Las Universidades no enseñan todo; por tanto, el médico debe acudir a viejas, gitanas, mujeres entendidas en hierbas, monjes y campesinos, y recibir clases de ellos. El médico ha de ser un viajero, porque conocimiento es experiencia.
Paracelso
Los tiempos están cambiando y, poco a poco, ciertos asuntos considerados de ámbito religioso están empezando a ser reconocidos como hechos naturales y, por tanto, susceptibles de investigación científica.
En un artículo anterior, en mi Website, La medicina ya reconoce oficialmente la obsesión espiritual, escribí que desde 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido el bienestar espiritual como una de las definiciones de salud, junto a los aspectos físico, mental y social.
Antes la OMS definía la salud como el estado de completo bienestar biológico, psicológico y social del ser humano y desconsideraba el bienestar espiritual, es decir, el sufrimiento humano; tenía, por tanto, una visión reduccionista, organicista, de la naturaleza humana, no contemplándola en su totalidad: mente, cuerpo y espíritu.
Pero después de 1998 la OMS pasó a definir la salud como el estado de completo bienestar del ser humano integral: biológico, psicológico, social y espiritual. De esta forma, la obsesión espiritual oficialmente ha pasado a ser conocida en la medicina como Estado de trance y posesión, que es un apartado del CID – Código Internacional de Dolencias – que permite el diagnóstico de la interferencia espiritual obsesora.
El manual de estadística en desórdenes mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría – DSM IV ya hace una distinción entre los estados de trance normal o mediúmnico, y los de los psicóticos, que serían anormales o enfermizos.
Siendo así, la Asociación Americana de Psiquiatría alerta al médico para que tenga cuidado a fin de no diagnosticar de forma equivocada como alucinación o psicosis, casos de personas que dicen ver u oír espíritus de personas muertas, porque eso puede no significar una alucinación o locura.
No obstante, a pesar de esa advertencia a la comunidad médica, lo que se ve en la práctica es que aún muchos médicos rotulan indiscriminadamente a todos los pacientes que dicen oír o ver espíritus como psicóticos, y los tratan (lo cual es peor) con medicamentos pesados durante el resto de sus vidas (a mi entender, los medicamentos químicos, psicotrópicos, solo deberían ser prescritos para los casos que no responden a los tratamientos clínico convencional y/o espiritual, y en casos crónicos que traen peligro para el paciente y/o familiares; por tanto, no como tratamiento de primera elección).
Como psicoterapeuta y profesional del área de la salud desde 1982, hago una advertencia a psicólogos y psiquiatras, a fin de que escuchen atentamente la queja del paciente cuando éste afirma que ve espíritus y oye sus voces, haciendo un diagnóstico diferencial entre una disfunción mediúmnica y una psiquiátrica propiamente dicha.
De esta forma, una cosa es tratar a un médium en desequilibrio y otra tratar a un paciente con un trastorno psicótico, por tanto, psiquiátrico.
Un médium desajustado, con los canales mediúmnicos abiertos, si no es debidamente orientado por un profesional cualificado, puede evolucionar, entonces sí, hacia un cuadro de trastorno disociativo psicótico (popularmente conocido como locura).
En mi práctica clínica con la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual, abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, la mayoría de los pacientes que acuden a mí no presentan una alteración psiquiátrica psicótica, sino que son médiums en desequilibrio, cuyo desajuste adviene de experiencias traumáticas que tuvieron lugar en vidas pasadas y/o sufren la influencia nefasta de espíritus obsesores, desafectos de su pasado, quienes movidos por el odio y la venganza, provocan o buscan agravar sus síntomas de fobias, ansiedad, depresión, trastorno bipolar, síndrome del pánico, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), dolencias orgánicas de causa desconocida para la medicina, disfunción sexual, problemas en lo económico/profesional y de relación interpersonal.
Caso Clínico:
Depresión y Obesidad
Mujer de 30 años, soltera.
La paciente acudió a mi consultorio tratando de comprender el por qué de su depresión y obesidad. Desarrolló el cuadro depresivo tras la muerte de su madre, ocurrida hacía doce años (la madre falleció en un accidente de circulación – su coche colisionó frontalmente con un camión).
Aún echaba mucho de menos a su madre; por eso, deseaba comprender por qué ella vino a fallecer de aquella forma. Tras su muerte, empezó también a comer compulsivamente, había adquirido 40 kilos y no lograba adelgazar. Aparte de la depresión y de la obesidad, ella era también muy ansiosa, intranquila, bastante preocupada, o sea, sufría por anticipado cuando debía hacer algo importante.
Al hacer regresión la paciente me relató:
Siento mi cuerpo muy pesado, es imposible moverme (en esta terapia, cuando el paciente siente el cuerpo pesado y no logra moverlo, normalmente esto ocurre debido a la presencia de un espíritu obsesor que se pone encima de él, inmovilizándolo).
- ¿Cuál es la primera impresión que te viene de esa sensación física? Sírvete de tu intuición – pido a la paciente.
“La impresión es como si alguien estuviese encima de mí. Me siento impotente, pesada y noto mi cuerpo dormido (ella notaba adormecimiento en el cuerpo porque estaba captando la presencia de ese ser espiritual en su campo de energía).
Siento además una pesadez en la mano derecha, como si ese ser estuviese empujando mi mano hacia abajo.”
- Pídele que se identifique y pregúntale por qué él está empujando tu mano.
Veo la silueta, es grisácea… Es un hombre, muy delgado, casi cadavérico y lleva la cabeza rapada. Él tira por mi mano.
- Pregúntale qué quiere de ti.
“Parece que desea que yo le ayude… Quiere liberarse del sufrimiento.”
- Pregunta a ese ser qué vínculo había entre vosotros en el pasado.
“Siento pena de él (la paciente habla llorando). Creo que fuimos separados… Éramos hermanos” (la paciente lo intuye).
- ¿Por qué os separasteis?
“A él lo llevaron a vivir a un castillo en una vida pasada.”
- Pregúntale cómo murió, y por qué se presenta tan delgado.
“Dice que se mató porque no se sentía parte de aquella familia. Nuestra madre no tenía medios para cuidarlo y acabó por darlo a esa familia. Nosotros éramos pobres, gitanos, vivíamos en el carromato. Él era el más pequeño de los hermanos.
No se sentía feliz en aquella familia, nos añoraba mucho; por eso no quería alimentarse… Tengo la impresión de que él se suicidó arrojándose a un lago”.- Pregunta a tu hermano de esa vida pasada cuánto tiempo hace que viene acompañándote.
“Dice que desde los tres años de mi edad. Dice además que me quiere mucho y por eso consideró que yo podía ayudarle”.
- ¿Te gustaría decirle algo?
“Le digo que es bienvenido, pero es preciso que él desee ayudarse.”
- Pregúntale si sabe qué es el plano espiritual de luz.
“Dice que no.”
- Entonces, pregúntale si quiere saberlo y recibir ayuda de los espíritus de luz.
“Dice que sí, quiere saberlo y también ser ayudado… Ahora ha soltado mi mano y ha abierto los brazos… Está subiendo en dirección a una luz dorada… Se fue para esa luz.”
- ¿Cómo te sientes ahora?
“Más ligera, me dolió la mano porque él la sujetaba muy fuertemente. Pero aquella pesadez que notaba en mi cuerpo ha desaparecido.”
En la sesión siguiente, tras la relajación inicial, la paciente me relató:
“Tengo la impresión de estar viendo a mi madre (habla llorando). Ella me dice: ‘¡Puedes venir, hija, que todo está bien!’
Estoy en el astral, es de día, veo varias personas alrededor, cada una hace una cosa. Son hombres y mujeres, van vestidos con una túnica blanca; mi madre también. Ella está bastante integrada en esas tareas. Cuida del conductor que colisionó con su coche en aquel accidente del cual fue víctima; él también vino a fallecer.
Él está tendido en una hamaca, pero está bien. Mi madre me pide que salgamos de ese lugar. Vamos hacia un jardín cerca de una fuente… Ahora estoy sola esperando a alguien.”
- Di a quién esperas…
“Es un viejecito bajo. Lleva barba, cabellos largos y grises. Va vestido con una túnica dorada.”
- Pídele que se identifique.
“Dice que es mi mentor espiritual. Me ruega que tenga calma, ya que todo mi sufrimiento se ha acabado.”
- Pregunta a tu mentor espiritual cómo está tu hermano de aquella vida pasada.
“Dice que está bien, que no me preocupe, pues él está siendo atendido en el astral.”
- Pregúntale si él se interfería negativamente en tu vida.
“Dice que sí, porque deseaba volver, es decir, reencarnar, y como no lo conseguía, se quedó “pegado” a mí intentando vivir mi vida (aquí se explica por qué el pueblo llama “encosto” -arrimado- a los espíritus obsesores).
Él sentía hambre, pues aún traía esa sensación física de aquella vida pasada, y como estaba “pegado” a mí, acabé por sentir su hambre.”
- Pregunta a tu mentor espiritual si también se interfería en tu depresión y ansiedad.
“Dice que sí, pero mi depresión era por no saber identificar lo que me estaba pasando. Por eso sentía tristeza y angustia, pero no sabía que era por la presencia de él.” (Pausa).
Mi mentor espiritual ahora me abraza y me besa cariñosamente. Nuevamente me ruega que me calme, dice que todo ha pasado, y que de ahora en adelante todo saldrá bien en mi vida.”
- Pregúntale qué va a pasar con tu depresión y tu obesidad.
“Me dice que tenga calma, pues adelgazaré gradualmente, y lo mismo ocurrirá con la depresión, porque aquel ser ha estado demasiado tiempo conmigo. Resalta que no sirve de nada querer adelgazar de forma rápida porque he estado bajo la influencia de ese ser durante muchos años. Pero me asegura que voy a encontrar mi equilibrio.
Dice además que serán contestadas todas mis dudas si hago caso a mi corazón, pues él va a comunicarse conmigo a través de mi intuición.
Respecto de mi madre, revela que ella tuvo que irse porque ha resuelto lo que tenía que resolver con todas las personas”.
- Pregunta a tu mentor espiritual si tiene algo más que decir de nuestro tratamiento.
“Dice que a partir de ahora todo se verificará naturalmente en mi vida. Pide que dé las gracias a usted, pues todo salió bien en esta terapia. Se despide, se está marchando.”
En la sesión siguiente, la paciente me dijo que se encontraba más calma, más tranquila. Percibió la diferencia, una mejoría significativa en su estado emocional.
Antes del tratamiento, cuando se ponía ansiosa, no lograba pararse a reflexionar si lo que tenía que hacer era o no prioritario o urgente. Se ponía extremadamente ansiosa, nerviosa, agitada, bastante preocupada, y por eso sufría por anticipado.
Ahora estaba logrando pararse a reflexionar y a evaluar los problemas, sin caer en la desesperación. También se sentía más ligera y más suelta.”
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor