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Psicoterapia para quienes oyen voces y sus familiares

Psicoterapia para quienes oyen voces y sus familiares
Publicado dia 06/09/2015 10:14:05 em STUM WORLD

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por Mauro Kwitko - mauroabpr@gmail.com

Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Las personas que oyen voces, la inmensa mayoría de las veces es cierto que las están oyendo, son voces de Espíritus*, cuya presencia puede deberse a algún tipo de afinidad (un pariente o amigo desencarnado, un compañero de drogas, bebida, tabaco, un enemigo de vidas pasadas, etc.); algunas veces vienen simplemente para estar cerca, pero en general con la finalidad de perturbarlas, perjudicarlas, motivados por situaciones de otras encarnaciones, en que fueron sus víctimas o compañeras. En ese caso, al encontrar el verdugo o un antiguo compañero del pasado, de aventura o de algún otro acto o actividad, no miran a esa persona tal como es al día de hoy, sino como era allá, y en lo sucesivo permanecen sintonizados con ella. El único poder que tienen es el de entrar en su pensamiento y empezar a hablar allí dentro, por lo regular cobrando deudas del pasado, amenazando, dando malos consejos, incentivando a realizar algunos procedimientos totalmente inexplicables para la propia persona y para quienes conviven con ella (lo que se llama TOC), a tener accesos de ira, romper cosas matar a alguien o matarse, quitarse la ropa, reír de manera descontrolada, etc.

Esos casos, por lo regular, son llevados a tratamiento psicológico o psiquiátrico, pero la mayoría de los psicólogos y de los psiquiatras no lidian con esta hipótesis (obsesión espiritual) y el diagnóstico es, invariablemente, Esquizofrenia; se inicia entonces lo que se denomina Tratamiento, pero no es un tratamiento que vaya a promover la curación, en primer lugar porque eso no es una enfermedad, y también por no atacar el foco del problema (la presencia de uno o más Espíritus) y, sí, tan sólo bajar la dopamina y la adrenalina, y aumentar la serotonina, lo cual da una cierta sensación de mejoría, pero nunca trae la solución, que sólo podrá alcanzarse yendo hasta ese Espíritu o Espíritus, en un trabajo de toma de conciencia y/o desobsesión directa o a distancia, en un local apropiado para ello, que sea gratuito.

El tratamiento medicamentoso puede ser utilizado durante un tiempo, para que la persona se sienta un poco mejor, mientras se lleva a cabo ese procedimiento directamente en el origen de la voz o voces que la persona escucha, pero nunca puede ser “El Tratamiento”, ya que es paliativo y superficial y tiende a cronificar el cuadro, como se observa habitualmente en la práctica psiquiátrica de consultorio e internamiento.

No obstante, además del efecto únicamente paliativo de los medicamentos “anti-psicóticos” y sus cientos de efectos secundarios (esas palabras complicadas de los prospectos), lo peor de todo aún es el diagnóstico que aquel médium recibe, pues Esquizofrenia es una manera elegante de llamarle loco; sin embargo, pese a la elegancia del término, es así como él pasa a considerarse y a ser considerado en su familia y su círculo de amistades. Y el “loco” aparte de oír voces que sólo él escucha, que no logra sacar de dentro de su cabeza, que generalmente lo aturden día y noche, que comandan sus pensamientos, que no lo dejan razonar, estudiar, trabajar, llevar una vida normal, tiene que convivir con los efectos secundarios de esas químicas (muchas veces peores que los síntomas originales), vive una rutina de casa-consultorio-internamiento en que las miradas de todos son de lástima, de compasión, por su “locura”, pues nadie cree en él, el médico no le cree, sus familiares no le creen, sus amigos no le creen, él está loco, ¡dice que oye voces!, pobrecillo, la vida está acabada para él, tendrá que tomar medicamentos toda su vida, será internado de vez en cuando, las consultas se espaciarán y serán cada vez de menor duración, para saber cómo está ¿aún oyes voces?, aumentar la dosis, cambiar a un “anti-psicótico” más moderno, un hipnótico para dormir, un antidepresivo para no sentirse tan mal, quién sabe otro calmante para no estar tan agitado, y así va a ser la vida de nuestro “loco”, la suya y la de su(s) compañero(s) desencarnados(s).

Un día puede ocurrir que un Tratamiento verdadero, en un Centro Espírita o Espiritualista, un Templo o Iglesia, dé resultado, encaminando a su(s) acompañante(s) al Mundo Espiritual y los medicamentos empiecen a ser retirados, quizá eliminados, y nuestro “loco” podrá, al fin, empezar a llevar una vida más o menos normal, pero ya habrán pasado muchos años, él se ha retrasado respecto de la evolución natural de la vida, le ha quedado la fama de “loco”, no puede reír más alto, o tener un acceso de ira, no puede estar en su cuarto mucho tiempo, no puede llevar un corte de pelo no convencional, o un tatuaje un poco más extraño, él es un “loco” - ¿recuerdas que oía voces? - ha tomado medicamentos mucho tiempo, fue internado, hizo un Tratamiento espiritual, el pobre.

La “enfermedad” se terminó pero han quedado las secuelas del tiempo perdido, ha quedado la fama en su familia y círculo de amistades (si es que aún le quedan amistades…), ha quedado la inseguridad familiar de que la “locura” pueda volver, ha quedado su propia inseguridad sobre eso. Y entonces pregunto: ¿Por qué todo esto? ¿Por qué las personas no acuden directamente a un Tratamiento que puede dar resultado, que vaya directo a la cuestión, al Espíritu o Espíritus desencarnados que andan a su lado? ¿Por qué años y años de tomar medicamentos químicos, paliativos, que todos saben que no solucionan, sólo desactivan el cerebro, disminuyen la actividad cerebral, que tienen por objetivo dejar a la persona más “calma”, más “tranquila”, si bien esa “calma y tranquilidad” nunca es referida por esas personas, que siguen con el Espíritu o Espíritus a su lado; y además, ahora, con el “tratamiento” medicamentoso, se ven todavía más imposibilitadas para pensar, razonar, estudiar, trabajar, dedicándose a permanecer en casa, vegetando, durmiendo, mirando la televisión, con el computador, saliendo a buscar el pan, cosas así. Los Espíritus inician el proceso de trabarlas, bloquearlas, los medicamentos químicos completan la faena. Antiguamente se hacía la lobotomía quirúrgica, hoy ésta es química.

Obviamente, si la persona que oye voces está amenazando con matarse o con matar a alguien, está demostrando actitudes de riesgo para sí o para otras personas, debe ser medicada e incluso internada, pero, concomitantemente, ha de iniciarse un Tratamiento directamente en el Espíritu o Espíritus que le influyen, en un local espiritual que trabaje con eso, gratuitamente o por un precio mínimo para cubrir los gastos del local, nada de pagar enormes cantidades, pues esto ya demuestra que la finalidad del local es enriquecer a sus dirigentes.

El Tratamiento espiritual puede ser realizado aunque la persona esté tomando medicamentos, eso no interfiere en el Tratamiento; pero si ella no sale de casa, se niega a ir, o si está internada, otra persona puede ir por ella, sirviendo de intermediaria “de “puente”), y hacer la desobsesión a distancia, que puede dar el mismo resultado positivo, o al menos hacer que la persona mejore lo suficiente para empezar a ir al local a hacer el Tratamiento desobsesivo.

Pero mientras el médium sin control sobre su mediumnidad continúa obsedido, oyendo voces, encogiéndose con miedo, sin saber qué hacer, sintiéndose dominado por las voces, creyéndose loco, debe hacerse concomitantemente un Tratamiento psicoterápico adecuado a ese tipo de situación, un Tratamiento que tenga por finalidad:

1. Hacerle liberarse del diagnóstico de Esquizofrenia y asumir el de médium sin control sobre su mediumnidad.

2. Cambiar de actitud y entender que no es débil e indefenso y puede hablar con el Espíritu o Espíritus que lo están influenciando.

3. Convencerlo para que vaya a un local especializado en Tratamiento espiritual de desobsesión.

4. Estimularlo a estudiar, desarrollar y disciplinar su mediumnidad.

5. Estar conforme con tomar o mantener los medicamentos psiquiátricos, si fuese necesario, durante el tiempo necesario, o incluso ser internado, si hubiese riesgo para sí o para otras personas.

Veamos cómo es el Tratamiento, paso a paso:

1. Diagnóstico de Esquizofrenia – este es el punto principal. La persona llega al consultorio con el diagnóstico de Esquizofrenia y el principal punto de nuestro Tratamiento es hacer que cambie ese rótulo (“loco”) por el de “médium sin control sobre su mediumnidad” comprendiendo que está atravesando un momento de vida en que su mediumnidad está fuera de control; que necesita aprender a controlarla y a utilizarla en su favor y no como una brecha para que Espíritus penetren en su pensamiento. También sus familiares, que mientras que nosotros lo vemos por lo regular una vez a la semana, ellos están con él diariamente, 24 horas al día, necesitan entender esto y transmitir ese “diagnóstico” a los miembros de su familia, amigos y conocidos que sepan lo que está ocurriendo. Si no se hace eso, no podremos ir al siguiente paso. La Psiquiatría primitiva creía que todo era obra de los Espíritus, la Psiquiatría científica decretó que todo es desequilibrio de los neurotransmisores, la Psiquiatría del futuro hará una síntesis entre ambas, pero en el caso de las personas que oyen voces volverá a predominar la Psiquiatría primitiva pues, en ese aspecto, es la más correcta.

2. A partir del cambio de diagnóstico, cuando la persona, sus familiares y amigos comprenden ya lo que realmente está sucediendo, que esa persona que oye voces no es esquizofrénica sino médium sin control sobre su mediumnidad, el siguiente paso es hacer que ella cambie completamente de actitud, salga de la situación pasiva de subyugada por el Espíritu o Espíritus, haya o no mala intención por parte de éstos, hacia una postura de control de la situación, de diálogo mental con ese ser o seres desencarnados, de dominio sobre la circunstancia y ya no más de sumisión, como si fuese un infeliz, un indefenso, salir de esa aceptación pasiva de lo que está ocurriendo, como si fuese un impotente, como si no tuviese Mentores Espirituales, Guías, tantos Seres Espirituales Superiores que pueden resolver la situación si se les llama, si se entra en contacto con ellos. Tenemos que despertar el Guerrero interior de esa persona para que ella salga de esa pasividad, de ese miedo, de ese encogimiento, y deje de encomendar la solución de esa situación al psiquiatra, a los medicamentos, a su terapeuta, al Centro Espírita o Espiritualista, cuando ella misma, con la fuerza de su pensamiento, con la ayuda de los Seres Espirituales superiores que la acompañan, podría resolver esa cuestión. Pero, debido al diagnóstico de “locura” (Esquizofrenia), con ella, sus familiares y conocidos creyendo que las voces no son reales, que son voces imaginarias, que eso es una enfermedad, la persona se siente un enfermo, se siente débil, no cree que pueda tener fuerzas para revertir eso, todos creen que no tiene solución, que tendrá que pasar el resto de su vida tratando esa “enfermedad”, tomando “anti-psicóticos”, siendo internada de vez en cuando, y entonces nuestro pobre médium se ve sin salida y, probablemente, su vida será así hasta el final o hasta que vaya a un Centro Espírita o Espiritualista a buscar una solución, o alguien vaya por él, o sus Mentores decidan asumir el caso y encaminar al Espíritu o Espíritus que lo acompañan para el Mundo Espiritual, poniendo fin a la situación.

3. La solución para quien oye voces está, entonces, en un Centro o Iglesia o Templo, pero por lo regular es muy difícil que la persona vaya a uno de esos locales, ya que el Espíritu que la acompaña no se lo permite, pues no quiere que la situación quede resuelta; y como está dominando sus pensamientos interfiere en su voluntad de ir, convenciéndola para que no vaya, provoca un incremento en su malestar, un fuerte dolor de cabeza, un aumento súbito en la depresión, la angustia, el desánimo, o una idea repentina de que no servirá de nada, que son tonterías, no vale la pena ir, mejor quedarse en casa, y lo mismo a menudo les ocurre a los familiares que iban a acompañarla. Es importante que el psicoterapeuta enfatice ese influjo contrario a ir a un local de tratamiento espiritual, a fin de que cuando eso ocurra el día del tratamiento o a la hora de ir, la persona y sus familiares decidan ir de cualquier modo, aun sintiéndose mal, aunque sea con dolor, incluso considerando que de nada va a servir. Otra táctica utilizada por los Espíritus influyentes es lo contrario, alejarse un poco, liberar los pensamientos de la persona, hacerla sentirse mejor, dar la impresión de que hubo una grande y súbita mejora, haciendo que la persona y sus familiares crean que ya no necesita ir al tratamiento; pero al no ir, enseguida todo vuelve a ser como era antes.

4. Como quien oye voces es un médium y no un enfermo, es obligado que pase a frecuentar el local espiritual de su preferencia asiduamente, pues si bien la Energía Divina y la presencia de los Seres Espirituales superiores está en todas partes, en esos locales está más concentrada y frecuentar periódicamente un Centro, una Iglesia, un Templo, participar en las sesiones, asistir a charlas, recibir bendiciones, pases, transmisiones fluídicas, escuchar buenas palabras, buenos consejos, buenas orientaciones, trae un buen y hasta un óptimo resultado, no sólo para la persona, sino además para su(s) acompañante(s) invisible(s).

5. Si bien los medicamentos químicos no tienen capacidad para hacer que una persona deje de oír voces, pues éstas no vienen de su cerebro sino de fuentes externas, algunas veces es recomendable que los tome, para reducir la angustia, la depresión, la inestabilidad emocional, el insomnio. El internamiento sólo es recomendable si existe riesgo de muerte para la persona (suicidio) o para otras personas (homicidio); no siendo así, lo que hace es empeorar el cuadro, pues refuerza el diagnóstico de “enfermedad”, de ser un enfermo, lo cual es totalmente contrario al Tratamiento que aquí sugerimos.

Entonces, en resumen, el Tratamiento para quienes oyen voces de Espíritus es hacer que salgan de la condición pasiva de enfermos, de locos, de víctimas, de incapaces, hacia una condición positiva, activa, de asumir su mediumnidad, conversar con el Espíritu o Espíritus que lo acompañan, saber qué es lo que quieren, si es algo del pasado pedir perdón, proponer ayudar a ese hermano o hermanos desencarnados, no atender a sus consejos de beber, fumar, consumir drogas, romper cosas, atentar contra la propia vida o la de otras personas; y sí aplomarse, erguir la cabeza y la columna, hacer emerger su Guerrero interior, desarrollar la autoestima, frecuentar locales espiritualizados, llevar un Tratamiento con la finalidad de resolver esa cuestión, incluyendo beneficiar al ser o seres que lo acompañan; a continuación estudiar, disciplinar y desarrollar su mediumnidad, atender en un local espiritualista para ayudar a hermanos y hermanas que estén pasando por lo que él pasó. Los medicamentos psiquiátricos más leves, como un calmante o un somnífero, pueden ser utilizados, pero los denominados “anti-psicóticos”, que en realidad son calmantes poderosos que sirven únicamente para desacelerar el cerebro, están contraindicados, a no ser en casos extremos, durante el tiempo necesario, mientras se va llevando a cabo, concomitantemente, el Tratamiento aquí sugerido.

*Espíritu es una denominación religiosa para nuestro Yo energético, lo que nos mueve, pone en marcha nuestro cerebro, el corazón, todo nuestro organismo, todas nuestras funciones vitales, nos hace tener pensamientos, sentimientos, movimientos; en fin, podemos comparar a ese Yo energético con el conductor de un automóvil, y a nuestro cuerpo físico con ese automóvil. Por haberle denominado “Espíritu” se ha creado un prejuicio casi infranqueable junto al medio científico oficial, que pone a esto el rótulo de “asunto religioso”, cuando en realidad es el prenuncio de la Ciencia del futuro, en que la Física sobrepujará a la Química.

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