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Auto-conocimiento VI


Traducción de Teresa - [email protected]

Durante nuestra vida nos han inculcado ideas, moralismo, valores, creando creencias a las que "permitimos" dirigir nuestra vida, y que solo conseguimos cambiar cuando las actualizamos y logramos distinguir lo que es nuestro de lo que nos han hecho creer que era nuestro.

¿Cómo es eso? Te estarás preguntando. De niños oímos muchas frases de forma tan intensa y repetitiva que se quedan registradas en nuestro inconsciente como verdades absolutas, y pasamos muchos años de nuestra vida sujetos a ellas, dejándonos conducir sin cuestionarlas. Frases como: "Quien duerme riendo despierta llorando" o entonces: "¡Sigue llorando que ya te daré yo un motivo verdadero para llorar!" son frases corrientes y típicas de nuestra infancia. Esas frases a menudo se hacen presentes sin que nos demos cuenta, y nos limitan, nos boicotean.

Algunas personas al hacerse mayores pueden evitar reírse, en función de aquella simple frase que oían... otros pueden haber tragado el llanto para siempre. ¿Tienes o recuerdas aquellos paños de platos que nuestras madres usaban en la cocina? Ellos también pueden crear creencias. Vamos leyendo las mismas cosas todos los días, todas las semanas, que se van registrando como verdades, y ni siquiera las cuestionamos o las relacionamos con nuestro modo de ser. Al final aprendemos mucho más con lo que vemos y sentimos que con las palabras en sí.

Algunos creen que no pueden - o no quieren - cambiar. Pero ese patrón de pensamiento no es más que el fruto de otra creencia más. Aquel que no desee cambiar, porque todo tal como está lo hace feliz, que siga así; pero quien tenga muchas ganas de cambiar, en cualquier área o situación de la vida, ha de estar abierto a correr riesgos, a ser flexible. ¿Te has dado cuenta de que las personas más rígidas son las que más sufren por su modo de ser? La rigidez mental es una de las formas más corrientes de atraer sufrimiento. Las personas que están sujetas a costumbres y patrones de pensamientos rígidos como, "sólo yo sé cómo están las cosas o cómo deben hacerse", pueden preguntarse: "¿será cierto que lo sé?" El que es rígido no evoluciona y el que no evoluciona permanece paralizado, parado, acomodado, victimizado, dentro de una "zona de confort" que, a menudo, de confort no tiene nada, a no ser el miedo de cambiar. Y para transformarnos en personas mejores, hemos de empezar a cambiar, sí, por dentro.

Considerar que no podemos cambiar es ignorar la capacidad que todos tenemos para crecer. ¿Será que allá en lo más hondo tú no crees ni una pizca en tu capacidad? Siempre es posible modificar la manera de pensar, destruyendo antiguas convicciones hasta ese momento inflexibles y volviéndose persona abierta a nuevos pensamientos, creencias, valores, comportamientos, en fin, llevando a cabo pequeños cambios diarios y acercándose cada vez más a quien eres en tu esencia, o sea, ser simplemente tú mismo, sin máscaras, manipulaciones, proyecciones. ¡Libre de todo cuanto te aprisiona y te hace sufrir! ¿Utopía? ¡No, realidad!
Cesa en este momento en tu papel de víctima, pensando o diciendo que no eres capaz. Eres capaz de conseguir todo lo que quieras, pero es preciso estar atento a fantasías, expectativas, ilusiones, creencias, pues esto sí nos causa frustración, insatisfacción, sufrimiento, y sobre todo, limitaciones. Cuando negamos la realidad o permanecemos esperando que las personas y situaciones sean tal como deseamos, solo conseguimos decepción y dolor.

Empieza por sentirte responsable de todo lo que ocurre a tu alrededor. Si no te sientes bien, en paz, identifica todo lo que colabora para tu tristeza y sufrimiento. Y decide en ese momento cambiar tu patrón de pensamiento, convierte todo lo negativo que hay dentro de ti en positivo, vuelve tu tristeza en alegría. Podrías pensar: "pero esto no depende solamente de mí", o "pero él me ha hecho esto"; sea cual fuere el "pero.", transforma y cambia lo que depende exclusivamente de ti. Para sentirte feliz ¿es verdaderamente preciso que alguien haga aquello que esperabas? ¿Por qué no alimentarte con tus propios recursos? ¿Por qué esperar que la solución venga de fuera? ¿Por qué echar la culpa de tu sufrimiento a los padres, al mundo, a quien sea? Echar la culpa a otros, buscando siempre un chivo expiatorio para todo lo que pasa en la vida, principalmente lo malo, en verdad es escapar a la responsabilidad de tu propia vida y su consiguiente mejora.

Todos sabemos que nuestros peores enemigos están dentro y no fuera de nosotros. Por eso es importante reconciliarnos con lo que tenemos de más recóndito, el lado oscuro, nuestra sombra, lo cual solo se hace posible a medida en que la conocemos y ya no la ocultamos de nosotros mismos. La concepción de sombra, para Jung, es: modelo o representación de todo aquello que no admitimos ser y que nos esforzamos por ocultar y/o valores inconscientes y cualidades en potencia olvidadas en las profundidades de nuestra intimidad que es preciso despertar dentro de nosotros. No, no debemos tener miedo a mirar dentro de nosotros mismos. La sombra puede parecer al principio una parte horrible, respecto de la cual queremos distancia, sin embargo al enfrentarnos a sus contenidos llevando luz a ese lado oscuro veremos que se trata solamente de una parte de nosotros mismos, carentes de conocimiento y de amor. Negar el lado oscuro de nosotros mismos es subestimar el poder de nuestra capacidad. Solo al admitir nuestra cara desconocida podemos redimirnos o transformarnos hasta donde conseguimos ver.Por tanto, debemos poner luz donde hasta el momento no hay más que oscuridad. Y ¿cómo lo hacemos? Con mucha, mucha concienciación respecto de nuestros sentimientos, valores, creencias que hemos aprendido de niños y arrastramos con nosotros después de adultos. Cuando poco a poco vamos tomando contacto con los aspectos de nuestra sombra, nos hacemos cada vez más conscientes de nuestros impulsos, emociones, sentimientos y atributos que ignorábamos o negábamos en nosotros mismos.
La conciencia lúcida acerca de la sombra libera del papel de víctima que muchos acostumbran a representar, sin que haya necesidad de buscar algo o alguien a quien acusar por los infortunios de la propia vida. Solo así alcanzaremos la paz y la tranquilidad que tanto buscamos. Pero para saber quiénes realmente somos, es preciso profundizar en nuestro ser y buscar la sabiduría existente en nuestro mundo interior. Es como una invitación para un viaje, ¡hacia dentro de sí mismo! Para ese viaje no te hace falta nada más que los recursos que posees: silencio, reflexión, introspección. El auto-conocimiento nos estimula a mantener contacto profundo y significativo con nuestra fuerza interior, aprendiendo a escuchar nuestro mundo silencioso, hasta entonces ahogado por el ruido externo. Siddhartha Gautama enseñaba: "¡De qué sirven cabello y manto impecables, oh necio! ¡Todo dentro de ti está desordenado y, no obstante, tú peinas la superficie!"

Para evitar que nuestra alma grite por medio de síntomas y dolencias, podemos anticiparnos y escucharla practicando la meditación. Es preciso adquirir la costumbre de dedicar algún tiempo al silencio de la meditación, percibiendo el mundo interior y no solo la superficie de las cosas y personas, a que estamos tan acostumbrados. ¿Por qué no escuchar un poco tu voz interior, tan sabia? ¿Por qué no oír un poco el silencio? Oír la propia intuición puede significar obtener la respuesta para varios de tus problemas. Al fin y al cabo todo problema contiene en sí mismo la semilla de la solución. Aunque parece mucho más seductor esperar a que la respuesta venga de fuera, ya lista, como cuando nos da pereza hacer una comida casera, saludable, y compramos algo congelado, siendo suficiente que traiga las instrucciones en el envase. Pero la vida no viene con prospecto como los medicamentos, ni con manual de instrucciones; lo que tenemos que hacer es remangarnos y meter las manos en la masa. ¡Puede que nos manchemos un poco, pero con toda seguridad el resultado es más que compensador!

¿Cómo hacer? Dedica algunos minutos de tu día a estar en silencio contigo mismo, escuchando tus sentimientos y pensamientos. Empieza solamente observando tu respiración, poco a poco percibirás que tu ritmo se modifica por sí solo, tus pensamientos se van haciendo más nítidos, todo dentro de ti va quedando en armonía, tus órganos internos, tus sentimientos, y podrás empezar a identificar aquello que te hace sufrir, y a cambiar lo que deseas que cambie. ¡Así de sencillo!


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zago
Rosemeire Zago é psicóloga clínica CRP 06/36.933-0, com abordagem junguiana e especialização em Psicossomática. Estudiosa de Alice Miller e Jung, aprofundou-se no ensaio: `A Psicologia do Arquétipo da Criança Interior´ - 1940.
A base de seu trabalho no atendimento individual de adultos é o resgate da autoestima e amor-próprio, com experiência no processo de reencontrar e cuidar da criança que foi vítima de abuso físico, psicológico e/ou sexual, e ainda hoje contamina a vida do adulto com suas dores.
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