“En todo lo que la naturaleza opera, ella nada hace bruscamente.”
- Lamark
Es común que el ser humano quiera controlar la vida, es decir, quiera que las cosas sucedan a su manera, a su tiempo, y, si las cosas no salen del modo que quiere, queda frustrado, fastidiado, o incluso airado.
Deja que la vida me lleve, canción de pagode, compuesta por Serginho Meriti / Eris do Cais y cantada por Zeca Pagodinho, traduce en un lenguaje sencillo que es preciso tener sabiduría para ser feliz “Deja que la vida me lleve (vida llévame) / Soy feliz y agradezco, por todo lo que Dios me dio /Sólo puedo levantar las manos hacia el cielo / Agradecer y ser fiel al destino que Dios me dio / Si no tengo todo cuanto necesito / Si la cosa no sale como yo quiero / Tampoco me desespero / La cosa es dejarlo rodar / Mansamente allá voy yo / Y soy feliz y agradezco por todo cuanto Dios me dio.”
Es preciso, por tanto, no complicarnos la vida, pues muchos tienden a querer aclarar cosas sencillas con explicaciones complicadas. En otras palabras, es preciso cultivar la fe – que es creer en lo invisible –, o sea, en cosas que no vemos, pero sentimos. No vemos, por ejemplo, las moléculas de oxígeno (O2), pero sentimos el aire, el frescor del viento, la brisa del mar, de la naturaleza.
A mi entender, fe es un acto de humildad, de entrega. Pero ¿cómo entregarse, si el ego, que es la mente racional de la incredulidad, de la duda, del escepticismo, de la auto-suficiencia, arrogantemente dice que fe es sinónimo de alienación y misticismo?
Fe es algo que no puede ser explicado o enseñado, es algo intransferible. Para conseguirla es preciso vivenciarla, y, en los momentos de crisis, es cuando la fortalecemos. Por cierto, nunca he visto a nadie fortalecer su fe en los momentos de normalidad, cuando las cosas van bien. Nótese que todo cambio viene precedido de una crisis. No obstante, para modificarse efectivamente, es preciso tener humildad, mente abierta.
Por ello esclarezco a los pacientes que quieren pasar conmigo por la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE), que es preciso tener humildad y un mínimo de mente abierta para entregarse en el proceso de regresión de memoria y, de esta forma, saber el origen de sus problemas.
Caso contrario, la mente del ego, de la incredulidad, del escepticismo del paciente va a dudar, considerando que ha sido una fantasía, producto de su imaginación lo que le ha sido revelado de su pasado.
Así ocurre también en relación a comunicarse con su mentor (a) espiritual, que es un Ser de luz desencarnado, responsable directamente por la evolución espiritual del paciente y pieza clave en el montaje del rompecabezas que es la TRE.
El (la) mentor (a) espiritual, por conocer profundamente al paciente, pues viene acompañándolo en varias encarnaciones, sabe lo que el paciente puede ver y lo que todavía no está preparado para saber en relación a las experiencias traumáticas, causantes de sus problemas en la vida actual. Normalmente, su mentor (a) espiritual lo prepara psicológicamente sesión por sesión para que pueda saber el origen de sus dificultades.
Por eso aclaro también a los pacientes que, en esa terapia, las cosas no ocurren como ellos quieren (muchos pacientes ansiosos quieren descubrir la causa de sus problemas en la primera sesión de regresión), sino de la forma en que es necesario que sea. Es decir, de la manera como el (la) mentor (a) espiritual considera que será mejor para el paciente a fin de no perjudicarlo, pues, caso el mismo no se encuentre todavía preparado psicológicamente para las revelaciones de su pasado, puede salir profundamente turbado o incluso incrédulo con relación a la TRE y a la resolución de sus problemas.
Véase el caso de una paciente que pasó por tres sesiones de regresión y ha tenido que hacer una pausa en el tratamiento, pues todavía no estaba madura emocional y espiritualmente en aquella ocasión para saber la causa verdadera de su problema, retornando a la TRE después de ocho meses.
Caso Clínico:
¿Por qué no consigo separarme de mi marido?
Mujer de 37 años, casada, dos hijos.
Casada desde hace 14 años, su marido se ha buscado una amante, a quien dejó embarazada.
A pesar de las peleas constantes por culpa de ese incidente y de las idas y venidas del cónyuge (el marido se marchaba y luego volvía para su casa), ambos no conseguían separarse definitivamente. Tenía también una relación maternal con el marido, procurando siempre ahorrarle disgustos.
No conseguía sentir rabia contra él incluso cuando dejó embarazada a su amante y a pesar de que ésta llamase a su casa diciéndole que hace sexo con su marido mejor que ella. Tras pasar por tres sesiones de regresión le fue revelado que en una vida pasada ella y su marido habían sido madre e hijo, y que posteriormente ella lo abandonó en esa existencia pasada. Comprendió, por tanto, por qué en la vida actual lo salvaba en todo, no queriendo que él sufriese. En realidad, ella traía todavía en la vida presente la culpa por haberlo abandonado en aquella existencia pasada.
Sin embargo, no entendía aún el motivo de que la amante de su marido quisiese competir con ella haciendo aquella llamada telefónica.
En la cuarta sesión de regresión, no compareció a mi consultorio, sólo volviendo a marcar cita y a retornar ocho meses después.
En ese intervalo ella me contó que telefoneó a la amante de su marido tratando de marcar una cita, pues quería conversar con ella. En verdad, su intención era agredirla, pues la paciente abrigaba mucha rabia contra ella.
Para sorpresa suya, cuando la vio, sintió que la conocía, que ella le era muy familiar, pero no se acordaba de dónde.
Curiosamente, la sensación de que la conocía fue recíproca, pues la amante del marido también le dijo que la conocía, pero no sabía de dónde. En verdad, lo que ocurrió entre las dos es aquello a que los franceses llaman Déjà Vu, que significa “ya visto”.
En El Libro de los Espíritus, (cuestión 399, pág. 165), Kardec, el codificador del Espiritismo, menciona: “Integrado en la vida corpórea el Espíritu pierde momentáneamente el recuerdo de sus existencias anteriores como si un velo las ocultase. No obstante, tiene a veces una vaga consciencia, y aquéllas pueden incluso serle reveladas en ciertas circunstancias. Pero esto no sucede si no es por la voluntad de los Espíritus superiores, que lo hacen espontáneamente, con una finalidad útil, y jamás para satisfacer una curiosidad vana.”De esta forma, a pesar de la vaga impresión de familiaridad que ambas habían sentido, el “velo del olvido” citado por Kardec (un mecanismo de defensa de la mente que ocurre en forma de amnesia y no nos deja tener acceso a recuerdos de vidas pasadas, a fin de preservar nuestra integridad emocional) no permitió que las dos recordasen de dónde se conocían.
No obstante, fue en la cuarta sesión de regresión cuando la paciente recordó: su mentor espiritual (espíritu superior desencarnado, responsable directamente por su evolución espiritual) descortinó su “velo del olvido” del pasado, haciéndola retroceder a su vida pasada para descubrir el origen de su problema.
Al hacer regresión la paciente me relató:
“Yo no quiero atravesar el portón (es un artificio técnico que utilizo en la regresión y que funciona como un portal que separa el presente del pasado, el mundo terreno del mundo espiritual). Percibo que mi mentor espiritual está detrás de mí, aunque no lo vea… Él me dice que siento miedo, pero que es necesario atravesar ese portón para que pueda liberarme de las ataduras de mi pasado (bloqueos)…
Ya lo he atravesado, veo un pueblecito, el año es 1800; hombres y mujeres andan por las calles. Las mujeres llevan una toquilla en la cabeza, visten falda de vuelo y un delantal en la cintura. Los hombres van a caballo, calzan botas y sombreros… Siento remordimientos, no sé lo que hice en esa vida pasada (la paciente llora).
Veo a una pareja. El hombre es alto, delgado, guapo, va a caballo y su esposa es bajita, una mujer delicada. Ella está en la puerta de su casa haciendo señas al marido, que se va a trabajar (Pausa).
Reconozco a los dos. Él es mi marido en la vida actual, y ella es su amante de hoy. Ella, en esa vida pasada, es mi hermana adoptiva. Siento envidia de ellos, pues es una pareja perfecta, se aman mucho. Él no mira para mí, sólo tiene ojos para ella. Yo soy bonita, provocativa, pero él no me mira, pues respeta mucho a su esposa. Soy mimosa, provocativa, ella no se da cuenta, confía mucho en mí.
Quiero seducirlo, provocarlo, pues sé que soy bonita. En el fondo, sé que él me desea, pero él la ama.
Permanezco instigándolo hasta que él no aguanta más y acaba envolviéndose conmigo. Pero él no deja a mi hermana porque siente un cariño muy grande hace ella.
Él me ve como a una amante, sólo quiere sexo conmigo, pero era lo que yo quería.”
-Avanza más adelante en esa escena – pido a la paciente.
“Ellos tienen tres hijos, ella acaba por descubrirlo todo. Sufre mucho, ya no quiere verme, se siente muy dolida conmigo.
-¿Cómo te sientes tú? – le pregunto.
“Me siento mal, ella es mi hermana. Yo la he traicionado.
Ella lo ama, sufre mucho, llora.
Tenía envidia de ella, ellos se amaban, formaban una familia bonita y, a pesar de ser yo una mujer atractiva no había encontrado todavía un amor verdadero. Después que ella descubrió la traición, los dos han sido muy infelices. Ella ya no quería saber nada de él. Él se acabó, comenzó a beber, se dejó barbudo, desaseado, no quería ya trabajar (era un hombre de negocios).
Él terminó por perderlo todo: la familia, el dinero, y acabó muriéndose. Yo me arrepentí por haber desunido a una familia.
Mi hermana adoptiva y los hijos de ella sentían mucho odio contra mí. Yo me avergonzaba de ella. Me di cuenta de cuán mimada yo era. En verdad, ha sido por capricho que acabé con la vida de ellos (la paciente llora copiosamente).”
-Pregunta a tu mentor si él tendría algo que decirte – pido a la paciente.
“Dice que mi hermana adoptiva está haciendo hoy lo mismo que hice yo con ella en esa vida pasada – quitándome el marido.
Mi mentor dice que es preciso que coloquemos una piedra encima del pasado.
Dice además que ella le ama, continúa amándolo como en la vida pasada, pero él no se da cuenta de eso. Dice que mi marido permanece perdido, tal como había quedado antes de morir en aquella existencia pasada.
Dice que he contraído un débito kármico con ellos y que yo sé que uno de mis propósitos en esta vida actual es unirlos, pues, tal como he visto en la regresión de hoy, yo los había desunido en aquella vida pasada.
Dice además que esta sesión de regresión (cuarta sesión) sólo ha sido posible realizarla ahora, después de ocho meses, porque yo aún no estaba preparada psicológicamente en aquella ocasión para saber el por qué de ese triángulo amoroso.
Mi mentor espiritual explica que él mismo me ha influenciado para que yo no fuese a la cuarta sesión, pues si hiciese regresión en aquella ocasión y me enterase de lo que había hecho en aquella vida pasada, saldría del consultorio sin creer en nuestro trabajo y todavía con mucho odio contra ella.
Aclara además que me ha influenciado también para que telefonease a la amante de él y para encontrarme con ella. Yo necesitaba conocerla personalmente para que una parte de mi “velo del olvido” pudiese ser descortinada y, con ello, acabase con el odio que le profesaba en aquella ocasión.
Aclara aún que fue la única forma que encontró para que yo estuviese madura a fin de pasar por la cuarta sesión de regresión.”
Al final de la sesión, la paciente aún emocionada me dio un abrazo caluroso, me agradeció y dijo que haría su parte, o sea, intentar unir a los dos nuevamente.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual. Email: [email protected] Visite o Site do Autor