Cuando el discípulo está preparado, el maestro aparece

Cuando el discípulo está preparado, el maestro aparece

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 04/10/2006 17:20:20


Traducción de Teresa - [email protected]

Este es un viejo y conocido refrán hindú que siempre utilizo al explicar a mis pacientes que su venida a mi consultorio no ocurre por acaso.
Es más, la palabra "acaso" no existe, pues el prefijo "a" significa sin y "caso" viene de causa. Por tanto, acaso significa sin causa, lo cual es incierto, pues todo en la vida tiene un nexo causal, es decir, todo está presidido por la Ley de causa y efecto.
Aunque no sepamos la causa que ha generado un acontecimiento en nuestra vida, existe ciertamente algo que ha ocasionado un efecto (acontecimiento).

En la vida, lo que realmente importa es si estamos abiertos, receptivos a la verdad.
El gran Maestro Jesús decía que "La Verdad os libertará". Realmente, la verdad liberta, pero solamente a aquellos que están preparados, maduros para entrar en contacto con ella. En ese sentido, la Terapia Regresiva Evolutiva (TRE), como instrumento de auto-conocimiento y cura, propicia, a través del mentor espiritual de cada paciente, revelaciones de la causa de sus problemas.
Pero para eso el discípulo (paciente) ha de estar disponible para sintonizar con su Maestro (mentor espiritual) y querer efectivamente pasar por la Terapia Regresiva Evolutiva para que en este contacto haya confianza y receptividad.

La humildad es condición previa para saber algo del pasado, pues cada existencia (encarnación) se acompaña de olvido (barrera de la memoria que tiene lugar en forma de amnesia y no nos deja recordar nuestras vidas pasadas). No obstante, este olvido es providencial, es un regalo de Dios para facilitar las lecciones de vida, los rescates kármicos que necesitamos aprender a cuenta de errores cometidos en el pasado. Si para muchos es insoportable el recuerdo de acontecimientos de su infancia, que son reprimidos y lanzados al inconsciente (desvendado por Freud) ¿qué decir de recuerdos de atrocidades que todos hemos cometido en vidas pasadas?
Así, es imprescindible que el paciente tenga un mínimo de humildad para admitir su ignorancia y, con eso, abrirse al aprendizaje más profundo de su vida. Caso contrario, el orgullo de la mente racional del ego del paciente, que se manifiesta mediante argumentaciones de dudas, incredulidad y escepticismo en relación a la existencia de su mentor espiritual, le impedirá entrar en contacto con aquello que su mentor tiene para decirle, acerca de sus problemas, durante la sesión de regresión.

Es importante poner aquí de relieve que, en la Terapia Regresiva Evolutiva, el paciente intuye en pensamiento - palabras, frases - aquello que le dice su mentor.
Por tanto, en esa terapia se le exige mucho al paciente, que confíe en su intuición, es decir, en su 6º sentido - que es el sentido de su alma, de su espíritu.
En estado alterado de conciencia (en alfa) el paciente, por mediación de su espíritu, de su alma, conversará con su mentor espiritual. Pero para tener acceso a su alma es indispensable que no permita que la mente racional de su ego (dudas, incredulidad, miedos, escepticismo) se interfiera, poniendo en entredicho la existencia de su mentor espiritual, considerando que todo es una "fantasía", producto de su "imaginación fértil".
Aun haciendo regresión a vidas pasadas, algunos pacientes me preguntan si todo lo que salió en la sesión de regresión no habrá sido fruto de su imaginación.
¿Cómo puedo yo saber si lo que te he dicho en la regresión no ha sido fruto de mi imaginación? - me preguntan muchos.
Es la duda más frecuente de esos pacientes.

Por tanto, cuanto más racional y escéptico sea el paciente, más tenderá a encontrar dificultades para entregarse en el proceso regresivo.

Por ello, en un artículo anterior (Indicación, Contra-indicación y Limitación) he escrito que la Terapia Regresiva Evolutiva está contraindicada en pacientes muy escépticos, incrédulos, que no creen en vidas pasadas, reencarnación, vida tras la muerte, mundo espiritual, etc.
Desgraciadamente nuestra cultura racional, cartesiana, tecnicista, reprime esta preciosa función - la intuición - que acaba por atrofiarse en la mayoría de las personas, y de modo especial en los hombres (la mayoría de los pacientes que acuden a mí son mujeres).
Albert Einstein decía que dos cosas son infinitas: El Universo y la estupidez humana.
Esto ayuda a explicar por qué los grandes hombres han sido tan poco comprendidos y tan estúpidamente juzgados, cuando no crucificados.

En verdad, en la mayoría de los casos, la venida del paciente a mi consultorio ha sido por influencia de su mentor espiritual.
Al preguntarle el por qué de haberle influido para acudir a mí, muchos responden que era la única manera que han encontrado para comunicarse con el paciente.
Véase el caso de una paciente que ha venido a mi consulta a causa de un problema en el trabajo, creado por el propio mentor espiritual.

Caso Clínico:
Competencia profesional no reconocida en el trabajo
Mujer de 25 años, soltera.

La paciente ha venido a mi consultorio quejándose de que, a pesar de que sus jefes valoran su trabajo y su competencia profesional, no se lo reconocen económicamente promocionándola a un cargo de mando.
Dijo además que es muy observada por sus compañeros de trabajo, que la humillan tratando de competir con ella por envidia de su desempeño profesional. Por tanto, no se sentía acogida y aceptada en su ambiente de trabajo. Quería comprender por qué desde pequeña sentía falta, nostalgia de alguien, pero no sabía de quién (llegaba a llorar copiosamente). Tenía también mucho miedo a equivocarse, a hacer algo desacertado. Era muy dura consigo misma cuando cometía un error, hasta el punto de no perdonarse jamás.
Quería entender además por qué tenía conflictos, desentendimientos constantes con su madre y su hermana mayor (la paciente es la benjamina de la familia).

Al hacer regresión me ha relatado:
"Veo un lago, estoy feliz, lavando la cara, mi caballo toma agua. Ahora llega un muchacho galopando en su caballo. Se baja para lavar la cara también. Me río porque he ganado la carrera. Él tiene cabello castaño claro, rostro bien delineado y fuerte, más alto que yo. Parece que llevamos ropas parecidas, de montar.
Soy blanca, mis manos son delicadas, calzo botas, mis cabellos son pelirrojos.
Tendré unos 20 años y el muchacho es mayor, tendrá unos 30 años… Es mi marido. Vivimos en una casa bonita, un castillo de piedra. Es un lugar hermoso, con mucha vegetación, mucho verde. Nosotros gobernamos ese lugar. Hay muchas viviendas, muchos habitantes.

Mi padre falleció y yo he asumido su puesto. He sido preparada para quedar en su lugar porque soy la hermana mayor; somos dos. Mi hermana de esa vida pasada, la reconozco como siendo mi hermana mediana.
Ahora se explica por qué en la vida presente mi hermana mediana siempre ha querido protegerme, cuidar de mí. Actuaba como si fuese mi madre. Claro, ella ha sido mi madre de esa vida pasada. Era una señora muy tranquila.
Pero casi no ha cuidado de mí en esa existencia pasada, fue mi padre el que se ocupó de mi educación porque quería prepararme para el día en que falleciese.

Mi padre es un señor con barba, cabello corto, sobre 40 años. Ha fallecido de una fiebre alta a causa de una herida, una enfermedad que no sé precisar qué ha sido.
Mi madre le quería mucho, lo cuidó mientras estuvo enfermo. Y cuando él murió, he tenido que casarme. Mi marido era de un feudo vecino, y cuando nos casamos se amplió el dominio y juntamos nuestras propiedades.
Él era un marido maravilloso, tenía mucha paciencia conmigo y siempre luchaba por nuestras tierras. Era muy valeroso.
Yo le amaba mucho, pero no podía demostrar en público mis sentimientos. Era muy peligroso, había mucha gente que deseaba ocupar mi puesto (la paciente hace analogía diciendo que en la vida actual siempre ha tenido dificultades, se siente constreñida al demostrar afecto en público, pues se siente vulnerable, débil). Si yo demostrase que lo amaba, sería un punto de vulnerabilidad.

Por ello, en público no demostrábamos ningún afecto entre nosotros ni aun con mi familia, podría ser peligroso también para ellos. Debíamos ser formales, fuertes, transmitir una imagen de seriedad y respeto.
Tuve un hijo, que murió, no he llegado a saber si de enfermedad o asesinado, envenenado.
Mi hermana menor estaba siempre tramando; ella era muy fútil, hacía alianzas con quien no debía. Deseaba mi puesto, me causaba mucha tristeza (la paciente relata que en la vida actual las dos siempre han tenido una relación conflictiva debido a que su hermana hace intrigas, chismorrea, cuenta mentiras a otros acerca de ella).
Me envidiaba mucho, pues consideraba que era ella quien debía gobernar. Juntamente con su compañero tramaban muchas cosas para perjudicarme.

-¿De qué forma? - Pregunto a la paciente.
"Mi hermana hizo varias intrigas, habladurías, diciéndome que mi marido me traicionaba con otra mujer. Terminé por creer en esa trama inventada por ella y reñí, dudé de la palabra de él (la paciente comienza a llorar).
Él se puso muy triste, dolido por no haber creído en él; nuestra vida cambió mucho después de ese episodio. Él andaba disgustado, infeliz y, con eso, ha sido herido en una batalla y ha llegado a fallecer."

-Mira lo que ocurrió después de tu muerte - Pregunto a la paciente.
"Lo echaba mucho de menos (la paciente llora copiosamente).
Ya no sabía vivir sin él, cometí algunos errores de gobierno, de juicio. Él ya no estaba para ayudarme como hacía antes. Me sentía muy fragilizada, desamparada sin él. Mi hermana consiguió alejarme alegando ante el consejo que yo no estaba en mis cabales y acabó por asumir mi puesto, diciendo a la gente que yo estaba a tratamiento. Ella no podía matarme porque esto podría provocar una gran revuelta en el pueblo.
Entré en una depresión profunda en mi cuarto, comía muy poco y acabé por fallecer."

-Mira qué ocurre tras tu muerte - Le pido.
"Estoy en un jardín, en el Astral (mundo espiritual), lloro mucho.
Las entidades espirituales de luz están a mi alrededor, dicen que yo no debería llorar, que tendré otra oportunidad de volver, de reencarnar y encontrar a mi marido. Pero mi corazón duele, no debía haber creído a mi hermana, no quería que él se hubiese muerto amargado.
Quería que él me perdonase, quería poder remediar lo que hice, volver a la época en que habíamos sido muy felices (la paciente entiende ahora por qué en la vida actual es tan dura consigo misma, no se perdona cuando comete un error, tiene tanto miedo a equivocarse)."

-¿Lo has vuelto a ver en el plano espiritual tras tu muerte? - Pregunto a la paciente.
"No. He intentado encontrarlo, pero no lo conseguí. En verdad, he reencarnado en la vida actual para reencontrarlo. Pero tengo mucho miedo de no reconocerlo, de que talvez él no me haya perdonado.
Yo sé que él está aquí en la vida actual reencarnado (pausa)."

-Vuelve nuevamente a aquel jardín en el astral - Pido a la paciente.
"Estoy caminando juntamente con mi mentor espiritual. Él no dice nada.
Todavía siento nostalgia de mi marido. Mi mentor me pide que tenga paciencia, que un día voy a encontrarlo, pero he de tener mucha paciencia. Dice que las cosas no ocurren en el momento en que yo quiero, sino en el que deben ocurrir. Dice que tenga fe en mi destino.
Confirma que he reencarnado en la vida actual para buscar a mi marido y dice que ya hemos estado próximos varias veces, pero el resentimiento que portamos nos aleja. Aclara que si uno u otro no resuelve esa amargura, no nos encontraremos nuevamente en la vida actual."

-¿De qué modo puedes deshacerte de esa amargura? - Pregunta a tu mentor espiritual.
"Dice que debo orar a Dios y pedir que les ayude a limpiar esa amargura. Me dice que la vida está rodeada de milagros, pero que no nos paramos a percibirlos porque somos muy racionales, solamente miramos a nuestro propio cerebro.
Me dice que escuche más la voz de mi corazón, de mi alma.
Explica que cuando yo me dé cuenta de que mi vida está rodeada de luz, no lloraré más, ni estaré triste, así todo será más fácil.
Dice que en varias existencias yo he mandado mucho y que ahora, en la vida actual, tengo que aprender a obedecer. No debo reclamar títulos ni cargos, porque ya he tenido muchos en vidas pasadas.
Dice que títulos sólo son títulos, lo más importante es el aprendizaje que se obtiene con el cargo que ocupamos. Aclara que en otras vidas he tenido varios títulos, que he mandado y no siempre he sido buena. A veces he cometido injusticias, pero no ha sido queriendo. Dice que todo es una cuestión de circunstancias, pues las personas, al tomar una decisión, ven solamente un aspecto de la situación y acaban siendo injustos. Dice que en el pasado muchas personas han envidiado mis cargos.
Y esas personas son hoy mis compañeros de trabajo. Dice que no dé atención a cosas pequeñas, al fin, nada me falta en mi vida, no estoy pasando necesidad.
Entonces ¿cuál es el problema? - me pregunta. Pone de relieve que lo que importa es recordar a las personas que me han ayudado. Dice además que el hecho de disputar constantemente con mi madre tiene su origen en cuando estaba en su útero.
Explica que como mi madre había perdido a dos hijos antes de mí, ella no quería tener más. Entonces, cuando estaba en su útero me he airado contra ella porque quería nacer para reencontrar a mi marido de la vida pasada y preguntaba '¿Y si ella no me deja nacer?'
De esta forma yo consideraba que ella estorbaría el reencuentro con mi marido. Pensaba que ella estaba siendo muy egoísta, que sólo pensaba en sí misma.
Con eso se aclara el por qué de estar yo siempre riñendo con ella.
Pero dice que mi madre no tenía nada en contra de mí, no ha sido nada personal el hecho de que ella no quisiese tener otro hijo. En verdad ella se encontraba traumatizada por haber perdido a dos hijos seguidos antes de mí.
Dice que mi madre siente falta de mi cariño y que yo puedo convivir mejor con ella incluso para no llevar esta situación a otra vida futura. Dice además que mi venida al consultorio no ha sido por acaso.
Que era para haber venido aquí hace bastante tiempo. Por eso ha sido necesario crear un problema mayor en mi vida (problemas en el trabajo) para que yo tuviese un motivo, una justificativa mayor, para acudir a usted (refiriéndose a mí como terapeuta).
Ha sido la única manera que encontró para acelerar algunas cosas en mi vida.
Mi mentor pide que comprenda que él tiene paciencia conmigo, pero hay cosas que no pueden esperar a que yo las aprenda sola."

-Pregúntale si hay necesidad de continuar con nuestro trabajo. (Esta era la 4ª sesión de regresión).
"Dice que se encuentra muy feliz por la cantidad de cosas que he aprendido en la terapia, y que ha sido sólo el comienzo. Me pide que ponga en práctica lo que he aprendido. Considera que ha sido suficiente lo que él me ha transmitido y que otros conocimientos vendrán en el futuro, pero por ahora es lo suficiente.
Dice que la clave de todo es el corazón porque éste sabe las respuestas. Explica que escuchar el corazón es una figura de lenguaje, pero, en verdad, es escuchar mi alma, o sea, oír mi yo verdadero y no el ego. Dice que mi yo verdadero, mi alma, es lo que me conecta al universo, a nuestro gran Padre.
Termina diciendo que está siempre conmigo ayudándome, me pide que le agradezca a usted (refiriéndose a mí como terapeuta), y que continúe con este trabajo maravilloso (Terapia Regresiva Evolutiva) que ha ayudado a muchas personas a que encuentren su camino."

Tras la sesión de regresión, la paciente me ha dicho que estaba sintiéndose muy bien, más libre, más suelta y alegre.
Quiero resaltar aquí que el contacto con el mentor espiritual suele proporcionar efectos terapéuticos bastante positivos en la vida de los pacientes, a causa de su sabiduría - el mentor conoce muy bien al paciente por acompañarlo en varias encarnaciones - y de su profundo amor.


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Shimoda
é terapeuta com mais de 40 anos de experiência e 60 mil sessões de regressão já realizadas. Criador da Terapia Regressiva Evolutiva TRE, professor e pesquisador das terapias integrativas e do desenvolvimento espiritual, com atuação dedicada ao estudo da consciência, dos processos terapêuticos profundos e da formação de novos terapeutas. Reconhecido por sua abordagem ética, responsável e acolhedora, Osvaldo Shimoda desenvolveu e estruturou metodologias terapêuticas que auxiliam pessoas em seus processos de autoconhecimento, equilíbrio emocional, expansão da consciência e desenvolvimento espiritual.
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