La Tercera Inteligencia
Autor Osvaldo Shimoda
Assunto STUM WORLDAtualizado em 23/10/2007 16:02:55
"El desarrollo de la Tercera Inteligencia depende de una determinación interior de la persona para cambiar. Es preciso que revise paradigmas, conceptos y, a veces, incluso valores inadecuados o caducados. Sabemos que esto no es fácil, porque las normas de conducta son interiorizadas tras decenas de años de educación y formación, tanto familiar como académica."
Floriano Serra - Autor del libro "La Tercera Inteligencia".
"El alma del hombre es como el agua;
Viene del cielo
Al cielo vuelve
Y después retorna a la Tierra,
En eterna alternancia."
Goethe.
Hasta la década de los 70 la inteligencia racional y lógica se valoraba mucho en la cultura occidental. Los tests de inteligencia (C.I.) se aplicaban en las empresas y escuelas para medir el coeficiente de inteligencia de los candidatos o alumnos.
A partir de los 80 el psicólogo americano Daniel Goleman introdujo el concepto de Inteligencia Emocional, esclareciendo que no basta que alguien tenga un raciocinio lógico, analítico, un buen C.I. si su coeficiente emocional (C.E.) es bajo, o sea, si el individuo es inhábil en el trato con las personas debido a su dificultad para lidiar con su lado afectivo y emocional. Es frecuente encontrar en el ambiente de trabajo a profesionales altamente cualificados desde el punto de vista técnico, pero inhábiles en el trato con las personas.
Hay médicos, por ejemplo, muy competentes, objetivos en diagnosticar
la enfermedad y prescribir la medicación adecuada para cada paciente. Sin
embargo, encuentran muchas dificultades para relacionarse con pacientes que necesitan
de protección, orientación y seguridad, en función de su
cuadro clínico específico.
Esos profesionales padecen "sequedad de afecto", son, por lo tanto,
disfuncionales desde el punto de vista afectivo (tienen problemas en el área
de la ternura), no se permiten expresarse, dar regazo al enfermo.
Tienen que rescatar su capacidad de amar. Es sabido que la intimidad con los pacientes,
en muchos casos, permite una cura más rápida.
Ya he podido presenciar el caso de un paciente seropositivo que cometió
suicidio por la falta de sensibilidad del médico al informarlo secamente
de que era portador del virus del SIDA.
En la década de los 90, gracias a los movimientos espiritualistas y de la psicología transpersonal, que defienden la visión del hombre integral (mente, cuerpo y espíritu), se desarrolló el concepto de Tercera Inteligencia o Inteligencia Espiritual, cuya propuesta es unir lo racional, lo emocional y lo espiritual, agregando valores éticos, morales y espirituales, tales como la consciencia de su papel en la sociedad, la competición leal, la honradez, el respeto a sí mismo, a los demás, al medioambiente, a la vida; la humildad, la sencillez, la compasión, la solidariedad, la cooperación, el pensar en bien de la colectividad, etc.
A mi consultorio, es frecuente que acudan pacientes insatisfechos, tanto en
el área personal como en la profesional, que se quejan de depresión,
angustia, ansiedad o incluso manifestando cierto sentimiento de vacío,
confusión e infelicidad por no saber qué rumbo tomar en su vida.
Están además aquellos que, pese a sus conquistas materiales y profesionales,
a su buena posición social, viven intranquilos por no lograr la paz interior.
También los que pasan la vida entera intentando descubrir su misión
personal, su verdadero propósito en esta existencia, y cuando lo descubren,
cambian radicalmente de estilo de vida, de posturas y actitudes e incluso de empleo.
Puedo afirmar que soy una prueba viviente de ese cambio radical cuando he descubierto
mi verdadero propósito de vida, al abrir mi mente, disminuyendo mi orgullo
y autosuficiencia en lo que se refiere a la espiritualidad (plano espiritual,
leyes universales, palingenesia o reencarnación, programa reencarnatorio,
mentor espiritual, interferencia de espíritus superiores e inferiores en
nuestras vidas, el poder de la oración, del amor, del perdón como
factores de cura, etc.)
Era, sin duda, un analfabeto espiritual, pues era bastante ignorante, obtuso,
lleno de prejuicios acerca de esa cuestión. Mi C.E.
(coeficiente espiritual) era bajo.
Antes de crear la T.R.E. (Terapia Regresiva Evolutiva) -
Abordaje psicológico y espiritual breve, canalizado por mí a través
de los espíritus superiores del Astral, yo era un psicólogo y consultor
de empresas tradicional.
Tras concluir mi formación en psicología (1981), me hice especialista
en psicoanálisis y análisis transaccional. Trabajaba en mi consultorio
como psicoterapeuta, psicólogo del Hospital del Servidor Público
del Estado y como consultor de empresas, impartiendo cursos, conferencias en el
área de motivación y relación interpersonal.
Pese al relativo éxito en mi profesión, aún así vivía
insatisfecho por no haber dado todavía con mi verdadero camino, el anhelo
de mi alma. En el consultorio, mis pacientes permanecían año tras
año con su proceso terapéutico (muchas veces sin resultados medianamente
efectivos), y en las empresas, los empleados salían bastante motivados
de mis charlas y cursos, pero, al entrar en la rutina del trabajo, volvían
a sentirse desmotivados y a repetir los mismos comportamientos inadecuados. Pocos
modificaban efectivamente sus actitudes.
Posteriormente llevé a cabo mi formación en Terapia de Vidas Pasadas
(TVP) con la Dra. María Julia, médica, discípula del psicólogo
americano Dr. Morris Netherton, creador de esa terapia. Sin embargo, los resultados
en mi consultorio, aunque fuesen efectivos en algunos pacientes, para la mayoría
no habían sido satisfactorios.
Hubo una paciente que me preguntó hasta cuándo tendría
que pasar por las sesiones de regresión (era su 25ª sesión),
pues aún no había descubierto la causa de su problema ni notado
mejoría alguna. Hasta que un día, con una paciente, todo cambió.
Ella me dijo: "Doctor Osvaldo, mi mentor espiritual y el equipo del plano
astral me están diciendo que de ahora en adelante ellos van a asesorar
nuestro trabajo. Mi mentor esclarece que él es un espíritu desencarnado
responsable por mi evolución espiritual y comenta que todos nosotros, encarnados
o desencarnados, tenemos un mentor espiritual."
Atónito y un tanto escéptico, consideré que era una "fantasía"
de la paciente, pero acepté que el supuesto "mentor espiritual"
condujese el trabajo terapéutico. Para mi sorpresa, esa paciente obtuvo
un resultado significativo - solucionó su problema en un corto espacio
de tiempo, como no había ocurrido nunca con mis pacientes.
De allí en adelante, decidí pedir a cada paciente que conversase
con su mentor espiritual para que éste pudiese orientarlo acerca de sus
problemas y de cómo resolverlos.
El 90% de mis pacientes han entrado en contacto con sus mentores y se han beneficiado
de sus orientaciones, siempre en pocas sesiones.
A partir de ahí, he denominado a esa terapia como Terapia Regresiva
Evolutiva (T.R.E), la terapia del mentor espiritual, pues él
es la pieza clave de esa terapia. Por conocer al paciente profundamente, pues
lo viene acompañando en varias encarnaciones, es la persona con más
autoridad para descortinar su velo del olvido, para que pueda descubrir la causa
de sus problemas y liberarse de las ataduras (bloqueos) de su pasado. En la T.R.E.,
en muchos casos, el mentor espiritual no sólo hace que el paciente entre
en regresión, sino también en progresión, o sea, hace revelaciones
futuras, si lo considera necesario.
Y mi papel, en cuanto terapeuta, es abrir el canal de comunicación para
que el mentor pueda orientarlo mejor.
Por tanto, soy quien facilita el proceso de comunicación entre ambos.
Posteriormente, he llegado a descubrir que mi misión - a través
de esa terapia - es juntar la ciencia psicológica con la espiritualidad,
sirviendo de canal a las fuerzas superiores del Astral para que el mentor espiritual
del paciente pueda manifestarse y con ello orientarlo, no sólo en lo que
se refiere a sus problemas y aprendizajes, como además si se encuentra
en el buen camino de su propósito de vida en esta encarnación.
Así, la T.R.E. al trabajar a nivel supra-consciente,
es una terapia profunda del alma, que lleva al paciente a trascender
su ego (mente racional) para entrar en contacto con su inteligencia espiritual,
su yo verdadero (Yo Superior) y así buscar respuestas para las cuestiones
más complejas, pues la inteligencia de su ego es superficial, no tiene
profundidad, no responde a los anhelos de su alma.
Caso Clínico:
¿Por qué no consigo salir adelante en mi profesión?
Mujer de 51 años, casada.
La paciente acudió a mi consultorio tratando de comprender por qué
no conseguía salir adelante en su profesión.
Era una terapeuta holística (trabajaba con tarot, florales, reiki, radiestesia,
radiónica, cristales y aromaterapia). Pese a tener un buen equipaje teórico
(había realizado varios cursos de formación holística) y
de tener una sensibilidad bastante aguzada (esa profesión lo exige), o
sea, una P.E.S. (percepción extra-sensorial) acentuada (clariaudiencia,
clarividencia, psicofonía, psicografía, etc.), tenía miedo
de poner en práctica lo que había aprendido en los cursos. No se
sentía suficientemente capaz ni merecedora, por tanto estaba afectada de
baja autoestima.
Debido a su falta de confianza e inseguridad, ponía en duda si esa actividad
era su verdadero camino profesional. Quería comprender, además,
por qué motivo su marido era alcohólico y tan distante afectivamente
de ella y de sus hijos. Había tenido un embarazo tubárico y al ser
intervenida quirúrgicamente le sobrevino una parada cardiaca; al terminar,
el cirujano olvidó una toalla quirúrgica en su abdomen. En otra
intervención realizada para extraer la toalla ocurrió una complicación
(sufrió una hemorragia y en esa ocasión el médico tardó
en descubrir el origen de ésta. Permaneció 8 horas en la mesa de
operaciones). Siempre tuvo problemas ginecológicos (flujos, inflamación,
picor, miomas).
Un año antes de acudir a mi consultorio, al bajar una escalera, se cayó
y fracturó el pie izquierdo. Tras ese incidente, se volvió depresiva,
desanimada de vivir.
Al hacer regresión me relató:
"Veo una tabla con dibujos de un juego adivinatorio sobre una mesa.
Estoy sentada a la cabecera y, en torno, veo hombres que participan en ese juego.
Son vikingos, sus ropas son de piel de animal. Yo les descifro ese juego.
Llevo también un manto de piel y en mi cabeza veo una diadema dorada y
verde.
Soy de edad, cabellos blancos, recogidos detrás.
Todos son guerreros, vienen a pedirme ayuda y orientación antes de salir
al mar. Veo un puerto y barcos que salen. Soy una sacerdotisa. Yo los orientaba
en cómo vencer a los enemigos en las batallas. A los pueblos enemigos no
les agradaba lo que yo hacía; ellos me conocían (pausa).
Ahora me veo sola en una caverna oscura, tendida en una mesa de ritual.
Veo también al rey de los vikingos, lleva una corona en la cabeza (pausa).
Tengo la impresión de que él es mi marido de la vida actual.
De acuerdo con él, me he recogido en esa caverna para buscar respuestas
a las dudas de nuestro pueblo respecto de las batallas, pero he acabado por no
poder salir de ese lugar (la paciente llora).
La impresión que me viene es que he fallecido en esa caverna. Veo un murciélago
muy grande, volando en el techo de esa caverna.
Ese ser lo ha cerrado todo en derredor, no dejándome salir ya más
de ese lugar (pausa).
Ahora estoy viendo a mi mentor espiritual. Es un anciano, cabellos y barba blancos,
sonrisa ancha. Sólo veo su rostro...
Su rostro ahora ha cambiado, está feo, parece una calavera, como en descomposición."
-Mira a ver quién es ese ser espiritual - ruego a la paciente.
"Él se interpone ante mi mentor espiritual, no dejándole conversar
conmigo (pausa).
Ese ser desencarnado me dice que con las adivinaciones que yo hacía he
ayudado a que le matasen. Explica que con mis adivinaciones los guerreros vikingos
lo encontraron en su escondite y lo descuartizaron (pausa).
Siento que me guarda mucho rencor por ello."
-Pregúntale desde hace cuánto tiempo viene acompañándote
- Ruego a la paciente.
"Me dice que desde hace cuatro generaciones (cuatro vidas pasadas).
Y que en todas las desdichas que he pasado en esta vida actual, de alguna manera
él estaba implicado. Enumera que fue él quien influyó sobre
el cirujano para que olvidase la toalla en mi abdomen; en la otra intervención
quirúrgica para la retirada de esa toalla, dificultó que el médico
descubriese de dónde procedía la hemorragia. Aclara que tan sólo
no ha conseguido quitarme la vida porque mi mentor espiritual se lo impidió
a tiempo, en otra intervención quirúrgica a que iba a someterme,
por un mioma uterino. Dice que yo tuve un aviso de mi mentor espiritual para que
no me sometiese a ninguna intervención más, sin su permiso. Y que
si lo hiciese, desencarnaría. (la paciente me relató que había
ido a una persona que lee la baraja gitana, la cual le dijo: "Tu mentor espiritual
te ruega que no te operes de nada más, ni una uña encarnada sin
su autorización.").
Ese obsesor espiritual me dice que también ha sido él quién
me empujó en la escalera y me hizo romper el pie.
Mi mentor espiritual está ahora diciéndome que el objetivo de ese
ser espiritual era en verdad empujarme por la escalera para que me golpease en
la cabeza (pausa).
Estoy conversando con ese ser espiritual, explicándole que en esa vida
pasada yo no deseaba perjudicarle, no era nada personal, pues era una guerra entre
dos pueblos. Pero él argumenta diciendo que no quiere saber de eso, y dice
que todo lo malo que ocurre en mi vida, es provocado por él."
-Dile que no puede permanecer indefinidamente alimentando ese odio por ti,
y que, si quiere salir de las tinieblas, de ese lugar gélido, oscuro y
de sufrimiento, solamente tiene que pedir ayuda, que los espíritus amparadores
lo llevarán fuera de ese lugar - pido a la paciente.
"Él ignora lo que usted ha dicho, y dice que incluso mi marido bebe
por influencia de él (pausa).
Estoy intentando acercarme a él - dice la paciente.
Le digo que en la vida actual estoy ayudando a las personas a curarse y que puedo
ayudarle a él si me lo permite.
¡Dios mío! ¡Qué mano helada! (la paciente le toma las
manos).
Se encuentra más calmado... Dijo que aún se le hace difícil
perdonarme, pero que va a buscar auxilio (pausa).
Su mentor espiritual está intentando llevarlo... Ahora estoy pidiendo perdón
y orando por él.
Mi mentor espiritual me aclara que lo ha traído aquí al consultorio
para que pudiese ocurrir la reconciliación entre nosotros. Explica que
él será encaminado al hospital de lo astral. Dice que él
ya consigue mirarme sin odio (pausa).
Ahora está siendo conducido por su mentor espiritual, en dirección
a una gran luz. Ha aceptado ser ayudado. ¡Gracias a Dios!
Mi mentor espiritual me dice que en la vida actual como taróloga, tengo
recelo de leer las cartas a los consultantes debido a esa vida pasada en que perdí
la vida al intentar dar respuestas a los guerreros vikingos.
Dice además que mis dudas han sido aclaradas, mis miedos, comprendidos,
y mis búsquedas, encaminadas. Que mi camino de ahora en adelante se abrirá.
Y que sólo tengo que seguir. Dice que ha quedado satisfecho por haber yo
buscado esta terapia (T.R.E.), pues era la clave que necesitaba
para abrir las puertas de mi vida, que yo misma había cerrado. Me ruega
que no permita que las personas me desmerezcan y que yo tampoco haga eso conmigo
misma, aunque piense que no tengo méritos. Está agradeciendo a usted
por ese trabajo, dice que me he liberado, al igual que aquel ser. Aclara que mi
marido - que en la vida pasada había sido rey de los vikingos - hoy día
ha venido en una condición más humilde, y debido a eso, siente mucha
indignación. Dice que no puedo hacer más de lo que he venido haciendo
por él hasta ahora. Afirma que solamente él puede ayudarse, y que
su destino está en sus propias manos. Dice que él todavía
arrastra orgullo por su pasado, como rey. Por ello no consigue demostrar afecto.
Él me dice: 'Sí, hija, te estás olvidando de una frase importante:
¡Libre Albedrío! Por tanto, solamente él mismo puede ayudarse'.
Pero me pide que ore por mi marido.
Aclara que estoy en el buen camino, que realmente mi camino profesional es ese:
la Terapia Holística".
-¿Te gustaría hacer alguna otra pregunta a tu mentor espiritual?
- pregunto a la paciente.
"No. Solamente deseo darle las gracias. Estoy muy emocionada (la paciente
llora).
Él está finalizando, dice que no sólo mi trabajo ayudará
a muchas personas, sino que el de usted también.
Nuestro trabajo será muy importante para esta época tan conturbada
que estamos viviendo y que aún vamos a vivir, hasta que las personas estén
más ligadas a la espiritualidad. Solamente así encontrarán
respuestas para sus inquietudes".








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