Cada uno de nosotros se encuentra en la actual encarnación para purificarse, o sea, reparar, revisar errores cometidos en vidas pasadas y, con eso, expandir su conciencia y convertirse en una persona, un ser humano mejor.
Así, traemos de encarnaciones pasadas malos hábitos e imperfecciones, tales como: maledicencia, vicios mentales como pesimismo, negativismo, pensamientos obsesivos (ideas fijas), celos enfermizos, inseguridad, miedos excesivos (fobias), impulsividad, agresividad, orgullo, arrogancia, hábitos negativos, perfeccionismo, etc.
Por tanto, mediante la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE) , llegarás a identificar y lidiar mejor con tus propias imperfecciones, y además serás orientado por tu mentor o mentora espiritual (que es la persona más capacitada para hablar sobre ti porque te conoce profundamente, ya que ha venido acompañándote en varias encarnaciones).
No obstante, para corregir nuestras deficiencias, es necesario que ejercitemos la humildad y que nos despojemos del orgullo y de la prepotencia, para finalmente modificar nuestras actitudes. Es importante resaltar aquí que es por medio del sufrimiento advenido de esas imperfecciones y malos hábitos como nuestra alma se esclarece y alcanza mayor evolución.
En este contexto, el gran desafío de todos nosotros los encarnados, es ser conscientes de los errores cometidos en existencias pasadas a fin de evitarlos, o sea, no volver a repetirlos en la encarnación actual. Si tú, por ejemplo, en varias encarnaciones has puesto fin a tu vida abreviándola, suicidándote, si no has aprendido a darle valor, es muy probable que vengas a repetir los mismos errores en la vida actual.
Por medio de la TRE, una paciente, al hacer regresión, se ha enterado de que en varias encarnaciones había cometido suicidio, incluso intentando poner fin a su vida en la actual encarnación. De este modo, ha creado un Karma en sus vidas. Y ¿qué es el Karma? Es la repetición de los mismos patrones de pensamientos, sentimientos y actitudes. Por tanto, mediante la TRE, la paciente ha tomado conciencia de sus equívocos del pasado, ha roto su ciclo kármico, no siéndole ya necesario repetir esos actos inconsecuentes. Antes de la Terapia, padecía compulsión a suicidarse, sin saber el por qué, ya que no tenía un motivo real que justificase su apremio en querer abreviar su vida.
La expresión “ya he visto antes esa película”, ilustra bien la definición de neurosis de Freud, el padre del psicoanálisis, que es “compulsión a la repetición”. Freud decía que todo neurótico tiende a repetir los mismos patrones de pensamiento, sentimientos y actitudes de experiencias traumáticas de su pasado.
Otro paciente ha acudido a mí pues quería entender el por qué de siempre perder su empleo (ya estaba dejando su 5º empleo) debido al mismo motivo: roces con el jefe. En otras palabras, tenía una seria dificultad en lidiar con figuras de autoridad. Al hacer regresión ha descubierto que en una vida pasada había perdido la vida fusilado por insubordinación, al no querer acatar las órdenes de su superior jerárquico. Por tanto, estaba en la vida actual repitiendo la misma dificultad de su vida pasada.
A mi entender, los términos Karma – Neurosis – ‘Script’ son todos sinónimos. En este aspecto, el neurótico se siente incapaz de libertarse de su ‘script’ (guión de vida), de su karma. Por medio de la regresión de memoria, al tomar conciencia del origen, del génesis de su comportamiento neurótico, el paciente tiende a libertarse, a soltar las ataduras (bloqueos) de su pasado que le hacen repetir los mismos esquemas de pensamiento, sentimientos y actitudes neuróticas en la existencia actual.
En cierta ocasión, una paciente acudió a mi consultorio tratando de saber por qué su vida matrimonial no salía bien (era su 4º matrimonio).
Al hacer regresión le ha sido revelado que en una existencia inmediatamente anterior a la vida actual había sido abandonada, el día de su boda, ante el altar de la iglesia.
Amargada e infeliz, tomó la decisión – que se perpetuaba en la vida presente – de que nunca más se envolvería ni entregaría afectivamente a hombre alguno. Por ello ha traído a la vida actual la creencia de que los hombres no son dignos de confianza. Así, inconscientemente, estaba saboteándose a sí misma, buscando siempre una justificativa, un fallo en sus compañeros, para dar por terminado el matrimonio.
Al entrar en contacto con la causa de su excesiva exigencia con relación a los hombres – que procedía del abandono que había sufrido en aquella vida pasada -, ha sido consciente de que no tenía ya sentido sustentar la creencia negativa que albergaba hacia los hombres, pues se ha dado cuenta de que en la vida actual ya no corre riesgo alguno de ser nuevamente abandonada ante el altar, como en aquella existencia pasada.
Caso Clínico:
Transformación Interior - Mujer de 35 años, soltera.
La paciente ha acudido a mí a causa de su baja autoestima, inseguridad, sentimiento de desvalorización e incapacidad.
Nunca había creído en sí misma, ni en su capacidad, y se sentía en inferioridad, no se consideraba inteligente. Pasaba por un momento delicado en su vida porque estaba a punto de presentarse a unas oposiciones. Era también muy perfeccionista y exigente consigo misma, se mortificaba mucho cuando se equivocaba.
Por tanto, a causa de su poca autoestima, tenía una imagen negativa de sí misma, se sentía incluso profundamente contrariada debido a sus piernas ligeramente arqueadas.
Así, evitaba llevar faldas por sentirse bastante avergonzada al mostrar sus piernas. Se sentía también muy insegura al relacionarse con las personas, le preocupaba mucho el juicio ajeno, el qué pensarían de ella los demás. Desde niña, tenía dificultades para expresarse, sentía la “lengua presa”.
Al hacer regresión me ha relatado:
“Soy un niño, soy feo, tengo una deformidad física… me siento despreciado, nadie me da atención. Creo que soy mongoloide, también contrahecho, mis brazos son torcidos, vueltos hacia dentro; mis piernas son cortas y muy arqueadas, me arrastro dando saltos, no tengo movimientos normales. Mi rostro es feo, blanco, cabellos oscuros, mis ojos son saltones y muy abiertos. Tendré unos 5 años. Llevo unos bermudas y camisa oscura, mis zapatos son cerrados.
Tengo la impresión de que esa vida es en Inglaterra… estoy solo y nadie me da atención. Mi vida se resume en permanecer dentro de casa”.
-¿Tienes padres? – Pregunto a la paciente.
“Tengo madre, pero no padre. Ella es guapa, buena, cuida de mí. La impresión que tengo es que he nacido con esa deficiencia mental y deformidad física. Tengo dificultad para razonar, aunque comprenda algunas cosas. En verdad, noto más las impresiones del ambiente. Mi lengua es presa, no hablo bien, pero mi madre tiene paciencia conmigo. Tengo un hermano, él es mayor. Mi madre está soltera, mi padre nos ha abandonado. La impresión que tengo es que mi madre se prostituye para mantener la casa. No tengo amigos, me quedo muy solo, solamente tengo el amor de mi madre porque mi hermano no me da atención.”-Avanza más adelante en esa escena – pido a la paciente.
“Ahora tengo 15 años, he aprendido a menearme mejor, hago pequeñas cosas. Aunque comprenda lo que ocurre a mi alrededor, tengo una fisonomía atontada, no consigo expresarme bien, balbuceo.”
-¿Cómo te sientes? – Pregunto nuevamente a la paciente.
“No hay mucho que hacer, me conformo con mi limitación. Pero ayudo en casa, barro, limpio, hago cosas sencillas, ayudo a mi madre. Ella está siempre por cerca, pero no trae a nadie a casa, para que no se burlen de mí.”
-¿Qué sientes por tu madre? – Le pregunto.
“Yo la amo, es la única cosa que tengo, es mi razón de vivir, me siento protegido”.
-Avanza más adelante en esa escena ahora – le pido.
“Estoy viejo, caduco, vivo de favores, de limosnas. Mi madre ha muerto (la paciente comienza a llorar). He perdido las ganas de vivir, mi hermano se ha marchado, se casó, me he quedado solo. Las personas me llaman viejo bobo, caduco. Soy huraño, amargado. Muchos me tratan con pena, otros me maltratan como si yo fuese un trapo. Nadie siente amor por mí. Cuando niño yo balbuceaba, ahora ni siquiera eso, permanezco callado, no tengo ganas de conversar con nadie. Estoy calvo, delgado, ando siempre cabizbajo. Permanezco en la calle, en un villorrio. Mi hermano ha vendido la casa donde vivíamos porque se ha marchado. Mi compañero es un perrito blanco y negro. Comprendo algunas cosas, pero mi razonamiento es lento, tengo más percepción que racionalidad. Son sensible, siento más las cosas.”
-Avanza más adelante en esa escena, continúa – le pido.
“He sido asesinado; me han dado una cuchillada. Un joven ha adelantado mi muerte, yo ya era muy anciano. Me acuchilló por pura maldad, ¡ni siquiera mi vida han respetado! (la paciente llora). Ha sido muy rápido, nadie lo ha visto, estaba en un callejón. Ese muchacho, tras acuchillarme, se marchó con una sonrisa en la boca, tranquilamente como si nada hubiese ocurrido.”
-¿Cuáles han sido tus últimos pensamientos? – Le pregunto.
“¡Estoy cansado!”
-¿Qué ha ocurrido tras tu muerte física? – Le pregunto nuevamente.
“Salgo de mi cuerpo flotando, con levedad, sintiendo una libertad que no había conocido en vida. En espíritu mis movimientos son más fáciles de realizar. Estoy feliz, muy bien, esa vida ha sido un fardo. Veo una luz blanca, muy intensa, que tira de mí por los brazos. Esa luz me conduce a un lugar muy bonito. Veo estrellas, el universo, los planetas. ¡Es todo tan puro, tan tranquilo, sereno, siento una paz muy grande! Esa luz que me muestra todo eso, es un hombre guapo, joven, lleva ropa azul. Señala los mundos de luces, habla sobre la evolución, indicando a las estrellas. Dice que cada uno está en su nivel de evolución, cada ser sigue con sus desafíos, objetivos, dificultades, pero todos con vistas a la evolución. Él señala tantos mundos, ¡me quedo maravillado con el Cosmos!
Dice además que todas las personas pasan por dificultades para perfeccionarse, buscando la evolución. Comenta que no me ha sido fácil pasar por aquella vida, pero tenía que pasar por todo aquello. No obstante, dice que soy una triunfadora porque, a pesar de mi sufrimiento, no he puesto fin a mi vida, aunque me hubiese sido quitada por aquel muchacho (pausa). Ahora me conduce a un mundo de luz. Es un jardín muy bonito, de muchos colores, con música en el aire, lagos, pinares.”
-¿Quién es ese hombre? – pregunto a la paciente.
“Es mi mentor espiritual.”
-Pregunta a tu mentor cuál es la causa verdadera de tus problemas de baja autoestima, sentimiento de incapacidad e inseguridad en la vida actual…
“La mayor parte proceden de esa vida pasada. Él dice que en otra vida anterior hice mucho daño a las personas, he matado a mucha gente, he sido demasiado arrogante, pertenecía a una dinastía muy rica, noble, soberana. Pero en esta vida pasada, de esta vez, he venido pobre, sin poder dar órdenes, mandar, desmandar o incluso quitar la vida a las personas. Por esto he venido sin poder, sin hablar, sin poder pensar perfectamente. He tenido que sentir en carne propia esas limitaciones para tener más sensibilidad, más compasión. He necesitado desarrollar mi percepción a través del sufrimiento impuesto por mi deficiencia física y mental, pues albergaba muchos sentimientos vengativos y de arrogancia. Trataba mal a mucha gente, sin que me importasen los sentimientos ajenos. Era una persona muy insensible. Por ello, en esta vida pasada, en cuanto deficiente, he pasado por muchas humillaciones.”
-Pregunta a tu mentor espiritual de qué modo puedes superar tu baja autoestima, inseguridad, sentimiento de desvalorización e incapacidad que has traído de esa vida pasada…
“Enfrentándome a las personas, no teniéndoles miedo, no preocupándome por la opinión ajena, queriéndome más a mí misma, aceptando mis imperfecciones y siendo consciente de que soy mucho más que ese cuerpo físico. Me aclara que por este motivo he venido en la vida actual con las piernas ligeramente arqueadas, son aún residuos de aquella vida pasada. Dice que necesito expandir mi conciencia hacia cosas más importantes que eso. Manifiesta que lo que importa es la evolución y no los atributos físicos.
La palabra clave es Evolución: es conocerse, aceptarse, crecer, ser simplemente tú mismo (pausa). Estoy notando un alivio, una certeza, la confianza de que las cosas van a mejorar para mí, de que ahora me encuentro en el camino acertado, estoy sintiéndome orgullosa de mí misma. Él dice que se va, me sonríe, dice que me ama mucho y que no estoy sola. Dice además que siempre ha estado a mi lado, deseando lo mejor para mí.”
-Pregúntale si él ya ha estado contigo encarnado en vidas pasadas…
“Sí. Él era mi marido, dice que hemos sido muy felices. Indica que me acompaña, que viene ayudándome en varias encarnaciones. Que en vidas pasadas ha sido también profesor mío, me ha enseñado asuntos relativos al esoterismo, principios herméticos, astrología, numerología. Me garantiza que estoy en el buen camino, que los defectos y malos hábitos que traigo de otras vidas, evidentemente todavía los tengo que superar. Pero me dice que no menosprecie mi inteligencia, pues ya he estudiado mucho en el pasado. Y, a causa de esos hábitos negativos (inseguridad, dudar de mi capacidad) que traigo de aquella vida pasada en que nací con deformidad física y mental, me pide que confíe en todo cuanto él ha dicho en la sesión de hoy, que no dude nunca. Él está bendiciendo nuestro trabajo, y dice que la Terapia Regresiva Evolutiva está ayudándome más de lo que imagino.
Manifiesta que está muy feliz con usted (refiriéndose a mí como terapeuta) y que este trabajo es muy importante, es un trabajo de transformación interior, mucho más profundo de lo que muchos puedan imaginar.
Dice además que debo tener coraje, perseverancia, continuar con los afanes de la vida y afirma nuevamente que estoy en el camino acertado. Se está despidiendo, entra ahora en una luz blanca… y se esfuma.”
Tras pasar por otras 8 sesiones de regresión, la paciente me ha relatado que estaba sintiéndose más confiada en sí misma, más segura, con fe en su propia capacidad. Ha rescatado su autoestima, principalmente con la buena noticia que había recibido: ha sido aprobada en la oposición Pública Federal a que se había presentado.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual. Email: [email protected] Visite o Site do Autor