¡Tú eres único, por tanto, no te compares con los demás!

¡Tú eres único, por tanto, no te compares con los demás!
Publicado dia 7/23/2008 2:37:47 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

¿Eres inseguro?
¿Te preocupa la opinión ajena, lo que digan los demás de ti?
¿Estás siempre pendiente de agradar a otros?
¿Tienes dificultades para decir que no, por no desagradar a nadie?
Y si dices que no ¿te pones a darle vueltas, creyéndote culpable?
¿Estás siempre comparándote con los demás, sintiéndote inferior?
¿Dudas de tu capacidad?

Muchas personas viven en este mundo tan sólo para sobrevivir (trabajar, estudiar, pagar sus recibos, constituir una familia, mejorar su nivel de vida, etc.) o llevar una vida mediocre, infeliz, sin entusiasmo y sin realización. El motivo: seguir reglas, patrones que la sociedad considera como los normales y, por tanto, los aceptables.
En verdad, hemos venido a este mundo para evolucionar, para reeducar nuestro interior.
Buda decía que “El rey más noble de todos es el que es capaz de dominarse.”
Por tanto, el gran desafío es: ¿Cómo superar los miedos, preocupaciones, problemas, inseguridades que nos afligen?

Para superarse, para tener cierto autodominio es preciso tener conciencia de sí mismo, expandir la conciencia, salir de la ignorancia, de la ilusión del velo de oscuridad, que nos impiden ser más lúcidos y conscientes. A ese velo Buda lo llamaba “Velo de Maya”, que es el velo de la ilusión, del desconocimiento de la verdad. Kardec, el codificador del Espiritismo, lo llamaba “Velo del Olvido”, y los sabios Sacerdotes Egipcios, “Velo de Isis”.

En la T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual – Abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado a través de mí por los espíritus superiores del Astral, son los Mentores Espirituales (seres desencarnados responsables directamente por nuestra evolución espiritual) quienes descortinan el “Velo del Olvido” de cada paciente, a fin de que éste pueda liberarse de las amarras (bloqueos) que lo sujetan a su pasado y, con ello, resolver sus conflictos y problemas que lo afligen en su cotidiano. Y mi papel, en cuanto terapeuta, es procurar abrir el canal de comunicación entre el mentor espiritual y el paciente, para que éste pueda beneficiarse con las sabias orientaciones y esclarecimientos de su mentor espiritual.

Véanse algunas de estas orientaciones:
“Cada ser humano es único, singular, un fenómeno individual, un mundo aparte, una aventura única, un milagro suficiente para no tener que compararse con nadie, a no ser consigo mismo.”
“¡Tú eres único, por tanto, no te compares con los demás!”
“El conflicto ocurre cuando el ser humano no sigue su propio modo de ser, cuando quiere encuadrarse en un determinado tipo de patrón establecido por una cultura. Si te aceptas como un ser individual, darás un gran paso en la auto-confianza, pasando a creer más en ti mismo.”
“No quieras agradar a los otros, respeta, escucha la voz de tu alma que se pone de tu parte. Confía en tu intuición, en tus sensaciones.”
“No quieras resolver tus problemas apenas por lo racional.
El sentir (intuir) es lo que te señala el camino, el acertado y el equivocado.”
“¿Tú repites lo que dice la gente?
¿Y si fuese mentira lo que te han dicho? Tú no confías en lo que sientes (intuyes) porque te deprecias.”
- ¿Qué es una persona segura?
“Es la que siente, la que escucha la voz de su alma.”
- Lo que garantiza el mañana son las fuerzas invisibles.
“¿Qué te hace palpitar el corazón?”
- Solo, tú no das un paso en la existencia.
“¡Es preciso tener el coraje de ser tú mismo(a), de ponerte de tu parte!”
- Auto-confianza es tener confianza en ti mismo y en la vida.
“¿Qué dice la religión? ¿Qué dice la sociedad? ¿Qué dice la cultura?
- Te pones a escuchar y a contemplar el mundo con los oídos y los ojos de otros…
“¿Y tu vivencia? ¿Y lo que tu alma siente?”

Véase a continuación el caso de un paciente que no escuchaba los anhelos de su alma, sin coraje para asumir su homosexualidad.

Caso Clínico:
Conflicto homosexual.
Hombre de 28 años, soltero.


Acude a mi consultorio debido a su homosexualidad.
No aceptaba su condición sexual, y eso lo dejaba deprimido. De niño, era triste, lloraba por nada, se sentía culpable por cualquier motivo. Debido a las crisis de depresión, vivía desanimado, desmotivado para la vida.
Al hacer regresión me relató: “Soy un soldado, llevo un sombrero con las dos puntas de cada lado, estilo Napoleón Bonaparte. Soy moreno, tendré unos 20 años. Distingo más mi ropa que mi aspecto físico. Voy con uniforme azul, el pantalón es ajustado, pegado al cuerpo.” (Pausa).

- Avanza más adelante en esa vida pasada – ruego al paciente.
“Veo caballos en una cochera. Yo trabajo aquí. (Pausa).
Me parece que soy homosexual. Estoy en medio de los soldados, ellos no saben de mi deseo por ellos. Tengo miedo de envolverme, de ser agredido por ellos. No acepto mi homosexualidad.
Soy “delicado” para ser soldado, tengo ademanes afeminados. Me siento mujer, mi alma es femenina. Intento disimular porque tengo miedo de que lo descubran. Yo vivo en ese castillo, es muy grande.”

- ¿Tienes familia? – Pregunto al paciente.
Mi familia no está conmigo. Creo que tengo una novia. Veo una ciudad, ella vive en esa ciudad.”

- ¿Qué sientes por ella? – Le pregunto.
“Me da pena, porque la estoy engañando. Ella no sabe que me gustan los hombres.”

- Avanza mucho más adelante en esa escena – Ruego al paciente.
“Veo una casa bastante vieja, me he casado con mi novia. Ha engordado, está muy gorda. Ella era delgadita.”

- ¿Cómo te sientes?
“Tengo unos cinco hijos, también estoy viejo y gordo. Me he vuelto alcohólico, no cuido bien de mi familia. Somos bastante pobres. Es una vida de bestia, me he desilusionado, no me gusta esa vida, ni tampoco mi mujer.
Ella tampoco me quería, se casó conmigo porque consideraba que tenía que casarse con alguien.”

- ¿Y tu conflicto homosexual?
“Renuncié, estoy desilusionado, ya no me interesa nada.”

- Avanza mucho más adelante, años más tarde en esa escena.
“Estoy solo, muy viejecito, delgado, vivo en una casa bastante pobre. Creo que mi mujer murió. Mis hijos vienen a visitarme de vez en cuando.”

- Ve hasta el momento de tu muerte en esa vida pasada – ruego al paciente.
“Pensé que esa vida no había tenido gracia, hubiera preferido tener una vida común.”- Mira qué pasó después de tu muerte – pido al paciente.
“Me arrepiento de no haber asumido mi condición homosexual, no tuve coraje. He vivido sin amor, sin realización afectiva ni sexual. He odiado a mi mujer, me daba asco por ser mujer.
No lograba sentirme atraído por una mujer, pues pensaba y sentía como mujer. Yo me sentía diferente en medio de los hombres. Vivía con miedo de ser agredido, consideraba que me matarían si descubriesen mi deseo por ellos. Me casé por miedo de ser homosexual. Consideraba que no había más que una forma de vivir, una sola “normalidad”. Percibo ahora que estoy repitiendo las mismas creencias y actitudes de esa vida pasada. Estoy viviendo en la actualidad una normalidad falsa, la de querer encuadrarme en lo que la sociedad considera “normal” y, con ello, pierdo mi centro, acabo no sabiendo lo que me gusta y lo que no.
Mi Mentor Espiritual está diciéndome (el paciente lo intuye, en pensamiento) que tanto en esa existencia pasada como en la actual, yo no he dado oídos a mis anhelos, a los anhelos de mi alma; me he anulado, hice y hago todavía lo que la sociedad considera “normal” y, con ello, no tengo el coraje de asumir mi homosexualidad. Dice que me ha revelado esa vida pasada para que yo me dé cuenta de que estoy reproduciendo las mismas actitudes, o sea, no envolverme afectiva y sexualmente con nadie. Y también para que aprenda a amar a una persona, con independencia de si es hombre o mujer. Resalta que ese es mi principal aprendizaje.”

Tras el final del tratamiento (esa era la 4ª sesión), el paciente me dijo que ya no se sentía depresivo y sí más centrado, con más confianza en sí mismo, ya no se sentía culpable por ser homosexual.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
Email: [email protected]
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