La enfermedad como parte del programa reencarnatorio

La enfermedad como parte del programa reencarnatorio
Publicado dia 20/11/2007 18:23:56 em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

“El hecho de que la ciencia se estructure en bases orgánicas, biológicas y, por lo tanto materialistas, no tiene en consideración la existencia del alma.
Siendo así, la visión mecanicista del Ser impide cualquier tentativa de incursión en el psiquismo de profundidad.
Por lo tanto, muchas enfermedades tienen orígenes más complejos, no siempre diagnosticados por la medicina.”
(Enfermidades da Alma – Vitor Ronaldo Costa)


La T.V.P. (Terapia de Vidas Pasadas), como método psicoterápico de auto-conocimiento y de cura, está bastante indicada para casos de enfermedades orgánicas cuya etiología (causa) no ha sido diagnosticada ni encontrada por la medicina oficial.
Muchos pacientes que acuden a mí habían pasado por varios profesionales del área de la salud (médicos, psicólogos, psiquiatras), se habían sometido a varios exámenes médicos sin haber encontrado causa orgánica alguna. En verdad, muchas dolencias tienen un origen más complejo y no diagnosticado por la medicina, debido a que ésta se estructura tan sólo sobre base biológica, organicista. Esas dolencias, en realidad, resultan de la enfermedad del alma, es decir, provienen de espíritu (alma), y se reflejan en el soma (cuerpo físico). Por lo tanto, la ciencia materialista, que no ve sino el cuerpo físico y no acepta la existencia del alma, no puede comprender la profundidad del asunto.

En Enfermidades da Alma (Enfermedades del Alma) Vitor Ronaldo Costa escribe que “La ciencia trabaja con hechos palpables, concretos, susceptibles de ser verificados en laboratorio. Por lo tanto, aquello que escapa a esos parámetros de verificación se torna de difícil aceptación como ocurre con las patologías de orden espiritual.” Siendo así, cada caso, a mi modo de ver, merece ser analizado en profundidad. La mayoría de las veces, que el paciente viniese a mi consulta estaba dentro de su programa reencarnatorio, o sea, la dolencia forma parte de su destino, de su propósito de vida (programa reencarnatorio). En verdad, ha sido el propio paciente quien, antes de la reencarnación actual, cuando estaba en el período entre vidas (mundo espiritual), ha pedido venir con esa enfermedad, para su proceso de aprendizaje, de evolución espiritual. Sin embargo, al reencarnar, la barrera de la memoria (amnesia), que es un mecanismo de defensa psíquico, se acciona automáticamente, y hace que no recuerde sus vidas pasadas. Allan Kardec, el Codificador de la Doctrina Espírita, denominaba “velo del olvido” a esa barrera de la memoria que es una de las Leyes Espirituales: la Ley del olvido, a que todos estamos sujetos en esta vida terrena.

Siendo así, antes del pasar por la TVP, muchos pacientes se rebelaban contra el hecho de haber venido con determinada dolencia. A causa de esa barrera, no recordaban que ellos mismos habían pedido insertar esa enfermedad en su programa reencarnatorio, llegando a recordarlo solamente cuando pasaron por la terapia regresiva. Por lo tanto, el dolor y el sufrimiento, resultantes de su dolencia, son necesarios para la evolución espiritual del paciente.

Quiero aclarar aquí que el sufrimiento causado por la enfermedad no tiene finalidad punitiva, sino educativa. Por tanto no se trata de un castigo de Dios. En verdad, al pasar por el proceso regresivo de la TVP, el paciente recuerda que en una vida pasada ha perjudicado a su semejante de manera grave, siéndole necesario sentir en “propia piel” el dolor que el otro ha sentido, a fin de reeducarse. Así, cuando posteriormente la Vida lo ponga en situación semejante a aquella del pasado, él no repetirá los mismos errores de otrora.

Es la Ley del Retorno (Acción y Reacción), una de las mayores Leyes del Universo, que nadie puede infringir. Existen en la naturaleza las Leyes de la Física, como por ejemplo, la Ley de la Gravedad que atrae a todos los cuerpos hacia el centro de la Tierra. Siendo así, al desafiarla saltando desde el 20º piso de un edificio, sufriremos las obvias consecuencias. Lo mismo ocurre con las Leyes Espirituales. Cada acción infligida al semejante revierte en una reacción de igual intensidad que aparece en forma de dolor, enfermedades, sufrimientos.
Me gustaría elucidar mejor esa Ley Espiritual del Retorno con el caso de un paciente que acudió a mi consultorio a causa de sus problemas de vitíligo e impotencia sexual.

Caso clínico:
Vitíligo e Impotencia Sexual


El paciente acudió a mi consultorio quejándose de los siguientes problemas:
Vitíligo (enfermedad de la piel caracterizada por zonas de despigmentación rodeadas de otras más pigmentadas), impotencia sexual, ansiedad, irritabilidad, perfeccionismo acentuado, nerviosismo, inseguridad, sentimiento de incapacidad, de desvalorización, así como dificultad para decir que no, por temor a ser rechazado.
Padecía vitíligo en casi todo el cuerpo, desde los 14 años. Indignado por la enfermedad al sentirse discriminado, a los 16 años se metió en las drogas y en el alcohol. Su problema de erección también tuvo comienzo en la adolescencia. En la fase adulta, incluso tomando Viagra, la mayoría de las veces no conseguía mantener la erección durante la relación sexual.
Al hacer regresión me relató:

“Veo varios navíos a vela, hombres que desembarcan en pequeños barcos, bajando en la orilla de la playa. Son soldados ingleses, llevan sombreros de hierro, redondos casi ovalados. Sus uniformes son antiguos, rojizos, el tejido es grueso. Llevan espadas y armas de fuego. Entran en el bosque, hay mucha confusión. Veo indios que les atacan. Yo sostengo una espada y llevo también un arma (trabuco) y una cartuchera. Veo muchos indios que caen. Nadie puede derrotarnos. Somos los mejores, la tierra es nuestra. Yo mando quemar a toda la aldea.

Estoy diciendo: ¡Matad a todos! ¡No dejéis ningún superviviente! ¡Ellos no valen nada! Pienso para mis adentros: ‘¡Esos indios tienen que morir, son animales! ¡Nosotros los blancos somos superiores!’ (Pausa). Ha anochecido, estamos en torno a una hoguera charlando. ¡Nos reímos porque los indios han muerto, aquel montón de basura! Nadie puede vencer a las fuerzas inglesas. Las mujeres indias que hemos capturado, han sido abusadas. Después de servirnos de ellas, hemos decidido matarlas. No quedó nadie, ni siquiera los niños.Hemos hecho nuestra parte: limpiar el terreno para los colonos británicos. Ahora la tierra es del Rey. Seremos bien recompensados, con bolsas de oro. Hemos hecho un buen trabajo. Estamos entrando en los barcos, vamos a avisar al Rey de que el encargo está cumplido. Veo varios cuerpos de mujeres en la arena. Si no cumpliésemos ese encargo, el Rey nos castigaría... ¿Y el dinero? ¿Y nuestra reputación? (pausa).
Estamos dentro de nuestros navíos. Un hombre alto, rubio, cabellos largos, me dice:
‘¡Enhorabuena, has hecho un estupendo trabajo!’ Estamos en alta mar, un marinero avista embarcaciones enemigas (pausa). Son los españoles. Estamos luchando ahora. Ellos manejan bien sus espadas, son muy habilidosos. Les hundimos sus navíos, pero los nuestros también están muy dañados. ¡Qué porquería! (pausa). Hemos conseguido vencerlos, pero nuestras embarcaciones están muy averiadas, nos hundimos. Los pequeños barcos están siendo lanzados al agua. Ahora estamos a la deriva con mucha sed y hambre (pausa).

¡Qué asco! Hay un navío español a la vista. Ellos han echado su embarcación encima de nuestros barcos. ¡Ayyyy... he sido alcanzado por una lanza! (el paciente llora gimiendo). Me han dado en el abdomen... me estoy hundiendo.”

- ¿Cuáles han sido tus últimos pensamientos y sentimientos, en el momento de la muerte? – le pregunto.
“Siento mucha soledad, rabia por no tener una familia. Solamente pensaba en descargar la rabia sobre los demás, en el dinero, en la posición, quería lo mejor. Me vienen a la mente escenas de aldeas en llamas, mujeres y niños gritando, corriendo. Les arrancábamos la cabeza, arrojándolas a la mata; veo muchas violaciones. ¡Oh, perdóname Jesús! (el paciente llora copiosamente) ¡Me arrepiento tanto! Me estoy muriendo, hundiéndome en el agua.”

- A ver qué pasa contigo tras tu muerte física – le pido.
“Estoy conversando con mi mentor espiritual, cabizbajo, tengo ganas de llorar porque me he equivocado. Él me dice que no me aflija porque yo cumplía órdenes. Contesto que yo tenía el libre albedrío, pero sólo deseaba dinero, posición, y el Rey me apreciaba y valoraba mi prestación. Era un trabajo sucio, yo tendría que haber elegido un servicio mejor.
Me dice que todos se equivocan, que no me sienta tan culpable. Dice que la vida me mostrará otros caminos, llegarán las oportunidades. El tiempo es nuestro amigo, alivia. Es el mejor amigo que un espíritu podría tener.”

- Pregúntale de dónde provienen tus problemas de impotencia sexual y el vitíligo en la vida actual – ruego al paciente.
“Provienen de la culpa por las violaciones, por las muertes de las mujeres. La impotencia sexual es consecuencia de la culpa que siento por haber abusado tanto de aquellas mujeres. Él me indica además que yo tenía mucha fuerza física, me sentía auto-suficiente porque era un líder, y que hoy, en la vida actual, inconscientemente pienso que si esa fuerza que tenía sale a la superficie nuevamente, puedo equivocarme otra vez y eso me asusta, me hace sentir inseguro e impotente. Mi mentor espiritual me explica que debido a esto, cuando era niño, en la vida presente, era muy miedoso e inseguro.
Siendo así, a causa de esa culpa, he reencarnado en al vida actual sintiéndome incapaz e inseguro para no perjudicar a nadie más. Es la arrogancia de mi pasado lo que procuro combatir. Dice además que en vidas pasadas he estudiado mucho en el astral superior y también en las tinieblas (umbral). He manipulado energías negativas, fuerzas ocultas para el mal, pero ha llegado el día en que, arrepentido, he vuelto a la casa del Padre (Astral Superior).
Dice que he adquirido muchos conocimientos en otras vidas, y por ello mis energías están hoy bloqueadas por el Astral Superior por sublevarme al padecer vitíligo e impotencia sexual en la vida presente, y esos conocimientos acerca de la magia negra y de los elementares que he adquirido en el pasado podría utilizarlos nuevamente para el mal. Pero dice que ahora estoy maduro, he aprendido mis lecciones y esta vez me serviré de mis conocimientos para el bien, y mi propósito en la vida actual es ayudar a muchas personas.”

- Pregunta a tu mentor si tu impotencia sexual será liberada – le pido.
“Él dice que en el caso de la impotencia, los bloqueos y los sentimientos ruines de mi pasado ya están resueltos porque mi fuerza física ha sido liberada por el Plano Superior. Dice que voy a necesitar de esa energía, de esa fuerza interna para ayudar a las personas.”

- Pregúntale en relación a tu problema de vitíligo, ¿cómo quedará? – le pido.
“Aclara que es un problema más complejo, porque está insertado en mi programa reencarnatorio. O sea, yo mismo he pedido venir con esa enfermedad en la vida actual para “sentir en la propia piel” la cuestión de la discriminación. Mi mentor me revela que he discriminado no sólo a los indios, sino también a los negros en una encarnación pasada. He maltratado, apaleado, humillado mucho también a los negros. Me explica que hay dos especies de vitíligo:
El que es adquirido y que, por tanto, la medicina terrena es capaz de curar; pero existe además el otro, cuya curación es más compleja, porque está inserido en el programa reencarnatorio del ser para su aprendizaje. Es mi caso. Pero dice que tendré la oportunidad de curarme como ha ocurrido con la impotencia sexual. Según las cosechas venideras, obtendré resultado. En breve quedaré curado con el tratamiento de la medicina terrena. La oportunidad surgirá, me lo asegura nuevamente.”

Tras pasar por otras cuatro sesiones de regresión, el paciente me dice, contento, que estaba consiguiendo mantener relaciones sexuales normalmente, había rescatado la confianza en sí mismo, su autoestima y se sentía más suelto, más espontáneo. Ya no recelaba desagradar a las personas, estaba consiguiendo decir que no, sin recelo ni sentimiento de culpa. Se sentía más calmo, más centrado, y el vitíligo se había detenido, pues antes de la terapia regresiva estaba extendiéndosele por casi todo el cuerpo.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
Email: [email protected]
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