¿Por qué mi matrimonio no ha salido bien?
¿Por qué mi vida está atollada, no fluye?
¿Por qué mi vida profesional y financiera no se estabiliza y yo no prospero?
¿Por qué mi madre, desde pequeño, me rechaza, me humilla, me arrincona?
¿Por qué esa timidez, sentimiento de inferioridad, miedo a relacionarme con las personas?
¿Por qué esa depresión, inseguridad, baja autoestima, desvalorización, sentimiento de incapacidad?
¿Por qué sufro síndrome de pánico, fobias, ansiedad?
¿Por qué?
Cuando era psicoanalista, buscaba la causa de esos problemas en la infancia de mis pacientes, pues según Freud, el creador del psicoanálisis, el origen de nuestros problemas y conflictos internos, es decir, la neurosis, tiene raíces en experiencias dolorosas, traumáticas, que hemos sufrido en el período de la infancia.
Pero tras largos años trabajando con la regresión de memoria (he conducido más de 7000 sesiones de regresión), he acabado por crear mi propio abordaje terapéutico, la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual (Ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual) – Abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, he constatado que el origen de los problemas de mis pacientes advienen de esta vida (infancia, nacimiento o útero materno), en un porcentaje del 10% y, en el 90% de los casos, la causa proviene de otras vidas, por tanto, de vidas pasadas.
De esta forma, al pasar por la regresión de memoria, los pacientes se conciencian de que sus problemas, conflictos, fobias, sentimientos de rechazo, malos hábitos, rasgos de personalidad tales como arrogancia, prepotencia, autoritarismo, baja autoestima, sentimiento de inferioridad, son oriundos de un pasado bastante más remoto, o sea, de otras vidas y, en muchos casos, se repiten desde hace muchas y muchas encarnaciones, incluso en la vida presente.
Es el caso de una paciente, que al vivenciar nuevamente varias de sus encarnaciones pasadas, vino a descubrir que había abreviado su vida suicidándose en casi todas esas existencias, intentándolo también en la vida actual (ella me informó de que en su infancia intentó el suicidio tomando un veneno mata-ratas).
El médico que le hizo el lavado estomacal en aquella ocasión estaba atónito y comentó a la madre de la paciente que no comprendía cómo una criatura de 10 años había logrado sobrevivir después de haber ingerido casi todo el frasco de veneno. En la terapia, su mentor espiritual le aclaró que, esta vez, en la existencia actual, su vida había sido ahorrada por la espiritualidad para que ella tuviese la oportunidad de corregir los sucesivos errores que había venido cometiendo desde hace varias encarnaciones. Sin duda alguna, este es un caso clásico de espíritu suicida.
La mayoría de mis pacientes no imaginaba que muchos de sus conflictos y problemas de la vida presente sean situaciones bastante antiguas, que vienen arrastrándose, o sea, repitiéndose en varias encarnaciones. Pero al tomar conciencia de sus errores con la regresión de memoria, salen de la postura de víctimas y dejan de responsabilizar y echar la culpa a la vida y a los demás de sus infortunios y desdichas.
Es el caso de un paciente que llegó a comprender en la regresión de memoria, que su madre de la vida actual lo rechazaba porque en una vida pasada él había hecho lo mismo con ella, solo que cambiados los papeles (él era el padre de ella).
Siendo así, el rechazo que hoy estaba sufriendo en propia piel por parte de su madre era fruto de la Ley del retorno, una de las Leyes Universales (todo cuanto hacemos retorna a nosotros en la misma proporción).
Llegó a comprender que familia no es un mero agrupamiento casual de personas, sino de espíritus afines, ligados kármicamente.
Con la regresión de memoria comprendió también que lo que parecía nefasto, que le hacía sufrir, en verdad era una oportunidad, una lección benéfica para su evolución espiritual.
En esta terapia, la TRE, es siempre el mentor espiritual de cada paciente quien conduce la regresión de memoria, pues lo conoce profundamente. Por tanto, es la persona más cualificada, con más autoridad para hablar acerca de la vida del paciente.
Como terapeuta, busco auxiliar en esa terapia como facilitador de la apertura de comunicación entre el paciente y su mentor espiritual, para que éste pueda orientarlo mejor acerca de la causa de sus problemas y su resolución. Colaboro, por tanto, creando todas las condiciones técnicas necesarias, haciendo al paciente entrar en un estado de relajación adecuado, o sea, en estado alterado de consciencia (alfa o theta), aunque siempre consciente, para que su mentor espiritual le haga volver al pasado y pueda desligarse definitivamente de sus amarras (bloqueos), que son causa de sus fobias, síndrome de pánico, depresión, ansiedad, problemas de salud, de relaciones interpersonales, etc.
Caso Clínico:
Síndrome de Pánico
Mujer de 30 años, casada.
La paciente acudió a mi consultorio tratando de comprender por qué desde los 13 años sufría síndrome de pánico y depresión. Pese a tomar antidepresivos y ansiolíticos desde hace cinco años, no conseguía verse libre de esos problemas.
También padecía TOC (Trastorno obsesivo compulsivo) y, debido a su excesiva ansiedad, llegaba a arrancarse la piel de la mano hasta sangrar. Quería comprender también por qué tenía una dependencia tan fuerte de su madre, pues tenía mucho miedo a perderla. Solo con pensar en esa posibilidad, sentía una angustia y una opresión muy grande en el pecho.
Era una persona muy insegura, tenía miedo a tomar decisiones y llegar a equivocarse, principalmente en el trabajo. En vista de ello, su situación profesional no arrancaba, estaba estancada (mandaba currículos, pues quería hacerse con otro trabajo, pero cuando era llamada para la entrevista, no le salía bien debido a su nerviosismo y ansiedad extremos).
No conseguía tampoco dormir a oscuras, porque cuando se quedaba a solas tenía la impresión de que había alguien observándola (era frecuente en el baño tener la impresión de que había alguien detrás del Box).Tras una 1ª sesión (la paciente no consiguió hacer regresión en ella debido al exceso de ansiedad y nerviosismo), en la 2ª sesión me relató: “Siento algo muy helado en mi antebrazo derecho (sensación física que se produce con frecuencia en esta terapia, a causa de una presencia espiritual de las tinieblas, lugar muy frío, oscuro, fétido, denso y de sufrimiento).
Viene un pensamiento de que este trabajo es una “burrada” (en esta terapia la comunicación con los espíritus se produce de forma intuitiva, o sea, en pensamiento, telepáticamente. Siendo así, el espíritu obsesor – desafecto del paciente – suele sabotear, perjudicar la terapia descalificándola, diciendo, o mejor, intuyendo al paciente de que esta terapia es un disparate, una tontería)”.
- Pregunta a ese ser espiritual qué es lo que siente por ti.
“Mi mano izquierda está helada, siento oleadas de frío (la paciente siente el campo de energía del obsesor).
Me vienen a la mente las palabras rabia y muerte (por falta de habilidad de la paciente, es común también que las palabras vengan a su mente de forma suelta, aislada)”:
- Pregúntale qué es lo que le has hecho en el pasado.
“Me viene que lo maltraté. Está algo confuso... Viene también que lo he arrojado al mar... (Pausa).
Ahora las dos manos están heladas y mi brazo derecho también... Tengo la impresión de que hay alguien a mi lado derecho (la paciente estaba tendida en el diván y, aunque no lo viese, estaba notando, intuyendo la presencia de ese ser en el consultorio)”.
- ¿Qué impresión te da ese ser espiritual, es un hombre o una mujer?
“Es una mujer, siento que es una presencia femenina (en esta terapia el paciente necesita emplear mucho su intuición y tener gran confianza en ella, pues no es mucho lo que puede ver). (Pausa).
Vino a mi mente la imagen del mar y de un navío... Vino nuevamente la palabra “burrada”.
- Pregunta a esa mujer qué os ligaba a ambas en el pasado.
“Ella dijo que era mi madre, que yo era su hijo. ¡Caramba, noto una sensación bastante helada en mi brazo derecho!”
- Pregúntale desde hace cuánto tiempo ella viene acompañándote...
“Contesta que desde hace 15 años, y que la hice sufrir, que la arrojé del navío porque no la quería, sentía odio”.
- ¿Quieres decirle algo?
“Le ruego que me perdone por haberle quitado la vida (la paciente habla llorando). Quiero que ella encuentre el camino de la luz, que salga de esa oscuridad. Siento, aunque no lo vea, que ella está en un hoyo profundo y bastante oscuro. (Pausa).
Ella está desesperada, me agarra del brazo, quiere ayuda. Dice que no tiene fuerzas para salir de ese hoyo, un lugar muy oscuro, feo y helado (la paciente llora copiosamente)”.
- Dile que vas a orar para que ella tenga fuerzas para salir de ese lugar.
“¡Madre, voy a orar para que salgas de esa oscuridad! (La paciente habla llorando)”.
Al final de la sesión, entregué a la paciente la oración del perdón y le pedí que orase de corazón abierto.
En la 3ª y última sesión la paciente me relató: “Aún siento aquel hielo en el brazo derecho, pero mucho menos”.
- Pregunta a tu madre de esa vida pasada si ella está recibiendo tus plegarias.
“Dice que sí, y que ya se va encontrando bastante mejor”.
- Pregúntale si desea recibir ayuda de los seres de luz para salir de ese hoyo...
“No ha venido ninguna respuesta. Le preguntaré nuevamente. (Pausa).
Viene la respuesta de que sí, y siento deseos de llorar. Le pido que me perdone por lo que hice, para que ella pueda salir de ese hoyo y seguir el camino de la luz (la paciente habla llorando). (Pausa).
Ahora me viene a la mente la frase: “Tienes que ponerte calma, todo va a resolverse. Tu madre va a encontrar el camino de la luz, pero tú has de tener calma, que todo se resolverá”.
- Mira a ver quién es ese ser espiritual que conversa contigo, pídele que se identifique...
“Dice que su nombre es Sandra, y que es mi mentora espiritual. Dice serenamente: ¡Calma, hija mía!”
- Pregunta a tu mentora espiritual por qué has desarrollado el síndrome de pánico y depresión desde los 13 años...
“Ella responde que ha sido por haberle quitado la vida a mi madre de esa vida pasada y, a causa de eso, ha sido preciso rescatar ese débito en la encarnación actual”.
- Pregúntale de dónde viene tu ansiedad y el TOC.
“Como has maltratado a tu madre, traes ese sentimiento de culpa. Es una auto-punición”, contesta ella.
- Pregunta de dónde proviene tu miedo a perder a tu madre de hoy...
“Dice que también proviene de esa vida pasada, pues llevo conmigo aún mucha culpa, tristeza e inseguridad (es por actuación del mecanismo compensador del inconsciente de la paciente, o sea, como era muy arrogante, prepotente, auto-suficiente en esa vida pasada, y debido al error cometido quitando la vida a su madre, la culpa ha hecho que en la encarnación actual viniese muy insegura, con mucho miedo a equivocarse nuevamente).
Mi mentora espiritual dice además que habiéndola tirado al mar, estuve mirando como se ahogaba. Dice que hice esto porque reñíamos mucho, ella no me gustaba porque era sencilla y yo quería una vida de glamour, de bienes materiales. Era, por tanto, muy materialista y avaricioso.
Por mi prepotencia y avaricia desmedida de esa vida pasada me encuentro hoy en esta situación profesional, o sea, tengo que aprender a valorar más el lado humano, profundizando más en el amor al prójimo.
Ella me conforta diciendo que mi madre no va a permanecer mucho tiempo más en ese hoyo, pero que es preciso que siga orando por ella. Es una cuestión de tiempo. Dice que en el momento oportuno lo sabré, que cuando ella salga de ese hoyo me lo mostrará en sueños.
Revela también que el síndrome de pánico que siento hoy es fruto de la desesperación, miedo y angustia que mi madre sintió al morir ahogada en el mar. Por eso, he venido en la encarnación actual para rescatar el karma de lo que hice con ella en esa vida pasada, desarrollando los síntomas de esa dolencia.
En la parte profesional, he de esforzarme, estudiar bastante, pues poco a poco habrán de abrirse los caminos. Me pide nuevamente calma, paciencia y fe, que son lecciones que necesito aprender en la vida presente.
Dice que ha sido muy bueno el haber venido a esta terapia, y que de ahora en adelante mi vida va a mejorar bastante, pero reitera una vez más que es preciso tener paciencia, continuar con las oraciones, que mi madre saldrá de esa oscuridad. Dice que ya no hay necesidad de continuar con la terapia, y pide que le agradezca a usted por su trabajo, que ha ayudado a mucha gente. Dice que me quede en paz, que todo se resolverá a su tiempo”.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor