“Soy muy enfermo y los médicos no descubren lo que tengo”.
“Mi humor es muy inestable. Despierto por la mañana de buen humor y por la tarde me pongo depresiva sin causa aparente”.
“Siento dolores por el cuerpo que se manifiestan ahora en un lugar, ahora en otro”.
“Mi vida está estancada, no fluye en ningún aspecto: afectivo, financiero-profesional, familiar, de salud, etc.”.
“Siento miedo, insatisfacción, escalofríos constantes, no duermo bien, de repente siento ganas de llorar sin motivo que lo justifique”.
“Salgo de casa bien y, al entrar en algún lugar, me siento indispuesta, con ganas de salir corriendo o de dormir”.
“Me quedo desconectado (en trance mediúmnico), pierdo el contacto con la realidad y, cuando vuelvo a la conciencia, no recuerdo lo que hice ni lo que ocurrió”.
Esos y otros problemas son las quejas más comunes de mis pacientes con mediumnidad, una sensibilidad aflorada.
En verdad, todas las personas tienen alguna sensibilidad (aunque muchas no sean conscientes de esa circunstancia), perciben, captan mensajes (muchas veces sutiles), tanto de los encarnados como de los espíritus.
Sentir rabia, tristeza, depresión, ansiedad, angustia, sin motivo aparente, puede indicar absorción de energías negativas, provenientes tanto de encarnados como de desencarnados.
Los espíritus desencarnados existen e interfieren en tu vida aunque tú no creas en ellos.
En este aspecto, todos somos médiums (unos más, otros menos), canales de las fuerzas espirituales (buenos o malos espíritus).
No obstante, hay médiums que tienen una sensibilidad más aguzada, con lo cual esto se torna más evidente, dando lugar a perturbaciones de difícil diagnóstico, que pueden manifestarse en síntomas de dolencias, cuya causa los médicos no consiguen descubrir.
Están además aquellos que tienen innumerables problemas de orden emocional, financiero, profesional, afectivo, familiar, etc., que si acudiesen a un terapeuta (psicólogo o psiquiatra) que no tenga experiencia y calificación para tratarlos, podrían incluso ver agravados sus problemas.
De esta forma, el que tenga una mediumnidad aflorada (o en vías de tenerla) necesita ser bien orientado y asesorado; caso contrario, la apertura de su sensibilidad puede acarrearle gran desequilibrio en su vida.
Por otra parte, bien orientado, el contacto con los espíritus superiores colocará nuevas lentes en sus ojos, lucidez y serenidad en su corazón.
La T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) – abordaje psicológico y espiritual breve canalizado a través de mí por los Espíritus Superiores del Astral, proporciona ese soporte, esa orientación a las personas que padecen un desequilibrio mediúmnico.
En esta terapia, es el mentor espiritual (espíritu superior responsable por nuestra evolución espiritual) de cada paciente, quien lo orientará acerca de la causa de sus problemas y la solución de éstos, así como sobre su propósito de vida (misión de vida) y las lecciones que necesita aprender en esta encarnación, al ser el responsable por la evolución espiritual del paciente. Por lo tanto, debido a que lo conoce profundamente, ya que viene acompañándole en varias encarnaciones, es la persona con más autoridad y conocimientos para orientarlo mejor.
La mediumnidad abre las puertas de la espiritualidad, y cuando un médium es bien orientado se convierte en un canal de los espíritus superiores, y eso aporta alegría y bienestar, tanto al prójimo como al médium.
Antes de reencarnarse, muchos médiums han firmado el compromiso con los espíritus superiores para convertirse en instrumentos de la espiritualidad.
Por eso sus cuerpos físicos han sido preparados en el Astral para ligarse con los espíritus superiores y convertirse en cauce a través del cual las energías divinas puedan circular y aliviar los sufrimientos ajenos. Esa es la tarea de los médiums.
No obstante, si el médium rehúsa asumir esa tarea de comunicarse con los espíritus para aliviar los sufrimientos ajenos, cuanto mayor sea su resistencia, mayores y más difíciles serán sus probaciones. Al comienzo tiene lugar un llamamiento suave – los espíritus superiores dan unos toques para que el médium despierte para su verdadero propósito de vida. Pero si se resiste, si rehúsa asumir el compromiso firmado, el cerco se va estrechando, poniendo en su camino experiencias más duras, acarreando a su vida problemas de toda clase.
Esos pacientes son intuidos por sus mentores espirituales para que acudan a mí, como consecuencia de la dificultad de éstos para comunicarse con sus pupilos, a fin de orientarlos acerca de sus misiones en esta encarnación.
En este aspecto, en la T.R.E., mi papel en cuanto terapeuta es servir de puente, o sea, procurar abrir el cauce de comunicación entre el paciente y su mentor espiritual.
A continuación, véase el caso de una paciente que padecía Síndrome de Fatiga Crónica (cansancio excesivo) por no estar donando ni haciendo circular su energía a través de la cura de las manos.
Caso Clínico:
Síndrome de Fatiga Crónica.
Mujer de 32 años, soltera.
La paciente acudió a mi consultorio por sentirse desvitalizada, débil, desanimada, sin ánimo para la vida.
Aun alimentándose correctamente, sentía una gran falta de energía.
Desde el punto de vista orgánico, se le practicaron todos los análisis necesarios, pero no se le encontró ninguna anomalía. Los médicos diagnosticaron ese cansancio excesivo como Síndrome de Fatiga Crónica.
Cuando hacía ejercicio físico quedaba más cansada todavía, debido a esa falta de energía.
Necesitaba reposo para recuperarse. Se sentía como una “hoja muerta” (su energía estaba estancada).
Se sentía también como una “esponja” – Cuando frecuentaba un lugar de mucha gente, lo pasaba mal, porque absorbía la energía del ambiente, de las personas.
Las extremidades de sus manos y pies estaban siempre heladas (es uno de los síntomas de la mediumnidad).
Al hacer regresión me relató:
“Veo a un hombre de cabellos grises, barba blanca, lleva una túnica también blanca; está justo delante de mí, aquí en el consultorio”.
- Pregúntale mentalmente quién es (la comunicación con un espíritu se da mentalmente, intuitivamente).
“Me viene al pensamiento, intuitivamente, que él es mi mentor espiritual.
Dice que estoy desvitalizada, sin energía, porque no estoy ejerciendo mi mediumnidad. Dice que tengo que usar mis manos para la cura, trabajar con las manos. Dice además que en el fondo – mi alma lo sabe – estoy enterada de que tengo esa misión, pero no la pongo en práctica.”- Pregunta a tu mentor por qué no la pones en práctica.
“Dice que es por molicie.
Aclara que no tengo nada físicamente, todo es espiritual. Aclara además que en lo astral, antes de encarnarme en la vida actual, se había acordado con los espíritus superiores que yo iba a reencarnar y a usar mi mediumnidad de cura a través de las manos para beneficiar a las personas a quienes he perjudicado en una vida pasada (la paciente usó la energía divina de forma errónea, perjudicando a mucha gente).
De esta forma, al ayudar a esas personas, no sólo estoy rescatando un débito kármico que tengo con ellas, sino que también estoy haciendo circular mi energía. Y, si no dono ni hago circular mi energía, ésta permanece estancada, y eso da lugar a la desvitalización, a la falta de energía, de entusiasmo por la vida.
Dice además que este trabajo, la T.R.E., ha venido a confirmar que tengo que usar mi mediumnidad para beneficio de las demás personas.
Comenta que he venido aplazando esa misión por mis actitudes egoístas – digo una cosa y procedo de otra manera, o sea, sólo pienso en mí.
Cita la máxima bíblica: “Es dando como se recibe”. Por lo tanto, me pide donar mi tiempo y energía al prójimo. Con ello voy a revitalizarme, a sentir que la energía divina es muy fuerte. Él me felicita por mi búsqueda, por haber llegado hasta aquí en esta terapia. Dice que ha intentado de varias maneras comunicarse conmigo, pero que yo no estaba abierta.
Por eso me ha intuido para acudir a usted y pasar por esta terapia. Tan sólo así ha sido posible comunicarse directamente conmigo. Él da las gracias a usted, como canal, por la comunicación que hubo entre nosotros. Dice que está muy contento por haberse comunicado conmigo. Yo le agradezco emocionada (la paciente llora) por haberme orientado en lo que concierne a mi misión (es importante decir aquí que, debido al “velo del olvido” del pasado, nosotros los encarnados olvidamos los recuerdos reencarnatorios y el período en que hemos permanecido en lo astral, cuando éramos espíritus).
Mi mentor espiritual esclarece además que seré intuida por él en el momento y lugar propicios para beneficiar a las personas con mi mediumnidad de cura. Él ahora está despidiéndose de mí, se marcha en dirección a una luz grande e intensa.”
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual. Email: [email protected] Visite o Site do Autor