La ciencia no es un Dios que lo sabe todo.
Davi Kopenawa (líder de la tribu Yanomami)
En cierta ocasión, una paciente acudió a mí porque no era capaz de quedarse encinta. Ya lo había intentado todo, acudiendo a varios especialistas, yendo incluso al exterior para realizar su deseo de ser madre. Pero todo fue en vano. Entonces, me preguntó si mediante la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual) – abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, tendría garantías de lograr un embarazo.
Prontamente le respondí que comprendía su anhelo, el deseo de la maternidad; no obstante, le dije que lo único que podría garantizarle en ese tratamiento era dar lo mejor de mí como terapeuta, pues mi papel en esa terapia es procurar abrir el canal de comunicación entre ella y su mentor espiritual, para que él pudiese mostrarle la causa de su problema y su resolución. Siendo así, le aclaré que como facilitador, busco tan solo ayudar a su mentor espiritual, creando las condiciones necesarias para que él la oriente acerca de su(s) problema(s).
Al hacer regresión, él le reveló la causa de su dificultad para quedarse embarazada: la práctica de dos abortos en la vida presente (la paciente no había mencionado esos dos abortos en la entrevista inicial).
Entonces su mentor espiritual le explicó que por el hecho de que ella había infringido la Ley del Retorno (causa y efecto), una de las Leyes Universales, estaba cosechando lo que había plantado.
Por tanto, como parte de su proceso de aprendizaje, no era capaz de quedarse encinta por no haber valorado aquellas vidas con la práctica del aborto. Recomendó que hiciese de corazón la oración del perdón para que aquellos seres espirituales abortados fuesen rescatados para la luz, y que solo así lograría el embarazo, trayéndolos nuevamente como hijos suyos.
Otro paciente acudió a mí por dos motivos: impotencia sexual y vitíligo (enfermedad dermatológica resultado de la falta de pigmentación de melanina, responsable por la coloración de la piel).
Al hacer regresión le fue revelado que en una vida pasada había sido un descubridor, un explorador de nuevas tierras, cuya misión, juntamente con sus comandados, era la de preparar el terreno, talando las matas de la región para que los colonizadores las poblasen.
Literalmente había cumplido su misión, talando los bosques y matando a los indios que habitaban aquellas tierras. Sin embargo, antes de quitarles la vida, violaba a las indias. En otra encarnación, como capataz, mandaba azotar hasta la muerte a los esclavos negros, pues además de discriminarlos, albergaba odio contra ellos.
Tras mostrarle esas dos vidas, su mentor espiritual dijo: Con el problema de la impotencia sexual, hoy has aprendido la lección: valorar a las mujeres, no mirándolas ya como un mero objeto sexual, como ha ocurrido en el pasado. Has aprendido, por ello vamos a devolverte tu potencia sexual, pero el vitíligo es algo más complejo, pues tendrás aún que pasar por otras experiencias de vida para que, entonces sí, la medicina terrena pueda curarte.
Tras algunos meses, el paciente envió un e-mail informando que realmente se había curado de su disfunción eréctil, pero no del vitíligo, el cual, sin embargo, ya no seguía extendiéndose en su cuerpo. Ese paciente, sin duda alguna, es un nuevo ejemplo de violación de la ley del retorno, o sea, por el hecho de haber forzado sexualmente a las mujeres en aquella existencia pasada y de haber discriminado a los negros, vino hoy con problemas de impotencia sexual y vitíligo, éste, para literalmente sentir en propia piel lo que es discriminar al ser humano, como hizo en el pasado.
Siendo así, ¿qué pasa con nuestro libre albedrío? ¿Podemos modificar nuestro destino? ¿Tiene el ser humano autonomía, libertad de elección, de resolver sus problemas por su libre y espontánea voluntad?
La respuesta es no. Tras conducir más de 8.000 sesiones de regresión de memoria por la TRE, he aprendido con los mentores espirituales de los pacientes que la autonomía, o sea, la libertad de elección en nuestras vidas va a depender de los actos que hemos practicado en el pasado, ya sea en esta vida o en otras.
Por tanto, cuantos más karmas negativos contraemos -fruto de errores del pasado- menor será nuestra autonomía, la libertad para elegir la vida que queremos tener. Así, el destino queda determinado por los actos practicados. O sea, la mitad del destino del hombre está determinada por su pasado, por la acción del karma. Por eso, en mi consultorio, el pronóstico de que un paciente tendrá éxito o no en esa terapia, va a depender de lo que haya plantado en el pasado (ley del merecimiento).
Y es por eso también que, en el principio, tras la creación de la TRE, un mentor espiritual de una paciente me mandó un recado – a través de ella – en una de las sesiones de regresión, diciendo: Hermano, no prometas nada que no esté a tu alcance; a cada uno aquí (paciente) le será dado conforme a sus obras, sus hechos (lo que cada uno haya hecho en el pasado). Si ha plantado buenas semillas, buenos frutos cosechará, pero si ha plantado malas semillas, malos frutos recogerá. En otras palabras, en mi consultorio, cada paciente recibe el auxilio que merece en la cantidad y calidad a que sea acreedor.
Queda claro por qué, al final del tratamiento, cuando el paciente obtiene la gracia, la bendición de curarse, le digo: Agradece de corazón al Altísimo, a tu mentor espiritual ¡y enhorabuena, también ha sido mérito tuyo!
Caso Clínico:
¿Por qué esa depresión e insatisfacción por la vida?
Mujer de 34 años, casada, un hijo.
La paciente acudió a mi consultorio debido a su depresión, su insatisfacción por la vida, sentía que su vida no tenía sentido. A causa de esto lloraba por cualquier motivo, se sentía débil, insegura e indecisa. Era frecuente también despertar de madrugada y no conseguir volver a dormirse. Venía de un hogar donde los padres reñían mucho (su padre era alcohólico) y no habiendo él logrado superar ese vicio, acabó por disgregar a la familia. Todavía lo culpaba por ello, pese a que él ya había fallecido.
Otro motivo más para venir a mi consultorio era el hecho de continuar ligada a su ex novio, a pesar de estar casada.Quería comprender por qué, tras el nacimiento de su hijo, el encanto que sentía por su marido se había acabado; además, quería comprender también por qué no se relacionaba bien con su madre y hermano, pues albergaba contra ellos mucho resentimiento.
Al hacer regresión la paciente me relató: “Siento mucho dolor, desde el cuello hasta la cintura. No consigo moverme (la paciente habla llorando).
Soy parapléjica... Es una vida pasada, me veo sentada en una silla de ruedas. De cintura para abajo no siento nada, no consigo moverme. Soy mujer, blanca, cabellos castaños, tendré unos 27 años, llevo ropa de la década de los 50. Me parece que he sufrido un accidente, pero no sé explicar de qué tipo. Veo a una señora que me cuida, aparenta unos 65 años, cabellos cortos y grises... Me parece que es mi madre de esa vida pasada y también de la vida actual. Siento que tengo un hermano... Es el mismo de la vida presente.
Yo me aislé, acabé alejándome de todos por el accidente que sufrí. Tengo dificultades para hacer amistades, pues no confío en nadie... estoy amargada, querría haberme casado, haber constituido una familia. (Pausa).
Ahora siento girar todo en torno a mí... no para de rodar.. Es el accidente que sufrí, me estoy cayendo de un peñasco (la paciente grita llorando mucho).
Ahora todo se ha puesto negro. (Pausa). Me veo en el hospital, muy magullada, llena de escayolas, de vendas. Me he caído de un peñasco muy alto. Estoy tendida en un lecho, estuve mucho tiempo en coma, no siento nada de cintura para abajo. También siento mucho dolor en la columna, en los brazos y en el rostro. (Pausa).
En la vida actual también sufrí un accidente, el autobús en que viajaba dio una vuelta de campana y fracturé la columna y la mandíbula (Pausa).
Veo ahora a mi hermano de esa vida pasada. Estábamos jugando, rodando encima de aquel peñasco... él soltó sin querer mis manos y acabé cayéndome. Ese accidente se produjo cuando todavía éramos adolescentes. Después del accidente mi hermano intentaba animarme, quería llevarme para salir, pero no lo acepté, pues no deseaba ser una carga para nadie”.
En la siguiente sesión la paciente me relató: “Veo un señor de barba y cabellos grises. Lleva una túnica blanca... dice que es mi mentor espiritual. Me dice que me ha mostrado aquellas escenas de la existencia pasada para que valore más mi vida y aclara que hoy sufrí aquel accidente de autobús, por el cual estuve tres meses en el hospital, para que deje de lamentarme y de echar la culpa de todo a los demás. Dice que aún arrastro de esa vida pasada la rebelión por haberme quedado parapléjica.
Nuevamente dice que he de valorar más mi vida, pues hoy puedo andar, me muevo perfectamente y que debo ir en pos de lo que deseo.
Revela que en el accidente de autobús que sufrí, escapé por poco, pues me dieron una segunda oportunidad, no quedándome parapléjica como en la vida pasada.
Revela también que en esa existencia pasada, por estar parapléjica, las riñas en casa entre mis padres eran constantes y, no soportando más, mi madre tomó a mi hermano y se marchó, abandonándonos. Mi padre se convirtió en un borracho y acabó por morir alcoholizado.
Mi mentor me explica que por la ley del retorno todos hemos vuelto, o sea, nos hemos reencarnado juntos en la misma familia para reconciliarnos.
Dice que mi padre, por su alcoholismo en la vida actual, tras su fallecimiento permaneció cinco años en el umbral (tinieblas), pero que ahora fue rescatado y está siendo tratado en el hospital del Astral. Mi mentor espiritual me pide que no lo culpe más, pues él fue un problema grande para mi madre.”
- Pregunta a tu mentor espiritual por qué todavía continúas ligada a tu ex novio – Pido a la paciente.
“Dice que nosotros también éramos novios en aquella vida pasada, pero él no quiso seguir conmigo por haberme quedado parapléjica.
- Pregúntale por qué la relación con tu marido se enfrió tras el nacimiento de tu hijo – Pido a la paciente.
“En relación con mi marido de hoy, aclara que él solo apareció en mi vida para que mi hijo reencarnase, pues éste no consiguió venir en aquella vida pasada como hijo mío debido a aquel accidente. Ese fue el motivo de que la relación con mi marido se enfriase tras el nacimiento del niño. Me ruega que sea más receptiva con mi madre y hermano, porque todavía guardo el resentimiento contra ellos de aquella vida pasada.
Me sugiere hacer la oración del perdón para que podamos reconciliarnos. Mi mentor espiritual dice además que voy a ser muy feliz (está emocionada).
Ahora se despide... Se marcha”.
Al final del tratamiento, la paciente me dijo que se sentía más calma, segura, más confiada, que ya no lloraba por cualquier motivo, puesto que se encontraba más fuerte.
Comentó además que estaba despertándose mejor dispuesta, porque ya no se despertaba de madrugada.
Sobre o autor
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida.
Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos) Email: [email protected] Visite o Site do Autor