Venciendo el pasado

Venciendo el pasado
Publicado dia 7/10/2009 2:34:07 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

Freud, el padre del psicoanálisis, definía la neurosis como la compulsión a la repetición. O sea, él decía que el neurótico tiende a repetir los mismos patrones de pensamiento, sentimientos y actitudes de experiencias traumáticas de su pasado, de su infancia. La expresión ‘ya he visto esa película’ ilustra bien su definición de neurosis.
Por tanto, el neurótico repite siempre los mismos patrones de comportamiento destructivo, tales como: perder los empleos por el mismo motivo – conflictos con el jefe –; destruir sus relaciones afectivas por sus celos enfermizos; alejar a los amigos y seres queridos con su agresividad, impulsividad y temperamento explosivo, etc.

En la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual – abordaje psicológico y espiritual breve, creado por mí, a través de la regresión de memoria, al tomar conciencia del origen de su comportamiento neurótico, el paciente se libera, suelta las ataduras (bloqueos) de su pasado que lo sujetaban, impidiéndole vivir una vida saludable.
Sin embargo esa terapia no se sirve de la teoría freudiana, que defiende que nuestra personalidad se forma en la infancia y que la causa de un determinado problema se origina en ese período de la vida.

La TRE defiende la tesis de que la compulsión a la repetición del neurótico, pregonada por Freud, viene de experiencias traumáticas, no solo de esta vida (infancia, nacimiento y útero materno) – en un porcentaje del 10%, según mi experiencia clínica –, sino principalmente de vidas pasadas, en el 90% de los casos.

En otras palabras, traemos de otras encarnaciones tendencias, rasgos de personalidad, es decir, malos hábitos e imperfecciones, como: autoritarismo, maledicencia, egocentrismo, arrogancia, prepotencia, inmediatismo, celos exacerbados, baja autoestima, inseguridad, etc., y además experiencias traumáticas, que ocasionan innumerables problemas psíquicos, psicosomáticos, orgánicos (cuya causa es desconocida para la medicina oficial) y de relación interpersonal.

Al pasar por la regresión de memoria, el paciente extraerá lecciones de lo que ha percibido en sus vidas pasadas acerca de características negativas de la personalidad, que todavía trae en la encarnación actual, comprendiendo la necesidad de modificarlas (llevar a cabo la reforma íntima); y asimismo tiene la gran oportunidad de desligarse de sus experiencias traumáticas, causantes de sus síntomas dolorosos como fobias, depresión, ansiedad, angustia, dolores, síndrome del pánico, problemas de relación afectiva, familiares, económicos, etc.
Freud, sin duda alguna, con su genialidad, revolucionó el mundo occidental, a través de sus estudios del inconsciente para comprender mejor la psiquis humana.
Sin embargo, sus teorías se basaron en una visión materialista, cartesiana de ver el mundo, la vida, o sea, de que solo la materia es real, y que nada existe más allá de la materia.

Siendo así, la reencarnación, la vida después de la muerte, el plano espiritual, la interferencia espiritual obsesora, no eran contemplados (aún hoy no lo son) como una realidad, y sí desconsiderados, o vistos como anómalos, patológicos.
Por tanto, para Freud, las disfunciones psíquicas eran fruto de experiencias traumáticas de la infancia.
En cambio, en mi práctica clínica, habiendo conducido más de 6000 sesiones de regresión, he constatado en los relatos de mis pacientes, que la infancia no es el comienzo de la vida, sino la continuación de la encarnación anterior, y que la familia no es un agrupamiento de personas, sino que está formada por espíritus en evolución, unidos por afinidades kármicas para el mutuo aprendizaje.

A fin de que el lector pueda comprenderlo mejor, didácticamente divido el pasado en tres períodos de vida, en orden cronológico decreciente:

1º) Período actual (encarnación actual):
- infancia
- nacimiento
- útero materno;

2º) Período de entre-vidas (mundo espiritual o astral):
a) Astral Superior (plano de luz)
b) Astral Inferior (plano de las tinieblas, umbral);

3º) Período remoto (Vidas Pasadas);
Cada uno de estos períodos está sujeto a traumas emocionales. Para ilustrarlo mejor, véase el caso de una paciente cuyos problemas procedían del umbral (astral inferior), de donde había salido antes de reencarnarse en la vida presente.


Caso Clínico:
Miedo a enfrentar la vida.
Mujer de 30 años, soltera.


Desde pequeña la paciente sentía opresión y angustia en el pecho, profundo sentimiento de soledad – incluso estando acompañada – depresión, sensación de abandono e inseguridad.
Además, tenía miedo a enfrentar la vida, o sea, huía ante cualquier obstáculo en su cotidiano, pues no se sentía capaz de enfrentarse a él.
Vivía intranquila por mirar la vida como un campo de batalla.
De ahí su dificultad para despertar todas las mañanas, por la sensación de que el día sería largo, de que no podría soportar las adversidades del día-a-día. Salir de cama era, por lo tanto, un martirio para la paciente.
Desarrolló también el Síndrome del Pánico, tras la muerte de su padre.
Había pasado por varias modalidades de terapia (psicoterapia convencional, tratamiento psiquiátrico, hipnoterapia, terapia breve, etc.), sin obtener la cura de sus males.

- Al hacer regresión, la paciente me relató:
Estoy sola en un lugar algo oscuro… Es un lugar silencioso, no se oye absolutamente nada.
Me veo toda sucia, mal arreglada, soy joven, tengo menos de 20 años, morena clara, cabellos oscuros. Llevo puesto un abrigo también viejo y sucio, de manga larga; por debajo llevo una falda larga.
El lugar es feo, parece un final de tarde, no hay sol, el ambiente es gris, como ahumado (la paciente describía el umbral, región cubierta de niebla gris y oscura).
Estoy parada, quieta, no busco nada y no tengo sensación alguna.

- Vuelve y recuerda qué ha pasado para que hayas ido a parar a ese lugar – pido a la paciente.
Estoy sola… Ahora siento una tristeza profunda como si estuviese aislada (la paciente lo cuenta llorando). Tengo delante un pozo pequeño, redondo, con agua. Miro dentro del pozo y veo mi imagen reflejada en el agua. ¡Es una vida pasada!

- Adelanta un poco en esa escena – pido a la paciente.
He caído en ese pozo… En realidad, he saltado para dentro de él. No hago esfuerzo alguno por salir, me quedo allí. Me he suicidado, ya no quería vivir. Creo que he muerto en ese pozo.

- Mira a ver cómo ocurrió tu muerte – pido a la paciente.
Acabé por ahogarme, dejé de respirar, no luché por mi vida.

- Mira a ver qué te ha pasado después de la muerte física – pido a la paciente.
Fui a parar a aquel lugar oscuro del inicio de esta sesión, la región del umbral. Hay brechas enormes por todas partes, me siento insegura, no es posible ver bien el ambiente.- Sigue adelante en ese lugar – pido a la paciente.
El escenario es siempre el mismo, ando por las orillas de los agujeros. Por su tamaño queda poco espacio para andar. Aunque no tenga miedo, siento mucha soledad. Este sentimiento es similar al de la vida presente, pues incluso acompañada, me siento sola.

- Adelanta bastante más en esa escena – pido a la paciente.
“Ahora tengo miedo, pues este lugar es peor que aquel donde estaba. Hay cosas extrañas que se mueven, me siento amenazada. Parece que me quieren agarrar, tiran de mí; oigo ruido como si varias personas estuviesen aullando, gritando. El ambiente es horrible, es el mismo lugar del inicio de la sesión, solo que hay personas, o bichos; no los veo, pero los siento. Tengo mucho miedo…”

- Ve siguiendo por ese lugar – pido a la paciente.
“Voy andando… He subido a un lugar más alto, es una región de piedras. Permanezco de pie, pero ahora estoy presa, no consigo volver y tampoco seguir adelante. Pido ayuda a Dios; el lugar en que estoy es bastante pequeño, restringido, y empieza a desmoronarse. Me agarro a un árbol y ahora el suelo se ha desmoronado por completo. Subo por el tronco… Voy a intentar subir (pausa). He llegado al tope y me siento en una rama del árbol. Su copa es muy alta. Me encuentroo cansada.
Pido ayuda a Dios todo el tiempo, pero no ocurre nada. Rezo, pido perdón (pausa). Mirando hacia abajo todo es feo, gris, lleno de agujeros. No ocurre nada y nadie viene a ayudarme, tengo miedo de caer (la paciente habla llorando)”. (Pausa).

- Voy a contar de 4 a 1 a ver si aparece algo más en esta sesión – digo a la paciente.
“Se acerca una persona, no veo su rostro… Lleva un traje ligero, en tonos morados, lilas. Está fluctuando, tiende su mano para que yo la tome y me saca de ese lugar.
Es muy bueno, da una sensación de libertad. Me sentía muy insegura. Ese ser espiritual es un hombre.”

- Mira a dónde te lleva – pido a la paciente.
“Él me lleva a casa de mi abuelo, donde nací. (Hoy es una alquería), y me deja allí. Pese a ser la casa de mi abuelo, me siento insegura. (Pausa).
Veo a mis abuelos en esa casa, a mis padres… Pero no me siento feliz, me siento infeliz. Parece que no les ha gustado mucho mi venida, no estaban muy animados con mi nacimiento…
Me siento insegura en esa familia, pero ese sentimiento lo traigo aún desde la región del umbral, de donde he venido, pues me sentía muy sola.
La soledad que siento en la vida actual proviene de esa vida pasada, donde me había arrojado al pozo. La imagen en que me he visto reflejada en el agua del pozo era la de una persona solitaria, deprimida e infeliz.
La impresión que tengo es que he sido abandonada por mi familia en esa vida pasada.
La sensación de abandono, la inseguridad, la depresión que siento hoy viene también de esa existencia pasada. Acabé por quedarme sola, por eso me arrojé a aquel pozo. En el umbral esos sentimientos se acentuaron.”

- En la sesión siguiente, al hacer regresión, la paciente relató:
“Regresé al umbral, pero siento que ya nada me liga a esa región; tan solo la atravieso, paso por ella.”

- ¿Cómo te sientes? – Pregunto a la paciente.
“Me encuentro bien. En la sesión pasada, cuando estaba en esa región, me sentía perdida, sola, sin rumbo, sin perspectivas y con miedo, exactamente como me siento en la vida presente. Pero ahora estoy tranquila, ya no tengo miedo. Noto que he regresado a esta región para desligarme definitivamente del lugar de dónde he venido, antes de reencarnarme en la vida presente.
Ahora hago el mismo recorrido de la sesión pasada: subo a aquel lugar más alto, yo misma salgo de allí hacia un lugar donde hay luz… Aquella región oscura ha quedado atrás. Subo tranquilamente y el escenario ahora es de luz, sol, árboles, un ambiente bastante tranquilo. Estoy en casa de mi abuelo, donde nací y pasé mi infancia.
Miro hacia atrás y ya no veo la región del umbral. Solo observo la casa de mi abuelo (pausa).
Veo aquel hombre que me ha sacado del umbral. No puedo ver su rostro, pero parece anciano, lleva un albornoz largo, morado. También lleva un sombrero de mago, del mismo color del albornoz.
Está frente a la casa de mi abuelo, nos saludamos como si nos conociésemos de antiguo.”

- Pide a ese ser espiritual que se identifique – ruego a la paciente.
“Dice que es mi mentor espiritual y también mi bisabuelo materno. No lo conocí en vida.”

- Pregunta a tu mentor por qué te has sentido siempre angustiada, ansiosa y has tenido una vida intranquila – pido a la paciente.
“Dice que es por cuenta del peso de mi pasado, de los errores que he cometido.”

- ¿Qué errores? – pido a la paciente que pregunte a su mentor espiritual.
“Dice que ya he rescatado esos errores, y que no será necesario revelarlos (los mentores espirituales suelen revelar el pasado de los pacientes únicamente si es benéfico y útil para ellos).
Dice además que está contento por mí. Noto como si hubiese eliminado una carga de problemas.

- Pregunta a tu mentor por qué has desarrollado el trastorno de pánico – pido a la paciente.
“Aclara que con la muerte de mi padre se desencadenó el miedo a morir, que venía de un pasado bastante más remoto” (Pausa).

- Estoy preguntando a mi mentor espiritual si voy a continuar con el síndrome del pánico…
“Dice que no, que ya estoy curada de esa enfermedad. Da gracias a Dios por haber logrado ayudarme, pues ha esperado mucho tiempo para que esto ocurriese.
Revela que de ahora en adelante mi vida será diferente, de paz, tranquilidad y libertad.
Pero el mayor cambio será sentirme libre de mi pasado, de lo que me prendía. Él lo celebra, habla con entusiasmo de haberme liberado de la prisión de mi pasado, del umbral, donde estaba presa. Dice que eso ha sido una victoria, que un ciclo de mi vida se ha cerrado, que con este tratamiento termina lo que tenía que hacer. Explica que aún no me había liberado porque él no conseguía comunicarse conmigo. Pero con esta terapia, la TRE, ha conseguido comunicarse conmigo y ayudarme. Afirma que después que me sacó del umbral y me trajo a la casa de mi abuelo, donde me reencarné, ya no tuvo cómo establecer contacto conmigo. Celebra haber podido terminar lo que comenzó.
¡Nunca hubiera imaginado que mi bisabuelo fuese mi mentor espiritual!”

- Pregunta a tu mentor espiritual si tiene algo más que decir de nuestro tratamiento - pido a la paciente.
“Dice que no, que lo más importante ha sido el reencuentro entre nosotros, y que vamos a continuar comunicándonos.
Reafirma que esta terapia estrechó nuestros lazos, y que solo así consiguió ayudarme a desligarme de mi pasado.”

Al dar por terminado el tratamiento, la paciente me relató que se sentía muy bien, ya no se despertaba con aquella sensación antigua de opresión, de angustia en el pecho y miedo de enfrentarse a la vida.
Ahora se enfrentaba a los obstáculos de la existencia sin sentirse ansiosa ni incapaz. Su alma ha sido curada.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
Email: [email protected]
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