¿Tienes un alma gemela?

¿Tienes un alma gemela?
Publicado dia 5/31/2007 12:11:39 PM em STUM WORLD

Compartilhe

Facebook   E-mail   Whatsapp

Traducción de Teresa - [email protected]

El término “Alma Gemela” generalmente se utiliza para designar el concepto de que en algún lugar hay un alma gemela de la tuya, destinada a permanecer a tu lado.
El término puede parecer muy romántico, propio de los cuentos de hadas, pero en mi experiencia clínica, en los relatos de mis pacientes al pasar por la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva – abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado a través de mí por los Espíritus Superiores del Astral), realmente se revela el hecho de que esa alma especial existe.

En realidad, alma gemela es la persona con la cual tú te has relacionado en varias encarnaciones. Con ella has experimentado sentimientos profundos como el amor y la amistad, además de mutuo aprendizaje y evolución.
Lazos fuertes y profundos han unido vuestras almas, pues habéis estado juntos en los mejores o peores momentos de vuestras existencias, compartiendo alegrías, tristezas, lágrimas y sonrisas, fallos y aciertos. Así, cada nueva experiencia en una encarnación ha fortalecido los lazos.
Tu alma gemela y tú frecuentemente habéis venido juntas en varias encarnaciones, no sólo como cónyuges, sino también en otros papeles sociales (padre e hijo, hermanos, amigos, etc.)
Debido a ese lazo fuerte y profundo que les une, es común que en el primer encuentro ambos se reconozcan mutuamente, sientan gran afinidad y emociones profundas, inexplicables a los ojos de la mente racional del ego, ya que el reconocimiento tiene lugar a nivel del alma de los dos.

El reconocimiento de tu alma gemela puede ocurrir de varias maneras, pero según los relatos de mis pacientes, es frecuente a través de la TRE que recuerden emocionados las varias existencias pasadas en las cuales han estado juntos.
Es común también en esa terapia que (a través de tu mentor espiritual – entidad espiritual directamente responsable por nuestra evolución espiritual) se revele dónde se encuentra tu alma gemela, que puede estar encarnada o desencarnada en el plano espiritual (importa resaltar aquí, que el mentor espiritual sólo revela algo del pasado o del futuro, si con ello se ayuda realmente al paciente).

A continuación, véase el caso de una paciente que acudió a mi consultorio tratando de saber el motivo de que sus relaciones amorosas no fuesen duraderas; los hombres se desinteresaban y acababan poniendo fin al noviazgo. Descubrió, a través de su mentor espiritual, que su escaso éxito amoroso se explicaba por el hecho de no haber todavía encontrado su alma gemela.

Caso Clínico:
¿Por qué los hombres se desinteresan por mí?

Mujer de 32 años, soltera.

Acudió a mi consultorio tratando de entender por qué razón no conseguía permanecer estable con un hombre y constituir una familia. Sus relaciones amorosas (había tenido 11 enamoramientos) comenzaban bien, duraban algunos meses y terminaban, pues los hombres dejaban de interesarse por ella.
Casi todos alegaban, al término del noviazgo, que la paciente era “maravillosa”, “perfecta” o “demasiado perfecta” para ellos.
Así, siempre salía de esas relaciones triste, frustrada, sin entender realmente el por qué de ese desinterés, ya que ninguno presentaba una queja específica que determinase el no desear ya relacionarse con ella.
Había llegado a pasar por una psicoterapia convencional durante un año, para identificar qué era lo que la llevaba a no tener éxito en sus relaciones amorosas, pero no se encontró nada que justificase las sucesivas decepciones en el amor.

Al hacer regresión me relató:
“Veo a un hombre de edad, con barba y cabellos largos entrecanos; lleva una bata clara. Él se encuentra aquí en el consultorio (la paciente está tendida en el diván) y sujeta mi mano izquierda cariñosamente.”

-Ruégale que se identifique – pido a la paciente.
“Dice que es mi mentor espiritual, me ruega que esté tranquila, me transmite mucha calma (pausa).
Ahora estoy viendo una casa pequeña (escena de una vida pasada). La veo de frente, tiene una ventana abierta, veo hierba y árboles a su alrededor.
Miro al interior de la casa desde fuera, por la ventana. Hay una mujer cocinando…
Es morena, cabellos recogidos, oscuros, lleva falda y blusa.”

-¿Quién es esa mujer? – Pregunto a la paciente.
“Veo en mi mente a mi madre de la vida actual (la paciente la identificó intuitivamente, en pensamiento).
Físicamente tiene la misma apariencia de hoy, tan sólo está más joven.
Ella me da comida, soy una cría rubita, llevo un vestidito blanco con tirantes, tendré unos cuatro años. Soy su hija también en esa vida pasada”.

-Avanza más adelante en esa escena algunos años – pido a la paciente.
“Tengo ahora 15 años, llevo un vestido floreado, rojo y blanco. Mis cabellos son más oscuros, largos.
Mi madre está enferma, acostada en la cama, cuido de ella. En esa casa vivimos solamente ella y yo, no tengo padre.”

-Avanza más adelante en esa escena – pido a la paciente nuevamente.
“Veo ahora a un muchacho viviendo en la misma casa, es mi marido. Es moreno, delgado, lleva un pantalón y camisa de manga corta.
Él me ayuda a cuidar de mi madre.”

-Avanza nuevamente algunos años después de esa escena – pido a la paciente.
“Ahora tengo un hijo y estoy encinta.
Él es morenito, cabellos bastante oscuros, lleva un pantaloncito corto, está descalzo y tendrá unos dos años. Mi madre ya no está entre nosotros, ha fallecido.
Mi hijo juega con mi marido – yo estoy sentada cosiendo.”

-Avanza nuevamente más años después de esa escena – le pido.
“Ahora tengo también una niña, pero estoy sola con los dos críos esperando a mi marido. Él se ha ido de viaje.
Estamos sentados a la mesa cenando y ellos me preguntan cuándo volverá su padre. Les digo que no lo sé…
Lloro, siento desesperación, miedo, inseguridad, porque él se demora en volver (pausa).
Los años han pasado, mi hijo mayor se ha casado. Viene a visitarme con su esposa.
Yo sigo viviendo en la misma casa con mi hija. Mi marido no ha vuelto del viaje. Tendré ahora unos 50 años, estoy triste, mi hija tiene un novio, pero no quiere casarse para no dejarme sola. No quiero estorbar su vida, me siento infeliz y triste por no haber regresado mi marido. (Pausa).
Ahora hay una fiesta, es Navidad, mi hija también se ha casado y tiene hijos. No soy feliz sin mi marido.
Vivo sola, permanezco tendida en la cama, lloro bastante sin saber qué es lo que le ha pasado.”-Ve hasta el momento de tu muerte – pido a la paciente.
“Me voy a dormir y ya no despierto…
Me siento tranquila, aliviada.
Desde arriba, en espíritu, veo mi cuerpo tendido en la cama. Mi mentor espiritual está conmigo (es común en los relatos de mis pacientes que el mentor esté presente en el momento de la muerte para llevarlos al plano espiritual de luz – astral superior).
Me pide que mire por última vez a mis hijos. Ellos están tristes por mi muerte, dicen que la culpa es de su padre que me abandonó. Comentan que después de eso, dejé de ser feliz (pausa).
Tras mi muerte, me veo en espíritu vistiendo una bata de color rosa claro.
Para mi sorpresa, veo a mi marido. Él también está en espíritu, lleva una ropa corriente, pero de color blanco. Él está joven, con la misma apariencia de cuando me dejó.
Dice que murió por la picadura de una serpiente y que nunca encontraron su cuerpo. Explica que nunca me abandonó, siempre estuvo junto a mí, en espíritu. Pide disculpas.
Le digo que no hay nada que disculpar (la paciente llora).
Mi marido dice que nos volveremos a encontrar, y que esta vez permaneceremos juntos hasta la vejez.
En tono de desahogo, le digo que ahora estoy tranquila, pues consideraba que él me había abandonado. Yo vivía angustiada, me sentía rechazada, no quería ya saber nada de mí ni de mis hijos. No sabía que él había muerto (pausa).
Ahora él me dice que se tiene que ir. Se va… Hay una persona que lo lleva sujetándolo por el brazo.
Mi mentor me calma diciendo que aún habremos de encontrarnos nuevamente en la vida actual. Me pide que tenga paciencia, dice que tendremos dos niñas (serán los mismos hijos de esa vida pasada).
Dice además que en una vida anterior a esa hemos estado juntos también, pero intercambiando los papeles (yo era el marido y él, mi esposa). Explica que yo había muerto súbitamente.
Estaba trabajando en la labranza, me encontré mal – sufrí un infarto. Mi esposa me encontró caído en una plantación. Dice que en espíritu estaba siempre junto a ella, intentando orientarla, pues él era el único que trabajaba y le había dejado a ella muchas deudas que pagar. Dice que yo permanecía hablándole (intuyéndole) para que vendiese la casa y pagase las deudas.
Teníamos una hija. Yo me sentía culpable por haberlas dejado en desamparo financiero, hasta que por fin, ella se decidió a vender la casa. Las dos se trasladaron a una ciudad cercana a la escuela donde mi hija empezó a dar clases, y mi esposa comenzó a trabajar en la costura. Ahora, conociendo que están bien, me decidí a marcharme y dejarlas.
Mi mentor reafirma que esta vez, en la vida actual, permaneceremos juntos hasta el final, y que ninguno de los dos se sentirá abandonado por el otro. Revela que mi marido (o esposa) de aquellas vidas pasadas, está encarnado en la vida actual, pasando por la misma dificultad amorosa (sus relaciones amorosas tampoco salen bien). Dice que nuestras relaciones amorosas no tienen continuidad porque vamos a reencontrarnos, y cuando eso suceda, nuestras misiones habrán de completarse.
Dice que cuando nos reencontremos, ambos se identificarán el uno al otro”.

-Pregunta a tu mentor espiritual qué es necesario para que os reencontréis en la vida actual – pido a la paciente.
“Él me pide calma, tranquilidad, dice que ese reencuentro va a ser natural, o sea, el encuentro tendrá lugar en el momento oportuno, en el cual las cosas se encajarán. Explica que para que nos reencontremos es necesario que antes conquistemos nuestra independencia, que quedemos solos, sin que el uno dependa del otro, pues en las existencias pasadas cuando uno tuvo que quedarse solo, hubo mucho sufrimiento. Por eso, en la vida actual, ambos necesitábamos aprender a vivir solos, sin servirse del otro como muleta para vivir.
Esclarece además que la falta de éxito amoroso que hemos tenido que pasar en la vida actual, ha fortalecido la certidumbre de que el otro no es una necesidad imprescindible para vivir. Reafirma, por tanto, que hemos venido para permanecer juntos – sin escorarse en el otro, como había ocurrido en el pasado, sino solamente por el placer de estar juntos.
Dice que, esta vez, ambos hemos aprendido a permanecer solos, sin embargo, mi marido recela nuevas relaciones debido a los fracasos por los que pasó. De esta forma, como se encuentra bien solo, tiene dudas para envolverse nuevamente.
Pero me calma diciendo que cuando nos reencontremos, con la convivencia, su resistencia desaparecerá. Me pide una vez más que tenga calma, porque ese reencuentro no se demorará. Dice que está feliz porque estoy cumpliendo mi propósito de vida (conquistar mi autonomía) en la encarnación actual. Me ruega que tenga fe, confianza, que crea en lo que me ha sido revelado, y que ha estado siempre a mi lado para orientarme, principalmente en los momentos más difíciles de la existencia.
Mi mentor afirma que él ha sido quien me intuyó para acudir a usted (refiriéndose a mí como terapeuta) para poder comunicarse de forma más efectiva conmigo (es importante aclarar que en esa terapia, mi papel en cuanto terapeuta es abrir el canal de comunicación para que el mentor del paciente pueda orientarlo mejor).
Dice que su nombre es Daniel, y que todo cuanto yo necesitaba saber me ha sido mostrado y respondido por él en esta terapia. Le agradece a usted por el trabajo desarrollado, y agradece también mi disposición a escuchar lo que él tenía para decirme”.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
Email: [email protected]
Visite o Site do Autor




Energias para hoje




publicidade






Receba o SomosTodosUM
em primeira mão!
Cadastre-se grátis para receber toda semana nosso boletim de Autoconhecimento.


Siga-nos:
Youtube     Instagram     Facebook     x     tiktok

As opiniões expressas no artigo são de responsabilidade do autor. O Site não se responsabiliza por quaisquer prestações de serviços de terceiros.

Siga-nos:
Youtube     Instagram     Facebook     x     tiktok

 


  Menu
Somos Todos UM - Home