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Un mensaje Psicoterápico-Espiritual a los Adultos


Traducido por Teresa - teresa_0001@hotmail.com

La mayor parte de mis pacientes está constituida por adultos, personas que ya tienen su familia formada, su profesión y otras características de esa franja de edad. Gran parte de ellos se sienten frustrados y refieren una insatisfacción, un descontento, que se proyecta en su matrimonio, en su actividad profesional, o algunas veces, no consiguen entender qué les está incomodando, apenas sienten que no se encuentran satisfechos.

Lo que observo, casi como regla general, aun en los reencarnacionistas, es que no se encuentran realmente direccionados hacia la principal finalidad de la encarnación - la evolución espiritual - y sí hacia actividades terrenas, poco importantes, cotidianas, en un vivir medio a tontas, sin rumbo definido, sin un sentido existencial. Muchas personas van viviendo, despiertan por la mañana, viven los días, las noches, comen, trabajan, se divierten, duermen, aman, corren, luchan, van sobreviviendo, la vida va pasando, sin un planteamiento coherente con un propósito mayor, pues los sueños e ideales que albergan, generalmente, no están conectados con los anhelos superiores de su Espíritu. El resultado de esa desconexión con el Yo Superior, son vidas terrenas a tontas, con éxitos y fracasos terrenos, con victorias y derrotas terrenas, sin la efectiva participación de su Orientador Interno, de su Yo divino, que sabría guiarlos por los laberintos y trampas que presenta la encarnación.

Mas cómo acceder ese Guía Interior, si la mayor parte de la gente cree que éste se encuentra fuera de uno mismo, en los Centros, en las Iglesias, en los cultos, en los libros, en el "cielo"? Los niños, que están recién llegando, ya van siendo desviados del camino; los adolescentes luchan por reencontrar ese camino, frecuentemente sin éxito, pues les han hecho olvidarse de él; y los adultos, que podrían estar ya muy adelantados, recorriéndolo victoriosamente, por lo regular están muy ocupados, corriendo para allá y para acá, sin saber exactamente para dónde, y no tienen tiempo para eso.
Pregúntale a un adulto para qué está viviendo y recibirás muchas respuestas, pero nunca la respuesta correcta: "Estoy viviendo para la evolución de mi Espíritu!"
Y qué es vivir para la evolución del Espíritu? Los adultos que han leído hasta aquí, ya saben la respuesta: mejorar sus características negativas congénitas de personalidad, armonizarse con Espíritus en conflicto (que generalmente están por cerca...) y trabajar para ayudar a los demás. Tú que me lees en este momento, ¿estás haciendo eso? ¿Es tu día-a-día una Escuela donde estás aprobando con loor? En tus auto-evaluaciones, te observas cada vez mejor, más puro, más evolucionado, más cercano al nivel de los Maestros Espirituales? ¿Está tu cuerpo físico funcionando bien, sin gastritis, sin rinitis, sin asma, sin reumatismo, sin cáncer? ¿No estarás durmiendo demasiado, mirando demasiada televisión, divirtiéndote en demasía, perdiendo demasiado tiempo? No fumas? No bebes?
Nuestro Espíritu baja aquí para limpiarse y no para polucionarse. ¿Es entonces correcto, intoxicarnos con pensamientos que manchan, con alcohol, con nicotina, con drogas? Aquella "cáscara" que nació llena de esperanzas, esperaba que a los 40, 50, 60 años estaría casi hecha pedazos, barriguda, flácida, neurótica, enferma? Habrá sido hecha para esto? Nuestro Espíritu esperó un tiempo, allá en el Astral, el momento de volver aquí, para poder evolucionar, para poder crecer, y ¿será justo que su "cáscara" realice un trabajo opuesto, perdiéndose en la pereza, en el pasatiempo, en el materialismo, en el egoísmo, en la tristeza, en la rabia?

Nuestra encarnación ha de analizarse como un todo, desde el día en que volvemos aquí hasta el día del retorno, y por ello hemos de tener en mente cuánto tiempo nos resta, para realizar el trabajo que nuestro Espíritu espera de nosotros. Gracias a la evolución de la Medicina, el ser humano está desencarnando cada vez más tarde y esto se va a ampliar todavía más. Calculando una edad media de desencarne a los 80 años, el que tiene, por ejemplo, 50 años, tiene todavía unos 11.000 días para hacer que su Espíritu evolucione a cada día, lo cual es tiempo sobrado. El que tiene 60 años, todavía dispone de unos 7.000 días para esto, ¿no es tiempo bastante? Quien tiene 70 años, tiene unos 3.600 días, seguramente tiempo suficiente. El que ya ha alcanzado los 80, que siga en frente, evolucionando cada vez más, pues el verdadero reencarnacionista mira siempre adelante, rumbo al infinito, rumbo a la Perfección. Sólo debemos mirar para atrás con objeto de aprender de nuestros errores y tratar de corregirlos, nunca para prendernos allá atrás.

La manera reencarnacionista de ver una encarnación es mirarla desde arriba y no horizontalmente. Por ejemplo, si una persona tiene 40 años (lo que quiere decir que su "cáscara" actual tiene 40 años), si mira de manera horizontal, puede decir "Ya tengo 40 años!"; y sacar la conclusión de que se está haciendo viejo(a), que el tiempo ha pasado, que aquello que no ha hecho ya no lo puede hacer, que no le dará tiempo, etc. Si mira desde arriba, puede decir: "Estoy reencarnado hace 40 años, estoy llegando a la mitad, todavía tengo toda la mitad de esta encarnación para evolucionar espiritualmente!" y entonces darse cuenta de que lo que ha venido a hacer, cambiar, mejorar, en si, todavía le da tiempo.
A los pacientes adultos que se encuentran descontentos y piensan en cambiar de profesión, de actividad, les digo que deben cambiar si entendiesen, tras examinarlo bien, que realmente no van por el buen camino. Siempre es hora de cambiar para mejor, corregir el rumbo, rectificar el camino, y entonces una mudanza siempre es bienvenida, desde que cubra los requisitos de la evolución espiritual. Sin embargo lo más importante no es en qué trabajamos y, sí, cómo trabajamos. Lo más importante no es qué somos y, sí, quién somos. Los rótulos, los títulos, los diplomas, quedarán aquí olvidados cuando hayamos de partir, pues tan sólo nuestro Espíritu emprenderá el viaje de retorno, sin nada material acoplado a él, y se sentirá realizado o frustrado, agradecido a su descartada "cáscara", o no.
Aparte del trabajo interno de evolución, de purificación, los adultos deben tomar conciencia del compromiso que tienen con sus hijos, en el sentido de mostrarles el camino bueno, la línea recta, la responsabilidad con sus actos, con sus palabras. Los padres, y los demás adultos, deben servir como un faro, orientando esos buques que vagan por los mares revueltos y engañosos de nuestra sociedad materialista, fútil, apelativa, procurando, con mucho amor, con mucha luz, encaminarla a puerto seguro, con la seguridad de la orientación superior, con la guarnición del Amor Divino.


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clubestum Mauro Kwitko é médico auto-licenciado do Conselho de Medicina para poder dedicar-se livremente ao seu trabalho como psicoterapeuta reencarnacionista. Em 1996, começou a elaborar e divulgar a Psicoterapia Reencarnacionista. É fundador e presidente da ABPR. Ministra Cursos de Formação em Psicoterapia Reencarnacionista e Regressão Terapêutica há muitos anos, tendo formado centenas de psicoterapeutas reencarnacionistas.


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