Apego: Uno de los pilares que sostiene el sufrimiento humano

Apego: Uno de los pilares que sostiene el sufrimiento humano

Autor Osvaldo Shimoda

Assunto STUM WORLD
Atualizado em 20/04/2009 11:33:41


Traducción de Teresa - [email protected]

El sufrimiento empieza cuando nos apegamos a algo. Buda decía que uno de los pilares que sostiene el sufrimiento humano es el apego, o sea, el apego de todos los órdenes: A los bienes materiales, a las personas, a las creencias, sentimientos, pensamientos erróneos, al pasado, etc.

Hay personas que prefieren reaccionar frente a un atraco que entregar lo que quiere el atracador, y así pierden su vida. Otros, cuando pierden a un ser querido, debido a una dolencia, un accidente, un divorcio, no consiguen desapegarse de él, no se conforman, se sublevan, se vuelven agresivos e infelices. En cierta ocasión, en la entrevista inicial en mi consultorio, pregunté a la paciente cuál era su estado civil y ella me respondió que era divorciada. No obstante, observé que llevaba alianza en su mano izquierda. Entonces le pregunté si se había casado nuevamente.
Contestó que no, y que ese era el motivo que la había traído a mi consultorio: no conseguía quitarse el anillo de casada. Pese a haber firmado el divorcio hacía 15 años y a que su ex marido se había casado nuevamente y constituido una familia, no lograba olvidarlo. Actuaba aún como una mujer casada. Cuando una amiga la invitaba a salir los fines de semana, incluso aceptaba, pero se sentía culpable cuando un hombre se mostraba interesado en ella.

Al volver para casa lloraba, pensando en su ex marido; de esta forma, no lograba que su vida echase a andar, ni levantar cabeza y relacionarse afectivamente con otro hombre. No conseguía, por tanto, desapegarse de su pasado, pese a que la separación se había producido hacía 15 años.

El tiempo es relativo, como decía Einstein en su teoría de la relatividad. En la T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) – La Terapia del Mentor Espiritual – Abordaje psicológico y espiritual breve creado por mí, habiendo conducido más de 6000 sesiones de regresión, he constatado que en el 10% de mis pacientes la causa de su(s) problema(s) adviene de esta vida (infancia, nacimiento o útero materno) y, en el 90% de los casos, la génesis de su(s) problema(s) es bastante más remota, viene de vidas pasadas. En esos casos, el problema del paciente no se ha originado en esta vida, sino en otras existencias, y viene repitiéndose desde hace varias encarnaciones, incluso en esta.

En esta terapia he constatado también que existen tres factores desencadenantes del problema del paciente: 1) Factor interno, psicológico, ocasionado por experiencias traumáticas de esta o de otras vidas; 2) Factor externo, espiritual, son las interferencias espirituales obsesoras que general el problema del paciente; 3) Mixto (interno + externo).
En el 95% de los casos, la interferencia de los espíritus obsesores, si no es la causa principal, es siempre un factor agravante, y en el 5% de los casos, la causa es puramente psicológica, no existiendo, por tanto, ningún factor espiritual.
¿Cómo explicar ese porcentaje tan alto (95%) de espíritus obsesores que provocan los problemas en la vida de esos pacientes?

La razón de ello se explica por el hecho de ser nosotros espíritus en evolución (mejor dicho, todo en el Universo está en expansión, en evolución), por tanto, el ser humano está sujeto a cometer errores, injusticias, a causa de la ignorancia, de la falta de esclarecimiento respecto de las Leyes Universales, Divinas. Visto desde ese ángulo, no existen personas ruines, malas, sino seres ignorantes, obtusos acerca de esas leyes y de las consecuencias de su infracción.

El velo del olvido del pasado (barrera de la memoria que se manifiesta en forma de amnesia) nos impide recordar las atrocidades, las barbaries que todos hemos cometido en vidas pasadas. Gracias a eso es común que en esta terapia se manifieste un espíritu obsesor, con odio, acusando al paciente de su infelicidad, por el mal que le causó en el pasado.

A su vez, es común también que el paciente reaccione con asombro, duda e incredulidad frente a esa acusación por parte de su obsesor, en función del velo que le impide reconocer o recordar los actos de su pasado. Muchos pacientes me preguntan si no es fantasía, fruto de su imaginación, ese diálogo que mantuvieron con su obsesor. No consiguen admitir que en una existencia pasada fueron capaces de cometer semejante atrocidad.
Sin duda alguna, la presencia de un espíritu obsesor en la TRE es la prueba más contundente, incontestable, de que no estamos en esta vida terrena por 1ª vez; confirma, por tanto, la tesis de la reencarnación, de la pluralidad del alma, del espíritu.
Confirma además que el apego genera sufrimiento, y que la teoría de la relatividad de Einstein, mencionada en este artículo, está en lo cierto.

Hay espíritus obsesores que permanecen 100, 200, 300, 1000 años obsediendo al paciente, acompañándolo por varias encarnaciones y no se dan cuenta de todo ese tiempo, pues el tiempo cronológico de la vida terrena es diferente del Astral.
En la Sutra Sagrada Lluvia de Néctar de la Verdad, cuyo autor es el Dr. Masaharu Taniguchi, fundador de la Seicho-No-Ie, está escrito: La Vida no tiene principio ni final, no muere ni desaparece. La Vida no está contenida en la escala del tiempo, no está contenida en la escala de la caducidad; el tiempo, por el contrario, está en la palma de la mano de la Vida, la cual cerrada se convierte en un punto, y abierta, se hace infinito.

Esos seres espirituales están tan apegados al pasado, debido a lo que el paciente les hizo en una época lejana, que no perciben que éste ya se ha reencarnado varias veces, e incluso ha cambiado de sexo en la vida actual. Cuando ruego al obsesor a propósito que observe atentamente el rostro y el cuerpo del paciente, su reacción suele ser de asombro cuando percibe que éste ya no tiene la misma fisonomía, el mismo cuerpo del pasado y, solo entonces, se da cuenta de que ha perdido su tiempo, que hubiera podido evolucionar, aprender, ser feliz reencarnándose, caso se desapegase de su pasado, de su odio.

Vale recordar aquí la máxima secular de Cristo: Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Por tanto, cuando el obsesor espiritual del paciente entra en contacto con la verdad, es frecuente que se liberte del pasado, que acepte la ayuda de los espíritus amparadores y ser conducido a la luz.Caso Clínico:
¿Por qué mi madre me irrita y discuto constantemente con mi padrastro?
Mujer de 25 años, soltera.


Acudió a mi consultorio tratando de comprender por qué la relación con su madre es difícil, se irrita fácilmente contra ella (su manera de ser la molesta, aunque no haga nada). Además tenía problemas de relación con su padrastro, pues no le gustaban sus bromas de connotación sexual. Debido a esto reñía constantemente con él.
Su vida profesional y financiera no arrancaba, estaba atascada y sentía además agobio, fobia a los cuchillos.
Al hacer regresión me relató:

- “Estoy corriendo… Soy pequeña, una niña. Huyo en medio de un bosque, hay alguien que quiere atraparme. Es un hombre viejo, de 50 años. Me ha pillado, me quita la ropa, me besa, intento escapar, pero no lo consigo. Estoy en el suelo, sucia de fango y ese hombre está encima de mí.

Él me estupra, es muy grande, yo tendré unos cinco años (pausa). Ahora él me ha dejado sola, estoy sin ropa y sucia.
Estoy marchándome para casa, vivo con mi madre. La casa está más abajo de ese bosque. Llego a casa, mi madre me riñe porque estoy sucia y me pega. Tengo miedo de contarle lo que me ocurrió. El hombre que me estupró está en casa. Es mi padrastro (en la vida actual él ha venido nuevamente como su padrastro y su madre de esa vida pasada también ha venido como madre). Él está sentado, comiendo. Mi madre no me hace mucho caso. Me siento triste, tengo miedo de él. Él mi mira y me pregunta si no voy a comer. Les tengo mucha rabia. Ella ni siquiera quiso saber lo que me había pasado, a pesar de verme toda sucia de fango y lastimada.
Mi madre es vieja y él es más joven que ella. Me cambio de ropa y me siento a la mesa, digo que no quiero comer.
Ella riñe conmigo, dice que soy estúpida, fea, que no ayudo en nada, y mi padrastro se ríe (pausa).
Él me dice que me siente en su regazo y coma. Dice que soy linda, que me ama, pero tengo miedo y siento rabia contra él (pausa).

Ahora soy mayor, tengo 15 años, continúo en la misma casa, estoy barriendo.
Mi padrastro ha llegado, corro a mi cuarto, pero él me encuentra y se viene para encima de mí. Intento luchar, tomo un cuchillo que dejo bajo la almohada e intento defenderme, pero él me arrebata el cuchillo y me mata dándome varios golpes en el pecho.
Seguidamente me envuelve en una sábana, me arrastra y me arroja al abismo y dice: “Total, tú no servías para nada”. Me arroja en las piedras, abajo está el mar.

En la sesión siguiente (última sesión), la paciente me relató:

- “Veo un señor que va vestido de brujo. Lleva un bastón de madera, es mago, algo jorobado y luce una barba blanca, muy larga.
Ese viejo soy yo. Voy andando en dirección a un castillo, a encontrarme con el rey. Él desea mi ayuda. Yo practico la magia negra, soy una persona ruin. El rey me pide que yo le ayude con la cosecha del reino.
Dice que si lo hago, me dará una buena cantidad de dinero. Le digo que le ayudaré, pero que a cambio quiero además su hija, pues es joven y bonita.
Ella no me quiere, pero él acepta mi petición. No obstante, hago magia y echo una maldición a aquel reino, para que nunca más crezca nada.
El rey descubre lo que hice y quiere vengarse de mí, que le devuelva su dinero y su hija (pausa).

Dr. Osvaldo, siento aquí en el consultorio el espíritu del rey, aunque no lo vea, intuyo que él está aquí, percibo su presencia.
Dice que quiere su dinero de vuelta, que he arruinado su vida y la de su hija, que soy un viejo H.D.P. Dice también que nunca voy a tener éxito en mi vida mientras él no tenga su dinero de vuelta (pausa).
Le digo que no me acuerdo de eso. Él dice que sí me acuerdo (verdaderamente, el obsesor no sabe que el velo del olvido del pasado impide a la paciente recordar su vida pasada), que lo que hice estropeó no solo su vida sino también la vida de las personas que vivían en su reino. Él dice que es por eso que hoy siempre tengo problemas en el área profesional y financiera, y que es él quien viene provocándolos, que nunca voy a tener dinero.
Dice que está consciente de ser un espíritu, de estar desencarnado, y de que yo he reencarnado como mujer, pero quiere su dinero.

Dice que hace 600 años que viene acompañándome (pausa). Su hija está aquí con él, pide que me escuche. Ella ya me ha perdonado, pero dice que como su padre todavía no lo ha hecho, ella permanece presa a él. Intenta convencerlo para que me escuche, le dice que el dinero ya no tiene sentido, puesto que ahora él es un ser desencarnado (pausa)
Él ahora se arrodilla ante ella y llora. Pide perdón por haberla dado a mí en permuta durante aquella vida pasada. Los dos están llorando, dice que va a intentar perdonarme, pero que es muy difícil olvidar lo que le hice.

Dice que necesito ayudarlo a perdonarme, pues no consigue hacerlo él solo. Yo estoy ahora pidiendo mil disculpas, digo que lo que hice en el pasado hoy jamás lo haría, pues ya no soy aquel viejo. Pido también perdón a su hija. Le digo que voy a orar por su padre, para que pueda perdonarme.
Él está muy confuso, ella intenta calmarlo. Él dice que ahora desea irse. Ella contesta que le ayudará para que comprenda mejor todo esto. Ella es realmente una persona muy buena, un espíritu elevado.
Me aclara que intentaba persuadirlo para que no me perjudicase, pero de nada servía, ya que él estaba poseído por el odio.
Dice que él no irá a un lugar muy bueno por ahora, debido a que todavía siente mucha rabia contra mí, pero aclara que es el único lugar a donde puede ir. Me ruega que le ayude orando por él. Se están marchando. (Pausa).

Veo ahora a un señor bajito, gordito, calvo, con barba, lleva una túnica blanca… Es mi mentor espiritual (ser desencarnado directamente responsable por nuestra evolución espiritual).
Me dice: “Tienes que arrojar de tu corazón la rabia por lo que sucedió en tu vida pasada, aquel abuso sexual habido entre tu padrastro y tú.
Cuando logres realmente perdonarle, serás feliz. Perdona de corazón también a tu madre. Tienes que ayudar al rey y a la princesa, pues esto también forma parte de tu evolución. Queda con Dios y agradece a tu terapeuta (refiriéndose a mí) por ese trabajo”.
Dr. Osvaldo, mi mentor finaliza diciendo que está muy contento con el resultado de nuestro trabajo. Le da nuevamente las gracias, y dice que ahora se marcha”.

Al final de esta sesión, hice entrega de la oración del perdón a la paciente, para que la orase por su obsesor, su madre y su padrastro.

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Shimoda
é terapeuta especializado em Terapia de Regressão TRE, com foco em autoconhecimento, transformação emocional e integração de experiências de vida. Atende em seu consultório em São Paulo.
Site: www.osvaldoshimoda.com.br
Tel.: (11) 99286-4497 (agendamentos)
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