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Usando la muerte y la impermanencia de manera creativa


Traducido por Melissa Park - meishiman@hotmail.com

Recientemente recibí la noticia del fallecimiento de dos personas de manera súbita, inesperada. El impacto de la realidad de la muerte siempre nos toma de sorpresa! Es como si estuviésemos reflexionando por primera vez sobre la impermanencia de esta vida!

Lama Gangchen Rinpoche escribió en su libro “Auto-cura Tántrica III” (Ed. Gaia) como usar la conciencia de la muerte y de la impermanencia de manera creativa. Cuando estamos sensibilizados por la muerte de alguien, este texto nos toca aún de manera más profunda. Confirmen:

“La razón por la que no usamos bien la oportunidad fantástica que esta vida ofrece para nuestra auto-cura es el hecho de guardar secretamente en el corazón la esperanza de vivir para siempre. Sin contacto alguno con la realidad, desperdiciamos todo nuestro tiempo en las actividades de esta vida. Es claro que precisamos trabajar, relajar, dormir, divertirnos, hacer compras y arreglar la casa; pero precisamos también tener una perspectiva para nuestra situación actual.

Sabemos que solamente un loco perdería tiempo decorando su cuarto de hotel, pero nos comportamos así durante toda nuestra vida. Cuando en realidad nos toma de sorpresa el momento de la muerte, llevamos un gran choque al ver nuestras fantasías interrumpidas por la desintegración del cuerpo. Es mejor entonces enfrentarnos a la verdad ahora y temer a la muerte mientras somos jóvenes y podemos hacer algo para mejorar sus condiciones y la situación de nuestra próxima vida a través de la Auto-cura. Si recordamos a la muerte todos los días, rápidamente perderemos la fascinación neurótica por esta vida, y nuestras actividades del día a día se tornarán así acciones autocurativas. Caso contrario, es mejor morirnos jóvenes, pues tendremos menos tiempo y oportunidades para colocar programas auto-destructivos en nuestro computador de la realidad.

Acordándonos de la muerte y de la impermanencia, producimos una cantidad enorme de energía para nuestra práctica de auto-cura. Ese es el motivo por que los yoghis tántricos usan maletas hechas de hueso, potes de cráneo y otros objetos afines, y no porque son mórbidos o gustan de esa moda. Al comienzo de la práctica, pensar sobre la muerte desvía la mente de las trivialidades. Ya que no conseguimos abandonar nuestros apegos, debemos al menos encontrar una forma de usarlos positivamente. A medida que la práctica avanza, pensar en la muerte pasa a llenarnos de energía e intensidad y, por fin, abrazando la muerte la conquistamos con la práctica del estado de ejercicio de la complementación. Si estuviéramos muy asustados para enfrentar nuestra propia muerte, no podremos realizar con éxito el ejercicio de la complementación pues, en el momento en que nuestra energía se concentra y la respiración cesa, nos sentiremos desesperados y nuestra práctica será bloqueada por el miedo.

Si pensamos en la muerte ahora, en el momento en que suceda de verdad podremos morir en paz y sin arrepentimientos. Meditar sobre la muerte es un proceso de cura, pues nos hace enfrentar nuestro rechazo, rabia y depresión, hasta que finalmente llegamos a un nivel de aceptación y paz interior. Es mejor hacer eso ahora, antes que una enfermedad terminal aparezca, pues, en caso eso suceda, corremos el riesgo de no tener tiempo suficiente para aceptar psicológicamente nuestra muerte, muriendo entonces con la mente llena de miedo y rabia, justamente lo que deseamos evitar. El instante que precede a la muerte (cuando la respiración cesa) activa el Karma que nos proyecta para a próxima vida. Muriendo con un estado mental feliz y en paz, tendremos una próxima vida feliz y en paz. Por eso, tenemos que enfrentar la muerte ahora.

Además, es solamente aceptando la muerte que podemos vivir de verdad. Como dice Kelsang Gyatso, el Séptimo Dalai Lama: ’Después del nacimiento no se tiene descanso ni libertad en la corrida al encuentro con Shinje Raza, el Señor de la Muerte. Lo que llamamos vida es apenas una jornada en la ruta para la muerte’.

Intelectualmente, todos sabemos que vamos a morir. Precisamos, por eso, integrar ese conocimiento en nuestro corazón, en lugar de la creencia secreta “yo no voy a morir ahora”. Debemos meditar sobre el hecho de que ni aún los científicos pueden evitar la muerte. Algunas personas creen que guardando el cuerpo congelado en nitrógeno líquido podrán quedar en estado de “suspensión”, hasta que los científicos descubran una manera de revivirlas. Pero nadie jamás encontrará un método para unir nuevamente el cuerpo y la mente, una vez que ellas se han separado en el momento de la muerte. La muerte es programada en nuestro cuerpo en el momento en que él es concebido, y nadie jamás podrá detener su inevitable descomposición. Segundo tras segundo, nuestra respiración está siendo consumida, y nos aproximamos más y más al abrazo de la muerte. Shije Radza, el Señor de la Muerte, está devorando a todos nosotros. Y como no sabemos exactamente cuando nuestro momento llegará, es mejor practicar la Auto-cura hoy, y no mañana, por las dudas...

Debemos usar el tiempo que usualmente pasamos leyendo periódicos o asistiendo noticieros en la televisión como una forma de auto-cura, por ejemplo, meditando sobre la muerte. Al ver las formas horribles como algunas personas murieron el día anterior, debemos sentir: “Eso podría suceder conmigo”. Precisamos identificarnos con las personas las historias que asistimos para percibir así nuestra propia impermanencia. Que otro motivo nos llevaría a presenciar tales cosas? El deseo de deprimirse y de tener algún tipo de diversión sádica?

Nada evitará nuestra muerte; ningún programa de ejercicios, vitaminas, inyección de placenta, macrobiótica, yoga, vivir en un ambiente limpio, nada. La única cosa que separa esta vida de la próxima es nuestra respiración, que pode cesar en cualquier momento. Y cuando ese momento llega, quien nos ayudará? Quien será nuestro verdadero amigo y nuestro verdadero enemigo? Nuestra riqueza nos causará apenas sufrimiento, especialmente si sabemos que otra persona se quedará con ella. Nuestros amigos no podrán ayudarnos, y hasta nuestro cuerpo nos va a traicionar: cuando más precisamos de él, él comenzará a morir en nosotros. La única cosa que nos ayudará será nuestro Lama Curador, la Auto-cura, la compañía espiritual y el contenido del disco de espacio interior. Por eso, la mejor inversión es comenzar a practicar la Auto-cura y a programar solamente informaciones positivas en nuestro disco interior a partir de hoy.Debemos intentar imaginar como será nuestra muerte. La finalidad de esa meditación no es deprimirnos o asustarnos, pero sí convencernos de que, si deseamos tener una experiencia positiva de la muerte, precisamos comenzar a integrar la Auto-cura en nuestra vida ya, y no después de la carrera, de los negocios, de la familia, etc. La calidad de nuestra muerte está en nuestras propias manos. Si aceptamos nuestra muerte e impermanencia, no quedaremos deprimidos como podríamos pensar en un primer momento. Al contrario, tendremos más libertad y felicidad interior, pues muchas de las trivialidades de la vida dejarán de tener influencia sobre nosotros. Las ocho emociones desequilibradas pierden el poder sobre nuestra mente y, entonces, naturalmente pasamos a tener mucha más paz interna en medio de las circunstancias mutantes de la vida. Apenas esa razón ya es suficiente para hacer las paces con la muerte. Precisamos prepararnos ahora para la larga jornada de nuestras vidas futuras, acomodando cuidadosamente nuestro único equipaje: el contenido de nuestro disco de espacio interior.

Ese es el objetivo de la meditación sobre la preciosa vida humana, la muerte y la impermanencia. Es un remedio fuerte, pero precisamos de él para tirar de la condescendencia de nuestras actitudes mundanas que, desapercibidas, poco a poco vano desperdiciando nuestra vida y energía”.


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Bel Cesar é psicóloga, pratica a psicoterapia sob a perspectiva do Budismo Tibetano desde 1990. Dedica-se ao tratamento do estresse traumático com os métodos de S.E.® - Somatic Experiencing (Experiência Somática) e de EMDR (Dessensibilização e Reprocessamento através de Movimentos Oculares). Desde 1991, dedica-se ao acompanhamento daqueles que enfrentam a morte. É também autora dos livros `Viagem Interior ao Tibete´ e `Morrer não se improvisa´, `O livro das Emoções´, `Mania de Sofrer´, `O sutil desequilíbrio do estresse´ em parceria com o psiquiatra Dr. Sergio Klepacz e `O Grande Amor - um objetivo de vida´ em parceria com Lama Michel Rinpoche. Todos editados pela Editora Gaia.
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