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Rebelarse, cambiar ¿o simplemente aceptar?

por Rosana Braga em STUM WORLD
Atualizado em 22/09/2009 11:53:11


Traducción de Teresa - [email protected]

Seguramente ya has oído la Oración que dice: Señor, dame fuerza para cambiar lo que se puede cambiar; serenidad para aceptar lo que no se puede; y sabiduría para distinguir entre una cosa y otra.

Cuando se trata de una situación con la cual no estás satisfecho, cambiar o rebelarse parece siempre bastante más razonable que simplemente aceptar. No obstante, muchas veces, aceptar es la actitud más sabia que puedes adoptar. Es la que más te garantizaría la paz y la felicidad que tanto buscas, especialmente cuando estás seguro de haber hecho tu parte y de haber dado lo mejor de ti.

¿No estás de acuerdo? ¡Entonces te propongo una reflexión! Vamos a imaginar, solo imaginar, que has pasado los dos últimos años de tu vida invirtiendo en tu desarrollo profesional y dedicándote al máximo a la empresa en que trabajas.

Has venido siendo un excelente colaborador, correspondiendo a las expectativas de tus gestores y marcando una significativa diferencia en los resultados de tu equipo. Esperas realmente ser reconocido y conquistar una posición mejor y un salario más satisfactorio.

¡Pues bien! Se convoca una plaza para el cargo que tanto te ilusiona e inmediatamente piensas: esa es mi gran oportunidad y sé que estoy preparado para ocupar ese nuevo puesto. ¡Al fin y al cabo he estado haciendo mucho por merecerlo!

Y estás en lo cierto, pero ese no es más que tu punto de vista. Y lo inesperado sucede: ¡Se elige a otra persona! En un primer momento sientes que te falta el suelo... no consigues creerlo ni comprenderlo. Eso parece absolutamente injusto. Te considerabas la persona apropiada, en el momento oportuno y en el lugar adecuado ¡y, aun así, ha salido mal!

¿Y ahora? ¿Qué hacer? ¡Tu deseo, muy probablemente, es echar fuera toda tu rabia e indignación! ¡Lo que más te gustaría hacer es rebelarte! Sin embargo, ¿estás seguro de que gritar, despotricar y reivindicar reconocimiento en este estado en que te encuentras, serían actitudes positivas, constructivas y que habrían de ayudarte de alguna forma? ¡Puedes apostar a que no!

¿Y en cuanto a cambiar? Considerando que habrías de crear una situación embarazosa e incluso desfavorable si pusieses en duda la competencia de la otra persona, así como la capacidad de elección de tu jefe; y considerando además que él ya sabía de tus pretensiones ¡y, así y todo, ha elegido a otro nombre para el cargo, podemos concluir que esa situación en sí no puede ser modificada!

¿Podrías marcharte a otra empresa, donde quizá pudieses ocupar el cargo que tanto anhelas? Si es que sí, estupendo. ¡Sigue adelante, apuesta por lo nuevo! Si es que no, nada puede hacerse... por lo menos no en este momento.

Pero ¿cómo aceptarlo? ¿Así de sencillo? ¿No hacer nada? Sí, eso mismo. Confiar en el flujo de la vida. Admitir que tú no lo sabes todo ni tampoco puedes controlarlo todo. Tener la seguridad de que nada sucede por casualidad y que no siempre logramos comprender por qué determinadas cosas ocurren, principalmente cuando nos parecen tan injustas.

Tus sentimientos son absolutamente comprensibles y ciertamente debes acogerlos. Pero no actuar mientras te encuentres sometido a ellos. Puedes, claro, irte a tu casa y aporrear la almohada, o llorar, o conversar con alguien en quien confíes y desahogarte.

En fin, puedes y debes arrojar fuera esa angustia que sientes. Pero no puedes salir por ahí descargando tu ira sobre quien se atreva a cruzarse en tu camino. Y ¿sabes lo peor? Desgraciadamente, la mayor parte de las veces, es exactamente esto lo que hace la mayoría de la gente: descarga su frustración en aquellos que más ama, como hijos, esposa, madre, padre y hermano.

Y, sobre todo, no puedes transformar tus próximos días en verdaderos martirios, consumiéndote con pensamientos autodestructivos, culpabilizándote por lo que consideras que deberías haber hecho, o incluso sintiéndote incompetente. Esta sería la más nefasta de las opciones: ¡Rebelarse contra sí mismo! ¡Definitivamente no ayudaría en nada! Muy por el contrario...

Por fin, concédete un baño prolongado, quizá un té calentito y respira profundamente, sintiendo relajarse tu cuerpo entero. ¡Entrégate al día siguiente y a la vida con la seguridad de que lo que haya de ser tuyo, lo será! ¡Y continúa haciendo lo mejor que puedas!

Inténtalo. Tan solo inténtalo y descubre que vivir no necesita ser tan complicado y dolorido...


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Rosana Braga é Especialista em Relacionamento e Autoestima, Autora de 9 livros sobre o tema. Psicóloga e Coach. Busca através de seus artigos, ajudar pessoas a se sentirem verdadeiramente mais seguras e atraentes, além de mostrar que é possível viver relacionamentos maduros, saudáveis e prazerosos.
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