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La pequeña escuela del disfrute

por Conceição Trucom em STUM WORLD
Atualizado em 27/07/2009 11:26:15


Traducción de Teresa - [email protected]

La capacidad de sentir placer, de “pasarlo bien”, es innata y acompaña la historia de nuestro desarrollo. Y no es tan solo una posibilidad del organismo para premiar y reforzar el buen comportamiento sino una dádiva de la naturaleza poder sentir gratitud y alegría por la vida.

La alegría de vivir, susceptible de sentir por cualquier ser vivo, tiene una importante función. Puede animar a enfrentar el día con coraje, y ayuda además a superar fases difíciles de la vida. Filósofos griegos como Aristipo (± 435-360 a.C.), Demócrito y Epicuro crearon, juntamente con el hedonismo, una teoría según la cual la búsqueda del placer es, o debe ser, determinante de las actitudes humanas y que la “medida adecuada” debe buscarse con alegría y placer.

La naturaleza nos ha dado la capacidad de sentir alegría con una región especial del cerebro. Esa región está en comunicación con otras muchas, de modo que bien podría tener una función de comando. Experimentadores consideran que aquí puede encontrarse la correlación orgánica de lo que es esencial a todos los seres vivos: la alegría de vivir. La falta de la alegría, sabemos, puede conducir a la resignación, a la depresión e incluso al cansancio de la vida. La alegría de vivir, entonces, no solo aumenta la calidad de vida, sino que incluso puede ser esencial para la supervivencia.

Placer y vicio
Drogas como morfina, cocaína, heroína y alcohol pueden probablemente influenciar el centro del placer. Las secuelas de esa forma de estímulo artificial de la alegría son generalmente fatales y conducen fácilmente a la dependencia porque las vías de acción naturales del centro del placer son destruidas. Tras la abstinencia de drogas, por lo regular aparece falta de voluntad que puede elevarse hasta graves señales que después son nuevamente “terapeutizadas” por los dependientes. De esa manera, se cierra el círculo vicioso que desemboca en la dependencia permanente.

En el caso de alcohólicos y dependientes químicos, se observa una decreciente capacidad para captar y vivenciar el placer. La búsqueda del placer queda restringida a la búsqueda de la sustancia del vicio. Ya no están disponibles otras posibilidades constructivas y saludables para el placer y la alegría de vivir. Muchas veces, se acusa a los pacientes enviciados de una actitud de vida “desvariada”, “codiciosa”. En realidad, lo que se verifica es una incapacidad para crear situaciones activamente y disfrutar de ellas con alegría y placer.

La escuela del placer
Quien no siente placer se vuelve insoportable. Esta expresión refleja la drástica realidad de muchas personas enfermas física y emocionalmente, pues se observa con frecuencia, en personas depresivas y con disfunciones psíquicas, cierta falta de realización y de acción “eutímica”. Por realización y acción “eutímica”, el psicólogo Rainer Lutz (*), del Instituto de Psicología de la Universidad de Marburgo, entiende todo aquello que hace bien al “alma”. Aquí se trata de querer percibir y disfrutar activamente. En cambio, solamente es posible responder aisladamente, por ejemplo, a la pregunta de por qué la disfunción depresiva ha sido causada por una deficiencia de vivencias y acciones eutímicas. Lógicamente también puede ocurrir lo contrario, que la depresión lleve a la falta de placer y de alegría de vivir. En todo caso, el riesgo es mayor en personas deprimidas que no han aprendido a buscar activamente experiencias alegres y placenteras. La depresión y otras disfunciones psíquicas, según la experiencia, pueden mejorar cuando aumentan la capacidad para la realización y la acción eutímica.

Pero no solo en los enfermos se verifica la inseguridad o ausencia de la vivencia eutímica. Eso no es de extrañar, pues ¿dónde se puede aprender el arte enseñada del “verdadero placer”? En las escuelas se busca inútilmente esa disciplina en los currículos. Por tanto no es de admirar que aquí surjan deficiencias o se produzcan abusos causados por el exceso en nuestra sociedad de ofertas de superfluos.

Para mejorar la capacidad de sentir de manera positiva la alegría y el placer, los psicólogos Eva Koppenhöfer y Rainer Lutz (**) desarrollaron un programa de terapia para la edificación de experiencias y actitudes positivas. Las siguientes “reglas del placer” son útiles en ejercicios de grupo y han de practicarse diariamente. No tienen solamente finalidad terapéutica, pudiendo ejercer su influencia sobre todos, como un estímulo para un estilo de vida más placentero:

1. El placer requiere tiempo: Para poder realmente “pasarlo bien”, son necesarios tranquilidad y algo de tiempo. Esto se entrena cuando cada objeto es estudiado minuciosa y detalladamente: olor, forma, textura, sabor, emoción que despierta, etc. Es bueno reservar, conscientemente, tiempo para actividades como baño, paseos, mirar por la ventana, ir a la sauna, practicar deporte. Gratitud y Risa: es preciso disponer de tiempo (aunque sea poco), organizarlo y establecer prioridades personales.

2. El placer está permitido: Muchas veces el placer es rechazado por juicios negativos y por “tabúes contra el placer”; por ejemplo: “Sin dedicación no hay recompensa”; “parar significa enmohecerse”; “los excesos raramente son éxitos”; “todo cuanto hago tiene un objetivo”; “aspirar el perfume de una rosa es pérdida de tiempo”. Gratitud y Risa: es importante descubrir nuestros placeres cotidianos y ser capaces de disfrutar de ellos.

3. El placer requiere estar consciente: Un verdadero placer requiere poner atención consciente a lo que se está haciendo; por ejemplo, no se puede probar completamente el sabor de un buen plato mientras se mira una película. Por eso se aspira a la concentración en el placer en curso, dejando en un segundo plano las otras actividades. Gratitud y Risa: entregarse conscientemente al placer, eliminando todo lo posible las distracciones, y no dejarse dispersar por las preocupaciones.

4. El placer tiene diferencias individuales: Las preferencias son algo muy personal, tanto es así que “para gustos se pintan colores”. Pero también en relación a toda la vida, los gustos no permanecen siempre igual, de suerte que es favorable una actitud franca, abierta. Gratitud y Risa: descubrir las propias preferencias, en las cuales no debería tenerse en cuenta la opinión ajena.5. Menos es más: En plena era del consumo, la consigna es: obtener lo máximo de una experiencia o de una situación, para potenciar el placer. En cambio, esa actitud lleva a la mengua de la capacidad de sentir placer porque las múltiples y requintadas facetas de un placer ya no pueden distinguirse. Cuando, por ejemplo, se “vacía” un vaso de vino en vez de tomarlo a sorbitos, ya no será posible una degustación requintada. Recordando que el exceso de oferta también puede llevar al hastío y a la refutación, de modo que un plato o bebida predilecto no deben ser un vicio. Gratitud y Risa: el placer exige concentración, que se ve perjudicada por el exceso de oferta.

6. La experiencia favorece la capacidad de sentir placer: A sentir placer puede aprenderse y éste se ve fomentado por experiencias repetidas. La vivencia de una música puede ser entrenada a través de la educación del oído, al igual que la observación de un jardín también puede desarrollarse mediante la educación de la observación. Una ayuda al desarrollo de los sentidos puede ser la de enumerar lo vivenciado en sus mínimos detalles y matices, intercambiando las experiencias con otras personas. Gratitud y Risa: como la percepción del placer depende de matices, los 5 sentidos deben ser adiestrados por medio de ejercicios sensoriales.

7. El placer forma parte de lo cotidiano: Frecuentemente solo se busca el placer en situaciones inusitadas y en ocasiones especiales. Pero las posibilidades para el placer se ofrecen en (casi) todas las situaciones de lo cotidiano, de suerte que, por ejemplo, una mesa bien puesta para el desayuno puede muy bien vivenciarse como placer, si tengo disposición para ello. Gratitud y Risa: vale reconocer la oportunidad única del momento en lo cotidiano y descubrir la alegría y lo bello que nos rodean.

Una vez que estas “reglas” se van haciendo más familiares, debido a la práctica, generalmente se alcanza nueva actitud interna, que acepta el placer y la alegría de vivir y cuyo objetivo son las perspectivas y actos constructivos. Entonces es importante también despojarse de un “sabotaje” tipo “ocho u ochenta”. En situación difícil, y por ocasión de acontecimientos tristes, es posible al mismo tiempo encontrar ahí algo positivo, agradable y placentero. No se trata de reprimir el duelo y otras dificultades emocionales por la apertura a la alegría. Mucho más, durante una crisis la alegría también puede actuar como compensación, con lo cual se propicia la elaboración de problemas emocionales, y la esperanza puede ser elaborada.

Alimentarse con placer
Estas “reglas del placer” son aplicables, con éxito, a muchas disfunciones que reducen enormemente la calidad de vida y su significación. Un ejemplo bien colocado es el de personas con problemas de peso. Se les acusa muchas veces de tener el “vicio del placer”.
Especialmente en lo que se refiere a los hábitos alimenticios, la búsqueda de placer queda bajo sospecha y puede perjudicar la salud en todos los aspectos de la vida. No obstante, en mejor evaluación, se constata que las personas con problemas de peso, la mayor parte de las veces no son degustadoras ni apreciadoras. La comida para ellas está tan relacionada con problemas y culpa, que queda poco espacio para el placer. En muchas personas con exceso de peso, por ejemplo, se encuentran hábitos alimentarios adulterados, que oscilan entre la represión del apetito y la compulsión por “llenar” el estómago.

Así, si este es tu caso, relee las “reglas del placer” buscando mejorar las “desviaciones” de los hábitos alimentarios. Por ejemplo: en la regla 1, no comas bajo la presión del tiempo. En la regla 2, la vivencia del sabor requiere consciencia, o sea, no te distraigas mirando la TV o charlando durante los almuerzos o meriendas. En la regla 3, abandona prejuicios y reglas familiares. En la regla 4, saborear de manera consciente y pasándolo bien, reducirá ciertamente la cantidad. Y así irás construyendo el espacio de “pasarlo bien”, gratitud y risa en los momentos placenteros de tu alimentación diaria.

Texto extraído y adaptado por Conceição Trucom del libro Reír, Amar y Vivir Más – Dietmar Ohm – Editora Paulinas


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Conceição Trucom é química, cientista e escritora sobre Alimentação Baseada em Plantas, considerada como Alimentação do Futuro: vitalizante e regenerativa.
Portal: www.docelimao.com.br
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