Son muchas las quejas de pacientes que acuden a mí por padecer soledad:
“Vivo sola, no tengo parientes, amigas ni vida social”;
“Estoy casada, no obstante, soy infeliz en mi matrimonio, no me siento amada ni comprendida”;
“Echo de menos a un compañero, no tengo suerte en el amor, mis relaciones amorosas no salen bien. Me gustaría casarme, constituir una familia”;
“Me siento un extraño en el nido, no me identifico, no me siento perteneciente, no tengo afinidad con nadie en mi familia”.
A mi modo de ver, existen dos tipos de soledad: 1) Real; 2) Imaginaria. 1) Real: el ser humano es un ser social, necesita compañía, ser reconocido, amado, aceptado, sentirse perteneciente a alguien o a algún grupo familiar, social, de trabajo, etc. Con la falta de uno o de todos esos grupos, tiende a sentir la dolorosa sensación de soledad.
2) Imaginaria: Es aquella en que, aun en presencia de alguien o de un grupo, el individuo se siente solo.
Por tanto, aun teniendo un compañero, una familia, estando rodeado de amigos, el ser humano siente un vacío interior, tristeza y soledad.
Vista desde ese ángulo, la soledad es un estado de alma, un vacío del corazón.
En este caso, por más que el solitario busque rellenar ese vacío interior desde fuera, no lo conseguirá, puesto que es una necesidad interna, de su espíritu.
Muchos buscan colmar ese vacío interior con drogas, sexo, bebida, juegos, comer compulsivamente, u ocuparse trabajando en exceso (“Workaholic”). En todos los casos esa “fuga” ilusoria no arregla su soledad, pues el vacío interior continúa estando presente.
Es importante resaltar que esa soledad, ese vacío interior es una prueba de cuánto la persona está alienada, distante de sí misma, de su esencia divina, su verdadera naturaleza.
En la Terapia Regresiva Evolutiva (T.R.E.) – abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí a través de los Espíritus Superiores del Astral – el mentor espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual) de cada paciente le revela la causa verdadera de su soledad.
Es común en esta terapia que el mentor espiritual del paciente le muestre como causa de su vacío, de su soledad, la incapacidad que tiene para amar. Tendrá, por tanto, que rescatar su inclinación a amar y a ser funcional desde el punto de vista amoroso, pues no marcha bien en el área de la ternura, del afecto, ya sea consigo mismo y/o con los demás. Muchos descubren que se encuentran cerrados hacia la vida, al amor, por estar todavía presos en los lazos del pasado (bloqueos emocionales, principalmente de vidas pasadas).
Véase a continuación, el caso de una paciente que padecía soledad por no conseguir afirmarse afectivamente con los hombres (se envolvía efectivamente con ellos, pero no le salía bien y terminaba por quedarse sola).
Llegó a descubrir con esta terapia – a través de su mentor espiritual –, que ese estilo de vida solitario, en realidad, venía acompañándola en varias encarnaciones porque no conseguía desligarse de las ataduras de su pasado.
Caso Clínico:
Estilo de vida solitario.
Mujer de 28 años, soltera.
Acudió a mi consultorio deseando comprender por qué sus relaciones amorosas no eran duraderas (quería profundizar en esas relaciones, pero los hombres terminaban el noviazgo alegando no desear algo más serio).
La paciente se sentía también cerrada hacia la vida (tenía pocas amigas y ninguna vida social).
Desde pequeña sentía mucha soledad y hoy su vida se resumía en trabajar y volver a su casa (vivía sola). Su familia residía en otro Estado.
Llevaba, por tanto, un estilo de vida solitario.
Al hacer regresión me relató:
“Veo una ciudad antigua… Entré ahora en una muralla que protege esa ciudad (es una ciudad fortificada).
Estoy cabalgando y llego a una plaza… Dejo el caballo en esa plaza.
Me parece que soy hombre, voy andando y entro en una Iglesia. Es una misa, hay muchas personas rezando. Me acerco a una mujer que lleva puesto un velo. Me pongo a su lado. Termina la ceremonia y salgo de allí acompañando a aquella mujer.
Bajamos las escaleras de la Iglesia y ahora estoy hablando con ella en la plaza donde había dejado mi caballo… Ella se marcha, no ha querido quedarse conmigo. Monto en mi caballo y salgo al galope.
Me detengo a la orilla de un río. Estoy triste porque esa mujer no me quiere (la paciente llora).
Monto nuevamente en el caballo y me voy. Llego a una casa en el bosque. Bajo del caballo, entro. Me quedo solo en esa casa aislada. Es de mi familia, pero ellos no viven en esa casa. Los he dejado y me he venido a vivir aquí. Vivo solitario”. (Pausa).
-Ve prosiguiendo en esa escena – pido a la paciente.
En esa casa hay una señora que cuida de mi. Es mi asistenta. Siempre me trae noticias de aquella mujer a quien amo. Ella se ha casado por dinero, pero no vive feliz porque es maltratada por el marido. Esa señora me dice que ella llora, que está triste, pero no puedo hacer nada. Ella ha tenido hijos y un día vino a encontrarse conmigo en mi casa. Escapó por la noche y vino a mi encuentro. Dice que se ha equivocado al casarse con el marido por dinero, y que sólo ahora se ha dado cuenta de cuánto me amaba. Pero que no podía dejarlo por temor a que él venga a matarnos a todos.
Le digo que se escape conmigo, pero no acepta porque sabe que él va a encontrarnos (es muy rico y poderoso) y sus hijos están con él.
Ella decide regresar y ya no consigue volver a salir del castillo en que vive.
Yo vivo atormentado por ese recuerdo de aquel encuentro y nunca más nos vimos”. (Pausa).
-Avanza más adelante en esa escena – pido a la paciente.
Ahora soy más viejo, continuo viviendo en aquella casa. Estoy sentado en una mecedora mirando pasar el tiempo, esperando a que llegue la muerte.
Creo que ella se ha muerto, estoy deprimido, ya no tengo motivos para vivir (pausa).
Veo aquella señora sujetando mis manos. Estoy débil, me siento cansado y me duermo para siempre.”-Mira qué ocurre después de tu muerte – le pido.
“Veo una entidad espiritual que está conmigo ahora (pausa). Ella es mi mentora espiritual. (En la TRE mi papel, en cuanto terapeuta, es abrir el canal de comunicación para que el (la) mentor (a) espiritual de cada paciente pueda comunicarse efectivamente con él (ella) y, con esto, saber la causa de sus problemas, resolverlos, además de tomar conciencia acerca de si está en el camino correcto en esta encarnación, o sea, si no se está alejando de su verdadero propósito de vida, el programa reencarnatorio que se propuso en el astral antes de reencarnar en esta jornada. De esta forma, en la TRE, la regresión de memoria es tan sólo un instrumento de auto-conocimiento y cura, un medio, y no un fin en sí. En verdad, el fin en sí de esta terapia es que el mentor espiritual de cada paciente revele su pasado o futuro (si fuese preciso) para que éste sepa si está aprendiendo las lecciones necesarias en esta encarnación y, con ello, no repetir los mismos errores cometidos en vidas pasadas. En este sentido, esa terapia es evolutiva, pues ayuda al paciente en su evolución espiritual).
Ella dice que mis relaciones amorosas en la vida actual no salen bien debido a los lazos del pasado que tengo que romper.
Esclarece que estoy cerrada hacia la vida porque no consigo soltarme de lo que he vivido en aquella vida pasada. O sea, continúo atada a aquella soledad de la vida pasada, y, con eso, estoy reproduciendo en la vida actual el mismo estilo de vida solitario del pasado.
Explica también que ella es quien me ha hecho acudir a usted, intuyéndome para que viniese aquí al consultorio a pasar por esta terapia.
Dice que me ayudará a salir de esta situación (esa búsqueda de un amor sin encontrarlo). Pero para ello habré de despegarme del pasado mediante acciones que promuevan el bienestar de personas solitarias que necesitan de mi ayuda.”
-¿Qué personas solitarias? – Pregunto a la paciente.
“Mi mentora espiritual dice que son ancianos que viven en los asilos.
Me pide que visite los asilos de ancianos para llevarles atención, amor.
Sólo así – me aclara ella –, me libertaré de mi pasado.”
-Pregunta a tu mentora si te puede decir dónde se encuentra aquella mujer que has amado en esa vida pasada – pido nuevamente a la paciente.
“Dice que está encarnada en la vida actual como hombre. Me revela que está cercano el momento de encontrarnos, y que me daré cuenta en cuanto me encuentre con él. Dice que es todo cuanto me puede revelar.”
-Pregúntale en relación a nuestro tratamiento, si debemos o no continuar (esa era la 4ª sesión de regresión).
Ella resalta que esta terapia ha sido muy eficaz y bien encaminada y que ha servido para mi aprendizaje. Dice además que lo que tenía que saber en esta terapia, lo he sabido.
Afirma que a partir de ahora el canal de comunicación entre nosotros está abierto y se mantendrá (ella se comunicará conmigo en pensamiento, intuyéndome).
Dice que nuestro trabajo aquí en el consultorio ha concluido, y agradece a usted por haber establecido la comunicación entre nosotros.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual. Email: [email protected] Visite o Site do Autor