“Aquel que conoce a los demás es sabio; aquel que se conoce a si mismo es iluminado.”
Lao-Tsu.
¿Has visto siluetas oscuras (espíritus de las tinieblas), blancos (espíritus de luz) o un ser espiritual nítidamente?
Si no los has visto ¿has notado una presencia espiritual en forma de impresión o sensación, al mirar de reojo, detrás de ti, o como si “alguien” pasase muy rápidamente por delante de ti?
¿Has tenido la impresión o la sensación de que “alguien” estaba observándote, espiándote?
Cuando hago estas preguntas en la entrevista de evaluación con mis pacientes o incluso en mis charlas, es frecuente que la mayoría afirme que sí.
No obstante, muchos no creen, consideran que tales percepciones o impresiones son fantasiosas, fruto de la imaginación y acaban ignorándolas.
En verdad, somos todos médiums en la condición de captar y también de comunicar – en mayor o menor grado – con los espíritus.
En la T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual – abordaje psicológico y espiritual breve canalizado a través de mí por los Espíritus Superiores del Astral, es frecuente que el mentor espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual) se comunique con el paciente para que éste conozca la causa de sus problemas – que puede provenir de esta vida (infancia, nacimiento, útero materno) o de otras – a través de la regresión de memoria, al igual que su verdadero propósito de vida en la encarnación actual.
En muchos casos – si el mentor espiritual lo considera necesario – el paciente hará también una progresión, o sea, tendrá acceso a la revelación de acontecimientos futuros. Por tanto, es el mentor espiritual de cada paciente quien le lleva a hacer regresión y/o progresión, en esta terapia.
Mi papel, en cuanto terapeuta, es procurar abrir el canal de comunicación para que el mentor espiritual pueda comunicarse directamente con el paciente. Soy, por tanto, el que facilita ese proceso de comunicación entre ambos. Pero ¿cómo hago esto?
Por el hecho de ser la T.R.E. una terapia profunda del alma, los propios mentores espirituales suelen decir que para entrar en contacto con ellos es preciso seguir tres puntos fundamentales:
A) Fe: Empiezo siempre la sesión haciendo unas preces juntamente con el paciente. Es importante resaltar aquí que la plegaria es un instrumento muy poderoso y eficaz para la resolución de nuestros problemas, así como para nutrir el alma y conectarnos con los espíritus superiores. Nunca está de más recordar que “quien tiene fe, tiene todo; quien no la tiene, no tiene nada.”
Médicos norteamericanos han venido dando especial atención a las influencias positivas que la experiencia de la fe ha ejercido en la recuperación de pacientes hospitalizados.
En las encuestas hechas, se ha constatado que los pacientes que tienen fe, que se valen de las preces diarias, de la fe en Dios, de visualizaciones mentales positivas y de la certidumbre de la mejoría de su salud, logran recuperarse más rápidamente que aquellos pacientes sin fe, desolados, abatidos y contaminados por el desánimo. Por tanto, la plegaria en esta terapia es el camino, el canal para que el paciente se conecte con su mentor espiritual.
B) Relajación: Tras la plegaria inicial, el paciente pasa por una relajación progresiva de su cuerpo y de su mente para entrar en estado alterado de conciencia (rebajamiento de la conciencia) y, con ello se aguce su intuición, la P.E.S. (Percepción Extra-Sensorial). En verdad, la intuición, el sexto sentido, es el sentido del Alma, del Espíritu.
Por tanto, es el alma quien intuye, o sea, siente, y así establece la comunicación con los seres espirituales (percibimos los fenómenos espirituales no con los ojos físicos, sino con los del alma).
Es fundamental aclarar que en esta terapia el paciente ha de confiar en su intuición (según el Diccionario Aurélio, intuición es la “Percepción clara, inmediata, de verdades sin necesidad de intervención del raciocinio”), pues muchas de las cosas que aparecen en la regresión, sólo pueden ser comprendidas por la intuición (sintiéndolas).
En este aspecto, los pacientes excesivamente racionales, los incrédulos, no están todavía preparados para esta terapia, pues la bloquearían, no se entregarían en lo que va a intuir su alma en sus recuerdos de vidas pasadas, revelaciones futuras, o incluso en la comunicación con su mentor espiritual (nosotros intuimos lo que él dice, o sea, la comunicación ocurre de manera telepática, a través del pensamiento). Al conversar con su mentor, esos pacientes suelen dudar, cuestionar lo que viene a su mente en forma de palabras, frases o impresiones. Les parece que esas palabras son suyas y no de su mentor espiritual.
En cierta ocasión, al final de la entrevista de evaluación, le dije a la paciente, una médica, que ella no estaba preparada para esta terapia, pues era muy racional, cartesiana, escéptica con relación a la espiritualidad. En vista de eso, le dije que no se entregaría en esa terapia. No obstante, ella quiso intentar pasar por una sesión de regresión.
Al pasar por la sesión, según yo le había dicho, ella no trajo nada, no logró hacer la regresión, se bloqueó por culpa de su escepticismo acentuado.
Sin embargo, al levantarse del diván comentó: “Qué extraño ¿me estaré volviendo loca? Me vino en pensamiento una frase: ‘¡Nunca te dejaré en paz, so desgraciada!’ Escuché también internamente una carcajada femenina.”
Aclaré a la paciente que esa frase que vino a su mente no era suya, sino de un ser espiritual obsesor.
A pesar de esta explicación, no se convenció, y acabó por no querer proseguir con esa terapia. Suelo decir que una persona de mente cerrada es incapaz de aprender cualquier cosa nueva.
C) Gratitud: Al final de cada sesión de regresión, agradecemos a nuestro Padre Celestial y a las fuerzas espirituales amigas la oportunidad que hemos tenido de recibir ayuda en este tratamiento para estrechar lazos con el plano superior.
Para estrechar lazos con los mentores espirituales es preciso además cultivar sentimientos como la bondad, la benevolencia, la sencillez de corazón y la compasión (dulcificar el corazón), pues esos sentimientos hacen que nos sintonicemos con las vibraciones energéticas de los espíritus superiores, conforme a una de las Leyes Universales – la Ley de la Afinidad: “Los iguales se atraen.”
Caso Clínico:
Dispareunia (Dolor durante el acto sexual).
Mujer de 35 años, casadaLa paciente acudió a mi consultorio quejándose de sentir dolor en la penetración sexual con su marido. Hizo todos los exámenes ginecológicos necesarios y no acusó ningún problema orgánico. Antes de conocer a su marido, no sentía ningún dolor en la relación sexual con sus parejas. Debido a ese dolor, procuraba evitar la relación con su marido, ocasionando también una disminución de la libido (apetito sexual).
Al principio del matrimonio, aunque hubiese lubricación vaginal y deseo sexual, sentía mucho dolor con la penetración. Discutían mucho por culpa de las desavenencias conyugales. Se quejaba además de insomnio y sueño intranquilo.
Al hacer regresión me relató:
“Veo una luz blanca ante mí aquí en el consultorio (la paciente estaba tendida en el diván). Es mi mentor espiritual. Aunque no lo vea en forma humana sé que él es mi mentor espiritual (la paciente intuye, siente).
Me dice que no puedo enterarme de todo en esta terapia. Dice que sólo algunas cosas puedo conocer de este problema sexual mío (en algunos casos, el mentor espiritual del paciente no revela todo acerca de su problema debido a que todavía no se encuentra preparado para comprender la causa de su problema, o incluso porque le perjudicará en su aprendizaje de vida).
Veo ahora a una niña asiendo mi mano. Ella está feliz junto a mí.
Es mi hermana de esa vida pasada.
Yo soy un niño, tendré unos 12 años.
Vivimos en un orfanato, pero queremos salir porque somos maltratados” (pausa).
- Avanza más adelante en esa escena – ruego a la paciente.
“Ellos, los dirigentes del orfanato, quieren separarnos. Yo tengo que marcharme debido a mi edad. Mi hermana está muy triste.”
- Ve prosiguiendo en esa escena – ruego nuevamente a la paciente.
Ellos me han arrancado a la fuerza de mi hermana, ella llora mucho. Me ponen en la calle y nunca más he vuelto a verla. Me quedo solo, amargado, con rabia por haber sido echado. No tengo casa (pausa). Pero creo que he debido hacer alguna cosa mala en el orfanato. He intentado huir y entonces ellos me han echado a la calle (pausa).
Hay un capanga en ese orfanato. Él lo hace todo allí. Todo cuanto le mandan los dirigentes, él lo hace. Él es quien me ha echado fuera. En la calle, empecé a pedir limosna. Creo que mi hermana fue adoptada, pero ella tampoco es feliz. No hemos llegado a conocer a nuestros padres. Alguien nos ha dejado en ese orfanato cuando éramos bebés (pausa).
Me duele la cabeza… Creo que he llevado una pedrada de las personas que pasan por la calle. Vivo triste…
Ahora me viene al pensamiento (el paciente lo intuye) que mi marido de la vida actual es el capanga de esa vida pasada.
Él sigue maltratándome, incluso viviendo en la calle. Se burla de mí, me roba la comida.
Es muy malo (la paciente llora).
Él no me aprecia. Creo que antes de haber sido dejada en el orfanato, yo era rica, pero no sé por qué he sido dejada en ese orfanato.”
- Avanza más adelante en esa escena.
“Continúo en la calle y él sigue atormentándome. Así fue durante mucho tiempo.”
- Avanza más adelante en esa escena cien años más tarde – le pido nuevamente.
“He muerto de hambre. En el momento de la muerte me ha venido la nostalgia de mi hermana y la rabia contra aquel capanga”.
- Mira qué sucede tras tu muerte física…
“Voy para el plano espiritual. Encuentro a mi mentor espiritual. Sólo veo su sonrisa. Él me revela que aquel capanga era nuestro padre.
Dice que es preciso perdonarle. No entiendo por qué él nos ha dejado en aquel orfanato y me maltrató de aquella manera (pausa).
Mi mentor espiritual dice que no puede revelarme por qué él hizo aquello (es importante resaltar que en esta terapia el mentor espiritual solamente revela lo que vaya a ayudar al paciente con relación a su problema y, todo cuanto vaya a perjudicarle, no lo revela bajo ningún concepto). Él me dice que mi marido me ama y lo que está pasado tiene que dejarse atrás. Reitera que mi alma tiene que perdonar todo lo que ocurrió entre nosotros en el pasado.”
- Pregunta a tu mentor espiritual por qué sientes ese dolor en la penetración con tu marido – pido a la paciente.
“Dice que son rabias del pasado, que mi marido en la vida pasada cometió errores por ignorancia. Pero afirma que antes de esa vida pasada – en otra encarnación – he sido muy esnob y lo perjudiqué. Debido a eso, él ha traído resentimientos y por eso buscaba la manera de perjudicarme y lastimarme. Resalta que la desavenencia entre nosotros es cosa antigua, que viene de varias encarnaciones.”
- Pregúntale cómo puedes resolver tu problema sexual… - pido a la paciente.
“Tenemos que perdonarnos”, afirma él.
Mi mentor espiritual dice además que la felicidad está en mis manos, pero que todo saldrá bien. Pide paciencia, ya que nada ocurre por casualidad, sino que todo es para que podamos evolucionar, aprender (pausa).
Siento un peso en mis hombros y brazos. Él dice que son mis resentimientos y rencores, pues soy muy rencorosa.
Siento ahora que mi cuerpo entero está siendo bañado por una luz anaranjada. Él me explica que está aplicándome cromoterapia – que es un tratamiento a base de luces espirituales, para que yo mejore.”
- Pregunta a tu mentor si debemos continuar o no con el tratamiento. (Esta era la 4ª sesión de terapia. En esa sesión, suelo hacer una evaluación y preguntar al mentor espiritual del paciente si debemos o no seguir con la terapia).
“Dice que sí, pero no ahora. Que sabré cuándo acudir nuevamente a la terapia (en estos casos, el paciente normalmente es intuido por su mentor espiritual sobre cuando tendrá que volver nuevamente al consultorio. Es importante resaltar que la evaluación hecha por el mentor de cada paciente varía según cada caso).
Muchos mentores dicen que el paciente ya no necesita volver, gracias al resultado positivo del tratamiento. Otros piden que se hagan algunas sesiones más para continuarlo. Sin embargo, en mi estadística, la media de duración de esta terapia varía entre 4 sesiones de regresión, como mínimo, y 12 sesiones como máximo).
Dice que ha sido muy bueno este tratamiento, y que me verá muy pronto (¡nada de muerte, bromea!).
Dice además que el objetivo ha sido alcanzado al venir a esta terapia. Dice además que mis abuelos desencarnados están bien, y me mandan un beso (es frecuente en la T.R.E. que los parientes desencarnados manden un recado a través del mentor espiritual, o que vengan personalmente a conversar con el paciente.)
Dice que la fe lo es todo, que a quien tiene fe nada lo aballa y nunca se siente solo. Pide que me quede con Dios, y se marcha. Veo ahora luces, dorada, amarilla y blanca aquí en el consultorio, alternándose.”
En esta última sesión, la paciente me dijo que la relación afectiva entre ella y su marido estaba muy bien, ya no discutían. No sólo la relación entre la pareja había mejorado bastante, sino que además ella estaba durmiendo bien.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual. Email: [email protected] Visite o Site do Autor