En el medio familiar convivimos con personas muy cercanas a nosotros, en el papel de padres, hermanos, cónyuges o hijos, con quienes podemos tener mucha, poca o ninguna afinidad. Hay familias cuyos miembros son muy diferentes, y por eso hay poca o ninguna relación, pero son obligados a convivir juntos, a compartir el mismo techo.
Debido a esto, son frecuentes los intercambios de insultos y las agresiones físicas entre todos los implicados.
Los materialistas – los que defienden la tesis de que sólo la materia es real, que no existe nada más allá de lo que es concreto, palpable y visible – consideran que la familia no se elige, o sea, no podemos elegir a nuestros padres o hermanos(as). Y, si estamos en una determinada familia, es fruto de la casualidad. Creen también que si te llevas bien con tus familiares y el ambiente en general es armonioso, eres una persona con suerte. De lo contrario, si el ambiente familiar está cargado de conflictos, con peleas constantes, pautadas la mayor parte del tiempo en agresiones y desentendimientos, eres una persona sin suerte.
¡Es, por lo tanto, un pensamiento reduccionista, simplista y materialista!
Verdaderamente, no es por casualidad que todos están reunidos en la misma familia. La providencia divina es sabia, justa, uniendo a todos lo que, de algún modo, necesitan resolver sus diferencias a cuenta de los rescates kármicos, exactamente para que puedan armonizar relaciones que en vidas pasadas han sido conflictivas y turbulentas.
El medio más propicio para allanar esto es la convivencia diaria, la experiencia familiar, todos viviendo bajo el mismo techo. La espiritualidad coloca lado a lado a espíritus que necesitan estrechar los lazos y resolver sus diferencias.
Antes de reencarnarse, en el astral, los miembros de una familia se ponen de acuerdo (muchos no están de acuerdo, vienen a disgusto) en venir juntos, se determina la elección de los padres, de los hermanos e incluso de los hijos y cónyuges que estos espíritus habrán de tener en el futuro.
En la convivencia diaria es donde los miembros de una familia están invitados a perdonar, a respetar las diferencias y el tiempo que el otro necesita para aprender y crecer. El intercambio de experiencia entre todos los implicados les obliga a modificar sus actitudes. Además de enseñar, los padres también aprenden con los hijos, la ira de uno puede ser motivo para que el otro ponga a prueba su paciencia. ¿Tiene todo conflicto entre familiares origen en vidas pasadas?
No siempre. Hay familias en que los miembros están conviviendo por primera vez, nunca han estado juntos en existencias pasadas.
De ahí la extrañeza, la falta de afinidad entre todos. Aunque no haya vínculos afectivos espirituales con los padres, los hijos necesitan de sus cuidados y orientación. Verdaderamente, la espiritualidad busca padres adecuados, que puedan colaborar en la educación de esos seres espirituales. Pero ambas partes, los padres y los hijos, con la convivencia diaria tendrán la oportunidad de un aprendizaje mutuo.
Por tanto, estrechar los lazos y resolver sus diferencias es el desafío que forma parte de la vida familiar.
Caso Clínico:
Apego excesivo a la familia.
Mujer de 33 años, soltera.
Acudió a mi consultorio debido a su temor a casarse y tener hijos por ser muy apegada a su familia (vivía con sus padres, hermana, cuñado y sobrinos).
Esa idea la asustaba mucho, pues implicaba cambiar de casa y desligarse de su familia.
Quería estar siempre por cerca para protegerlos.
Tenía un vínculo muy fuerte también con sus sobrinos – los trataba como si fuesen sus hijos.
Siendo así, no conseguía mantener una relación duradera con un novio. Conocía a un muchacho, se interesaba, salía con él, pero cualquier desliz o defecto que percibía en él le hacía perder el interés y acababa por romper el noviazgo.
Consideraba que iba a perder su libertad si se casaba, pues si fuese preciso salir a algún lugar tendría que dar satisfacciones a su cónyuge, y eso le restaría libertad de acción.
Desde pequeña no confiaba en las personas, era reservada y bastante desconfiada. Era muy pesimista, negativa, los pensamientos de fracaso solían atormentarla.
Su descontrol emocional era también muy grande desde pequeña; cuando discutía con sus familiares quedaba alterada, nerviosa, hasta el punto de ponerse “ciega de rabia” (expresión utilizada por la paciente).
Al hacer regresión me relató:
“No consigo atravesar el portón (en la TRE – Terapia Regresiva Evolutiva – La Terapia del Mentor Espiritual – Abordaje psicológico y espiritual breve canalizado a través de mí por los Espíritus Superiores del Astral, pido siempre al paciente que atraviese un portón, que es un recurso técnico que separa el pasado del presente, el mundo terreno del mundo espiritual, y funciona como un Portal de la Espiritualidad – accede a mi Website link donde he escrito tres artículos con el mismo título “El Portal de la Espiritualidad”, en los cuales me explico mejor respecto de ese portón.
En esta terapia, es el mentor espiritual – ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual, quien revelará al paciente la causa de sus problemas, así como su resolución, y mi papel como terapeuta es procurar abrir el canal de comunicación para que el mentor espiritual de cada paciente pueda orientarlo mejor).”
- ¿Por qué? – pregunto a la paciente.
“Hay alguien sujetándome… El portón está abierto, pero hay un ser espiritual sujetándome por detrás.”
- Mira quien es – pregunto nuevamente.
“No consigo ver… Pero siento (la paciente intuye) que es una mujer (pausa).
Tengo la impresión de que ella me odia.
Ahora ella está apretándome el cuello aquí en el consultorio (la paciente me había dicho en la entrevista de evaluación que había sentido, en cierta ocasión, a alguien “apretándole” el cuello cuando estaba en el autobús). Me viene repetidamente al pensamiento la palabra madre… Creo que ella fue mi madre en una vida pasada. Ella tiene el cabello largo, claro… y me confirma que efectivamente fue mi madre. Dice que quiere matarme porque le quité la vida en la existencia pasada. Ella tiene el rostro blanco y está airada (pausa).
Mi madre de esta vida pasada ha querido lanzarse a mí, pero reculó ( es importante esclarecer al lector que la paciente no la reconoce como madre de una existencia pasada debido al “velo del olvido” que nos vuelve amnésicos en la vida terrena, impidiéndonos recordar nuestras existencias pasadas).
Vi esa escena en flash (en muchos casos, en esta terapia, los recuerdos reencarnatorios o de presencias espirituales aparecen en flash – escenas rápidas, fugaces)”.
En la 2ª sesión de regresión, al pedir nuevamente a la paciente que atravesase el portón, ella me dijo que su madre de la vida pasada – un ser desencarnado, la obsesora – estaba por el lado de fuera del portón, mirándola.
“Parece que ella está más calmada (pausa). Siento ahora la presencia de mi mentor espiritual a mi lado derecho aquí en el consultorio, y ella tiene la mano en mi cuello, pero, esta vez, no siente rabia contra mí (pausa).
Tengo la impresión de que la maté con las manos, ahogándola.
Yo también era mujer en esa vida pasada. Mi madre, en esa vida, me dice que yo no sabía controlar mi rabia (pausa).
Mi mentor está colocando su mano en cima de la mano de ella, que me aprieta aún el cuello.”
- ¿Te gustaría decir algo a tu madre del pasado? – Pregunto a la paciente.
“Quiero que ella me perdone, siento que le quiero, aunque no la recuerde (la paciente no la reconoce, pero su alma, sí).
Veo a mi mentor con una túnica blanca. Me pide que haga la oración del perdón para ella. Dice que ella está preparada para ser rescatada de las tinieblas e ir para la luz, pues está más calmada. Siento que ella quiere quitar la mano de mi cuello, pero todavía no lo consigue. Es como si ella estuviese sujeta a mí (cuando hay un rescate kármico, obsesor y obsedido quedan ligados por un cordón energético, un lazo psíquico que los ata).
Ella dice que está cansada, que desde hace mucho tiempo, en varias encarnaciones, me viene acompañando. Parece que está llorando… Dice que me quiere, pero que quedó ciega de rabia por haberle yo quitado la vida (pausa).
Mi mentor espiritual tiene ahora sus manos en mi cabeza y en la de ella, orando (pausa).
Sonríe, es un rostro joven, tiene la piel blanca, el cabello liso y negro, aparenta unos 30 años. Me ruega nuevamente que no me olvide de hacer la oración del perdón.”
Al final de esta sesión, orienté a la paciente sobre cómo hacer la oración del perdón (siempre que hay una interferencia espiritual obsesora, pido a los pacientes que hagan la oración del perdón).
En la 3ª sesión de regresión, su madre del pasado atravesó el portón juntamente con la paciente.
Ésta me relató:
“Ella está feliz, bonita, lleva una bata blanca, dice que se marcha, que me ha perdonado. Mi mentor está a mi lado derecho y ella al lado de él.
Él dice que todavía tengo la sensación de ahogo en el cuello porque ella ha estado mucho tiempo apretándomelo.
Pero aclara que con el tiempo esto pasará. Me pide que continúe haciendo la oración del perdón, y dice que mi apego a la familia de la vida actual es un reflejo del pasado, pues destruí a mi familia de esa vida pasada matando a mi madre. Dice que yo tenía además un hermano y una hermana.
Yo era la mayor, y matando a mi madre, disgregué la familia. Por esto, en la vida actual, valoro mucho a mi familia. Dice que es preciso desapegarme de ellos, vivir mi vida.
El mentor revela ahora que él fue el hermano de esa vida pasada. Afirma que era la madre quien estaba estorbando mi progreso, por ello no lograba seguir mi vida en paz. Ella me influenciaba con pensamientos de fracaso, de que no conseguiría nada. No quería verme casada, con hijos. Quería que yo muriese sola, que viviese en soledad.
Ella sentía mucha rabia contra mí porque yo amo a mi madre de hoy y a ella no la amé en aquella vida pasada.
Por eso ella estorbaba también mis relaciones con mi madre, haciéndome sentir rabia contra ella cuando me decía algo que no me gustaba, o cuando me contrariaba.
Mi mentor dice que está muy feliz conmigo porque en mi vida actual estoy sabiendo valorar a mi familia, lo cual no hice en la vida pasada. Él está diciéndome que ahora va a llevársela, tiene la mano puesta en la cabeza de ella. (Pausa).
Ella adormeció, hay otros seres de luz que han venido a ayudarla.
Dice además que estará siempre a mi lado para orientarme.
Ellos la llevan en brazos, adormecida.
Mi mentor se ha quedado, dice que tiene que revelarme más cosas.
Afirma que he matado a mi madre a causa de mi padre de esa vida pasada. Ella lo traicionó y él se suicidó. El amante de mi madre era mi novio.
Mi mentor revela también que mi padre de esa vida pasada está cercano a mí, en mi familia de hoy (pausa).
Me viene la imagen de mi sobrino mayor. Ahora comprendo por qué soy tan apegada a él. Él dice además que ese miedo de casarme y constituir familia no era mío, era ella la que me influenciaba para tener miedo, pues quería que yo me quedase sola, me hablaba todo el tiempo al oído poniendo defectos a los hombres. Dice que pronto me casaré, que tendré hijos. Dice también que mi agresividad la traigo de otras encarnaciones, que soy un espíritu rebelde, y que esa agresividad es mi peor defecto.
Revela además que uno de mis hijos vendrá para ayudarme a convertirme en una persona más tranquila, menos agresiva.
Sonríe y dice que yo no quería nacer, encarnar en la vida actual, por miedo a cometer los mismos errores del pasado. Dice además que yo reñía bastante, era muy agresiva con mi familia del pasado porque ellos también eran muy pendencieros, y que esa familia es la misma de hoy. Esas riñas están repitiéndose en la vida presente.
Mi mentor sonríe nuevamente y dice que hemos mejorado bastante, que pese a las disputas, nuestro amor es más fuerte.
Debido a la traición de mi madre, traigo aún en esta vida actual la desconfianza, pues considero que alguien puede quitarme a las personas que amo.
Dice que mi sobrino mayor necesita mucho de mí, me pide que rece por él, que le aconseje y que esté siempre a su lado.
Afirma que ya no es necesario seguir con la terapia, pero que es preciso traer a mi sobrino a esta terapia porque él lleva en sí todavía la tristeza de esa vida pasada. Se despide sonriente, muy, feliz, me pide que le dé a usted las gracias por abrir el canal de comunicación entre nosotros, y que sólo así él puede orientarme mejor.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor