El Portal de la Espiritualidad II

El Portal de la Espiritualidad II
Publicado dia 5/4/2006 12:35:10 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

“La criatura podrá tornarse consciente tan sólo si, en su vida anterior, hubiese meditado suficientemente, si hubiese creado suficiente energía meditativa para luchar contra la oscuridad que la muerte trae.
El individuo se encuentra sencillamente perdido en un olvido y, entonces, de repente, encuentra un nuevo útero y olvida completamente el cuerpo antiguo. Esa oscuridad, esa inconsciencia genera la discontinuidad. El Oriente ha trabajado arduamente para penetrar esas barreras. Todos pueden adentrarse en su vida anterior, e incluso en muchas vidas pasadas. No obstante pueda ser divertido fantasear acerca de vidas pasadas famosas, esto no pasa de ser una distracción. Lo importante es vislumbrar y entender los moldes kármicos de nuestras vidas y sus raíces, en un ciclo repetitivo sin fin, que nos aprisiona en un comportamiento inconsciente.
Osho Hyakujo: The Everest of Zen chapter 7


En el artículo anterior (El Portal de la Espiritualidad 1) he explicado que en la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE) , método psicoterápico desarrollado por mí, utilizo un portón que es un artificio para facilitar que el paciente tenga acceso a las memorias pasadas de su inconsciente, (experiencias traumáticas), sean de esta vida (infancia, nacimiento, útero materno) o de sus vidas pasadas, que son causa de sus problemas actuales.
Ese portón funciona como un portal que separa el pasado del presente, el mundo espiritual del mundo físico.

En ese portal suelen tener lugar acontecimientos inusitados, que darían para escribir un libro, tal es la riqueza de las experiencias relatadas por los pacientes que han pasado conmigo por la TRE.
En realidad, ese portal es el que propicia al paciente adentrarse en su pasado. “Vislumbrar y entender los esquemas kármicos de nuestras vidas (pasadas) y sus raíces, en un ciclo repetitivo sin fin que nos aprisiona en un comportamiento inconsciente”; parafraseando las palabras del maestro oriental Osho, que ha expuesto sabiamente su visión acerca de los modelos kármicos (creencias) que traemos de vidas pasadas, en la introducción de este artículo. Por tanto, atravesar ese portal, en la regresión de memoria, significa romper la barrera de la memoria (olvido) que nos impide recordar acontecimientos dolorosos de nuestro pasado (de esta o de otras vidas). Acontecimientos que son causa de innumerables disturbios psíquicos, psicosomáticos, orgánicos (enfermedades orgánicas de causa desconocida para la medicina oficial) y de relación interpersonal (relaciones dolorosas, truncadas, difíciles que no “atan ni desatan” entre marido y mujer, padres e hijos, entre hermanos, etc.)

Son, por tanto, disturbios kármicos que nos aprisionan y hacen infelices.
Quiero aclarar aquí que Karma no es castigo, punición para el que ha pecado en vidas pasadas, sino el precio que pagamos por la resistencia a cambiar. Es la repetición, a veces durante siglos, en varias encarnaciones, de creencias, ideas que el paciente tendría condiciones para modificar, pero que todavía se resiste a cambiar.
Por ejemplo, si tú en varias encarnaciones has cultivado la creencia en tu poca valía, sentimientos de inferioridad, de que no mereces ser feliz, no eres digno de respeto, de consideración, y continúas cultivando en la encarnación actual estos sentimientos de desvalorización y desprecio, seguramente atraerás situaciones y personas arrogantes, prepotentes que te humillarán o tratarán de manera desconsiderada.

Por tanto, son los pensamientos y creencias los que dan lugar a nuestro destino (Karma). A través de nuestras creencias, las profesiones son elegidas, las relaciones son formadas y las vidas son vividas. Cuando las modificamos para mejor, todo se transforma. Es común que el paciente, al atravesar el portal, descubra que durante varias encarnaciones siempre ha pasado por situaciones humillantes y serviles (esclavo, prostituta, mendigo, siervo, niño abandonado, apaleado, etc.)
De esta manera, son nuestras creencias las que generan nuestras actitudes, crean nuestro destino. Somos nosotros, con nuestro albedrío, quienes lo programamos. Es fundamental afirmar en este artículo que podemos modificar y reprogramar nuestro destino. En realidad, no existe fatalismo, toda vez que los acontecimientos cambian conforme cambiamos nuestras actitudes.

Tú cultivas un esquema de pensamiento – aunque no tengas conciencia de ello -, que ha atraído determinados acontecimientos en tu vida actual. Es posible que lo vengas cultivando desde hace varias encarnaciones.
Con esa actitud has creado tu Karma, que se repetirá mientras no descubras la verdadera causa que se oculta detrás de tu manera de pensar.
La TRE, como instrumento de auto-conocimiento y cura, propicia al paciente – cuando éste rompe la barrera de la memoria, atravesando el portal – una gran oportunidad de revisar sus creencias antiguas y poner fin a su ciclo Kármico.

Caso Clínico:

Dificultad para quedar embarazada

Mujer de 32 años, casada

Acudió con su marido a mi consultorio. Quería saber el motivo de que no consiguiese quedar encinta.
Desde hacía dos años la pareja intentaba sin éxito tener una criatura.
Habían buscado ayuda incluso en el exterior (EUA), en las mejores clínicas de reproducción humana, pero la paciente no conseguía quedar embarazada. Por recomendación de un renombrado médico obstetra de Sao Paulo, especialista en reproducción humana – que conocía mi trabajo – la pareja acudió a mí.

Al hacer regresión la paciente me relató:
“Veo un árbol y, al lado, un pequeño baúl de madera. Tengo la sensación de estar en Italia, en el siglo XIX. Mis cabellos son lisos y largos, calzo zapatitos marrones, de punta fina. Mis manos son blancas, llevo un vestido largo, sencillo, con mangas flojas. Es apretado en la cintura.
Me siento atormentada…
Sé que aquel baúl de madera que he visto al comienzo de la regresión, al lado de aquel árbol, contiene aquello que me atormenta. No quiero que nadie sepa qué hay dentro de aquel baúl. Tampoco no quiero deshacerme de lo que hay dentro de él” (pausa).-Ve más atrás en el tiempo, retrocede para ver qué es lo que guardas en ese baúl – pido a la paciente.
“Estoy en una casa rica, es mi casa, vivo con mis padres. Tengo la impresión de ser una florentina, nací en la ciudad de Florencia, en Italia. Pero esa bella ciudad me ha hecho daño, odio esa ciudad, a pesar de su belleza.
Existe mucha podredumbre aquí. Todo se hace por dinero, poder y placer.
Tenemos el arte más desarrollado del mundo, las bóvedas de nuestras construcciones son de una perfección que griego alguno es capaz de imaginar. Pero el veneno corre a sueltas, a las personas les encanta matar a sus desafectos, envenenándolos. La ley aquí es un chiste. Las personas pueden hacer lo que mejor les parezca, lo que sea. Ahora bien, un ciudadano común, por un desliz menor, será severamente juzgado” (pausa).

-Continúa en esa escena – pido a la paciente.
“Me veo de bruces en la ventana de mi casa. Veo la ciudad desde lo alto, es una vista magnífica” (pausa).
-Avanza ahora mucho más adelante en esa escena – pido a la paciente nuevamente.
“Vuelvo a aquel árbol, estoy sentada, arrimada al tronco del árbol. Me siento enferma, febril, mi existencia ha sido en vano. No he conseguido cambiar nada”.

-¿Qué querías cambiar? – le pregunto.
“Quería que todos aquellos florentinos desvergonzados que ostentan poder fuesen a la horca, que el pueblo los juzgase y los condenase como yo lo he sido. Pero mi condenación ha sido tan sólo moral; sin embargo, pesada”.

-¿Por qué has sido condenada? – le pregunto.
“He matado a mi propio hijo, nada más parirlo. He sido expulsada de casa por mis padres, tan pronto han descubierto que estaba embarazada. Me fui a vivir de manera sencilla tras mi expulsión. Así que di a luz a mi hijo, me vi desesperada, no tenía recursos, ni apoyo de nadie. Después de matarlo, no quise enterrarlo. Lo traigo conmigo dentro de aquel baúl. No me separo nunca de él, allí están sus huesos.
¡Es muy cruel lo que hice! (la paciente llora intensamente). He intentado ocultar el embarazo a mis padres, pero ellos han acabado descubriéndolo. Todos en la ciudad se han enterado. Era una deshonra para mi padre, su hija embarazada sin estar casada. Apedreada por los convecinos, he tenido que huir de la ciudad, me fui a vivir a otra, bastante lejos de mi tierra natal.
Me presentaba como Marieta, pero mi nombre verdadero era Giuliana.
La gente me preguntaba qué había dentro del baúl. No he enterrado a mi hijo porque la culpa era muy grande. Sin contar con lo que he hecho, mi padre tenía grandes planes para mí. Él quería verme bien casada” (pausa).

-Ve hasta el momento de tu muerte en esa vida pasada – pido a la paciente.
“Creo que he muerto de una extraña enfermedad, una fiebre intensa que se daba en aquella época”.

-¿Qué pensamientos y sentimientos te han venido en el momento de la muerte? – le pregunto.
“He llorado, he pedido perdón a Dios y a aquel hijo (la paciente llora copiosamente).
Ha sido muy doloroso no dejarlo vivir.
Pero mi deshonra no era nada, comparada con la suciedad, la inmundicia de aquella ciudad. Las prostitutas eran respetadas por los hombres de poder, pues ellos frecuentaban los prostíbulos.
En mi desesperación, he matado a mi hijo, pues iba a ser un hijo bastardo y me acobardé. Durante el embarazo yo conversaba con él, pasando la mano por la barriga. Mi conciencia me perturbaba. En realidad yo quería ser madre, pero al final tuve miedo de mis padres y de la sociedad. En aquella época una mujer encinta fuera del matrimonio podía ser muerta por su padre. Pero él ha preferido expulsarme de casa.
Yo no me separaba de aquel baúl; allá donde iba, lo llevaba conmigo.
Por la noche, lo acunaba en mi regazo; he muerto sujetándolo cerca de mi cuerpo”.

Tras la sesión de regresión, la paciente comprendió que aún traía, en su vida actual, la culpa, el remordimiento de haber quitado la vida a su hijo de aquella vida pasada. En realidad, ha comprendido que no conseguía quedar encinta porque inconscientemente se estaba auto-castigando, pues no se sentía digna, merecedora de quedar embarazada, de ser madre.

Después de pasar por otras cuatro sesiones de regresión, la paciente ha conseguido perdonarse, y liberarse, por tanto, de esa culpa. Seis meses después del tratamiento, he recibido una llamada telefónica de la paciente, comunicándome que estaba embarazada.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
Email: [email protected]
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