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Las 70 palabras mágicas que comienzan con P - Parte 16

Las 70 palabras mágicas que comienzan con P - Parte 16
Publicado dia 3/24/2005 1:41:50 PM em STUM WORLD

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Traducido por Melissa Park - meishiman@hotmail.com

Hoy, para usted, la palabra es Paciencia
Parte del propio nombre contiene la definición: ciencia.
Si, paciencia es una ciencia, o sea, una forma de aplicar el conocimiento, la conciencia, la sabiduría. Sabemos que no sirve de nada la prisa. La ansiedad nos devora con su hambre que jamás podremos saciar.
En esta aflicción de querer escapar de los procesos para obtener resultados rápidos, terminamos descubriendo que todo en la vida precisa pasar por el colador del tiempo.
Y por más que la frecuencia de la tierra haya disparado en los últimos tiempos (según el físico alemán, W. O. Schumann (resonancia Schumann) la red electromagnética que cubre la tierra dejó de pulsar en la frecuencia de 7.38 Hertz y pasó a pulsar en la frecuencia de 11 Hz y ya va para los 13 Hz lo que nos da la impresión de que mal despertamos y ya estamos de regreso para la cama para dormir otra vez – y no es solo eso); precisamos más que nunca mantener la calma y la desaceleración de nuestros pensamientos clamando para aquello que dentro de nosotros sabe lo que es ser paciente, el saber esperar, tirando la ruma de nuestros pensamientos, que no paran de girar.

Y esta parte de nosotros que todo sabe y todo ve es nuestro Ser Superior, nuestra Alma, nuestro Espíritu, nuestra parcela Divina que nunca nos abandona y que está constantemente pidiéndonos calma, menos presión, más tranquilidad y desaceleración.
Si, según Schumann, hay una aceleración de esta red magnética que tiene la misma pulsación de la tierra y sus habitantes; no es preciso ser ningún científico para sentir que debemos permanecer alerta, con nuestra conciencia totalmente abierta, desacelerando este pulsar disparado del Universo para no ser tragados por los maremotos de adentro y de afuera de cada uno de nosotros.

Cuando yo era niña, allá en el interior del Estado de San Pablo, conseguía quedarme horas y horas sentada en la ribera del río conversando con las aguas que pasaban por encima de las piedras que cubrían el lecho, y, al final del día, recuerdo que iba hasta el naciente de donde vertía una generosa cascada y lavaba en ella mis cabellos con una barra de jabón de coco que llevaba en mi cesta de pic-nic.
Yo sabía las horas, mirando pare el cielo. Sabía que en 15 minutos más ya iba a oscurecer y yo precisaría apresurarme para no tener que cortar la mata en la oscuridad. Yo nunca me perdí en la naturaleza.

Recientemente regresé al Brasil después de 2 meses trabajando en Lisboa y me sentí completamente afligida, con miedo de perder el avión, cuando del hotel al aeropuerto de Lisboa no precisaba más que 15 minutos para llegar. El aeropuerto es dentro de la ciudad. Y fui mirando mi reloj y sintiendo el descompase de mi corazón, que tomé una decisión, dentro del carro. Me saqué el reloj de pulsera y hasta este momento no volví a colocármelo.

Estoy intentando reaprender a ver las horas mirando para el cielo, escuchando a mi cuerpo, intuyendo por los vientos que soplan. Saqué, literalmente la pila de mi reloj interno desconfiado, que muchas veces teme en creer en mi intuición. Todo eso para decir: con paciencia podemos volver a intuir la sensación de ser calmos y pacíficos, la ciencia de sentir el pulsar de los procesos emocionales, de los tiempos que el corazón pide para rehacerse, de la pausa que las heridas precisan para cicatrizar.
Porque, como dice el título tan bonito de un libro, que habla sobre todo eso:

No apure al río, él corre solito!

Si usted estuviera sintiendo que está muy impaciente, ansioso, con miedo del futuro, intente hacer este ejercicio con imágenes mentales. El está publicado en mi más nuevo libro – “El libro de las Transformaciones” (Editora Agora). En este libro, la lámina que ilustra este sentimiento tiene exactamente una mujer sobre un reloj mirando para una pared llena de diferentes relojes, marcando diferentes tiempos!
Sentado, ojos cerrados, respire tres veces calmamente y lleve su atención para la clara intención de este ejercicio que se llama:

Ejercicio para reconectar.
Y vea, sienta, perciba, imagine, oiga o haga de cuenta que está dentro de un reloj siendo dominada por el ritmo frenético del tiempo. Respire una vez y busque dentro de este reloj donde está la pila. Retínela, sáquela fuera del reloj y regrese a respirar a su compás saludable y natural!

Realícelo por 21 días siempre al despertar y antes de acostarse.

por Izabel Telles

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Sobre o autor
izabel
Izabel Telles é terapeuta holística e sensitiva formada pelo American Institute for Mental Imagery de Nova Iorque. Tem três livros publicados: "O outro lado da alma", pela Axis Mundi, "Feche os olhos e veja" e "O livro das transformações" pela Editora Agora.
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