¿Es posible desarrollar una ciencia para mejor comprender la muerte?

¿Es posible desarrollar una ciencia para mejor comprender la muerte?
Publicado dia 11/5/2007 2:10:23 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

“La muerte proporciona un punto de encuentro entre el budismo tibetano y las modernas tradiciones científicas. Considero que ambos tendrán mucho que aportarse mutuamente en cuanto al nivel de comprensión y de beneficios prácticos.”
- Dalai Lama

¿Qué ocurre después de la muerte?
¿Hay de veras un alma que sobreviva a la muerte y transmigre (reencarne) de un cuerpo a otro?
¿Qué es la muerte?
¿Es la muerte el final de todo?
¿Qué sucede tras la muerte? ¿Permanecemos conscientes?

Esas y otras preguntas en el pasado se hacían a los religiosos, místicos y filósofos, pues los temas relacionados con una vida después de la muerte, la reencarnación, el karma y el mundo espiritual, no eran de interés para la ciencia. Ni siquiera lejanamente eran considerados asunto científico.
Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX, la ciencia ha comenzado a explorar de forma científica esos asuntos espirituales, antes ignorados, marginados, no tratados ni pesquisados con seriedad.
La ciencia ha reconocido valor a aquello que la sabiduría antigua, en especial la sabiduría oriental, ya conocía desde hace milenios.
Hasta entonces, ciencia y espiritualidad eran como aceite y agua, no se mezclaban. El renombrado físico, Doctor en Física Nuclear, Fritjof Capra, precursor de esta fusión de objetivos, lanzó los libros “El Punto de Mutación” y “El Tao de la Física” haciendo un paralelismo entre la física cuántica y las enseñanzas del Budismo, del Taoísmo, del Hinduismo, del Zen y del I Ching.

Más recientemente, el físico cuántico indio Amit Goswami, Doctor en Física Nuclear, de la Universidad de Oregon, EUA, a través de un trabajo bien fundamentado científicamente, escribió varias obras abordando la física cuántica y la espiritualidad.
Se hizo mundialmente conocido al participar y exponer sus ideas en la película “¿Quiénes Somos Nosotros?”
A través de sus libros “El Universo Autoconsciente: cómo la consciencia crea el mundo material” y “La Física del Alma”, propuso un nuevo paradigma científico para la naturaleza de la realidad, una ciencia basada en la consciencia (por cierto, la palabra ciencia es la propia consciencia incorporando la vida tras la muerte, la reencarnación y la inmortalidad del alma.
Las partículas elementales forman átomos, los átomos forman moléculas, las moléculas forman células, las neuronas forman la consciencia. Por tanto, dentro de ese nuevo paradigma científico de la física cuántica, la consciencia es la base de la existencia, no como defiende el materialismo científico vigente, que la materia se encuentra en la base de todo lo existente, o sea, que sólo la materia es real, y por tanto, nada existe más allá de la materia.

El gran maestro Masaru Taniguchi, Doctor en Filosofía, creador de Seicho-No-Ie, decía: “El hombre no es cuerpo carnal. Esta es una revolución del concepto de hombre mucho mayor que la revolución de la cosmovisión, en la cual el geocentrismo (la Tierra es el centro del Universo) cedió lugar al heliocentrismo (el Sol es el centro de todo).
Cuando se comprende que el hombre no es cuerpo carnal, la vida comienza a emitir un brillo todo especial.”
Albert Einstein decía: “Estamos empezando a concebir la relación entre la ciencia y la religión de un modo totalmente distinto de la concepción clásica.”
Por tanto, el que la vieja ciencia todavía se estructure sobre bases materialistas (“no existe nada más allá de la materia”) y no tenga en cuenta la existencia del alma, del espíritu, dificulta cualquier iniciativa que tenga por objeto la confrontación con la otra realidad. ¿Qué realidad?
La realidad espiritual.

Así, la reencarnación, las experiencias de casi muerte (E.C.M.), las experiencias extracorpóreas (salir del cuerpo), vida después de la muerte, mundo espiritual, incorporación (psicofonía), mediumnidad, percepción extra-sensorial (clarividencia, clariaudiencia, psicografía, premonición, intuición) son vistas como fenómenos irreales o anómalos por la ciencia materialista.
Las memorias reencarnatorias espontáneas, o sea, los recuerdos de otras vidas, de adultos y niños, son pasados por alto, mirados como cuadros alucinatorios o patológicos por la psiquiatría oficial.

El renombrado psicoanalista Carl Gustav Jung, discípulo de Freud, decía que “la respuesta a la vida humana no puede ser encontrada dentro de los límites de una vida.”
En el diccionario Aurélio, regresión es “el acto o efecto de regresar, volver; retorno, regreso”.
Ahora bien, sólo se puede volver o retornar a algún lugar si ya hemos estado allí anteriormente.
Así, la medicina y la psiquiatría oficial, por basarse en un paradigma científico puramente organicista, materialista, todavía no aceptan en sus compendios de patología las enfermedades de naturaleza espiritual, o sea, las enfermedades kármicas y obsesivas (las que son producidas por los espíritus desencarnados obsesores que tienen como resultado fiebres, inflamaciones, dolores y otros síntomas orgánicos, confundiendo el raciocinio clínico del médico y dificultando el tratamiento adecuado).
Muchas disfunciones psíquicas (depresión, ansiedad, fobias, angustia, inseguridad, etc.) presentadas por mis pacientes (el 95% de los casos) tienen un componente espiritual (interferencia obsesora) como causa principal o agravante de sus problemas.
La Terapia Regresiva Evolutiva (T.R.E.) – abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado a través de mí por los espíritus superiores del Astral, ha surgido con el propósito de juntar la ciencia psicológica y la espiritualidad.

Si por una parte la medicina cuida apenas del organismo físico, la T.R.E. cuida del alma, del espíritu.
En el futuro, mi esperanza es que la ciencia atienda al ser como un todo (mente, cuerpo y espíritu), teniendo por objeto el bienestar del ser integral.

“Caso Clínico:
Compulsión por la comida y síndrome del pánico.
Mujer de 32 años, soltera.


Acudió a mi consultorio a causa de su compulsión por la comida, que la llevó a la obesidad. Eso le había acarreado muchos problemas: ahogos, molestias en las dos rodillas por exceso de peso, diabetes, colesterol alto.
Cuando se ponía nerviosa o tensa, su compulsión por comer se acentuaba y después se encontraba mal, se arrepentía (le venían sentimientos de culpabilidad).
Fue despedida porque el presidente de la empresa en la que trabajaba (donde era representante) consideró que ella estaba excesivamente obesa. Su relación con el dinero también era inestable: ganaba mucho dinero y siempre sucedía algo, un perjuicio, que la obligaba a gastar más de lo que ganaba. Padecía también crisis de pánico.
El primer episodio de pánico tuvo lugar mientras conducía su coche y súbitamente notó falta de aire, taquicardia, sudores, escalofríos, dolor en la boca del estómago. Creyó que estaba sufriendo un infarto. Después de la primera crisis, ya no conseguía dormir bien porque al acostarse tenía la impresión de que sería acometida por una nueva crisis.
Fue al psiquiatra y éste constató que ella padecía el síndrome del pánico.
Además quería comprender el por qué de su inestabilidad afectiva (atraía solamente a hombres problemáticos, complicados).Al tenderse en el diván, en la sesión de regresión, la paciente me dijo que advertía – aunque no la viese – la presencia de su mentora espiritual a su lado derecho (el mentor (a) es un ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual y, en esta terapia, es él (o ella) quien descortina el velo del olvido del pasado del paciente, para que éste pueda conocer la causa de sus problemas, y liberarse de sus bloqueos internos, en definitiva.
Y mi papel, en cuanto terapeuta, es procurar abrir el canal de comunicación para que el (la) mentor (a) espiritual pueda orientarlo mejor en esa terapia.

“Doctor Osvaldo, mi mentora está limpiando mis chacras (centros energéticos) y me dice que esa limpieza es muy importante. Dice que va a ayudarme y ha pasado su mano por mi cara con cariño. Ahora me pide que preste atención a la relajación que usted va a conducir”, afirmó la paciente (antes de que el paciente entre en regresión, hago un ejercicio de relajación para inducirle al estado alterado de consciencia).

Al hacer regresión la paciente me relató:
“Estoy en un lugar oscuro... Es una caverna.
Está cerrada, por eso no hay iluminación alguna.
Me parece que me han puesto aquí para que me muera. Hay bichos, noto que pasan sobre mí”.

- ¿Quién te ha puesto en esa caverna? – Pregunto a la paciente.
“Han sido unos hombres. Yo era un indio, un brujo, hacía curas, me dedicaba a hacer magia (buena y mala). Parece un ejército de hombres blancos; ellos me han encerrado en esa caverna para que me muera.
Por eso, desde pequeña en la vida actual, siempre he tenido miedo a la oscuridad y bronquitis; sentía falta de aire”. (Es frecuente, en muchos casos, que una dolencia orgánica tenga su origen en la forma en cómo el paciente ha muerto en una vida pasada).

- Sigue adelante en esa escena, a ver qué pasa contigo en esa caverna – pido a la paciente.
“No existe aire y me voy muriendo poco a poco. Estoy muy cansada.
Al huir, entré en esa caverna y ellos han cerrado su entrada. Me he muerto en esa cueva”.

- ¿Cuáles han sido tus últimos pensamientos y sentimientos en el momento de la muerte? – Pregunto a la paciente.
“Debería haber tenido una muerte más digna, como un guerrero. Yo quería morir batallando, peleando.”

- Mira a ver qué ocurre contigo tras la muerte – le ruego nuevamente.
“Hice muchas maldades, mucha magia. Tras la muerte, aun estando en espíritu, no he conseguido salir de la cueva. Ella estaba llena de bichos, el suelo era viscoso y frío. Veo gran cantidad de espíritus que vienen a perturbarme. Yo los he matado.
A algunos, con veneno; a otros, los dejé perturbados con mi magia. Mataba también a los animales, para hacer sacrificios.
Llevaba a cabo rituales para acabar con las personas. Quería poder, dominaba bien la magia.
He matado incluso a bebés; yo era muy ruin. Entonces todos ellos vinieron a la cueva, a perturbarme, aparecían desfigurados, haciendo mucho ruido. Se ponían a hablar en mi cabeza, que yo merecía estar allí porque los había matado. Yo me arrastraba por el suelo.”

- ¿Por qué?
“No conseguía levantarme, había cucarachas, gusanos, muchos bichos, el suelo era húmedo, mojado. Permanecí allí muchos años”.
- ¿Cómo te sentías?
“Sin rumbo, preso”.
- Avanza más adelante en esa escena y mira a ver qué pasa contigo – pido a la paciente.
“¡He salido de aquel lugar horrible!
Estoy dormido, es como si hubiese sido narcotizado. Estoy siendo preparado para reencarnarme y rescatar todo lo que hice.
Duermo durante muchos años en el astral, mucho tiempo de veras. Voy a reencarnarme como niña en la vida actual”.

- ¿Eres consciente de lo que necesitas aprender en la encarnación actual? – Pregunto a la paciente.
“Tengo que ayudar a todas las personas que he matado, directa o indirectamente. Ese es mi aprendizaje, mi misión.
Es un rescate de varias vidas; por tanto, no sólo de esa vida pasada. Son legión las personas que he matado. Hay mucho trabajo que hacer.”

- ¿Qué tipo de trabajo tendrás que hacer? – Pregunto a la paciente.
“Habré de retomar mi trabajo en un centro espírita que frecuentaba (es importante aclarar al lector que no ha sido por casualidad que la paciente ha venido en esta encarnación actual con su mediumnidad bastante aflorada. En verdad, ella ha sido preparada por la espiritualidad para trabajar como médium a fin de rescatar su débito kármico).
Es necesario también que trabaje con las manos, tengo mucha energía de cura para rescatar a toda esa legión de personas a quienes he perjudicado – encarnados y desencarnados. Algunos de ellos son mis obsesores desencarnados.”

- ¿Y los encarnados? – Pregunto.
“Son los que habré de ayudar en el centro espírita.”

- ¿Por qué has renunciado a trabajar en el centro espírita? – Pregunto nuevamente.
“Porque he tenido a mi hija y tenía un novio – su padre – que no quería que yo trabajase en un centro espírita. Él no quería que yo malgastase mi tiempo con ‘esas cosas’. Mi mentora espiritual está diciendo que por haber renunciado a ese trabajo todo ha empeorado: lo económico, lo amoroso, la salud, etc. Ella aclara que esos espíritus obsesores a quienes he perjudicado en el pasado ejercen su influencia en todo en mi vida. Permanecen todo el tiempo en mi cabeza, hablando. Por ello nada me sale bien en la vida.
Mi cabeza no para de pensar ni un segundo, por influencia de esos espíritus y eso me va perturbando. Entonces siento la compulsión por la comida y el síndrome del pánico (es frecuente en mis pacientes que ese trastorno del pánico que sufren tenga como causa una interferencia espiritual obsesora).
Mi mentora espiritual me explica que todo es fruto de la gran angustia que me acompaña y no me permite estar bien en lugar alguno. Y para tener un poco de placer, me desahogo con la comida, porque ya no encuentro placer en nada más.
Reitera que debo volver al centro espírita. Dice que primeramente ellos, los espíritus amparadores, van a tratarme, equilibrarme espiritualmente, para que después pueda volver a trabajar como médium” (pausa).

Ahora ella me muestra una escena de otra vida, en la cual yo era una cabaretera. “Yo bailaba y salía con muchos hombres. Ellos se enamoraban y yo me preocupaba muy poco por sus sentimientos. En esa vida pasada también lidiaba con magia negra. Las mujeres acudían a mí, y yo hacía magia de amor para que robasen los maridos de otras. Yo hacía enloquecer a los hombres. Muchos matrimonios se deshicieron. Mi mentora me aclara que ese es el motivo de que mi vida afectiva sea inestable en esta encarnación actual.
Ella me muestra que en esa vida pasada he perdido toda mi belleza, he muerto siendo vieja. La belleza que tenía se había ido. Nadie más venía a mí, terminé como mendiga en la calle.
Me quedé embarazada varias veces, aborté y ayudé a abortar también los embarazos de muchas mujeres que trabajaban conmigo en el cabaret. Yo abortaba con hierbas medicinales” (pausa).
“Veo ahora a mi mentora espiritual. Es delgada, lleva un vestido blanco, cabellos negros, largos.
Me ruega que reduzca mi ansiedad, ya que me ayudará en todo lo que estoy buscando. Me ruega que continúe orando como he venido haciendo, y me dice que cuando retorne a los trabajos en el centro espírita para rescatar esas deudas kármicas de mi pasado, se resolverán las crisis de pánico y la compulsión por la comida, pues esos obsesores espirituales se irán alejando poco a poco.
Ella me abraza, está despidiéndose, y dice que siempre estará conmigo para ayudarme.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
Email: [email protected]
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