La ciencia médica, mediante sus sofisticados recursos científicos y tecnológicos, ha venido tratando muchas afecciones orgánicas con éxito, por medio de su arsenal terapéutico, curándolas o minimizándolas. Sin duda alguna, ha habido en las últimas décadas grandes avances en la cura de muchos males orgánicos, otrora incurables. Incluso en el tratamiento del cáncer, la revista científica Science (www.sciencemag.org) ha divulgado recientemente un experimento llevado a cabo por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos en el cual dos pacientes en fase avanzada (terminal) de Melanoma, el más letal de los cánceres de piel, han sido curados completamente gracias a la Terapia Genética.
Los científicos norteamericanos han modificado el ADN de las células de defensa (linfocitos) de los pacientes, para que ellas reconociesen y destruyesen las células cancerosas. A pesar del éxito del experimento, según los investigadores, todavía no se puede hablar de cura definitiva del Melanoma, porque otros trece pacientes que han participado de la investigación no han sido curados totalmente, y los dos restantes, del total de diecisiete pacientes, no han presentado respuesta alguna. No obstante, el hecho de que los dos enfermos terminales se hayan curado completamente de la enfermedad ha sido un gran avance de la ciencia médica en la curación del cáncer.
Sin embargo, hay muchas dolencias que la medicina no consigue curar por tratarse de trastornos de origen espiritual; son enfermedades del alma, por tanto más complejas y no diagnosticadas por la ciencia médica. Son dolencias todavía no inseridas en los tratados de patología médica por basarse ésta en una visión puramente organicista del ser, dejando de considerar el aspecto espiritual de la enfermedad.
De esta forma, para curar una enfermedad, a mi modo de ver, hay que considerar dos aspectos de la dolencia: las dolencias orgánicas propiamente dichas – las denominadas dolencias situacionales o circunstanciales -, en que la medicina clásica dispone de todos los recursos para tratarlas y curarlas, y las dolencias más complejas de origen espiritual o kármico, resultantes de errores cometidos en vidas pasadas, que se reflejan en el cuerpo físico, pudiendo evolucionar con fiebres, dolores, inflamaciones y otros síntomas orgánicos.
En cierta ocasión atendí a una paciente en mi consultorio que padecía ardores vaginales – Vaginitis (Inflamación de la Vagina).
A pesar de tomar medicamentos anti-inflamatorios y de haber pasado por varios especialistas, el ardor vaginal persistía desde hacía más de 10 años.
Al pasar por la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE), le fue revelado que la causa de su problema físico era de origen espiritual, es decir, padecía una influencia espiritual de obsesores (criaturas abortadas) debido a que había practicado varios abortos en una vida pasada.
Otra paciente acudió a mí debido a no estar consiguiendo concebir un hijo, a pesar de desear ardientemente la maternidad (hacía cinco años que lo intentaba sin éxito).
Al hacer regresión ha podido descubrir que también había practicado aborto en una vida pasada. De esta forma, su mentor espiritual le explicó que, debido a la Ley de Causa y Efecto, y por culpa de las deudas morales contraídas en aquella vida al infringir las leyes divinas, abortando una vida, ella necesitaba, para concebir un hijo, pasar antes por experiencias de vida necesarias a su aprendizaje en la vida actual.
Su mentor espiritual le aclaró también que el dolor de no conseguir un embarazo le estaba ayudando a repensar el valor de la existencia humana, otrora, en vidas pasadas, objeto de negligencia por la práctica del aborto. Pero que ella conseguiría concebir dentro de poco tiempo, lo que realmente ha sido confirmado por la paciente en el siguiente año (ella me ha enviado un e-mail dándome la estupenda noticia de su embarazo).
Véase a continuación el caso de una paciente que acudió a mí (encaminada a mi consultorio por su mentor espiritual) a causa de su problema auditivo en los dos oídos (padecía otoesclerosis, que, igual que la osteoporosis (enfermedad que causa fragilidad ósea), desgasta el yunque (hueso minúsculo del oído). Así, aunque el sonido entra por el oído, el yunque no vibra, y por ello el estímulo externo sonoro no llega al cerebro).
Caso Clínico: Problema Auditivo
Mujer de 30 años, casada
Acudió a mi consultorio a causa de su problema auditivo (otoesclerosis).
La pérdida de audición había comenzado a los 14 años. Se había sometido a cirugía en los dos oídos y, con eso, pasó a oír normalmente. Pero a los 21 años, el problema de la sordera volvió a presentarse.
A los 28 años decidió someterse a intervención por segunda vez, pero ahora no hubo éxito alguno. Actualmente, el oído derecho de la paciente está con un 5% de capacidad auditiva y el izquierdo con 70% de audición. En vista de su problema, la paciente quería pasar por la TRE para saber por qué, a pesar de haber tenido éxito en la primera operación, el problema auditivo se reprodujo. Quería entender también por qué su vida estaba “amarrada”, bloqueada, principalmente en el lado profesional y económico.
Al hacer regresión me relató:
“Estoy viendo una luz dorada frente a mí. Es una entidad espiritual que aparece en forma de luz… Es mi mentor espiritual. Me tiende la mano y ahora me conduce a un lugar oscuro. Estamos flotando.
Abajo veo a muchas personas, hombres y mujeres llorando y gimiendo.
Estoy de la mano de mi mentor mirando todo desde arriba, pairando en el aire. Él me muestra ese lugar: es oscuro, frío y triste. Esas personas sufren mucho. Dice que ese lugar es el Umbral (Mundo de las Tinieblas). Él señala a una persona, un hombre que está encorvado, cabizbajo en medio de esas personas. Mi mentor lo llama para que venga a conversar con nosotros, pero él rehúsa, no quiere venir, esconde su rostro”.
-Mira por qué motivo él está escondiendo su rostro – pido a la paciente.
“Está avergonzado, siento que ha hecho algo contra mí, no sé quién es él… Continúa allí abajo encorvado y sin querer mostrar su rostro. ¡Ese lugar es horrible!¡Es muy oscuro, frío y triste!
Escucho los gemidos y el llanto de esas personas. Parece un valle, el suelo es de tierra. Están mal vestidas, ropas rasgadas, sucias. Algunas están encorvadas, de pie; otras están tumbadas, arrastrándose”.
-¿Cuántas personas ves en ese lugar? Le pregunto.
“Son miles”.
-Pregunta a tu mentor qué te ha hecho ese hombre en el pasado – Pido a la paciente.
“Dice que ha matado a mi familia en una vida pasada”. -Pregúntale por qué ha hecho eso.
“Él no habla, solamente señala a ese hombre; insiste en que venga a conversar con nosotros, pero no viene porque le avergüenza lo que ha hecho. Mi mentor me dice que él ha matado a mi familia por rabia y por dinero.
Me está mostrando esa escena de aquella vida pasada:
Veo un castillo, yo vivo en ese lugar con mis padres y varios empleados.
Uno de ellos es ese hombre.
En verdad mi mentor me dice que él era mi hermano, hijo de mi padre en esa vida, con otra mujer. Era, por tanto, un hijo bastardo.
Mi padre nunca lo ha reconocido como hijo. Pero lo admitió para trabajar como empleado en el castillo. Ese hombre me tenía mucha rabia y también a mi padre por no haberlo reconocido como hijo. Se sentía discriminado y rechazado (pausa).
Acabó por matar a mis padres por rabia y por el dinero que mi padre poseía.
Mi mentor me dice que él no había llegado a matarme en esa vida solamente porque yo no me encontraba en el castillo. Estaba en la calle, en un mercadillo, paseando como hacía todas las mañanas. Afirma que tras matarlos, se había trastornado y acabó por suicidarse.
Tras su muerte, ha venido a parar al valle de los suicidas (Umbral). Ha pedido ayuda a las fuerzas espirituales para salir de ese valle. Pero para eso, es necesario que yo le perdone.
Él está muy avergonzado por lo que ha hecho”. (Pausa)
-¿Te gustaría decirle algo a tu hermano? Pregunto a la paciente.
“Le estoy diciendo que sí, que le perdono. Ahora él se ha levantado y viene en nuestra dirección. Le abrazo… Él llora mucho, me pide perdón. Mi mentor me dice que ahora ellos se lo llevarán al hospital del Astral (plano espiritual de luz). Dice que permanecerá allí a tratamiento, para ser curado. Dice además que estaba previsto que ese hermano mío de la vida pasada se reencarnase conmigo en la vida actual, para venir nuevamente como hermanos (la paciente me aclara que en la vida actual su madre ha perdido a un hijo, que sería el benjamín de la familia. Ella es la mayor y tiene una hermana). Pero él no ha conseguido reencarnar porque tendría que encararse conmigo, verme otra vez. Dice que muy pronto, cuando él se encuentre preparado, se reencarnará nuevamente, pero esta vez como hijo mío (la paciente llora mucho). Me dice el mentor que yo todavía no he conseguido tener un hijo porque mi hermano aún no se encontraba preparado.
Dice que él tiene que venir como hijo mío para rescatar lo que ha hecho y aprender conmigo los verdaderos valores de la vida: que el dinero no lo es todo, y sí amar a las personas y evolucionar en cuanto espíritu. Afirma que mi hermano me hacía objeto de obsesión en espíritu en la vida actual porque él no había conseguido matarme en aquella vida pasada.
Así, como no había conseguido lo que deseaba, me llevó a morir por sobredosis en una vida inmediatamente anterior a la actual. Él me muestra ahora esa vida pasada: estoy trabajando como médium en un centro espírita. Me negaba a escuchar a las personas que acudían a mí”.
-¿Por qué? Pregunto a la paciente.
“Porque no quería envolverme con los problemas de los demás. En ese centro yo debía ayudar a las personas escuchando sus problemas, orientándolas. Pero no quería permanecer atada en ese lugar. Era joven, quería tener novio, pasear. Era también muy rebelde, tenía dos personalidades: una que me conducía al centro espírita a escuchar a las personas, ayudarlas en su crecimiento; la otra, que estaba envuelta con las cosas materiales de la Tierra: fiestas, amistades, lujo, olvidando mi verdadero propósito al reencarnar en esa vida pasada, o sea, ayudar a los necesitados.
Me veo dividida al medio con dos colores: uno blanco y otro negro. El blanco es mi lado derecho, es el lado del bien. Y el negro es mi lado izquierdo, el del mal.
De esta forma, voy dando preferencia a mi lado negro. Cuando ejerzo el lado blanco, siempre voy de mala gana al tener que escuchar a las personas en aquel centro espírita.
En contrapartida, por el lado negro, voy siempre alegre, feliz, a las fiestas y a las juergas.
Voy abandonando poco a poco el lado blanco, el del bien. Hasta que abandoné de una vez el centro espírita. Al salir de allí veo mi aura toda oscura. Es siempre mucha fiesta, bebidas. Aunque reía siempre, notaba que me hundía. Comencé también a drogarme, probaba todas las drogas que me pasaban en las fiestas. Fui poniéndome enferma, siempre volvía a casa bebida y drogada. Así es como me he muerto en esa vida pasada, por sobredosis”.
- Ve al momento de tu muerte y percibe cuáles han sido tus últimos pensamientos y sentimientos en esa vida pasada – le pido.
“Me he preguntado: ¿Por qué no he escuchado a las personas con problemas? ¿Por qué no he ayudado a aquellas personas? Me ha venido arrepentimiento, culpa.”
- Mira qué pasa contigo tras tu muerte física – le pido.
“Mi mentor viene a buscarme. Me muestra algunas partes de esa vida, de lo que tenía que haber hecho y no hice. Me muestra, como si estuviese pasando una película ante mí, cómo yo escuchaba a las personas: Malhumorada y de mala gana; lo satisfecha y alegre que iba a las fiestas y cómo he terminado. Pero dice que tendré otra oportunidad para hacer lo que tenía que haber sido hecho en esa vida pasada. Recuerda que en la vida actual forma parte de mi programa reencarnatorio ayudar a las personas, escuchándolas, orientándolas, lo cual no he hecho de corazón en la vida pasada.
Dice que mi problema de audición ha vuelto porque he salido nuevamente de mi lado blanco. Otra vez he dejado de escuchar a las personas, de iniciar mi trabajo (la paciente me ha dicho que cuanto tenía 21 años en la vida actual entró en el centro espírita como médium y acabó por desistir de ese trabajo). Recuerda además que en el astral (mundo espiritual), antes de reencarnar en la vida actual, él me preguntó si yo quería evolucionar, es decir, ayudar a las personas o permanecer donde estaba… Opté por evolucionar”.
-Pregunta a tu mentor si tu problema auditivo es una dolencia kármica – pido a la paciente.
“Dice que sí, que es resultante de ese error del pasado, o sea, de no haber yo escuchado, ayudado a aquellas personas. Dice además que he venido con ese propósito dos veces (la vida pasada y la actual) y en ninguna de las dos he cumplido. Por eso me ha sido colocado el problema de la audición.”
-Pregunta si saldrá bien si vuelves a operarte – Le pido.
“Dice que sólo saldrá bien si yo escucho esta vez de corazón, con amor, a las personas que acudan a mí. A medida que vaya escuchando a las personas, exactamente el número de las que he dejado de escuchar en aquella vida pasada, volveré a oír.
Me pide que regrese a la casa espírita, que necesito desarrollar mi mediumnidad. Dice también que cuando mi hermano de aquella vida pasada se reencarne como hijo mío, traerá consigo una luz que me pertenece – a través de él será como mi mediumnidad se verá pulida.
Aclara también que el lado económico y profesional está bloqueado por interferencia de mi hermano que no quería que yo creciese, y también por mi abandono del lado espiritual. Dice que con plegarias, con fe y estudios en el centro espírita, mi vida cambiará, mejorará bastante. Afirma también que fue él quién me ha hecho acudir al consultorio de Vd. (refiriéndose a mí como terapeuta) para que yo escuchase lo que él tenía que decirme.”
Tras pasar por otras cuatro sesiones de regresión, hemos preguntado al mentor espiritual de la paciente si persistía la necesidad de continuar con las sesiones. Ha dicho que ya no había necesidad. También ha dicho a la paciente que estará siempre ayudándola y que las personas comenzarán a acudir a ella en el centro espírita.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual. Email: [email protected] Visite o Site do Autor