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Yendo hacia adentro


Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com

Uno de los mayores desafíos en el camino del auto-conocimiento es aprender a mirar hacia adentro. Generalmente, solemos buscar la raíz de nuestros problemas y dificultades en el mundo exterior. El otro, las circunstancias, nuestra vida, el destino, son siempre, para nosotros, los causantes de nuestras derrotas, miedos y angustias.

Al iniciar la búsqueda del origen de nuestros problemas, es fundamental que aprendamos a ejercitar la auto observación, un enfoque permanente en la forma como reaccionamos ante el mundo y las personas. Cuanto más dependiente del exterior sea nuestro equilibrio, más difícil será libertarnos de nuestras aflicciones.

El test es sencillo: basta, en cada momento, observar cómo reaccionamos ante las opiniones y actitudes de los demás para con nosotros, o a los acontecimientos que contrarían nuestra voluntad. Si rumiamos durante horas, o incluso días, aquello que nos ha desagradado, ofendido, lastimado, estaremos alimentando cada vez más al ego, la parte de nuestro ser que necesita de aprobación, atención e incentivos permanentes para poder ser feliz.

Observar los sentimientos y las emociones es tan sólo el primer paso. Cuanto más profundo lleguemos en esa inmersión y encaremos nuestras dificultades con coraje, comprendiendo que éstas son fruto de toda una vida de condicionamiento impuesto por el mundo exterior, más rápidamente entraremos en contacto con nuestro Self.

Éste constituye la dimensión más elevada del ser humano, la conexión directa con el divino poder creador, que siempre ha estado presente y siempre estará en nosotros, con independencia de la forma física que asumamos, pues su naturaleza es interna. Reencontrarlo es una bendición, una dádiva que está al alcance de todos, siempre que se esté dispuesto a vencer el miedo al viaje.

“Un famoso proverbio Sufí dice: aquel que conoce a los otros, es erudito; aquel que se conoce a sí mismo es sabio. Ser erudito es fácil, para ser sabio hay que tener vísceras, coraje. ¿Por qué? ¿Por qué en el mundo es preciso ser valiente para conocerse a sí mismo? Existen razones.

La primera razón es: existe un miedo de que si tú te sumerges en ti mismo, podrás no encontrar a nadie allá… Y de cierta manera este miedo está en lo cierto. De veras no vas a encontrar a nadie allá. Esta aprensión está en lo cierto.

…Algo encontrarás allá, pero es algo que no se define, es algo que no se expresa con palabras. Y este algo no es posesión tuya; este algo es tanto tuyo como de todo el mundo. Encontrarás algo, pero será el centro universal. No encontrarás allá a ningún individuo, ningún ego será encontrado. Por eso el miedo. Vas a desaparecer.

En el auto-conocimiento desaparecerás completamente. Por eso las personas conversan acerca de él, preguntan acerca de él, leen libros al respecto, pero nunca entran. Un miedo inconsciente les impide el camino.

… ¿Quién sabe con lo que te toparás cuando te sumerjas en ti? Pesadillas, monstruos… ¿Quién sabe lo que está allí dentro? ¿Por qué abrir la caja de Pandora? Mantenla firmemente cerrada y siéntate sobre ella. Esto es lo que todo el mundo está haciendo. Y, en cierto sentido, el miedo está en lo cierto – pero solamente en cierto sentido.

Al principio encontrarás cucarachas, rinocerontes, reptiles y todo tipo de cosas horribles – porque estas son las cosas que has estado reprimiendo en ti mismo, estas son las cosas que no has permitido. Has reprimido la rabia, los celos, el posesivismo, el odio. Has reprimido la violencia y el asesinato. Todas estas cosas están allí. Esta es la cucaracha que está dentro de ti. La violencia se ha convertido en una pierna, el posesivismo se ha convertido en otra, y los celos en otra más…

Cuando te sumerjas dentro de ti, tendrás que enfrentarte a todo eso. Naturalmente, esta no es toda la historia. Si puedes encararte a la cucaracha, si puedes ir cada vez más profundo, sin miedo alguno, y observar todo cuanto esté ocurriendo, recordando que ‘yo soy tan sólo un observador, un testigo de todo esto. Yo no puedo ser la cucaracha porque yo puedo ver’… aquello que consigues ver, no eres tú.

Guarda esto como una clave, un recuerdo constante: todo lo que tú ves, no eres tú. ¿Ves la rabia? Entonces tú no eres la rabia. ¿Ves el hambre? Entonces tú no eres el hambre. ¿Ves la sexualidad? Entonces tú no eres la sexualidad. Tú eres aquel que testimonia todo ello. Acuérdate del testigo y poco a poco, todas las cucarachas desaparecerán, y asimismo todos los rinocerontes y todo lo demás que es feo.

El testimoniar es un fenómeno de tal calado que disuelve todo cuanto es feo. Poco a poco, solamente el testigo permanece. Pero este testigo no serás tú; es Dios. Este testigo no puede ser confinado en un Yo – él es puro ser.

Hace pocos días os he dicho que hay dos inscripciones grabadas en el templo de Apolo en Delfos: ‘Conócete a ti mismo’ y ‘Nada en exceso’. Existe una relación entre estas citas. Al hombre se le aconsejaba conocerse a sí mismo y en su conocer, debería evitar los extremos. ¿Cuáles son los extremos?

Dos son los extremos: el infierno y el cielo, las cucarachas feas y las lindas mariposas. Tienes que permanecer como testigo de ambas. Tú no eres ni la cucaracha ni la mariposa con colores psicodélicos. Ni esto ni aquello – nanay. Tú eres tan sólo el observador, el espejo que refleja la cucaracha y que refleja la mariposa.Según los sacerdotes de Delfos, un extremo era la tentativa de ir más allá de tu finitud, actuar como si fueses infinito. Esto ocurre. Si vas hacia adentro, comienzas a sentir que eres algo así como una criatura del infierno, o comienzas a sentir que eres un ángel, una criatura celestial. Pero en ambos casos nuevamente has creado un ego. Evita los extremos, porque el ego consigue existir tan sólo con los extremos. En el medio él se muere. El medio dorado es la sepultura del ego.

…de vez en cuando es bueno descansar durante unos días en un retiro en las montañas, sólo para un descanso, pero tienes que regresar para el mundo. Sí, es bueno meditar durante algunas horas, pero después tienes que volver para el mundo. …No comiences a pensar que estás separado, porque el auto-conocimiento no puede ser alcanzado en la separación. Ha de alcanzarse en la unión.

Y la unión más íntima posible es con otra persona. ¿Cómo puedes estar en comunión con los árboles si no consigues estar en comunión con las personas?¿Cómo puedes estar en comunión con las piedras, si no consigues estar en comunicación ni siquiera con tu amado o tu amada?¡Esto es absurdo! Toda esta idea es absurda.

…He visto a personas viviendo años y años en las montañas… ellas pueden vivir en un silencio, pero el silencio será de las montañas, no es una realización de ellas. A no ser que tú consigas vivir el silencio en la plaza del mercado, él no será una realización tuya.

Al retornar de Himalaya tú, de pronto, te sentirás sorprendido, pues continuarás siendo la misma persona que eras antes de haber ido allá, tal vez incluso peor. No serás capaz de tolerar el barullo, el tumulto del mundo. ¿Qué tipo de realización es esta? En lugar de tornarte más capaz, más integrado, te habrás desintegrado, te habrás debilitado. No has adquirido fuerza.

…Auto-conocimiento es un concepto muy extraño, y tienes que comprenderlo, porque este es todo el trabajo de un Sufí: cómo conocerse a sí mismo…
Auto-conocimiento es un tipo de conocer, pero no de conocimiento. Es un tipo de consciencia, de luminosidad, pero no conocimiento.

…Hassan solía orar todos los días frente al monasterio, sentándose en la calle. Y sollozaba en llantos, miraba para el cielo y decía: ‘¡Dios, abre la puerta! He esperado desde hace tanto tiempo. ¿No ha sido suficiente? ¿Tendré que pasar por más pruebas? ¿Aún no me has probado lo suficiente? ¡Abre la puerta! Estoy llorando. Estoy en llantos. Estoy gritando - ¡abre la puerta!’

Esta era su constante plegaria, todas las mañanas y todas las tardes. Donde quiera que estuviese, él iba al monasterio, se sentaba en la calle y oraba. Rabía pasaba por allí un día. Tocó en la cabeza de Hassan y dijo: “¿Qué tontería estás diciendo? ¡La puerta está abierta! Pero estás tan absorto en tus gritos ‘¡Abre la puerta! Escúchame, Señor. ¿Por qué no abres la puerta?’ Estás tan ocupado con esas tonterías, que no consigues ver que la puerta está abierta. Ha estado siempre abierta.”

Estoy de acuerdo con Rabía… Todo está disponible. No tienes que luchar. Ni siquiera necesitas entregarte. Porque la entrega es la polaridad opuesta a la lucha. Tienes tan sólo que permanecer en el medio. Tienes que estar en el estado de no-hacer, ni luchar, ni tampoco entregarte. Y de pronto serás capaz de ver que la puerta está abierta. Nunca has ido a ningún otro lugar. Siempre has estado aquí. ¿Dónde más podrías ir? Estar dentro es tu naturaleza. Y entonces todo es revelado como un relámpago. De pronto la oscuridad desaparece y todo es luz…

OSHO – The Perfect Master


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Elisabeth Cavalcante é Taróloga, Astróloga, Consultora de I Ching e Terapeuta Floral.
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