Terapia Médica y Terapia Espiritual

Terapia Médica y Terapia Espiritual
Publicado dia 6/27/2006 11:52:20 AM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

¿Por qué dividir si podemos sumar?

“Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda suerte de dolencias y enfermedades entre el pueblo. Y su fama corrió por toda Siria; le trajeron entonces todos los enfermos acometidos de varias enfermedades y tormentos: endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.” (Mateo 4:23-24)

En el libro “Enfermedades del Alma”, Víctor Ronaldo Costa dice: “La psiquiatría clásica diagnostica el inmenso contingente de médiums existentes como siendo portadores de perturbaciones mentales. Dentro del contexto médico, se les tiene por esquizofrénicos, al no saberse identificar el diagnóstico diferencial entre enfermedad orgánica y la manifestación psíquica de orden mediúmnico”.

A decir verdad, según mi entender, la psiquiatría clásica todavía no distingue un disturbio psiquiátrico de una manifestación mediúmnica debido a que tiene una visión del ser humano puramente organicista, biológica, y atribuye, por tanto, la causa de los disturbios mentales al desequilibrio de las sustancias químicas del cerebro (alteraciones bioquímicas de los neuropéptidos).

Es innegable, por otra parte, el gran avance de los psicofármacos en las últimas décadas en el tratamiento de los disturbios del humor, como la depresión, y de los trastornos de ansiedad, como el síndrome de pánico. Sin duda alguna, el empleo de medicamentos en los casos más agudos de depresión y crisis de pánico, o en casos más complejos de otras perturbaciones mentales, exige no solamente el uso de medicamentos sino además el internamiento en hospital.

Sin embargo, sabemos también que el uso continuado de estos medicamentos genera dependencia, efectos colaterales indeseables, así como resultados inocuos en muchos casos. La “píldora de la felicidad” – el Prozac (Fluoxetina) -, al surgir en la década de los 70, ha sido rotulada de esa manera porque prometía curar todos los males de la depresión. Más tarde, se ha constatado que la “píldora de la felicidad” no tenía los mismos resultados en todos los pacientes.

De este modo, hoy día existe un casi consenso por parte de muchos psiquiatras para tratar a los pacientes con el uso de medicamentos asociado a la psicoterapia. Pero una psicoterapia que trate de la enfermedad del alma, del espíritu. Aquí entra la Terapia Regresiva Evolutiva (T.R.E.) que es un nuevo abordaje psicoterápico, creado por mí, fruto de mis 21 años trabajando con la Terapia de Vidas Pasadas (TVP). La T.R.E. mira al ser humano como una unidad bio-psico-social y espiritual.

En este aspecto, el hecho de que la ciencia médica todavía no considere al ser humano como un ser dotado de un alma, de un espíritu, lo cual propicia que se encuentre estructurada sobre bases materialistas, puramente organicistas, dificulta cualquier iniciativa de un análisis más profundo del ser.
La T.R.E., por otra parte, siendo una terapia que cuida de la enfermedad del alma, pregona que los problemas de relación interpersonal (relaciones afectivas dolorosas, difíciles, atrancadas, entre padres e hijos, cónyuges, hermanos, etc.), emocionales (síndromes de pánico, fobias, depresión, etc.) y orgánicos (de causa desconocida para la medicina oficial), se derivan de 3 factores:

A) Interno (Endógeno): Anímico – creado por el propio paciente -; es psicológico, su causa resulta de experiencias traumáticas ya de esta vida (infancia, nacimiento, útero materno) o de un pasado más lejano, de sus vidas pasadas;
B) Externo (Exógeno): Interferencia espiritual de un espíritu obsesor, popularmente conocido como “encosto”* (*un acompañante invisible, tenaz e indeseado –N. del T.);
C) Mixto: Oriundos del propio paciente (psicológico) y de una influencia externa (espíritu obsesor).
Por tanto, en los casos en que la medicina oficial no consigue diagnosticar la causa del problema del paciente, por ser de orden espiritual, la T.R.E. tiene un papel fundamental como complemento terapéutico.

De esta manera, en vez de dividir, excluyéndose la una a la otra, sería deseable que la psiquiatría cuidase de lo orgánico y la Terapia Regresiva Evolutiva tratase de lo espiritual, del alma. Sin duda alguna, el mayor beneficiado es el paciente, que sería tratado de forma holística, integral (mente, cuerpo y espíritu).

Caso Clínico: Vida bloqueada

La paciente acudió a mi consulta tratando de saber por qué su vida afectiva, financiera y profesional no fluía, estaba como que truncada. Sentía que había algo que la sujetaba, le impedía expansionarse y la mantenía presa, amarrada, sin permitirle tener en sus manos las riendas de su vida. Se sentía también confusa, con dificultades para fijar objetivos claros y específicos en su vida, buscando siempre el recorrido más difícil y largo. Tenía también mucho miedo a la vida, desde niña, miedo que le impedía tomar decisiones, realizarse, dejándola cansada como si estuviese siempre batallando, luchando, y no llegase a lugar alguno.
Al hacer regresión me relató: “Veo una luz blanca, grande, intensa y sin límites… siento que debo entrar bajo esa luz, para que me llene de energía y me calme. Esa luz blanca se vuelve a veces plateada. Mi mentor espiritual – yo no lo veo – se comunica conmigo telepáticamente, en pensamiento. Esa luz sobre mí es muy fuerte, intensa (pausa).
Mi mentor me pide que deje de preguntar la razón de mis problemas, dice que no me doy respiro, que mi mente es una “matraca” que permanece todo el tiempo “rumiando”, pensando acerca de la vida. Me dice que aproveche este momento, que me relaje, pues eso es lo que me está proporcionando esta luz (pausa).
Ahora la luz disminuye de intensidad. Pregunto a mi mentor por qué mi vida está truncada… (pausa).
Me han venido a la mente rápidamente dos palabras: “Flecha” y “Espalda”…
Es como si se hubiese cortado por la mitad mi columna (médula espiritual) y por ello las informaciones no llegan a mi cerebro. Ha ocurrido una ruptura energética que impide a la médula espiritual establecer una conexión perfecta entre mi yo espiritual y el mundo externo.
Ahora siento un dolor en mi columna, está aumentando. Es como si yo hubiese sido traicionada en una vida pasada. Fue una traición por la espalda.
Mi mentor dice que aún conservo en la vida actual el sentimiento de dolor por esa traición”.-¿Qué traición ha sido esa? Pregunto a la paciente.
“Confiaba en un amigo, era como un hermano y él me quitó la vida por la espalda. Él me mató, me clavó una lanza en la espalda. Íbamos caminando, éramos dos hombres en esa vida pasada. Yo confiaba mucho en él”.

¿Qué le hizo traicionarte? Pregunto a la paciente.
“Íbamos caminando hacia algún lugar, yo iba conversando con él. Yo debía tomar una decisión importante, era una persona idealista. Esa decisión iba a mejorar la vida de las personas. Ese hombre estaba siempre a mi lado. Aquello que yo creía y defendía iba a beneficiar a mucha gente. Pero él me lo ha impedido, matándome.”

-Pregunta a tu mentor espiritual por qué él te ha quitado la vida – pido a la paciente.
“Me dice que ese hombre sentía por mí una mezcla de envidia y admiración, y que al mismo tiempo se había dejado influenciar por otra persona, un espíritu desencarnado obsesor que me odia”.

-¿Quién es ese espíritu obsesor? – Pregunto a la paciente.
“Mi mentor me dice que ese espíritu obsesor ha venido acompañándome desde hace varias encarnaciones. Dice que no sólo me ha perjudicado en esa vida pasada. Que ese espíritu ya me ha perjudicado de manera parecida en otra existencia pasada más, influenciando igualmente a una persona para que me matase. Su odio es muy grande, está siempre deseando matarme, destruirme de manera violenta.”

-Pregunta a tu mentor qué tiene que ver esa traición de aquella vida pasada con tus problemas de la vida actual – pido a la paciente.
“Él me explica que la lanza que alcanzó mi columna en esa vida pasada ha dejado un trauma en mi psicosoma (cuerpo espiritual) y eso es lo que está truncando mi vida en todos los aspectos en la vida actual.
Dice que conservo aún de esa vida pasada el sentimiento de dolor por la traición y el miedo de ser traicionada nuevamente. Y esto es también lo que me hace sentir miedo de la vida. Es como si hubiese quedado un “agujero” en mi psicosoma, en mi cuerpo espiritual como secuela y, debido a eso, no consiguiera establecer una ‘conexión perfecta’ en mi médula espiritual.
O sea, es como si los estímulos externos no ‘llegasen’ a mi cerebro (pausa).
Ahora me veo tendida en una hamaca. Mi mentor y otras entidades espirituales están haciéndome una cirugía espiritual, extraen alguna cosa de mi espalda. Me lo enseñan: es un “objeto” redondo, oscuro, y por dentro pasan unas lucecitas”.

-Pregunta a tu mentor espiritual que ‘objeto’ es ese – pido a la paciente.
“Él me explica que ese ‘objeto’ es un artefacto, un arma espiritual fluídica, inmaterial; por tanto, no visible a los ojos de los encarnados y que todavía no hay aparato de la medicina terrena capaz de identificar”.

-Pregunta a tu mentor quién ha introducido en tu columna (cuerpo espiritual) ese artefacto espiritual – pido a la paciente.
“Dice que ha sido ese obsesor espiritual.
Dice que lo ha introducido en mi psicosoma (cuerpo espiritual) cuando estaba dormida. Dice además que su intención al introducir ese artefacto es tener el control de mi voluntad. Ese ‘aparato’ me estaba controlando, interfiriendo en mi voluntad y en mi acción. Él pone como ejemplo que cuando todo va bien en mi vida, ese artefacto hace que yo pierda estímulos, energía, que me sienta desanimada. Dice también que he sido muerta en aquella vida pasada porque tenía deseos de justicia e intención de actuar, de hacerla sobrevenir. Por tanto, ese obsesor espiritual siempre acaba por manipular a alguien para que me controle. En la vida actual él querría tener mayor control sobre mí, pero no lo ha conseguido porque tengo protección, recibo mucha ayuda de la espiritualidad. Y eso le hace sentir mucho odio. Él acaba por utilizar a las personas de mi entorno. Es una manera de alcanzarme. A veces se sirve de un amigo, un pariente, incluso de mi ex novio. Ha sido mi ex novio – en aquella vida pasada bajo la influencia de ese espíritu obsesor – el que me ha quitado la vida al clavar la lanza en mi espalda.”

-Pregunta a tu mentor espiritual de qué manera puedes hacer las paces con ese espíritu obsesor – pido a la paciente.
“Él me dice: con oración y perdón. Pero dice que esa entidad espiritual aún no está preparada para reconciliarse conmigo. Dice también que ahora ellos todavía tienen que hacerme un tratamiento, limpiar el resto que ha quedado de aquel artefacto. Es como una “herida” que necesita ser purificada.
Dice también que necesito practicar la limpieza espiritual de los 21 días del Arcángel Miguel.

Me pide que ore, que lea durante 21 días consecutivos esa limpieza espiritual del Arcángel Miguel – psicografiada por la médium Greg Mize”.

-Mira si tu mentor espiritual tiene algo más que decirte – pido a la paciente.
“Ellos están terminando de limpiar la “herida” de mi cuerpo espiritual. Mi mentor dice que voy a sentir algo de dolor, y que la recuperación de esa cirugía será un poco dolorida. Ellos están aprovechando también para limpiar energéticamente la sala de usted (refiriéndose a mi consultorio) (pausa).
Ahora han terminado. Me dicen que descanse… Se marchan”.

Después de pasar por otras ocho sesiones de regresión, la paciente ha conseguido, a través de la ayuda de su mentor espiritual y de las oraciones practicadas, reconciliarse con su desafecto de vidas pasadas (obsesor espiritual).
La paciente me ha dicho: - Aquella entidad espiritual – refiriéndose al obsesor espiritual -, ha entrado en la luz, está siendo bañado por la luz. Él ya irradia un poco de luz, ya no es un bulto oscuro (pausa). Ahora se está disolviendo el cordón energético que nos unía. El cordón es oscuro, parece un tentáculo, un hilo. Esa entidad se está marchando, entrando en la luz. Mi mentor me dice que ahora estoy libre, y que mi propósito de vida es vivir de forma más leve y que puedo conseguirlo sin dolor ni esfuerzo. Dice que la mente del ego gasta mucho tiempo rumiando tonterías y dolores innecesarios que impiden el crecimiento.

Al final del tratamiento, la paciente me ha dicho que se sentía muy bien, más libre, con más confianza en sí misma y notaba que algo se había “desatado” dentro de ella. Estaba consiguiendo trazar sus objetivos de modo más claro, sin sentirse confusa. Aquél desánimo y cansancio físico habían desaparecido.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
Email: [email protected]
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