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Algo sobre la Grafología

por Sergio Scabia
Publicado dia 16/06/2008 17:45:17 em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - [email protected]

Para la mayoría de los grafólogos modernos tudo comenzó con el italiano Camillo Baldi, que en 1622 escribió un pequeño libro sobre ese tema. Pero todo caminó muy despacio hasta 1871 cuando Jean Hippolyte Michon (el Abate Michon) en París, Francia, dio nombre a los bueyes (grafo – escribo; logos – teoría o doctrina) y publicó un periódico sobre Grafología.

Se dice que Michon, que llegó a ser el predicador oficial en Notre Dame, mandó abrir una ventanilla en su confesionario, y pedía al devoto que le contaba sus mancillas – protegido por el secreto de confesión – que escribiese y le pasase en una hoja de papel (que le proporcionaba juntamente con la pluma) algunos renglones con su letra y firma. Entre un penitente y otro probablemente lo que se había dicho en secreto pasaba a las anotaciones del abate, (creo yo que en la propia hoja recogida durante la confesión) empezando así a asociar la escritura con los aspectos de la personalidad de los fieles.

La energía y entusiasmo que puso en la divulgación de esa novísima técnica fueron suficientes para que estudiosos e investigadores finalmente desarrollasen las bases sólidas sobre aquella que aún hoy está considerada como la piedra fundamental. J. Crepieux Jamin, también francés, está unánimemente considerado como el mayor organizador e inspirador de la moderna grafología con sus tratados y sus libros; él la organizó en 7 categorías y 175 aspectos dominantes. La contribución del alemán Ludwig Klages fue la introducción de los conceptos de nivel de forma y ritmo de la escritura, siendo que ninguno de ellos depende de los signos gráficos sino en la forma de la escritura como un todo, que otros grafólogos han denominado signos invisibles.

Suiza ha contribuido con Max Pulver que contemplaba la hoja en blanco como el mundo que iba a ser desbravado de conformidad con la naturaleza de la persona, velozmente pero con vacilación, lentamente con los ojos siempre vueltos al pasado, o en una impulsiva búsqueda que a todo quiere abrazar. Pulver notó las inclinaciones hacia arriba de las personas espiritualizadas y las inmersiones profundas de las personas de naturaleza más “tierra”.
Ella también sabía que la mayor parte de esos impulsos son inconscientes, que nos gobiernan tanto (o más) que nuestras actitudes y decisiones conscientes.

La escritura es sobre todo visual y los simbolismos ayudan a la persona entrenada a percibir o penetrar el mundo individual conforme a los conceptos mentales.
La psicología entra de la mano y Carl Gustav Jung ofrece una contribución importantísima – no podemos dejar de recordar su libro Tipos Psicológicos, que conduce a la evaluación del carácter de la persona. Su discípula Anne Teillard fue la primera en escribir un libro de grafología en el cual la psicología tiene un papel predominante.

Infinitos son los campos en que esta técnica puede emplearse, y van desde el test para la admisión a un empleo, la compatibilidad entre una pareja de novios, hasta una fuente preciosa de datos para un diagnóstico sobre el estado físico de un paciente.

“Grafología es el estudio de la estructura psicológica del individuo, hecho a través de su manera de escribir.” Es el estudio del carácter, pero también del momento específico que la persona atraviesa, y es excelente herramienta para ayudar en el diagnóstico y orientar en la preparación de la mejor fórmula utilizando por ejemplo la Terapia Floral.

¿No es esto extraordinario? Experiencia, pesquisa, intuición… otro camino preciosísimo en dirección al auto-conocimiento y al bienestar.
Todo esto es fascinante. El auto-conocimiento que conquistamos a través de la grafología permite inclusive que, al modificar conscientemente los trazos inarmónicos, los aspectos relativos lleguen a ser trabajados positivamente (Grafoterapia). De hecho, al repetir continuamente esos gestos y movimientos, estamos perpetuando el círculo vicioso de un patrón erróneo.

Sí, cada movimiento de la mano que escribe representa un estado interior.
Sí, tenemos otra técnica más que funciona para demostrar la unicidad de cada ser humano, con millones de combinaciones, fruto de dos centenares de signos y símbolos. Cada individuo que ha existido, existe o existirá es único y como tal ha de ser tratado. ¿No es fabuloso esto? Sí, pues incluso los que ya han pasado al otro lado es como si todavía estuviesen con nosotros, puesto que la escritura que han dejado tiene un “aura” que los inmortaliza en el bien y/o en el mal.

Sin embargo, tal como en otras técnicas, podemos estar en una polaridad negativa, que juzga, rotula e incluso condena al ser humano objeto del análisis, o en la positiva, que busca en primer lugar los buenos aspectos del individuo y lo incentiva en dirección a la expansión de esas características…

Bueno, aunque en la escuela hayan intentado hasta el final hacer que nuestra escritura fuese idéntica a la de los otros, con el paso del tiempo y las experiencias de vida, los acontecimientos importantes de nuestro desarrollo nos llevan a asumir un estilo cada vez más personalizado, que tan sólo puede ser reproducido por el propio individuo y por nadie más.
Existe solamente un caso conocido de persona que, gracias al amor y la admiración, y a los 30 años de convivencia, podía imitar la escritura del esposo: Ana Magdalena Bach y nada menos que a Johann Sebastián Bach… bueno ¿incluso la musicalidad? Sí. Ana también era música… Pero este es el único caso conocido.

Conoceremos los ocho tipos de personalidad que pueden ser identificados a través de la grafía, verificaremos la armonía, el ritmo, el nivel de forma, la presión, la velocidad, la dirección, la dimensión, la continuidad, y muchos otros signos particulares.
Conoceremos el significado del espacio (o cómo distribuimos nuestra escritura por la hoja de papel). Verificaremos las polaridades Marte/Venus, la libido, las emociones y/o su ausencia, el nivel de actividad, la introspección y la extroversión y mucho más…
Buen provecho…

Sobre el material contenido en esta categoría: El más profundo agradecimiento a Margareth Gullan~Whur, cuyo libro “The Graphology Workbook” – The Aquarian Press – ha sido fundamental telón de fondo para producir el trabajo.


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