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La Casita en la montaña de nieve...

por Rubia A. Dantés
Publicado dia 11/02/2008 14:27:32 em STUM WORLD

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Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Qué casita sería aquella que insistía en llegar de repente a mi memoria... siempre en momentos en que me sentía algo cansada o en alguna situación límite... con nostalgia de casa...
Era una casita de madera en una montaña de nieve... y aquella visión se me apareció algunas veces como un oasis... en algunos momentos de mi vida... Cuando venía... listo... yo sabía que podía descansar... entregarme... porque allí me sentía en casa. Era siempre así... ya me veía en la puerta y no sé ni cómo había llegado allá... o cómo era el camino... que era bastante alto en la montaña, pero no en la cumbre... y tenía árboles... nieve... y un sentimiento de paz y protección siempre acompañaba aquella visión...
Entonces... yo subía unos pocos escalones de madera... abría la puerta y pasaba a la sala... tan sólo eso era lo bastante... y el “sentirme en casa” era muy bueno... mucho más que lo que el espacio físico de la casa podría proporcionarme... era una atmósfera extremadamente acogedora y yo sentía que allí podía llegar y descansar para siempre... Las paredes de madera... una habitación con una cama, con sábanas de algodón blanquísimas... mullidas... todo tan sencillo y tan bueno, que sólo restaba acostarme y cerrar los ojos y rendirme... Después me quedaba dormida y al despertar ya no me acordaba siquiera de aquella casa... hasta la vez siguiente...
Pero lo que me acoge en aquella casa no es nada que se pueda describir... es mucho más que eso...

Entonces... algunas veces ya me he visto en esa casa y ella representa para mí la seguridad que sólo se puede encontrar en el Alma... o en la memoria que tenemos de ella...

Hace gracia pensar que una casa en la nieve pueda darme esa referencia... pero no es solamente en esa casa en la montaña de nieve donde me siento “en casa”...
En mis jornadas con el tambor... cierta vez arribé a un lago helado en medio de la nieve... de donde salían figuras de geometría sagrada... allí... incluso sentada en la nieve, yo me he sentido en casa... ya no necesitaba buscar nada más... tan sólo permanecer quietecita para disfrutar de aquella sensación maravillosa de estar entera y presente.

Claro que racionalmente la nieve para mí es fría y yo nunca iría a un lago helado para buscar ese confort de sentirme en casa... ni a una casita en las montañas heladas... Pero quién ha dicho que el Alma es racional...
¿Quién ha dicho que lo que satisface a nuestro Yo más profundo pasa por los mismos gustos y deseos de nuestro ego?

Creo que ese sentirme en casa en la nieve pero completamente al calor y al abrigo es una forma que el Gran Misterio ha encontrado para manifestarme cómo todo puede ser muy... o completamente diferente de lo que yo puedo imaginar haciendo uso tan sólo de los recursos del ego y de la razón... Pero no sirve de nada combatir el ego así de frente y descaradamente... la clave es convertirlo en un aliado...

Bueno... pero hoy me he sentido nuevamente en la casita en la nieve, a donde he sido llevada así de la nada por mi corazón... Tan sólo que esta vez ha ocurrido algo diferente... sentí deseos de ir más allá de la casita. De explorar lo que está al otro lado de aquella puerta y que nunca he visto... pero, que siempre he pensado que existe en la parte de atrás de la casa... y que siempre he imaginado que daba para un bosque muy antiguo... Pero que en todo ese tiempo nunca había tenido deseos de conocer...
Siempre entraba solamente en la casa y me sentía bien... tan bien que ya no quería saber de nada más... sólo de rendirme al confort y al abrigo de acostarme en aquella cama... Eso siempre me restablecía y me daba fuerza renovada...

Pero hoy he sentido por vez primera la curiosidad de ir más allá... de buscar la puerta y el bosque que imagino que existe en la parte de atrás de la casa...
Y cuando me he visto allí, en vez de ir para la cama mullida... a dormir un poco, me fui a la cocina donde imaginaba encontrar la puerta... que conducía al bosque.
Pero no he visto puerta alguna...
Volví a la sala para buscar cualquier otra salida... miré en derredor y vi que a la derecha había una ventana abierta, que nunca había visto antes...
Curiosa, me dirigí a la ventana, pensando que por ella podría llegar al supuesto bosque... que yo tenía en la imaginación... Fui hasta allí para ver cómo era la arboleda... y confieso que me he llevado un susto, porque desde aquella ventana solamente veía un enorme precipicio... que terminaba en el vacío...
Me di cuenta de que la casa estaba prácticamente incrustada en la montaña por aquel lado, y lo que me había dado tanta seguridad hasta entonces... era algo que se revelaba ahora hasta un poco asustador...

Después del susto inicial miré hacia abajo y vi que aquello parecía muy alto e infinitamente profundo... solamente había el espacio... y una niebla rala, que ocultaba un poco y dejaba entrever otro poco...
Sin embargo aquel vacío me llamó tanto y con tanta fuerza que casi me arrojé...
Sentí una nostalgia de aquella sensación que aquel espacio me aportaba... era algo que yo reconocía... alguna cosa tan antigua y tan olvidada... que sentí brotar las lágrimas despacito en mis ojos...
No sé cuánto tiempo estuve allí parada, sintiendo aquella fuerza que venía del abismo, del vacío que había ante mí...
Cuando me di cuenta... parece que la razón habló más fuerte y retrocedí... volviendo a mi realidad... o a la que yo pienso ser la mía.
No he tenido el coraje todavía... de entregarme... pero sé que iré, porque ese llamamiento ha venido para quedarse... y para revelarme que el camino ahora es completamente nuevo... pero que necesito coraje... porque nada de lo que me daba seguridad estará en esa nueva realidad... nada más de cuanto pudo haberme servido de apoyo y de guía hasta entonces, va a acompañarme en esa nueva jornada...

(continuará)


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Sobre o autor
Rubia A. Dantés é Designer, cria mandalas e ilustrações em conexão...
Trabalhos individuais e em grupo, com o Sagrado Feminino, o Dom e o Perdão...
Email: rubiadantes@globo.com
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