Muchas personas me mandan e-mails cuestionando en qué base científica se fundamenta la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual, abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral – al defender la tesis de que la Obsesión Espiritual, como enfermedad del alma, merece ser estudiada de forma seria y profunda, puesto que si no es la causa primaria del (los) problema(s) del paciente, es siempre un factor secundario, y por tanto agravante en los trastornos de humor (depresión, trastorno bipolar), trastornos de ansiedad (síndrome de pánico, fobias, trastorno obsesivo compulsivo-TOC, ansiedad generalizada), disfunciones psiquiátricas graves (esquizofrenia, psicosis), dolencias orgánicas de causa desconocida para la Medicina, disfunción sexual (impotencia, frigidez, pérdida de la libido, falta de orgasmo, etc.), dificultades financieras o profesionales y problemas de relación interpersonal.
Quiero resaltar que esa terapia, como nuevo método psicoterápico de auto-conocimiento y cura, que busca acoplar ciencia psicológica y espiritualidad, no partió de ningún presupuesto teórico, sino de la observación sistemática de las experiencias de mis pacientes, en las más de 8000 sesiones de regresión de memoria que he conducido en mi consultorio.
Por tanto, esa terapia es independiente, desvinculada de cualquier institución, religión, secta o grupo, pues cuando el ser humano se apega exclusivamente a algo, se limita, tiende a cercenar su libertad de pensamiento como ser espiritual en evolución.
Por eso a la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual, la he denominado así por tres motivos:
1º) Es regresiva porque la regresión de memoria es su instrumento principal de auto-conocimiento y cura;
2º) Es evolutiva porque colabora en la evolución espiritual del paciente, o sea, a través de su mentor espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual), el paciente sabrá la causa de su(s) problema(s) y su resolución, y además si está o no cumpliendo su misión de vida y sus aprendizajes. Por tanto, si el paciente está desviándose de su camino, tendrá la gran oportunidad de saber, a través de esa terapia, cuál es su verdadero camino; caso contrario, podría desperdiciar esta encarnación;
3º) Es evolutiva también porque es una terapia progresista, en constante evolución y perfeccionamiento en su método terapéutico.
Siendo así, a las personas que cuestionan en qué base científica se fundamenta la TRE cuando defiende la tesis de la obsesión espiritual en la etiología (causa) del (los) problema(s) de mis pacientes, les sugiero que lean en mi Sitio Web el artículo “La Obsesión Espiritual”, donde esclarezco que esa dolencia del alma ya está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS); por tanto, está oficialmente admitida por la ciencia médica.
La obsesión espiritual ha pasado a ser conocida en la Medicina como “Estado de trance y posesión”, que es un apartado del CID – Código Internacional de Dolencias – que permite el diagnóstico de la interferencia espiritual obsesora.
El CID 10, apartado F.44.3, define el Estado de trance y posesión como “la pérdida temporal de la identidad manteniendo la consciencia del medioambiente”.
Si bien hago aquí una pequeña salvedad en esa definición, pues hay tres tipos de mediumnidad, o sea, los médiums que están totalmente conscientes durante la incorporación de un ser espiritual; los que están semiinconscientes y cuando desincorporan recuerdan solo algunos fragmentos de lo que ha dicho el espíritu; y, por último, los que están totalmente inconscientes, y cuando desincorporan no recuerdan absolutamente nada de lo que se dijo; pierden, por tanto, la consciencia del medioambiente.
Por tanto, en la definición “manteniendo la consciencia del medioambiente”, yo haría una pequeña corrección, diciendo “manteniendo o no la consciencia del medioambiente”.
El CID 10, apartado F.44.3 - Estado de trance y posesión, hace además una distinción entre el estado de trance normal, mediúmnico, que sobreviene por incorporación o actuación de los espíritus, y los que son patológicos, provocados por una disfunción psiquiátrica.
De esta forma, cuando una persona entra en trance mediúmnico durante los cultos religiosos o sesiones mediúmnicas, no se considera como enfermedad. En este aspecto, la alucinación es un síntoma que puede surgir, tanto en los trastornos mentales psiquiátricos – en ese caso sería una dolencia, un trastorno disociativo psicótico, lo que popularmente se llama locura – como por la interferencia de un ser desencarnado de las tinieblas, es decir, la obsesión espiritual.
El manual de estadística de desórdenes mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría – DSM IV – advierte de que el médico ha de tener cuidado para no diagnosticar de forma equivocada como alucinación o psicosis, casos de personas de determinadas comunidades religiosas que dicen ver u oír espíritus de personas muertas, porque eso puede no significar alucinación o locura. Por tanto, es preciso hacer un diagnóstico diferencial entre una disfunción mediúmnica y una disfunción psiquiátrica propiamente dicha.
Antes de 1998 la OMS definía la salud como “el estado de completo bienestar biológico, psicológico y social del ser humano”, y no tenía en cuenta el bienestar espiritual. Pero después de esa fecha, ha pasado a definir la salud como “el estado de completo bienestar del ser humano integral: biológico, psicológico, social y espiritual”.
Quiero aclarar también que la TRE – La Terapia del Mentor Espiritual, se ha creado no para sustituir a la Medicina, sino para complementarla.
Explicándolo mejor: la Medicina cuida el cuerpo físico y la TRE el cuerpo sutil, el alma, el espíritu. Por eso escribí también un artículo en mi Sitio Web, cuyo título es “Terapia médica y Terapia espiritual: ¿Por qué dividir si podemos sumar?”
Esa es mi esperanza, que las dos puedan un día caminar lado a lado, formando una aparcería y quien saldrá ganando será la población.
Caso Clínico:
Miedo de amar y ser abandonado
Hombre de 36 años, soltero
El paciente acudió a mi consultorio diciendo que estaba muy deprimido, cansado de la vida. Dijo además que siempre había deseado constituir una familia, tener hijos. Lo habían criado sus abuelos, pues sus padres se habían marchado a los EUA en busca de una vida mejor; decían que volverían, pero eso no ocurrió.Su abuelo era muy austero, agresivo, siempre lo castigaba, cualquier cosa que hiciese el nieto le parecía mal, y la abuela padecía Alzheimer. A los 9 años se sentía solo, notaba un gran vacío. Su abuela falleció y entonces su situación se agravó, pues su abuelo empeoró, empezó a beber y se hizo más agresivo.
Marchó de casa a los 11 años y estuvo en la calle, sufrió mucho, pasó hambre, y aunque nunca se había drogado, bebía aguardiente para matar el hambre que consumía su cuerpo ya debilitado. Conoció a una señora, dueña de un bar, que le dio empleo: hacía la limpieza del bar, lavaba los baños; no protestaba, pues después de los dos años que había pasado en la calle sin tener qué comer, una cama ya estaba bastante bien.
Su nombre era Aurea, Doña Aurea, ella lo mandó a la escuela del pueblo, aprendió entonces a leer y escribir. Doña Aurea tenía un hijo que vivía en Europa y trabajaba en una multinacional francesa. Ella logró que el paciente entrase en esa empresa como chico de los recados y hoy es uno de los directores de esa Compañía.
Sobre el motivo que le había traído a mi consultorio, habló así:
- Pese al éxito profesional y financiero que conquisté con mucho sacrificio, soy muy cerrado, aunque me considero una persona buena. Doña Aurea falleció hace 3 años, ella fue una persona, la única, dicho sea de paso, que cuidó de mí, pues he sido criado por el mundo. Las mujeres consideran que no tengo sentimiento, que parezco una persona fría, pero no lo soy. A decir verdad, tengo mucho miedo de ser abandonado, de amar y ser dejado de lado. Intenté entrar en contacto con mis padres que viven en los EUA, pero sin éxito; sé que tengo hermanos, pero hasta ahora no logré dar con ellos. No consigo comprender el por qué de ocurrir todo esto en mi vida.
He conocido a personas que han venido aquí a su consultorio para hacer regresión de memoria y han descubierto que fueron malos, que han hecho daño a alguien en una vida pasada, pero entiendo que mi caso no es ese. No digo que sea un santo, que no tenga fallos. Pero sé que no es eso.
En la 1ª sesión de regresión, el paciente me relató:
- Veo una casa blanca de madera, grande, rodeada de árboles. Hay una mujer en una mecedora, parece que está cosiendo. También veo cuatro chiquillos jugando. (Pausa).
Prosigue en la escena – Pido al paciente.
- Ando por el lugar, todo está muy limpio, bonito, hay muchos criados en la casa, subo la escalera interior de la casa, veo un hombre sentado en un despacho, parece un abogado… No, en realidad es un Juez y está trabajando en un caso. Me acerco más (el paciente participa en esa sesión como espectador) y veo que él está decidiendo una causa, parece estar muy nervioso… la mujer llega y él disimula el nerviosismo; ellos bajan, van hacia una mesa en el jardín de la casa, van a almorzar todos. Esa escena es de una vida pasada. (Pausa).
Yo soy ese juez, estoy muy preocupado, pues está en mis manos un caso de familia, donde he de juzgar a un hombre que maltrata mucho a sus hijos y a su esposa. Pegaba tanto a sus hijos que uno de ellos se quedó sordo; por eso, por ser violento, la esposa se moría de miedo de él; de esa forma, como juez yo tenía que dar solución a ese caso. Pero ese hombre no era uno cualquiera, era un profesor muy conocido y renombrado en la ciudad, y lo que ocurría dentro de su casa solo llegó a mi conocimiento cuando uno de mis hijos lo vio golpeando a su esposa. Acabé investigando, y el caso entonces fue de dominio público.
Está claro que la sentencia no iba a ser favorable para aquel villano, pero todos en la comunidad estaban contra mí, decían que eso no era de mi cuenta, pues era un problema familiar.
Yo no pensaba así, estaba investido por el Estado para proteger a quien realmente lo necesitase, y aquella señora iba a morir si yo no hacía algo.
Dr. Osvaldo, en esta regresión todo parece tan nítido, el olor de los libros, mis ropas, las personas con las que hablo…
- Prosigue en la escena, le rogué.
- Veo el día del juicio, y a él siendo condenado, la esposa abrazada a sus hijos; era una mezcla de llanto y risas. Él fue encarcelado, pero mi vida profesional se volvió un infierno, incluso mis amigos me dieron la espalda.
Avanza en la escena – Pido al paciente.
- El tiempo ha pasado, ahora me veo en casa, con los cabellos grises, mi esposa está a mi lado. Recibo la noticia de que el Sr. Alfonso, el profesor que apaleaba a la esposa y a los hijos, se había suicidado en la cárcel. Me vino el recuerdo de lo que él me había dicho al término del juicio: - Excelencia, un día cuando nos encontremos, sabrá qué bueno es meterse en la vida ajena, usted va a sufrir y mucho…
Veo ahora aquí en el consultorio una silueta oscura (ser espiritual obsesor), pero no consigo identificarlo…
- Ten calma, concéntrate, ¿ves algo más aparte de esa silueta? – Pregunto al paciente.
- Sí, veo una luz, mejor dicho, un hombre todo de azul claro, cabellos hasta los hombros.
- ¿Qué te dice? – Indago del paciente.
- Dice que esa sombra (ser espiritual obsesor) solo ha podido hacer lo que hizo en mi vida actual porque en mi fuero interno yo dudaba acerca de mi comportamiento como juez, pues no tenía la real convicción de haber hecho lo que debía.
La sombra, Dr. Osvaldo, es Alfonso, el profesor Alfonso, dijo que me haría sufrir y yo le creí. ¿Será eso? (el paciente habla en llantos).
Yo estaba haciendo mi trabajo, dando lo mejor de mí como Juez en esa vida pasada, ¿cómo puede ese ser obsesor perjudicarme tanto en mi vida presente?
- ¿Qué dice tu mentor? – Pregunto al paciente.
- Dice que desde el momento en que yo reste fuerza y no le dé más importancia a aquellas palabras que me dijo el profesor, todo mi sufrimiento y miedo se irán. Pero le pregunto: - ¿y todo cuanto he pasado en mi vida actual, cómo haré para olvidarlo?
Él me responde con una voz muy tranquila: - lo que ha pasado ha servido de crédito para ti. Tu futura esposa ya está preparada para venir y vendrá muy pronto, y después de la boda vendrá tu primer hijo (en esta terapia el mentor del paciente puede hacerle también una progresión, o sea, una revelación futura, si considera que esto le será benéfico y útil). Has sido un hombre honrado y sigues siéndolo en la vida presente.
- Ahora, Dr. Osvaldo, veo a mi mentor espiritual tomando de la mano al profesor Alfonso y a los dos listos para ir en dirección a la Luz.
Antes, pregunta a tu mentor espiritual cuál es su nombre – Pido al paciente.
- Él me respondió:
- Pedro Enrique, tu mentor, amigo e hijo espiritual, estoy muy orgulloso de ti; ahora que me conoces, basta pensar en mí para que sientas mi energía. ¡Sé feliz, ha llegado tu hora!
- Él se ha ido, juntamente con mi obsesor espiritual, dijo el paciente emocionado.
Año y medio después del tratamiento, recibí su e-mail:
Querido Dr. Osvaldo,
Es con mucha alegría como le escribo para contarle las buenas nuevas. Conocí a Raquel dos meses después de terminar el tratamiento, me casé en diciembre y creo que ella espera un niño.
Soy muy feliz, y todo el sufrimiento que he pasado, la sensación de abandono, el miedo de amar, realmente ya no los siento.
Hoy soy un hombre completo, tengo una familia, un estupendo trabajo, estoy a punto de irme a Francia a trabajar, juntamente con mi esposa. Quiero agradecer a Dios, a su equipo espiritual, a mi mentor y también a usted, por haber tenido toda la paciencia del mundo conmigo. ¡Muchas gracias! Siempre le mandaré noticias.
Un gran abrazo,
De su paciente
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor