Es común en la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual) – nuevo y breve abordaje psicológico y espiritual creado por mí, que los pacientes vengan a mi consultorio con el problema de que no concluyen lo que hacen, desistiendo, dejando siempre a medias lo que empiezan.
Son personas que tienen la costumbre de dejar las cosas siempre inacabadas, no terminando, por ejemplo, la lectura de un libro, un curso de inglés o una carrera en la facultad. Tampoco consiguen afirmarse en un noviazgo, matrimonio o incluso empleos. Empiezan motivadas y después acaban por desanimarse y abandonar lo que han comenzado. Muchas actúan por impulsividad, no suelen reflexionar cuando toman una decisión. Recuerdo una paciente que acudió a mí por que no se afirmaba profesionalmente (había hecho facultad de Derecho, Veterinaria y Ciencias Contables, áreas totalmente distintas).
Freud, el padre del psicoanálisis, decía que una de las características de la neurosis es la “compulsión a la repetición”, o sea, el neurótico repite patrones de pensamientos, sentimientos y actitudes ocasionados por experiencias traumáticas de su pasado, de su infancia. Repiten en la fase adulta los mismos patrones neuróticos, por estar sujetos, atados, a las experiencias traumáticas de su pasado, archivadas en su inconsciente.
En cierta ocasión una paciente se quejó de que su marido había sido nuevamente despedido en su empleo – era su 5º empleo y había sido despedido por el mismo motivo: enfrentarse al jefe; tenía, por tanto, problemas de relación con figuras de autoridad, que empezaron con su dificultad para acatar las órdenes de su padre.
De esta forma, el neurótico está siempre repitiendo viejos patrones de comportamiento de su pasado, lo que se traduce a través de la conocida expresión popular: “Esa película ya la he visto antes”.
Freud consideraba que la compulsión a la repetición del neurótico era fruto de experiencias traumáticas de su infancia, lo cual en mi práctica clínica con mis pacientes, habiendo conducido más de 5000 sesiones de regresión, he constatado que no siempre el génesis de sus problemas proviene de su infancia, sino de un pasado bastante más remoto, más lejano, o sea, de vidas pasadas (en la TRE, es el mentor espiritual quien conduce esa terapia, y mi papel como terapeuta es procurar abrir el canal de comunicación para que el paciente pueda recibir las orientaciones de su mentor en lo referente a la causa de sus problemas y su resolución).
En la mayoría de los casos, el paciente viene repitiendo sus patrones negativos de comportamiento en varias encarnaciones, inclusive en la vida actual.
De esta forma, el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), la depresión, ansiedad, fobias, problemas de relación entre padres, hijos y cónyuges, hermanos, parientes, jefes y compañeros de trabajo, en su mayoría, son problemas antiguos, provenientes de vidas pasadas. En otras palabras, son rescates kármicos de otras existencias.
En este sentido, el término neurosis es lo mismo que karma, que a su vez es lo mismo que ‘script’ de vida. Buda decía que la rueda kármica de la vida generaba el sufrimiento, puesto que es un círculo vicioso del cual el ser humano no consigue librarse, salir de él. Por lo tanto, es un ‘script’ de vida, ya que en sucesivas encarnaciones el paciente viene repitiendo el mismo guión destructivo de vida. En suma, la neurosis impide al paciente replantear su vida, cambiar de actitud. Note el lector el karma familiar, en que los miembros de una familia siempre terminan sus vidas en tragedia.
Es el caso del sino de los Kennedy, donde los miembros del clan mueren asesinados (John Kennedy, presidente de los EUA, y su hermano, el senador Bob Kennedy), en accidentes aéreos (el abuelo y el hijo de John Kennedy) o sufren accidentes graves (el senador Ted Kennedy, otro hermano del presidente John Kennedy, sufrió un grave accidente de automóvil, en el cual su secretaria vino a fallecer; a su sobrino hubo de amputársele una pierna al accidentarse también mientras esquiaba).
En otras familias el karma es el de la locura, donde los miembros son acometidos de disfunciones psiquiátricas de todo orden. Atendí a un paciente cuyo histórico familiar – desde su bisabuelo paterno hasta los biznietos – era de esquizofrenia.
La TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual busca adoptar con sus pacientes la máxima secular de Cristo “La Verdad os Hará Libres” para que puedan liberarse de la rueda kármica de sus vidas.
A continuación, véase el caso de una paciente que desde niña no conseguía concluir lo que empezaba, pues acababa por desinteresarse muy fácilmente y desistía siempre.
Caso Clínico:
Mujer de 29 años, soltera.
¿Por qué empiezo algo y luego acabo por desinteresarme muy fácilmente y desisto?
La paciente acudió a mi consultorio tratando de comprender el por qué de no conseguir terminar lo que empezaba. Terminó su facultad con mucho esfuerzo, llegó casi a desistir.
Empezaba la lectura de un libro, hizo cursos de guitarra, kárate e inglés, no llegando a terminar ninguno de ellos. Quería abrir un negocio propio, pero tenía miedo, debido a su impulsividad de empezar algo, desanimarse y desistir. Era, por tanto, muy impulsiva, impaciente y ansiosa, pues quería resolver las cosas enseguida. También deseaba casarse, constituir una familia, pero recelaba, pues había terminado varios noviazgos por considerar que no había compatibilidad con los pretendientes. De esta forma, no se afirmaba en nada.
Al hacer regresión me relató: “Veo pájaros, cascada, un lugar muy bonito. Voy vestida de blanco, llevo un albornoz. (Pausa).
Veo a personas de edad mojando los pies en el agua (la paciente estaba describiendo el plano espiritual, el astral superior), otras recogiendo rosas blancas y amarillas en un jardín muy florido. Veo también críos jugando, corriendo. Observo todo sentada.
Las personas están todas vestidas de blanco y descalzas. Juego ahora con los críos, ellos se ríen mucho. Tomé de la mano a uno de ellas y lo llevo a su madre.
Seguidamente he ido a ayudar a los ancianos, parece que es un lecho de hospital (es el hospital del astral). Estoy leyéndoles un libro, en sus lechos. Ellos son muy viejecitos. (Pausa). Ahora llevo a uno de ellos a mirar el paisaje. Nos sentamos en un banco y me tiendo en su regazo. Él acaricia mis cabellos, estoy llorando, aunque no sé por qué. El señor me pregunta si no me acuerdo de él. Le digo que no. Él me pregunta nuevamente si no recuerdo lo que hice.- No me acuerdo, pero estoy aquí para ayudarle a recuperarse, contesté.
Él revela que mi misión es cuidar de él para liberarme del mal que hice.
- ¿Qué mal hice? – Le pregunto.
Él dice sonriendo, apretando bastante mis manos.
Dice que un día sabré todo cuanto ocurrió con más detalles, pero he de continuar en ese camino de ayudar a las personas, cuidándolas.
Ahora lo llevo de vuelta al lecho, arropándole. Acaricio su cabeza, beso su cara, le sonrío y prosigo cuidando de otros viejecitos, arropándoles también.”
- Pide ahora a tu mentor espiritual que converse contigo ahí en el astral – Ruego a la paciente.
“No es mentor, sino mentora espiritual. Estamos aún en ese hospital, ella me dice que he de permanecer aquí durante un buen tiempo hasta cumplir mi misión. Yo le pregunto qué les he hecho a esas personas – Me informa la paciente.
Ella me abraza y dice que no es preciso saberlo, sino cuidar de ellas”.
Pregunta a tu mentora por qué empiezas algo y desistes – Pido a la paciente.
“Ella dice que he muerto antes de tiempo en una vida pasada, por eso dejo las cosas inacabadas, no concluyo lo que empiezo en la vida actual. Dice que fui asesinada en esa existencia pasada, que hice una elección equivocada, opté por el mal, por el lado erróneo de la vida. O sea, cometí asesinatos ahorcando familias, pues formaba parte de un reino muy rico. Era un hombre que mandaba ahorcar familias pobres.”
- ¿Por qué lo hacías? – Pregunto a la paciente.
“Porque al rey no le gustaban los pobres, y mandaba sacrificarlos.
Pregunté a mi mentora si yo era culpable de todo eso, puesto que cumplía las órdenes del rey.
Ella dice que sí, pero ya no, y que tengo que cuidar de esas personas que he mandado ahorcar porque ellas también han muerto antes de tiempo. Lloro mucho y mi mentora me abraza. Aclara que mi misión está siendo cumplida al cuidar de esas familias que he matado, incluyendo a niños y ancianos.”
- Pregunta a tu mentora por qué eres tan ansiosa e impulsiva – Ruego a la paciente.
“Dice que tengo necesidad, ansia por resolver pronto esos problemas que he causado a esas personas”.
- Pregúntale cómo puedes superarlos – Pido a la paciente.
“Dice que ruegue al Padre Mayor que me dé luz y fuerza, y que siempre piense en Él con fe. Dice además que no tengo permiso para enterarme de más cosas, pero llegará el momento propicio para saberlas, y todo caminará según lo que manda el Padre. Me muestro conforme y le beso las manos.
Ella me transmite bastante fuerza y confianza, ella inspira mucha confianza.”
- Pregunta a tu mentora espiritual qué evaluación hace de nuestro tratamiento. (En esta terapia, es siempre el mentor espiritual del paciente quien evalúa si debemos o no continuar con el tratamiento. Hay tres tipos de evaluación: 1º) El mentor evalúa que ya no hay necesidad de continuar con la terapia, que el trabajo está concluido; 2º) Que hay necesidad de seguir con algunas sesiones más; 3º) Que hay necesidad de seguir, pero no de inmediato, sino más adelante, porque el paciente aún no está maduro para liberarse de sus bloqueos del pasado).
Ella dice que me he enterado de muchas cosas en esta terapia, y que hay más cosas que revelar, pero aún no estoy preparada para saberlas. Aclara que, de la misma forma que mi corazón me pidió venir a esta terapia, me daré cuenta más adelante – seré intuida por mi mentora espiritual – de que es preciso volver a su consultorio.
Ella agradece a usted por ese trabajo maravilloso. Revela también que en su momento sabré cuál es mi misión en esta vida actual.
Mi mentora espiritual se despide y ya se marcha.”
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor