguir un trance mediúmnico de un trastorno psiquiátrico?
Hay cosas en la vida que son difíciles de distinguir, de divisar claramente. Por ejemplo: ¿Cómo distinguir lo real de lo imaginario?;
¿La persistencia de la terquedad?;
¿La potencia de la omnipotencia?;
¿La pasividad de la resignación? (lo que podemos y no podemos cambiar en nuestra vida).
La línea es realmente bastante tenue, ya que hay una sutil frontera que nos dificulta responder con clareza a esas preguntas. Lo mismo ocurre entre locura y sanidad. La gran mayoría de los psiquiatras y psicólogos no pone el debido cuidado en hacer un diagnóstico diferencial entre un trance mediúmnico de incorporación, que es normal, y un trastorno psiquiátrico propiamente dicho. Pero ¿por qué?
Porque el paradigma médico y psicológico vigente - el que todavía hoy se enseña en las universidades - equivocadamente no contempla al ser humano en su totalidad (mente, cuerpo y espíritu), adoptando por tanto un criterio científico puramente organicista, que no toma en consideración la existencia del alma, del espíritu. Pese a ello, la comunidad científica norteamericana ya reconoce el aspecto espiritual del ser humano.
El DSM- IV (Manual de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría) - referencia internacional, ya que los profesionales del campo de la salud mental consultan ese manual, que relaciona las diferentes clases de trastornos mentales y los criterios para diagnosticarlos - se encuentra en su 5ª revisión, cuya versión final debe estar concluida en mayo del año próximo, en 2013.
Siendo así, el DSM -V debe venir revisado con una alteración muy importante: deja de incluir casos de trance religioso (cultos evangélicos, espíritas, umbandistas, de candomblé, etc.) como trastorno de la personalidad, o sea, como personalidad múltiple (trastorno disociativo de identidad, originalmente denominado trastorno de múltiple personalidad).
Sin duda alguna esa alteración será un gran avance para que el profesional del campo de la salud mental no haga un diagnóstico equivocado entre un trance mediúmnico, que es una manifestación normal, espiritual, y un trastorno psiquiátrico, entonces sí, patológico, enfermizo.
De esta forma, en los cultos religiosos, cuando el médium de psicofonía en trance incorpora diferentes seres espirituales, ya sean de la luz o de las tinieblas, esto ya no será contemplado por la Asociación Americana de Psiquiatría como un caso psiquiátrico, un trastorno de personalidad, de identidad.
Pero quiero resaltar en este artículo que el lector se fije en el viejo aforismo médico Cada caso es un caso, ya que es importante llevar a cabo un análisis más detallado y cuidadoso de cada uno de ellos, porque hay una sutil frontera entre la sanidad y la locura - según mencioné al comienzo de este artículo - donde incluso el terapeuta más experimentado encuentra dificultades para diagnosticar con precisión.
Véase, como ejemplo, el de un paciente que acudió a mi consultorio con un problema psiquiátrico de personalidad múltiple, agravado por la presencia de su obsesor espiritual.
Caso Clínico:
Personalidad Múltiple (Trastorno Disociativo de Identidad)
Hombre de 42 años, soltero.
El paciente acudió a mi consultorio para tratar de comprender por qué su vida financiera estaba trabada, o sea, cuando conseguía juntar dinero, algo siempre le obligaba a gastar lo que había ahorrado.
Así, quería saber por qué le ocurría eso, ya que no conseguía prosperar.
Tampoco conseguía resolver su vida afectiva - reñía mucho con su novia, quien se había separado de su marido recientemente, y siendo así, la relación no ataba ni desataba, es decir, la pareja no lograba permanecer junta debido a las riñas constantes, pero tampoco era capaz de separarse. Por último, deseaba saber por qué era tan vengativo, ya que pagaba a los demás con la misma moneda, o incluso peor.
Tras pasar por la primera sesión de regresión, tuve la fuerte impresión de que el paciente presentaba un desequilibrio psiquiátrico, un trastorno disociativo de identidad, o sea, múltiples personalidades, si bien no estaba seguro; por ello decidí continuar con las sesiones de regresión.
En la segunda sesión de regresión, así relató: - ¡Estás j., Mané! Es un ser espiritual. Yo no lo veo, pero sé que es él quien está hablando. (Pausa).
Ahora hay otro ser más, que me dice: - ¡Pásate a este bando, so tonto! (Pausa).
Oigo a otra persona más. es una voz femenina. Dice que es mi mentora espiritual. Me ruega que confíe en ella, pues todo lo enfrentaremos juntos. Dice que esos seres de las tinieblas son unos guasones, solo están aquí para fastidiarme. ¡Ay. he llevado un tortazo en la cara, de uno de ellos! El paciente habla a gritos).
Mi mentora espiritual me dice que no entre en la sintonía de ellos. (Pausa). ¡Ahora he llevado otro! (el paciente lo dice poniendo la mano en el rostro).
Ella dice que Anderson Silva (luchador brasileño, campeón del UFC y el mejor luchador de MMA de la actualidad) estará aquí para protegerme.
¡Ahora he llevado un puñetazo en la barriga, pero no sentí el dolor, solo el impacto del porrazo! Mi mentora espiritual dice que estoy sintiendo todo esto debido a mi mediumnidad. El espíritu burlón me está diciendo: - ¡Mediumnidad un c., so h.d.p!
Mi mentora espiritual dice que me está preparando para una lucha a muerte ocurrida hace mucho tiempo, en la época del Rey Arturo. Dice que es un combate entre las tinieblas y la luz. Dice además que soy un gran soldado, fiel, que no acepto la traición, que voy a matar a un traidor, a un Judas por día.
Me percibo ahora manejando una espada con la mano derecha. Me veo con armadura, coordinando un ataque.- ¿Contra quién? - Pregunto al paciente.
Dios Cebú (Diablo). Estoy organizando un ataque, hablando con mis arqueros. Yo digo: - Hoy es el día del ajuste final, para ponerle punto final, acabar con las tinieblas y empezar un nuevo día, aunque sea preciso morir para que esto ocurra. (De pronto, el cuerpo del paciente se mueve bruscamente en el diván como si hubiese llevado un susto).
¡Alguien me dio nuevamente un puñetazo en la barriga! (Pausa).
Veo ahora, sentado en el sofá aquí en el consultorio, a un ser espiritual de las tinieblas que me dice:
- ¡Estás j., incluso más Mané! Te veo en el campo de batalla. Era un hombre, no lo he visto bien, pero sé que era un hombre por su corte de cabello. (Pausa).
Veo ahora a un hombre que está siendo crucificado, con una corona de espinas en la cabeza. Me parece que es Jesucristo. Hay mucha gente celebrando su crucifixión, es muy triste ver todo esto (el paciente llora). Ay. me han dado con las lanzas en la barriga (el paciente grita, gimiendo y retorciéndose).
Me parece que es aquel ser espiritual que estaba sentado en el sofá del consultorio. Sí, es el mismo, me está diciendo que tengo que sufrir mucho todavía. Intento convencerlo para que tenga piedad, pero él corta mi brazo con su espada y me da una patada en la cara. Manda decirle a usted que él está pisando mi cabeza.
- Pregúntale por qué está haciendo eso contigo - Ruego al paciente.
"Porque estoy contra él, que representa al diablo (el paciente se queda como si estuviese desmayado, inconsciente). No consigo hablar, estoy muerto. Él dice que yo era uno de ellos, pero que después me pasé al otro bando en busca de la luz y acabé de aquella manera, muerto.
Mi mentora espiritual me dice que confía en mí, que está segura de que no voy a pasarme al otro bando, o sea, volver otra vez a las tinieblas, y que cuando estaba con ellos, en las tinieblas, era muy eficiente. (Pausa).
Alguien ha agarrado mi mano y me aprieta la garganta (el paciente se aprieta la garganta con la mano derecha hablando con dificultad, sintiéndose ahogado).
Ella dice que necesito desarrollar mi mediumnidad porque es cosa de familia, ya que todos somos médiums. Dice que al principio será extraño, que lo pasaré mal, pero que acabaré por acostumbrarme. Dice además que me dará un consuelo, dejándome fumar, pero me ruega que no beba y que evite las comidas grasientas, para no sufrir un infarto. Afirma que está orgullosa de mí por no haber cedido a la presión de las tinieblas. Pero advierte que el acoso espiritual habrá de ser grande en lo sucesivo. Ahora ella se está marchando".
Tras la segunda sesión de regresión, el paciente telefoneó a mi consultorio diciendo que se había intensificado el acoso espiritual, que nuevamente un ser de las tinieblas le había dado un puñetazo, y que aquel ser espiritual que estaba sentado en el sofá del consultorio le había dicho que no lo dejaría en paz. Finalmente, que se sentía muy vulnerable a los ataques espirituales.
Después de esa conversación, decidí pedir orientación a los mentores espirituales de la casa (clínica) sobre ese paciente, a fin de que me confirmasen si era o no un caso psiquiátrico.
Así, a través de mi asistente que es médium de canalización, obtuvimos las informaciones necesarias.
Transcribo en su integridad la canalización transmitida por uno de nuestros mentores espirituales:
"El paciente tiene únicamente un obsesor espiritual que se llama José. En la vida anterior a la actual, él y su obsesor espiritual eran amigos, y cortejaban a la misma mujer. Ella eligió a José, se casaron y ella quedó encinta.
Jorge (nombre del paciente en esa vida pasada) concibió una farsa diciendo a su amigo José que sus padres estaban muy enfermos (los padres de José vivían en una región muy lejana).
Jorge aconsejó a José que viajase a ver a sus padres, y que se despreocupase, ya que él cuidaría de su plantación y también de su casa. El amigo se fue de viaje, pero cayó en una emboscada en la cual el propio Jorge lo mató e hizo desaparecer su cuerpo.
Jorge le dijo a la esposa del amigo que su marido había reencontrado a una antigua novia y decidido quedarse con ella. La esposa se sintió desesperada porque estaba encinta y sola, por lo cual Jorge prontamente se ofreció para cuidar de ella. Él era manipulador (y sigue siéndolo en la vida actual), y contó muchas patrañas a la esposa del amigo, diciendo que tenía noticias de él, que estaba bien, y que ya era padre de otros hijos.
El hijo de la esposa del amigo nació y era muy parecido a su padre y, por eso, Jorge odiaba al niño y lo maltrataba mucho. Pero en el fondo, la esposa del amigo no creyó a Jorge, puesto que sabía que entre ella y su marido había amor; sin embargo, temía a Jorge, ya que era violento y siempre le echaba en cara el favor de haber cuidado de ella y del "maldito" crío.
La esposa del amigo y el hijo le perdonaron, pero José (el obsesor espiritual), no. Dijo que no pensaba irse, ya que su objetivo de enloquecer a Jorge (el paciente) estaba a punto de alcanzarse.
El paciente quiere en la vida actual conocer mujeres comprometidas, y esto ya lo trae de esa vida pasada. Su alma quiere hacer nuevamente lo que hizo con el amigo, o sea, aún no ha aprendido la lección de no envolverse con mujeres casadas. Y por eso José no quiere marcharse y dejarlo.
El mentor espiritual de la casa (clínica) obtuvo todas esas informaciones en una conversación con el mentor espiritual del propio paciente (aunque el paciente haya dicho en su segunda sesión de regresión que tenía una mentora, lo cierto es que lo que él tiene es un mentor espiritual, no una mentora).
El mentor espiritual del paciente dijo que al reencarnarse en la vida actual éste trajo muchas cosas - rasgos e inclinaciones negativas de aquella existencia pasada - y mezcla sus deseos con los de su obsesor espiritual.
En verdad, hay un vínculo muy fuerte entre ambos, puesto que están unidos por el odio y la envidia (es importante aclarar que no solo el amor une a las personas, sino que el odio también).
Él aclara, por tanto, que el paciente está pasando por un rescate kármico y le pide que no repita los mismos errores de otrora, como es engañar a las otras personas. Su mentor espiritual afirma que el obsesor espiritual del paciente es quien le está causando su problema psiquiátrico, y que es importante que pase por un psiquiatra a fin de ser medicado, ya que la interferencia de su obsesor espiritual le está produciendo un cuadro alucinatorio, o sea, acontecimientos que no son verdaderos. No hay nadie golpeándolo, eso es creación de su mente perturbada, de lo cual se aprovecha su obsesor espiritual para llevarlo a la locura.
También ruega al paciente que ore (y mucho), es decir, que de corazón haga la oración del perdón para José, su obsesor espiritual, y que no dé importancia a lo que él mismo crea".
Tras recibir la canalización, telefoneé al paciente y le rogué que en la tercera sesión compareciese acompañado de su madre y hermana, con quienes a la sazón vivía y, tras leer a los tres la canalización, lo orienté para que buscase el auxilio de un psiquiatra, y para que hiciese la oración del perdón a su obsesor espiritual.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
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Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor