El Poder del Perdón como Instrumento de Cura

El Poder del Perdón como Instrumento de Cura
Publicado dia 12/4/2007 3:04:23 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

En el catolicismo, el perdón está en las oraciones repetidas por los fieles: “Perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.”
No obstante, en la práctica del día a día es más fácil pedir perdón a Dios que perdonarse a si mismo y a los otros.
Porque cuando hablamos de perdón, hablamos de cerrar heridas: resquemores, resentimientos, odio y deseo de venganza, sean de esta vida, o mucho más antiguas, de vidas pasadas.

Así, para perdonarse de verdad, no basta “olvidar”, simplemente “dejarlo a un lado”, sino comprender la verdadera causa y superar la agresión sufrida en el pasado.

Por ese motivo, luego al comienzo de la Sutra Sagrada de la Secta filosófica de Seicho-no-Ie está escrito: “Reconcíliate con todas las cosas del cielo y de la tierra. Cuando se haga efectiva la reconciliación con todas las cosas del cielo y de la tierra, todo será amigo tuyo. Cuando todo el Universo se convierta en amigo tuyo, ninguna cosa del Universo podrá causarte daño. Si algo te causa herida o si eres alcanzado por microbios o por espíritus bajos, es prueba de que no estás reconciliado con todas las cosas del cielo y de la tierra. Reflexiona y reconcíliate.”
Cielo significa el mundo espiritual, y tierra el mundo terreno, el planeta Tierra.
Afortunado es aquel que no tiene ningún enemigo, tanto encarnado (mundo terreno) como desencarnado (mundo espiritual).

Sin embargo el peor enemigo es aquel que habita el mundo espiritual de las tinieblas (astral inferior), pues no lo vemos; son los enemigos ocultos, invisibles para la mayoría de los encarnados. La obsesión espiritual, todavía no catalogada en los compendios médicos y psicológicos (tanto la medicina como la psicología oficial aún no aceptan la existencia del espíritu, es decir, de una vida después de la muerte), se revela como uno de los grandes flagelos de la humanidad.
Muchos espíritus obsesores, aprovechándose del estado de invisibilidad, deseosos de vengarse, ejercen un maleficio inimaginable en la vida de sus desafectos.

En mi consultorio, muchos pacientes no consiguen hacer regresión, al principio, en las sesiones de regresión, por interferencia de esos espíritus obsesores, que sabotean el tratamiento, no permitiéndoles entrar en regresión, porque saben que la TVP (Terapia de Vidas Pasadas) habrá de ayudarles a liberarse de sus problemas.
Muchos se manifiestan (se aparecen ante el paciente) en las primeras sesiones de regresión, acusando al paciente de los maleficios que éste les ha causado en una vida pasada.
No obstante, vencidos por el cansancio, debilitados por el sufrimiento de vivir en las tinieblas, en la oscuridad (umbral) – incluso durante siglos – la mayoría de esos espíritus obsesores aceptan ser ayudados por los espíritus amparadores de luz que los llevan para tratamiento en el astral superior.

Suelo aclarar a mis pacientes que la TVP propicia a ambos, obsesor y obsedido, una gran oportunidad de liberarse de las ataduras del pasado para que cada cual pueda seguir el camino de su evolución.
Pero para eso las dos partes (paciente y obsesor) habrán de entregarse al perdón mutuo, único antídoto para liberarse. En ese sentido, la TVP es mucho más que una regresión de memoria, es – sobre todo – un acto de amor.

Caso Clínico:
Escalofríos y ruidos en la habitación.


Mujer de 28 años, soltera, acudió a mi consultorio quejándose de no conseguir dormir bien, porque despertaba de madrugada, asustada, sintiendo escalofríos y escuchaba ruidos en su cuarto.
Al encender la luz para certificarse de la procedencia del ruido, no encontraba nada.
Los escalofríos y los ruidos se intensificaron y, no soportándolo más, se decidió a buscar mi ayuda profesional.

Al hacer regresión me relató: “Siento una presión en la cabeza (pausa). Siento un peso en la cabeza. Una sensación desagradable... Hay alguien sujetando, presionando mi cabeza.”

- Mira quién presiona tu cabeza – le pregunto.
“Es un hombre. Está vestido de negro, riéndose de mí”.

- Pregúntale qué quiere de ti – ruego a la paciente.
“Dice que no voy a librarme de él tan fácilmente (pausa). Vuelve a presionar mi cabeza; está pegado a mí. Es él quién hace aquel ruido en mi cuarto, quiere que yo sufra y quiere mi luz.”

- Mira a ver dónde está él – le pregunto.
“Está en la oscuridad, en las tinieblas” (umbral).

- Pregúntale qué ha pasado para que haya ido a parar a ese lugar – pido a la paciente.
“Veo ahora a una mujer con un pañuelo a la cabeza, llevando en brazos a una criatura. Esa mujer soy yo, y llevo en brazos a mi hija. Es en una vida pasada. Hay un ataúd; dentro de él hay un hombre. Yo me veo llorando.”

- Vuelve a antes de esa escena, para ver qué es lo que ha pasado – le pido.
“Ese hombre es mi marido. Le veo entrando en un bar. Yo soy una camarera y trabajo en ese bar. Llevo un vestido que deja ver los hombros (pausa). El bar está lleno de gente, yo sirvo las mesas. Charlo con un muchacho, lo encuentro simpático. Mi marido entra y piensa que estoy ligando con ese chaval. Él me agrede delante de todos. El chico se levanta de la silla y pega a mi marido (pausa).
Mi marido me llama golfa, dice que nuestra hija no es de él. Se encuentra alterado, bebido. Él bebe mucho (pausa).
Estoy reconociendo a mi marido... Es mi padre de la vida actual. Ha fallecido hace 14 años.

- Avanza más adelante en esa escena de esa vida pasada – le pido.
“Estamos en nuestra casa, es pequeña y pobre. Él me pega, me maltrata. Tengo miedo y le odio, deseo que se muera. Rezo a Dios para que se lo lleve (pausa). Es curioso, en la vida actual yo hacía lo mismo cuando mi padre era vivo. Rezaba y deseaba que se muriese” (pausa).

- Vuelve de nuevo a la escena de esa vida pasada – le ruego.
“Él golpea a mi hija también (pausa). Veo ahora a aquel muchacho del bar entrando en mi casa porque me ha oído gritando. Ellos empiezan a pelear, mi marido se ha dado con la cabeza en el canto de la mesa y se ha muerto. Aquel chico huye, yo me quedo desesperada y al mismo tiempo aliviada. Me quedo llorando, aliviada, porque se ha muerto (pausa). Ahora está siendo enterrado, veo entidades espirituales con capa negra llevándoselo. Él se encuentra en un lugar frío, oscuro, triste (pausa).

Ha sido mi marido el que atrajo a esas entidades, porque él vivía en las sombras, tenía mucho odio en el corazón, era violento, agresivo. Ha vuelto en la vida actual como mi padre para redimirse de las cosas malas que me había hecho. Pero no lo ha conseguido, ha fracasado en su propósito de vida. En la vida actual, mi padre ha muerto de infarto, también bebía mucho, era violento, me pegaba y también pegaba a mi madre y a mis hermanos. En mi infancia, él tomó un arma y jugó a la ruleta rusa conmigo y con mis hermanos. Tendría yo unos 7 años. Estábamos todos desesperados. Él nos pegaba por cualquier motivo.”- Pregunta a tu padre qué puedes hacer para ayudarlo – pido a la paciente.
“Dice que, aunque yo piense que le he perdonado, en realidad no le perdoné, porque me dedico a hablar mal de él a la gente. Dice que he sentido alivio por su muerte en la vida actual, exactamente como había ocurrido en la vida pasada. Él quiere que yo le ayude a salir de donde está (umbral). Dice que está sufriendo y me echa la culpa por estar en ese lugar. Dice además que nunca lo he amado de verdad.
Le digo que es su conciencia, la que está presa en ese lugar. Le agradezco por haber sido mi padre, por haber hecho de mí esta persona que soy. Y que, por falta de madurez, yo no me daba cuenta de que él me amaba como a una hija – a su manera. Pero que hoy veo en él muchas cualidades que antes no percibía, como la honradez y el gusto por el trabajo. Le digo que le perdono, por todo cuanto ha hecho por mí (pausa). Ahora le tomo de la mano y le llevo hasta un jardín. Le he sacado del umbral. Estamos sentados en un banco de ese jardín. Mi mentor está acercándose a nosotros. Lleva un batín blanco, barba y cabellos ralos. Dice que está contento con mis actitudes, de haber sacado a mi padre de las tinieblas, y de aprender a perdonar.

Ahora él sabe que he aprendido a amar incondicionalmente, porque, después de todo lo que he presenciado en mi pasado y de lo que me ha hecho mi padre, lo he sacado del umbral y le he dicho que le amaba y le perdonaba. Digo a mi mentor que siempre voy a emitir luz para mi padre porque ahora sé que era él quien hacía el ruido en mi cuarto. Es la forma que ha encontrado para que yo le ayudase. Veo a hora a mi mentor tomando la mano de mi padre. Lo va a llevar para tratarle espiritualmente del vicio de la bebida y de su tendencia agresiva.

Dice además que mi padre necesita de amor, porque mi familia aún alberga mucho odio y rencor contra él. Y que ese odio de la familia alimenta el odio también en él. Dice asimismo que mi padre es un espíritu muy primitivo aún – no se ha esforzado mucho para ejercitar el amor. Se ha dejado llevar por sus obsesores, y todavía tiene mucho que aprender.
Tal vez no vuelva a reencarnarse nuevamente, porque en la Tierra ya no habrá espacio para espíritus tan rudos como el suyo. Dice además que mi padre ha tenido en el pasado varias oportunidades, al reencarnarse, para aprender a mejorar, a amar, pero no ha querido.”

- Pregunta a tu mentor qué más puedes tú hacer para ayudar a tu padre – le pido.
“Él me dice: ¡ama, ama, ama!”
Dice que tendré que ejercer influencia sobre mi familia y que sabré cómo hacerlo. Esto le ayudará bastante. Ahora estoy abrazando a mi padre y él me pide perdón, dice que está orgulloso de mí (pausa).
Mi mentor espiritual lo está llevando y me dice que siempre estará a mi lado. Le agradezco todo cuanto ha hecho por mí”.

Tras pasar por otras cuatro sesiones de regresión, la paciente ya dormía tranquila, y no despertaba de madrugada con escalofríos y ruidos en su habitación.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
Email: [email protected]
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