¿Eres inestable emocionalmente – cambias de humor con frecuencia – sin motivo que lo justifique?
¿Sientes dolores constantes en el cuerpo, que cambian de lugar?
¿Dolencias cuya causa el médico no encuentra?
¿Sientes miedos, insatisfacción, ganas de llorar, tristeza, vacío sin causa aparente?
¿Tu vida no fluye, está truncada – tienes bloqueos afectivos, económico-profesionales y de relación?
Todos esos problemas pueden ser indicios de mediumnidad.
Verdaderamente, la mediumnidad forma parte de la naturaleza humana – somos todos médiums, unos más desarrollados, otros menos.
Por ser una condición natural del ser humano, la mediumnidad debería ser estudiada con seriedad por la ciencia oficial (Psicología y Psiquiatría), ya que produce – cuando el médium no está bien asistido y orientado – disturbios psíquicos, psicosomáticos, orgánicos (cuya causa la medicina no encuentra) y de relaciones interpersonales (conflictos conyugales, familiares, sociales y en el trabajo).
Somos canales del mundo espiritual – captamos energías positivas o negativas, de los espíritus de luz o de las tinieblas, según sean nuestros patrones de pensamiento, sentimientos y actitudes.
En este aspecto, los espíritus desencarnados ejercen mucha más influencia sobre nuestras vidas de lo que podemos imaginar.
Buenos o malos pensamientos, sentimientos y actitudes que cultivamos en nuestro día-a-día pueden llegarnos bajo la influencia de espíritus desencarnados amigos o enemigos (obsesores del pasado).
He escrito en mis artículos que el 95% de mis pacientes presenta una interferencia espiritual obsesora como causa de sus problemas emocionales, amorosos, familiares, sociales, de salud, profesionales y de finanzas. Esto explica por qué sus vidas están complicadas, truncadas. A pesar de que la mediumnidad forma parte de la naturaleza del hombre y, por tanto, no hay nada de sobrenatural, ese asunto todavía es tratado por muchos con prejuicios, temor o reserva.
“En un centro espírita ya me han dicho que por ser médium necesito desarrollar mi mediumnidad, pero no quiero.”
Es común escuchar ese comentario. Sin embargo, no querer desarrollar la mediumnidad me hace recordar un comentario de mi hijo – en esa ocasión tenía ocho años – que me dijo que no quería crecer ni hacerse adulto, para no asumir responsabilidades.
Ahora bien, crecer es un proceso natural del hombre, y lo mismo ocurre con la mediumnidad.
No obstante, si el médium se resiste a trabajar su mediumnidad, la vida tiene sus propios medios para hacerle expandir su consciencia, muchas veces de forma más drástica.
Cuanto mayor sea su resistencia para no aceptar comunicarse con los espíritus, mayores y más difíciles serán sus pruebas.
Obsérvese que esos médiums están siempre con problemas, ya sean en el área de la salud, familiar, afectiva, económico-profesional, etc.
Su vida va mal, y todo parece estar en contra de su felicidad.
Sin embargo, cuando comienzan a desarrollar (educar) su mediumnidad, practicándola para ayudar a sus semejantes, pasan a llevar una vida normal y equilibrada…
Pero ¿por qué sucede eso?
Porque hay médiums que necesitan dedicarse en favor del prójimo, incorporando entidades espirituales. Han elegido eso antes de reencarnar (aunque el velo del olvido de su pasado no les deje recordarlo) y se han comprometido con determinados grupos de entidades espirituales por sentirse culpables de errores cometidos en una vida pasada, al objeto de con eso minimizar su remordimiento de conciencia. Sin embargo, si ese médium se resiste a su misión espiritual, su vida se complicará.
Pero es importante aclarar en este artículo que no todos los médiums se han comprometido antes de reencarnar con la tarea de incorporar entidades espirituales para ayudar a los necesitados, pues existen otras formas de auxilio sin necesidad de incorporar.
Véase el caso de un paciente que pasó por la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva – Abordaje psicológico y espiritual breve canalizado por mí a través de los espíritus superiores del Astral) y descubrió que sus relaciones amorosas no salían bien (terminaba el noviazgo siempre muy lastimado y dolido) debido a que no estaba ejerciendo su mediumnidad de incorporación.
Caso Clínico:
Hombre de 30 años, soltero.
Acudió a mi consultorio tratando de comprender por qué sus relaciones amorosas no resultaban. Salía de esas relaciones siempre lastimado, dolido, pues aunque se entregaba, al final era rechazado, humillado. Se sentía utilizado por las mujeres.
No conseguía envolverse con nadie más, y el desengaño amoroso lo afectaba negativamente hasta el punto de dejarlo inseguro y con baja autoestima. Era espírita – frecuentaba un centro Kardecista como asistente, pero nunca había incorporado a una entidad espiritual.
En la regresión el paciente me relató:
“Siento una presencia espiritual aquí a mi lado (el paciente estaba tendido en el diván).
No lo veo, pero tengo la impresión de que es una entidad espiritual masculina” (pausa).-Pide a esa entidad que se identifique – ruego al paciente.
(Tras mi pregunta, noté que el rostro del paciente súbitamente se alteró, contrayéndose – estaba incorporando a esa entidad espiritual).
“No importa mi nombre – respondió el espíritu. Pero no te preocupes, no he venido aquí para hacer daño (refiriéndose a mi consultorio).
En realidad, todo el mundo quiere venir aquí. Ese tipo (el paciente) no lo sabe, pero tiene muchas amistades de este lado (de las tinieblas).
Él no quiere ser médium, no quiere darnos paso (incorporarnos), no quiere envolverse.
Ahora está dando paso, incorporando. No hay qué hacerle, él ha querido permanecer sin comprometerse, pero no le ha servido de nada. Yo soy uno de sus amigos del pasado. Éramos todos amigos. Él era el dueño de un prostíbulo en la existencia pasada. Pero un amigo es para siempre, incluso después de que se muere.
No discrimina a nadie, un amigo, para él, es para toda la vida. Pero debería ayudar a los que estamos de este lado.
Nuestro amigo no quiere asumir la responsabilidad de ser médium.
Y por ese motivo su parte afectiva no sale adelante. En verdad, ese tipo ha sido muy malo en el pasado, ha hecho muchas. Ha explotado mucho a las prostitutas. Nosotros frecuentábamos su prostíbulo. Las mujeres que él ha explotado, maltratado, son las novias que tiene en la vida actual. Y por eso ellas hoy le han maltratado y humillado.
Pero él es un punto firme, se puede contar con él. Las amistades continúan.
Él no lo sabe, pero nosotros somos sus verdaderos amigos. Él tiene más amigos aquí, en este lado, que en la vida terrena.
No somos buena gente – somos de la misma calaña –, pero él puede contar con todos nosotros.
Doctor, él ha elegido ser espírita, pero no quiere sentirnos, hacer uso del compromiso como médium. Consideraba que nunca iba a incorporar. Pero mire, ¡ahora está incorporándome! (Habla entre risas).
Su hermano está en la misma situación. Él también es médium, tiene un montón de cosas a espaldas (espíritus obsesores). Y por ello su vida tampoco avanza. Pero el hermano no consigue oír ni ver a las entidades espirituales. Éstas lo llevarán a la fosa si no se cuida desarrollando su mediumnidad. Si no tiene cuidado, se marcha (desencarna) aún este año.
Él siente gran consideración por su hermano. Todas las cosas que no son buenas, el hermano las tiene. Lleva consigo a unos espíritus obsesores que no lo sueltan (pausa).
Esta vez ese muchacho (el paciente) está sintiendo lo que es incorporar a un muerto. He venido a dar un paseo en el plano material. Él ha conseguido encontrar el buen camino acudiendo aquí al consultorio, pero su hermano no. Él ha acertado viniendo aquí, sólo tiene que incorporar.
Doctor, él había pedido a Dios en sus oraciones que lo librase de sus sufrimientos amorosos y Dios lo ha atendido, trayéndolo aquí a su consultorio.
Ese lado suyo de las relaciones amorosas no sale adelante porque él ha parado en medio del camino, no ha desarrollado su mediumnidad, nos ha olvidado, se ha distanciado de nosotros. Ha olvidado que tiene muchos amigos – nosotros necesitamos de él para salir de este agujero (tinieblas, oscuridad).
Y el Hombre (Dios) ha dicho que sólo saldremos de este agujero si hacemos caridad. Pero, para eso, necesitamos de él para incorporar. Sólo así podremos ayudar a las personas.
Él tiene que ayudarnos para que también podamos ayudarle a él.
Él quiere incluso ser médium de los que nos dan paso, pero no quiere estudiar ni escribir libros (psicografiar).
Él ha venido con ese propósito, de ser un médium de darnos paso, pero no está haciendo su parte. Tiene que volver al centro espírita para incorporarnos y no como viene haciendo, trabajando como asistente. ¿Y sus amigos de verdad, que permanecen aquí en la oscuridad? De ahora en adelante él tiene que incorporar porque está todo el mundo esperando. ¡Nosotros también queremos sentir el calorcito! (se refiere al calor del cuerpo físico). Él no está cumpliendo lo que ha prometido, ¡no está repartiendo el pan!
Él tiene que incorporar, también para ayudar a su hermano.
Doctor ¡es muy bueno estar aquí en su consultorio! ¡Qué lugar tan agradable!
¡Está muy bien esa musiquita! (Acostumbro a poner un CD suave para que los pacientes se relajen en la hipnosis).
¡Qué deleite es estar del lado de acá!
¡Qué bueno!
¿A V. le parece justo que quiera sentir él sólo este calorcito?
¡Él es nuestro amigo, pero nos ha olvidado!
¡Sólo quiere pensar en sí mismo!
¿Ha olvidado lo que había prometido?
¡Qué agradable! (La entidad espiritual habla a gritos, agitando las piernas en el diván).
Doctor, ya no soy un niño, soy viejo, pero soy juguetón, ¡es muy bueno sentir nuevamente ese cuerpo calentito!
¡Sólo estoy viajando gratis un poquito!
¡Quién sabe ahora él tiene vergüenza y nos ayuda!”
Al final de esta sesión, la entidad espiritual no quería irse, decía que había esperado mucho por ese momento, quería sentir un poco más el placer de estar nuevamente en un cuerpo carnal. Como ya se había rebasado el horario, decidí dar por terminada la sesión. Antes de marcharse, me agradeció por esa oportunidad.
Tras el término de la sesión (era la 4ª sesión de regresión), el paciente estaba sorprendido, pues nunca había incorporado a una entidad espiritual.
Me dijo que recordaba todo cuanto el espíritu desencarnado había dicho, pues descubrió que era un médium de incorporación consciente.
Dijo además que ahora había tomado conciencia de su verdadero propósito de vida, y que estaba más confiado, más tranquilo y sereno.
Comprendió que había recibido intuición por parte de la espiritualidad (espíritus superiores del astral) para acudir a mí, a fin de descortinar el “velo del olvido” de su pasado y conocer su verdadero camino.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual. Email: [email protected] Visite o Site do Autor