Enfermedades Kármicas

Enfermedades Kármicas
Publicado dia 6/15/2010 12:20:14 PM em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

La ciencia médica, mediante sus sofisticados recursos científicos, tecnológicos y farmacológicos, viene tratando con éxito muchas dolencias orgánicas, gracias a su arsenal terapéutico, curándolas o minimizándolas.

Se han producido, de esta forma, grandes avances en la cura de muchos males orgánicos, otrora incurables. No obstante, hay muchas enfermedades que todavía no logra curar por tratarse de origen espiritual, o sea, kármico, siendo enfermedades del alma, resultantes de errores cometidos en existencias pasadas, que se reflejan en el cuerpo físico.

Son, por tanto, dolencias de más compleja curación, por el hecho de que el paciente ha contraído una deuda moral, originada en actos como aborto, estupro, homicidio, suicidio, robo, etc., ya sea en esta o en otras vidas. En otras palabras, la enfermedad del paciente es fruto, resultado, de la violación de la ley del retorno (causa y efecto), una de las leyes universales.
El gran físico inglés Isaac Newton, al descubrir la 3ª ley de la termodinámica, dijo: A toda acción corresponde una reacción de la misma intensidad y en sentido contrario.
Esa ley de la física también se aplica a las acciones humanas: Toda acción que cometemos contra nuestro semejante, retorna a nosotros en la misma proporción e intensidad. Por tanto, la ley de acción y reacción de Newton corresponde al efecto bumerán, que también puede traducirse en el dicho popular: Cosechas lo que plantas. Siendo así, los que abandonaron son ahora abandonados, los que agredieron son agredidos, los que juzgaron son juzgados, los que estupraron son estuprados, los que robaron son robados, etc. No hay error, las leyes son infalibles, estamos todos subordinados a ellas, pues nadie es inmune frente a su acción.

En cierta ocasión una paciente acudió a mí para comprender por qué había nacido con labio leporino (labio cortado como el de la liebre).
Pese a haberse sometido a varias cirugías correctivas continuaba teniendo dificultad para hablar, y por eso desde pequeña era motivo de burla en los medios que frecuentaba.

Al pasar por la TRE (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual), abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí por los Espíritus Superiores del Astral, su mentor espiritual le puso de manifiesto la causa de su problema: en una vida pasada había usado mal de su inteligencia y del don de la palabra, lanzando a una tribu contra otra para lograr el poder. Resultado: muchas vidas fueron destruidas. En esa encarnación pasada era además un hombre muy vanidoso, arrogante y prepotente. En la vida presente vino con la deformación labial (enfermedad kármica) para aprender a valorar el buen uso de las palabras, y asimismo trabajar también su vanidad y arrogancia.

El gran maestro de Galilea, por ser profundo conocedor de las leyes universales, advertía en sus predicaciones: No juzguéis y no seréis juzgados. Me acuerdo de una vecina, que frecuentemente hacía un comentario cargado de prejuicio: ¡El día en que tenga un hijo homosexual, lo mataré con mis propias manos!

Tuvo dos hijos homosexuales y nunca más fue vista por el vecindario, pues se había mudado. ¿Ironía del destino o consecuencia de la Ley de causa y efecto?

Caso Clínico:
Síndrome del Túnel del Carpo (STC)

La paciente vino a mi consultorio por sufrir – desde hacía más de 32 años – el Síndrome del Túnel del Carpo (lesión muscular que se caracteriza por alteraciones de la sensibilidad u hormigueo, picazón y dolores continuos) en los brazos y, principalmente, en las manos.
El dolor era tan intenso que le daban ganas de arrancar los brazos, principalmente el izquierdo. Para agravar su estado era alérgica a los medicamentos antiinflamatorios; por eso tenía que soportar esos dolores constantes.

En la mano derecha llegó a someterse a cirugía y pese a que el dolor había disminuido, empezó esta vez a sentir dolor en la cicatriz de la operación. Además de los dolores en brazos y manos, sentía también calambres constantes cuando cepillaba los cabellos, cuando secaba el cuerpo tras la ducha, o cuando manejaba el ratón del ordenador. Debido a eso ya no conducía su coche porque se sentía muy insegura. Había llevado a cabo tratamientos de fisioterapia, acupuntura, reiki, quiropraxia, pero no tuvo éxito alguno en la cura de su dolencia.

Al hacer regresión la paciente me relató: Veo un caserío… es una vida pasada. Veo a personas andando, carrozas, carruajes, oigo el ruido de los caballos… las calles son de piedra. La iluminación es de candiles… empieza a oscurecer, las personas encienden los candiles. Las mujeres llevan vestidos de la época, largos, y sombrero para protegerse. Es una época muy antigua, será por el año 1600 o 1700. Las personas se recogen, pues está anocheciendo. Es una época en que las mujeres no tienen participación, por ser muy sumisas. (Pausa).
Ahora veo a una señora a la puerta de su casa, esperando ansiosamente a una persona… Creo que es un hijo suyo que no llega. Él trabaja en el campo. Es su hijo único, viven los dos solos en esa casa, pues ella perdió a su marido. (Pausa).

Esa señora soy yo. Espero a mi hijo pero él no llega… Creo que le ha pasado algo. (Pausa). ¡Oh, Dios mío! Veo una escena… él fue picado por una serpiente y se murió (la paciente habla llorando). No sé qué hacer de mi vida, pues era él quien me sustentaba, el que traía la comida a casa. No tengo cómo sobrevivir, estoy desesperada… Corto el pulso de la mano derecha, pero me quedo frustrada, pues no muero de inmediato. Además del dolor de la pérdida de mi hijo, ahora siento mucho dolor en el pulso y mucha frustración. Noto la falta del aire, la agonía… ¡no quiero eso! (la paciente llora copiosamente, grita intensamente y respira jadeando, con mucha dificultad).

Le pido que libere por última vez esa experiencia de muerte (en esta terapia, el objetivo de esa petición es hacer que la paciente vuelva a vivir la experiencia traumática de esa vida pasada para liberarse, para soltar definitivamente los bloqueos físico y emocional, causadores de su problema).
Al final de la sesión, ella me dijo que pese a estar cansada se sentía bastante aliviada.
En la sesión siguiente la paciente comentó que había salido del consultorio muy bien, y cuando estaba en el metro le vino a la mente la frase: No has acabado todavía, hay más cosas para revelar. Tu mano derecha ha quedado curada, pero la izquierda todavía no.
Era su mentor espiritual comunicándose intuitivamente con ella. De hecho, su mano derecha se había curado, pues ya no sentía dolor ni calambre al manejar el ratón del ordenador; sin embargo seguía con dolores y calambres en su mano izquierda.
Tras la relajación la paciente me relató: Noto un temblor muy fuerte en mi cuerpo (ella lo dice con el cuerpo trémulo). (Pausa).
Ahora estoy tranquila, en paz. Aunque parece que no soy yo…- ¿Quién sería? – Indago de la paciente.
“Siento nuevamente aquel temblor. Es como si alguien estuviese usando mi cuerpo… Parece un ser espiritual”.

- Pregúntale si puede identificarse – Ruego a la paciente.
“Él quiere acomodarse en mi cuerpo, por eso se estremece… Siento su energía”.

- Pregúntale qué le has hecho en el pasado – Pido nuevamente a la paciente.
“Se ríe a carcajadas, siente mucha rabia contra mí. Dice que lo apedreé, que fue una maldad mía. Dice además que yo me burlaba de él, y aparte de apedrearlo, le di muchas patadas. Afirma que no había motivo para hacerle tal cosa. Dice además que le hice todo eso por ser él una persona humilde.
En esa existencia pasada yo era alguien que trabajaba con el rey, por eso tenía mucho poder. Era muy cruel, empleaba un látigo para descepar las manos de las personas más humildes.
¡Dios mío! Lo hacía por pura diversión… Fueron muchas manos descepadas. ¡Qué diversión idiota!
Presumía de cuántas manos arrancaba con el látigo. ¡Dios mío! (La paciente habla llorando).
Pido perdón a esas personas por todo lo que hice, por no haber dado valor a sus vidas (llora mucho).
Cuántas familias perdieron los padres, pues además de cortar sus manos, decapitaba también sus cabezas. Me gustaba apedrear, pero mi diversión mayor era arrancarles las manos. Me vanagloriaba por hacerlo de un latigazo. ¡Qué asco siento de mí! (Grita llorando).
Veo a esas personas pidiendo clemencia y a mí riéndome… Creo que fueron más de 100 personas. ¡Dios mío, perdóname! ¡Qué cosa tan cruel! Señor, perdóname… Me gustaría que esas personas me perdonaran. ¡Qué ignorante! (Pausa).
Las veo sufriendo, gimiendo de dolor, sin las manos… Lo que sufro hoy es poco por lo que esas personas sufrieron. Con toda humildad, Padre mío, ¡perdóname! Pido perdón desde lo más hondo de mi ser (grita, llorando mucho). Quiero reparar ese mal. ¡Gracias, Padre mío, por darme esta oportunidad, perdóname por toda una época, una cultura de ignorancia en la que vivía! (Pausa).
Siento ahora una paz, una luz. Son bendiciones que caen sobre mí… Tengo la impresión de haber sido perdonada. Te agradezco, Dios mío, el ser merecedora de todo ese perdón. No sé si un día voy a recuperar mi mano, pero te doy las gracias, Padre, por haberme revelado el daño que hice a esas personas”.

- Pregunta a tu mentor espiritual si tiene algo que decirte – Pido a la paciente.
Él me dice: “Procura siempre caminar en la dirección del bien, valorando a las personas que tienes a tu alrededor, con mucha humildad. Desecha de una vez los prejuicios, la arrogancia, siendo humilde, pero no es preciso que te humilles o te rebajes. Ten siempre un gesto de cariño, amor, comprensión y respeto para con tu prójimo. Esto es lo que has venido a ejercitar en la encarnación actual. Tienes el don de cura a través de las manos, esa es tu misión que debes cumplir (la paciente es médium de cura). Ayuda a las personas por la espiritualidad, principalmente por la cura. A medida que vayas curando a tu prójimo, con el auxilio de la espiritualidad, sentirás mejorar tu brazo y mano izquierda. Será una permuta. Esto es lo que tienes que hacer, y ese era el mensaje que quería transmitirte”.


Sobre o autor
Shimoda
Osvaldo Shimoda é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
Email: [email protected]
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